jueves, 2 de abril de 2026

Iglesia Santa Rosa, en Rosario. - 02 - 04 - 2026 -

Santa Rosa, homenajeada en Rosario: la historia de la iglesia que lleva su nombre Cada 30 de agosto se conmemora a Santa Rosa de Lima, a quien se le atribuye haber salvado a su población, mediante la fe, de un ataque de piratas holandeses. En Rosario, la iglesia ubicada en Mendoza al 1300 lleva su nombre. Ciudad Ago 30, 2024 Santa Rosa, homenajeada en Rosario: la historia de la iglesia que lleva su nombre Cada 30 de agosto, varios países Latinoamericanos –entre ellos Argentina– celebran el Día de Santa Rosa: la primera nacida en el continente americano que fue declarada santa por la Iglesia Católica. Rosario le rinde especial homenaje, con un edificio ubicado en pleno centro. Isabel Flores nació hace 438 años en la Ciudad de los Reyes –hoy convertida en Lima, la capital de Perú– y, por su particular belleza, fue apodada “Rosa”. Por el rol que tuvo en la defensa de su pueblo ante un inminente ataque europeo, fue canonizada en 1671. En 1615 buques holandeses decidieron atacar lo que actualmente es Lima. La noticia llegó rápidamente a la Ciudad de los Reyes y, ante los caldeados ánimos sociales, Rosa reunió a las mujeres en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario para orar por la salvación del poblado. En el santuario, puso su cuerpo para defender a Cristo, mientras muchos de sus vecinos huían del lugar. La tormenta de Santa Rosa llega a Rosario: recomendaciones y horarios claves del fenómeno Te puede interesar: La tormenta de Santa Rosa llega a Rosario: recomendaciones y horarios claves del fenómeno Misteriosamente, el capitán de la flota holandesa murió en su barco días después, y ello supuso la retirada de sus naves, sin atacar Lima. En la ciudad todos atribuyeron el milagro a Rosa. Hay otras versiones, sin embargo, que aseguran que ante el ataque de los piratas holandeses Rosa se aisló para rezar. Poco antes de que los europeos desembarquen, se desató una feroz tormenta que impidió que lleguen a las costas. En Argentina, Paraguay y Uruguay, hacia fines del mes de agosto, ocurre la llamada tormenta de Santa Rosa. La tradición atribuye a la figura religiosa el origen de este fenómeno natural que logró la huida de los enemigos. Rosa murió el 24 de agosto de 1617, a los 31 años, a causa de tuberculosis. Por esto, es la patrona de quienes padecen esta enfermedad. Homenaje en Rosario En Rosario existe la Iglesia de Santa Rosa, ubicada en Mendoza al 1351. El edificio se inauguró en 1909, aunque el establecimiento religioso ya funcionaba en 1863, como capilla, a orillas de lo que en ese entonces era la laguna Sánchez, hoy convertido en la Plaza Sarmiento. El terreno donde funciona el templo fue donado por Ramón Sánches, quien pidió que en él se edificara una capilla en honor a Santa Rosa de Lima. Fue el arquitecto U. Lazzari quien, en 1897, empezó a construir la iglesia. La obra fue finalizada por el ingeniero italiano A. Micheletti y recién en 1924 se terminó de decorar por dentro. Cuenta la leyenda que Domingo Faustino Sarmiento hizo edificar el colegio Normal 1 dándole la espalda a la Iglesia. Actualmente, la plaza que circunda al Normal 1 –ubicada en Corrientes, Mendoza, Entre Ríos y San Juan– tiene el nombre de Santa Rosa; mientras que el espacio verde que está en el cuadrante del frente se llama Plaza Sarmiento. Nota. (tomada de Conclusión. 3O de Agosto 2O24)

