martes, 3 de febrero de 2026
Combate de San Lorenzo con San Martín. -03 -02 - 2026-.
Combate de San Lorenzo.
3 de febrero, aniversario del Combate de San Lorenzo
Héctor Gustavo Pugliese (*)
San Lorenzo fue un combate, librado el 3 de febrero de 1813, muy cerca de la ciudad de Rosario, Santa Fe, conducido por él en aquel momento Coronel José de San Martín, con parte de sus granaderos a caballo.
Es pequeño por las tropas participantes, pero muy importante por ser el único combate librado por el “Padre de la Patria” en territorio Argentino y la primera victoria del prócer con sus Granaderos. En el combate participaron 120 granaderos con el apoyo de 52 milicianos de la zona. Todos ellos se cubrieron de gloria por su participación en él y estarán por siempre en el recuerdo de los argentinos. Hombres, Soldados que con Pertenencia y valor dieron su vida por la Independencia, sirviendo a su Patria de la mejor manera que podían. Criollos de ley que ya se habían destacado con bravura en todos los combates y batallas libradas en 1810, 1811 y 1812. Cotagaita, Suipacha, Paraguarí, Tacuarí, Huaqui, Las Piedras, Tucumán, son algunas de las que recordados y anónimos soldados demostraron su espíritu de libertad.
Es importante también, registrar el logro pese a las restricciones económicas y presupuestarias de la Revolución de Mayo que se ven expresados en los siguientes hechos:
• la falta de caballos de guerra al iniciar la misión desde Buenos Aires, solo marcharon 150 granaderos, pese a tener casi el doble de efectivos.
• la carencia de caballos de transporte en las postas. Por lo que tiene que dejar en la posta de Santos Lugares a la compañía del Regimiento 2 de infantería que conformaba la pequeña empresa disuasoria.
• la escasez de carabinas tercerolas, de dotación de los granaderos, solo tenían ese armamento 12 de los soldados de la expedición.
Pese a todo, el combate logra su objetivo de rechazar las invasiones fluviales corsarias enviadas de Montevideo.
Una breve cronología previa al combate nos dice que:
El 9 de marzo de 1812, San Martín arriba desde España a Buenos Aires.
El 16 de marzo recibe el nombramiento de Teniente Coronel de Caballería y Jefe del escuadrón de granaderos a caballo a crear por él.
El 7 de diciembre es ascendido a Coronel y el Escuadrón se amplía a Regimiento.
El 28 de enero de 1813 inician la expedición hacia el Norte siguiendo la incursión de la flota realista.
El 30 de enero los corsarios desembarcan cerca de San Lorenzo y se produce una escaramuza con las milicias Rosarinas a órdenes del comandante militar, Capitán Emeterio Celedonio Escalada.
El 2 de febrero los realistas desembarcan en una isla frente a San Lorenzo para ejercitarse y por la noche los granaderos llegan al convento de San Carlos donde se tropiezan con el “comerciante” inglés John Parish Robertson.
El 3 de Febrero se produce el Combate.
En esos momentos la revolución de Mayo estaba siendo hostigada y amenazada desde distintos lugares, uno de ellos era Montevideo, desde donde se despachaban penetraciones fluviales con la flota realista que dominaba los océanos y ríos de la nueva nación. De esta manera los hispanos sojuzgaban a las poblaciones ribereñas y hacían periódicas incursiones y agresiones por la fuerza a fin de apoderarse de ganados y otros comestibles.
En Buenos Aires en los primeros días de 1813 se tiene un informe de que en la isla Martín García se constituía una escuadra corsaria para operar en el río Paraná. Eran alrededor de 11 navíos mercantes artillados y su jefe el corsario Rafael Ruiz. La tropa de desembarco eran 300 voluntarios de las milicias urbanas de Montevideo a órdenes del capitán de artillería Juan Antonio Zavala.
El triunvirato evalúa que la incursión enemiga sería contra las baterías del Rosario y de punta Gorda, actual Paraná, y así entorpecer y atacar el tráfico fluvial en el Río y además obtener alimentos para la plaza asediada de Montevideo y ordenan al coronel San Martín que siga por tierra a la flotilla filibustera y así resguardar las riberas de nuestros ríos y atacar si fuera necesario las incursiones enemigas.
San Martín forma la fuerza con un escuadrón de 150 hombres (6 oficiales, 2 cadetes, 11 suboficiales, 1 trompa y 129 granaderos) de los mejores de su Regimiento y una compañía montada del Regimiento 2 de infantería. El 2do jefe del escuadrón era el Capitán Justo Germán Bermúdez.