Plaza Santa Rosa de Lima. Estatua de Sarmiento. -02 - 04 - 2026 -

Historias Rosarinas. El 2O de diciembre de 1811 en la popularmente denominada "Plaza Santa Rosa" quedó inaugurado el monumento de homenaje a Sarmiento, obra del escultor veneciano Víctor de Pol. Coincidían los críticos de entonces, que la imágen del Sanjuanino estaba mejor lograda que la inaugurada en el Parque 3 de febrero de Buenos Aires, cuyo autor era nada más y nada menos, que el célebre artista francés Augusto Rodín. El dia de la inauguración, cuando se descubrió la obra en presencia del Presidente Julio A. Roca y de otras notables personalidades, el público pasó de la emocionada expectativa al asombro y la indignación colectiva. "Parece la cabeza de un gorila" dijo un renombrado arquitecto; protestaron entre los promotores de la obra Miguel Cané y Carlos Pellegrini, que remató un juicio crítico del diario de Mitre: "Es difícil concebir algo más feo, más vulgar, casi repulsivo, y por lo tanto, menos parecido que el perfil de su estatua. Sarmiento era feo, pero no tenía un cráneo de degenerado, ni era su cabeza la de un notario o de un farmaceutico de aldea". Hubo amenazas de derribarla, por lo cual las autoridades decidieron destacar un piquete policial que la custodiase. Por el contrario la inauguración de Rosario fue una fiesta completa, los poderes públicos decretaron un feriado especial, y una multitud de personas y cientos de escolares que agitaban banderitas y cintas celeste y blancas, desbordaron los límites de la plaza. Se pronunciaron discursos alusivos a la personalidad del prócer, mientras la concurrencia, con el acompañamiento de la banda de música de la policía, corearon las estrofas de la Canción Patria y el Himno a Sarmiento. Concluído el acto oficial, un grupo numeroso al son de la Marcha de San Lorenzo se encaminó hacia el edificio de la municipalidad donde continuaron las demostraciones. La desconcentración benefició a los propietarios de las fondas aledañas, que como era habitual en las fiestas patrias, ofrecían al viandante a precios módicos, locro, empanadas y pastelitos fritos,sin olvidar la mazamorra y el vino carlón. Paladares más exigentes, caballeros vestidos con ciertas galas y señoras con indumentaria de moda portando increíbles sombreros con plumas, se dirigieron a degustar un espléndido Lunch ofrecido para invitados especiales en el "Victoria Tea Rooms", propiedad del empresario español Ramón Cifré, curiosamente admirador del estilo impuesto durante el reinado de la Soberana del Imperio Británico. Era el centro gastronómico más refinado y elegante de la ciudad, ubicado con amplias instalaciones en la esquina de Córdoba y San Martín. Años más tarde en 1927, trasladará su negocio al lujoso subsuelo del emblemático "Palacio Fuentes". Una nota especial la constituyó la presencia de los nietos de Sarmiento en el mencionado evento: Eugenia y Augusto Belín Sarmiento, hijos de Ana Faustina Sarmiento y del impresor Julio Belín. Ana Faustina fue el fruto de los amores juveniles del Sanjuanino, con la jóven chilena María Jesús del Canto. La recién nacida, fue criada y educada por sus tias Bienvenida y Procesa Sarmiento. Augusto Belín era escritor y diplomático que se desempeñó como cónsul general en distintos países de Europa y América. En 1913 como albacea donó el fondo documental y bienes muebles que habían pertenecido a su abuelo al Museo Histórico Nacional, que más tarde en 1938, fueron la base de las colecciones del "Museo Sarmiento" instalado en Belgrano, Entre 1884 y 1904 asumió la enorme tarea de editar los 53 tomos de las obras completas de su ilustre ancestro. Eugenia Belín desde pequeña demostró una decidida vocación por el dibujo y la pintura, recibiendo las primeras lecciones de su tía abuela Procesa. Advertido Sarmiento, la llevó a Buenos Aires, y por su indicación la hizo ingresar en el prestigioso taller de josé Aguyari. Viajó a Europa donde visitó los principales museos de arte y tomó lecciones con reconocidos maestros especializándose en la técnica del retrato. En Buenos Aires expuso sus obras en distintas galerías donde recibió distinciones especiales. Pintó los retratos más notables de Sarmiento, y sus obras se encuentran exhibidas en principales museos del país, donde son valorados como documentos fieles del prócer, De allí se entiende las diferentes interpretaciones del maestro Rodín y el veneciano de Pol, el primero solo accedió como modelo a algunas fotografías antiguas del Sanjuanino, en cambio el segundo, pudo apreciar y estudiar los dibujos y retratos iconográficos de Eugenia.En todo este proceso tuvo destacada intervención, el Dr. Nicolás Amuchástegui, abogado y magistrado de nota en el foro rosarino, presidente de la comisión ejecutiva del monumento, quien prodigó todas las atenciones y trabajos necesarios para asegurar las presencia de los hermanos Belín en Rosario. En sus conversaciones le relató los orígenes de la amistad de sus respectivas familias. Ocurrió con la llegada del Presidente Sarmiento a nuestra ciudad en el vapor "Pavón", para rendir honores a los sobrevivientes del Batallón Santafesino y otras unidades de combate que regresaban del frente paraguayo. En la oportunidad, el 19 de enero de 1870, en la residencia de sus abuelos maternos, Antonia Machado y Tomás Peñaloza, se organizó un banquete y un baile de gala como agasajo oficial al entonces primer mandatario de la República. Con motivo de este suceso, Amuchástegui pronunció una conferencia titulada "El baile de Peñaloza", recordó además un hecho similar sucedido en 1863, cuando el Presidente Mitre arribó a nuestra ciudad para inaugurar oficialmente los trabajos del ferrocarril que uniría Rosario y Córdoba. Mitre se hospedó y fue agasajado en el hogar de los Peñaloza. Eugenia Belín, en retribución de atenciones, obsequió al Dr.Amuchástegui un óleo original de Sarmiento, que Amuchñastegui con generosidad y buen criterio, decidió años más tarde, donarlo al Museo Histórico Julio Marc donde actualmente se conserva en su pinacoteca.

San Martin y las Islas Malvinas. -02 - 04 -2026-

San Martín y las Islas Malvinas. “Disponga V.E. que todos los de alta clase que se hallen presos en esa jurisdicción de su mando sentenciados a los presidios de Patagones, Malvinas u otros sean remitidos a esta capital con copias de sus respectivas condenas y a la mayor seguridad posible, comprendiendo también en ellos a los desertores contumaces en este delito.” Hablar de la cuestión Malvinas no es remitirse únicamente a 1833 ni a la agresión colonial británica, sino retroceder a las bases mismas de nuestra organización nacional, cuando las Provincias Unidas ejercían de manera concreta, silenciosa y efectiva su soberanía sobre el Atlántico Sur. En ese marco aparece un documento de enorme valor histórico: la carta del 14 de agosto de 1816 escrita por el entonces coronel mayor José de San Martín al ministro de Guerra Antonio Beruti. No se trata de una proclama política ni de una declaración diplomática pensada para la posteridad. Es, precisamente por eso, aún más contundente: una comunicación administrativa, concreta, propia de un Estado que funciona y que da por sentado su dominio territorial. San Martín no “reivindica” Malvinas: las menciona como parte normal del sistema de presidios de las Provincias Unidas. Ese detalle, que la historia liberal minimizó durante décadas, es en realidad una prueba directa del ejercicio soberano. EL CONTEXTO: UN ESTADO EN ARMAS Y EN CONSTRUCCIÓN En 1816, mientras el Congreso de Tucumán declaraba la independencia, San Martín organizaba en Cuyo el Ejército de los Andes. No era una tarea menor: implicaba crear desde casi la nada una fuerza militar capaz de cruzar la cordillera y derrotar al poder español en Chile y Perú. Para ello, el Libertador recurrió a todos los recursos disponibles: liberación de esclavos a cambio de servicio militar, incorporación de emigrados chilenos, levas forzosas y utilización de condenados. Es en ese contexto que escribe su carta solicitando el traslado de presos incluidos aquellos destinados a presidios en Patagones y Malvinas para incorporarlos al ejército. La frase es clara y contundente: las Malvinas eran un destino contemplado dentro del sistema punitivo rioplatense. No hay duda, no hay discusión, no hay conflicto de soberanía mencionado. Hay administración. Esto desmonta una de las falacias más repetidas por la historiografía anglosajona: la idea de que las islas eran una “tierra de nadie”. Si existía un circuito penal que incluía a las Malvinas, entonces existía autoridad, control y conocimiento efectivo del territorio por parte del gobierno rioplatense. MALVINAS EN EL SISTEMA ADMINISTRATIVO RIOPLATENSE La carta de San Martín no es un hecho aislado. Forma parte de una serie de antecedentes que prueban la continuidad jurídica y administrativa desde la época virreinal hasta el período revolucionario. Ya en 1810, antes incluso de la consolidación del nuevo gobierno, el brigadier José Manuel de Goyeneche había dispuesto condenas a presidio en las islas por orden del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Tras la Revolución de Mayo, lejos de abandonarse esa práctica, existen referencias documentales a la continuidad del uso de destinos australes en el sistema penal. Incluso en 1812, Manuel Moreno recordó antecedentes vinculados a condenas con destino en Malvinas en sus escritos en Londres, donde actuaba en funciones diplomáticas. Este punto exige precisión histórica: no hay evidencia de un presidio permanente y estructurado en las islas en esos años, pero sí de