Así, sigue el avance de la flota enemiga, empleando la huella de las postas y marchando de noche para eludir ser vistos y evitar los calores del verano.
La flota navegando el Paraná sobrepasa Rosario y fondea frente al convento de San Carlos, en San Lorenzo. El 30 de enero los españoles desembarcaron, escalando las altas barrancas y reconocieron el lugar. Enterado del hecho el capitán Escalada, comandante militar del Rosario, ataca a los realistas cuando regresaban a los barcos produciéndose un intercambio de disparos y algunos cañonazos.
En silencio y sin prender fuegos que los detecten, los patriotas arriban al convento en la noche del 2 de febrero, donde se ocultan, pasando al descanso en el patio. San Martín desde el campanario del convento, vigilaba las naves enemigas.
El día 3 de febrero, al amanecer la correría realista desembarcaba con 250 infantes y 2 piezas de artillería de reducido calibre. Los incursores avanzaban con estandartes desplegados y en dos columnas.
El coronel decidió que los 12 granaderos armados con carabinas quedaran en la defensa del convento y fraccionó a los granaderos armados con sable y lanza en dos columnas a caballo, una a su mando y la otra a órdenes del capitán Bermúdez.
San Martín fiel a su estilo militar, se dirigió enérgicamente a sus montados, expresándoles “tenemos a la mano al enemigo de la Patria. Espero que los señores oficiales y granaderos se batirán como corresponde al buen nombre y honor del regimiento”.
Después el trompa toca a la carga y por sorpresa cargaron contra las columnas realistas.
La compañía del coronel atacó por la izquierda y la del capitán Bermúdez por la derecha, obteniendo lo concebido que el enemigo se desconcierte y no alcanzando a ejecutar maniobras defensivas, como formar en cuadro. Esto también es debido a la insuficiente instrucción militar de las milicias urbanas de Montevideo que ejecutaban el desembarco.
Durante el encuentro fue muerto el caballo de San Martín, trabando una pierna del Coronel, que además recibe una herida de arma blanca en la mejilla izquierda. Evitando la muerte por la acción del granadero Baigorria, quien traspasa con su lanza a un soldado enemigo que pretendía herir al Libertador y del granadero Juan Bautista Cabral quien desmonta y alza el caballo muerto permitiendo a su jefe incorporarse, allí Cabral fue herido de muerte.
En otro lugar del encuentro el teniente Hipólito Bouchard arrebata una bandera al enemigo, matando al abanderado.
La victoria fue conseguida en escasos minutos. Los realistas se retiraron desorganizadamente, huyendo hacia la seguridad de los buques anclados en el río. Dejando tirados 40 fusiles y 2 cañones.
Los granaderos tuvieron 6 muertos y 20 heridos, de ellos 10 murieron posteriormente, entre ellos el Capitán Bermúdez al que se le había amputado una pierna. Las bajas españolas fueron de 40 muertos y 14 prisioneros, 12 de ellos heridos.
El 4 de febrero el Capitán Zavala, herido en una pierna, se presentó en el convento a parlamentar con su vencedor, San Martín, con el que disponen un intercambio de prisioneros, los 14 realistas por el teniente Díaz Vélez, quien muere 3 meses más tarde, y 3 barqueros paraguayos capturados en el río. Estos se incorporan como granaderos y uno de ellos Félix Bogado ascendería en las campañas del Regimiento al grado de Coronel, siendo el último jefe de los Granaderos en la guerra de la independencia.
Además San Martín concedió al capitán realista agua y víveres para sus heridos.
El triunfo permitió levantar la moral de la tropa y la credibilidad de la población civil en su gobierno, que la podía defender de los corsarios realistas. La flota enemiga regresó derrotada a Montevideo y no volvió a irrumpir por el río Paraná.
San Martín escribió en su parte del combate bajo la sombra de un longevo pino: “.... el día 3 de febrero los granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo à las armas de la patria. ...... El valor è intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores à los respetos de la patria, .......... cuento entre estos al esforzado y benemérito párroco Dr. D. Julián Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualmente lo han contraído los oficiales voluntarios D. Vicente Mármol, y D. Julián Corvera, que à la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros.......”
San Martín y sus soldados regresan a Buenos Aires donde son recibidos con gozo y satisfacción por la población y el gobierno. El Triunvirato lo designa comandante de la defensa de la ciudad en caso de invasión.
En definitiva este pequeño combate logra su misión y demuestra ante el mundo la decisión del gobierno revolucionario, que pese a las deficiencias económicas, con el sacrificio y el valor de sus patriotas darán batalla para mantener la Libertad lograda el 25 de mayo de 1810.
(*) Coronel de la Nación. Veterano de Guerra de Malvinas
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