su consideración como destino de confinamiento dentro de la órbita administrativa heredada del período español. Esa diferencia no debilita el argumento, sino que lo fortalece al evitar exageraciones. LA IMPORTANCIA DE LA CARTA: LO QUE NO SE DISCUTE Lo más potente del documento sanmartiniano es lo que no dice. No explica, no justifica, no argumenta sobre la pertenencia de las islas. Simplemente las menciona como parte del sistema. Y eso, en términos históricos, vale más que cualquier declaración formal. Porque los actos administrativos cotidianos son una expresión concreta de soberanía. Un Estado no necesita reafirmar constantemente lo que ejerce, simplemente actúa. Y San Martín actuaba como funcionario de un gobierno que incluía a las Malvinas dentro de su horizonte territorial y administrativo. Aquí es donde el revisionismo histórico encuentra un punto sólido: no en discursos grandilocuentes, sino en documentación concreta. Esta carta es una pieza que debe leerse con criterio histórico, sin forzar interpretaciones pero tampoco minimizando su valor. LA OCUPACIÓN INGLESA DE 1833: UNA ACCIÓN DE FUERZA SOBRE UN TERRITORIO EN ÓRBITA RIoplatense Cuando el Reino Unido ocupa las islas en 1833, lo hace desalojando autoridades argentinas establecidas en ellas desde años anteriores, particularmente tras la creación de la comandancia política y militar en 1829. No se trató de una toma sobre un territorio sin administración, sino de una acción de fuerza sobre una presencia efectiva, aunque limitada, del Estado rioplatense. La carta de San Martín no prueba por sí sola una ocupación permanente, pero sí confirma algo clave: las islas formaban parte del espacio territorial conocido, utilizado y administrativamente considerado por las autoridades revolucionarias. EL SILENCIO Y LA INTERPRETACIÓN HISTÓRICA Durante mucho tiempo, este tipo de documentos fueron poco difundidos. No porque carecieran de valor, sino porque exigían una lectura más compleja que los relatos simplificados. Tampoco encajaban en una visión de San Martín desligada de las cuestiones territoriales. Sin embargo, el San Martín real aparece con claridad: un conductor político y militar que piensa en términos de Estado, que administra recursos humanos y que se mueve dentro de un esquema territorial que incluye el sur y el Atlántico. LA RECUPERACIÓN DEL DOCUMENTO Y SU VALOR ACTUAL La carta fue recuperada en 1988 en Londres y luego incorporada al patrimonio argentino. Hoy una copia se exhibe en el Museo Malvinas en Buenos Aires. Su valor no es simbólico solamente, sino también documental. En el presente, este tipo de fuentes contribuyen a sostener con mayor solidez los argumentos históricos argentinos, siempre que se utilicen con rigor y sin sobredimensionar su alcance. CONCLUSIÓN: SAN MARTÍN Y EL HORIZONTE TERRITORIAL DE LAS PROVINCIAS UNIDAS La causa Malvinas no nace en el siglo XX. Tiene raíces profundas en la etapa de formación del Estado. En ese proceso, la carta de San Martín aporta un testimonio valioso: muestra que las islas estaban dentro del campo de acción administrativa de las Provincias Unidas. Sin necesidad de discursos, sin intención propagandística, el documento deja constancia de una realidad: las Malvinas no eran ajenas al mundo político y territorial rioplatense. Leída con seriedad histórica, sin exageraciones pero sin omisiones, esta carta se convierte en una pieza importante dentro del conjunto de antecedentes que sostienen la posición argentina. Y en ese marco, también San Martín forma parte de la historia de Malvinas.

miércoles, 1 de abril de 2026

Expulsión de los judíos de España. Edicto de Granada.1492. -01-04-2026-

EL EDICTO DE GRANADA Y LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS.31 DE MARZO DE 1492. Por Revisionismo Historico Argentino El 31 de marzo de 1492, en la ciudad de Granada, los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, firmaron el llamado Edicto de Granada, una de las decisiones más trascendentes y controvertidas de la historia de España. Este decreto ordenaba la expulsión de todos los judíos de los reinos de Castilla y Aragón que no aceptaran convertirse al cristianismo, fijando un plazo de aproximadamente cuatro meses para abandonar sus tierras. CONTEXTO Y CONSTRUCCIÓN DE LA UNIDAD RELIGIOSA La medida se enmarca en el proceso de consolidación del poder monárquico tras la finalización de la Reconquista, que ese mismo año culminaba con la toma del último bastión musulmán en la península. En ese contexto, los monarcas buscaron construir un Estado fuerte, centralizado y homogéneo en lo religioso, considerando que la unidad de fe era un pilar fundamental para la estabilidad política. Sin embargo, esta decisión no surgió de manera aislada, sino como resultado de un largo proceso de tensiones acumuladas entre comunidades. CONFLICTOS ENTRE JUDÍOS Y CRISTIANOS Desde la Edad Media, las relaciones entre judíos y cristianos estuvieron marcadas por la desconfianza. En el plano religioso, se difundieron prejuicios que señalaban a los judíos como responsables de la muerte de Cristo, lo que generó un clima persistente de hostilidad. A esto se sumaba el hecho de que las comunidades judías mantenían sus propias leyes, tradiciones y formas de vida, lo que reforzaba su carácter diferenciado dentro de la sociedad cristiana. Las tensiones estallaron violentamente en 1391, con pogromos en ciudades como Sevilla, Toledo y Barcelona, donde miles de judíos fueron asesinados o forzados a convertirse. Estos episodios marcaron un punto de inflexión, debilitando profundamente a las comunidades judías y dando origen a un nuevo problema social: el de los conversos. LOS CONVERSOS Y LA INQUISICIÓN Los llamados cristianos nuevos, surgidos de conversiones muchas veces forzadas, quedaron bajo sospecha permanente. Se los acusaba de practicar el judaísmo en secreto, lo que generó un clima de persecución y denuncias constantes. Para enfrentar esta situación, los Reyes Católicos instauraron en 1478 el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, orientado principalmente a vigilar y castigar la herejía entre los conversos. La presencia de comunidades judías visibles era vista como un factor que influía sobre estos cristianos nuevos, reforzando la idea de que la única solución definitiva era su expulsión. FACTORES ECONÓMICOS Y POLÍTICOS A las tensiones religiosas se sumaban factores económicos. Muchos judíos ocupaban roles importantes como comerciantes, prestamistas o administradores, lo que generaba resentimiento en sectores endeudados o desplazados. En contextos de crisis, estas tensiones se traducían en violencia. Desde el punto de vista político, la monarquía buscaba afirmar su autoridad y eliminar cualquier elemento que pudiera generar divisiones internas. La diversidad religiosa comenzó a ser percibida como un obstáculo para la construcción de un Estado unificado. El decreto obligó a decenas de miles de judíos a abandonar la península ibérica. Se estima que entre 70.000 y 150.000 partieron al exilio, mientras que otros optaron por la conversión para permanecer en sus tierras. La expulsión dio origen a la diáspora sefardí, extendida por el norte de África, el Imperio Otomano y distintas regiones de Europa, donde conservaron su lengua el ladino y sus tradiciones durante siglos. Para España, la medida implicó también una pérdida significativa en términos económicos y culturales, al expulsar a una comunidad con fuerte presencia en actividades comerciales, financieras e intelectuales. El Edicto de Granada representa uno de los momentos clave en la transición de la España medieval a la moderna. Refleja la voluntad de construir un Estado basado en la uniformidad religiosa, pero también evidencia las consecuencias de la intolerancia y la persecución. Su impacto trascendió las fronteras de la península, dejando una huella duradera en la historia europea y en la memoria de las comunidades judías expulsadas.- Zanni Damián

Belgrano dona los 40.000 pesos fuertes para crear Escuelas.-01-04-2026-

Contestación completa de Belgrano a la Asamblea refiriéndose a los premios que le ha concedido por el triunfo obtenido en la batalla de Salta, consistentes en un sable con guarnición de oro, y en la donación de fincas del Estado que representan un valor de cuarenta mil pesos. "EXCELENTÍSIMO SEÑOR: El honor con que V. E. me favorece al comunicarme los decretos de la Soberana Asamblea Nacional Constituyente en que se sirve condecorarme con un sable de guarnición de oro y lleve en la hoja grabada la siguiente inscripción: “La Asamblea Constituyente al benemérito General Belgrano”, y premiar mis servicios, pero con especialidad el que acabo de hacer en la gloriosa acción del 20 del pasado en Salta, con la donación en toda propiedad de cuarenta mil pesos señalados en valor de fincas pertenecientes al Estado, me empeña sobremanera a mayores esfuerzos y sacrificios por la libertad de la Patria. Pero cuando considero que estos servicios, en tanto deben merecer el aprecio de la Nación, en cuanto sean efectos de una virtud y fruto de mis cortos conocimientos dedicados al desempeño de mis deberes, y que ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensar con dinero sin degradarlos; cuando reflexiono que nada hay más despreciable para el hombre de bien, para el verdadero patriota que merece la confianza de sus conciudadanos en el manejo de los negocios públicos que el dinero o las riquezas, que éstas son un escollo de la virtud que no llega a despreciarlas, y que adjudicarlas en premio, no sólo son capaces de excitar la avaricia de los demás, haciendo que por general objeto de sus acciones subroguen el bienestar particular al interés público, sino que también parecen dirigidas a lisonjear una pasión seguramente abominable en el agraciado, no puedo dejar de representar a V.E. que sin que se entienda que miro en menos la honrosa consideración que por mis cortos servicios se ha dignado dispensarme la Asamblea, cuyos soberanos decretos respeto y venero, he creído propio de mi honor y de los deseos que me inflaman por la prosperidad de mi Patria, destinar los expresados cuarenta mil pesos para la dotación de cuatro escuelas públicas de primeras letras en que se enseñe a leer y escribir, la aritmética, la doctrina cristiana y los primeros rudimentos de los derechos y obligaciones del hombre en sociedad hacia ésta y el Gobierno que la rige, en cuatro ciudades, a saber: Tarija, ésta, Tucumán y Santiago del Estero (que carecen de un establecimiento tan esencial e interesante a la Religión y al Estado, y aún de arbitrios para realizarlo) bajo del reglamento que pasaré a V. E. y pienso dirigir a los respectivos cabildos con el correspondiente aviso de esta determinación, reservándome el aumentarlo, corregirlo o reformarlo siempre que lo tenga por conveniente. Espero sea de la aprobación de V. E. un pensamiento que creo de primera utilidad, y que no lleva otro objeto, que corresponder a los honores y gracias con que me distingue la Patria. Dios, guarde a V. E. muchos años. ML BELGRANO Jujuy, 31 de Marzo de 1813."

viernes, 27 de marzo de 2026

El Reglamento para los Pueblos de las Misiones. Belgrano.-27-03-2026-

26 de marzo de 1811: Belgrano escribe al teniente de gobernador de Corrientes, Elías Galván. Le agradece las alabanzas del pueblo correntino, de las cuales no se cree merecedor; toca asuntos militares, incluyendo esclarecedoras opiniones sobre los paraguayos y sus actitudes. Califica al reglamento para los pueblos de las misiones como “obra de mi deseo del bien”. “MI ESTIMADO AMIGO: Corrientes me ha ensalzado adonde Yo no merezco, mi agradecimiento será eterno, y mucho más por sus oraciones al Todopoderoso, que sin duda, las necesitamos para salir bien de la gran empresa en que estamos. He mandado escolta competente para la carreta que conduce Escalante, y ordenádole siga a San Carlos a encontrarme, pues aquí ya no nos hallará, apresurándome a salir para que se convenzan los que me han creído hombre sin honor, y que no guardaría lo que he prometido. Añasco da un gran valor a la acción del 9; fue milagrosa, mi amigo; y esto lo publicaré a voz en cuello; en la situación que quedé con sólo 135 Infantes y 60 y tantos de Caballería, de los que apenas 18 veteranos, no podía haber salido con tanto aire de una multitud de enemigos, a no ser una obra de Dios, ni menos haber fraternizado, y sobre todo contraer una amistad tan fina con Cabañas, y cobrarme éste una afición mezclada de respeto que Yo mismo no sé explicar. Por esto es, que aunque noto que desde el Viernes que llegó Velazco a Tacuarí, según se supone, veo que ya no vienen Paraguayos, como antes, que hasta los oficiales se empeñaban en estar con nosotros; y por consiguiente, infiero que la venida de Velazco no ha sido a cortar las desavenencias, sino tal vez a impedir la propagación de ideas; con todo quiero que se tengan francos los pasos a los Paraguayos; que lleven y traigan lo que gusten; pues así conocerán que de nuestra parte no está la opresión, y enmendaremos lo que ha causado la falta de comunicación; caminando a otro destino que nos llama la Patria, y entretanto haciendo del ladrón fiel, que es en lo que U. se ha de empeñar; manifestándoles la mayor cordialidad y amistad, excepto en cosas del Gobierno, que eso siempre debe hacerse respetar: se agrega a esto que lo dejo a U. sin fuerzas, y es indispensable valerse, a falta de ellas, del ardid. Si los caballos nos pudieran alcanzar me alegraría mucho, porque he tenido que arrastrar con cuantos hay; porque mi presencia y la del Ejército urge que esté en otra parte, según las órdenes que he recibido. El Reglamento para los Pueblos [de las Misiones] es obra de mi deseo del bien, conforme a las intenciones de nuestra superioridad; hay mucho que trabajar para que sea una cosa menos mala; pero no tengo un instante mío, obligado a serlo todo y estar en todo; tranquilizándose las cosas se mejorará una obra trabajada en el tumulto de mil atenciones. Ya irán con el tabaco; pues a todos ha agradado la disposición, y me han pedido licencia hasta los Paraguayos. Puede muy bien que el tal Bedoya haya hecho alguna trastada; es abonado; pero Dios le libre de caer bajo el poder de la justicia que me está confiado, porque las pagará todas. Haga U. una visita, en nombre mío, a la Señora que ha manifestado su patriotismo tomándose la molestia de cortar y coser las camisas que ha podido para el Ejército con tanta generosidad, y déle U. las más expresivas gracias, avisándome cómo se llama para que la Patria lo sepa. No hay que perder instante de que los paisanos se instruyan en sus derechos, y los de la Patria; exhorte U. a los curas a que les expliquen; así conseguiremos que se entusiasmen con razón y justicia, y no haya quien sea capaz de desviarlos de sus obligaciones. Deseo a U. toda felicidad, y me digo su MANUEL BELGRANO Cuartel General de Candelaria, 26 de Marzo de 1811, a las 4 de la mañana. Sr. Dn. Elías Galván.” Las conversaciones con los jefes paraguayos (Cabañas y Yegros entre otros) en el campamento patriota, dónde Belgrano lograba inocular las ideas de libertad e independencia, llegaron a oídos del Gobernador Velasco que preocupado por estos contactos -casi diario- lo llevaron a presentarse directamente en el lugar para cortar estas charlas, que provocarían finalmente que estos mismos jefes organicen la revolución criolla en Asunción.

domingo, 15 de marzo de 2026

Juan Manuel de Rosas. Semblanza de su gestión.- 15 - 03 -2026 -

UAN MANUEL DE ROSAS Juan Manuel de Rosas murió el 14 de marzo de 1877 en Inglaterra. En la bibliografía tradicional, su rastro se pierde en 1852 cuando, tras la derrota terminal de Caseros, partió a un exilio que duraría 25 años lejos de su patria. Ya fuera de escena, poco se sabe de esa etapa de su vida. Con 59 años cumplidos, vivió los primeros meses de ese largo ostracismo en Southampton, junto a su hija Manuelita, hasta que ella se casó con Máximo Terrero, su eterno prometido, y la pareja se mudó a Londres. En 1865 el Restaurador de las Leyes, como le llamaban los contemporáneos en su apogeo, se trasladó a Burguess Farm, la finca rural donde recreó una módica chacra que atendía personalmente. Allí volvió a sentirse como un gaucho de su lejana tierra; se levantaba al alba, mateaba, montaba a caballo y pasaba largas horas al aire libre. Vivía solo, por las noches se encerraba en su cuarto a leer o escribir. Había enviudado de Encarnación Ezcurra en 1838, y no volvió a casarse, aunque tuvo cinco hijos con Eugenia Castro —su barragana, según la pluma filosa de José Mármol— mientras residió en la casona de San Benito de Palermo, recibiendo visitantes y rodeado de amanuenses y bufones hasta su partida en 1852. No le sobraba dinero y le habían confiscado sus propiedades. Salvo Justo José de Urquiza, el vencedor de Caseros, quien le prestó alguna ayuda, el resto de sus compatriotas le había vuelto la espalda luego de que cayera en desgracia. En 1857, la legislatura de Buenos Aires lo declaró “reo de lesa patria”. Todo eso había quedado en el pasado. “No fumo, no tomo rapé, vino ni licor alguno, no asisto a comidas, no hago visitas ni las recibo, no paseo, ni asisto a teatros, ni a diversiones de clase alguna. Mi ropa es la de un hombre común. Mis manos y mi cara son bien quemadas y bien acreditan cuál y cómo es mi trabajo diario incesante para en algo ayudarme. Mi comida es un pedazo de carne asada, y mi mate. Nada más”. Así, crudamente realista, le contaba cómo trascurrían sus días a Josefa Gómez, su entrañable amiga “Pepita”, con quien se carteó durante esos años. Un sábado glacial del invierno boreal de 1877, poco antes de cumplir 84 años, permaneció a la intemperie más de la cuenta y contrajo una neumonía. El lunes 12 de marzo, el médico envió un telegrama urgente a Manuelita, quien acudió de inmediato y no se apartó del lecho de su padre. El martes 13 experimentó una efímera mejoría, pero a la mañana siguiente, 14 de marzo, su corazón se detuvo. Un año antes de su muerte, había dispuesto un agregado a su testamento: “Mi cadáver será sepultado en el cementerio católico de Southampton hasta que en mi patria se reconozca y acuerde por el gobierno la justicia debida a mis servicios”. En 1989, ciento doce años después, el ataúd fue rescatado del viejo cementerio inglés y trasladado a Francia por vía aérea. En Orly se vivió un momento emotivo cuando se abrió el cajón para cambiar el féretro y se hallaron entre las cenizas una dentadura de metal, un crucifijo y un plato de porcelana. En Buenos Aires, los restos fueron recibidos con todos los honores y depositados en el cementerio de la Recoleta, en la bóveda familiar de los Ortiz de Rozas —su apellido original—, donde se encuentran actualmente. En 1999 se inauguró el monumento emplazado en Avenida del Libertador y Sarmiento, próxima al lugar donde se levantaba la legendaria residencia palermitana. No hay unanimidad en torno a su figura, la biblioteca está dividida: para algunos sigue siendo un tirano, un déspota como lo estigmatizaron los unitarios de su tiempo; en tanto que para otros —los llamados revisionistas— fue un férreo defensor de la soberanía y la nacionalidad, incluido José de San Martín, quien le confió la tenencia de su legendario sable como tributo a la firmeza con que había enfrentado a las potencias europeas. Se lo suele exaltar como un gran referente federal, aunque si bien durante su largo gobierno al frente de la provincia de Buenos Aires respetó la autonomía de las demás provincias que integraban la Confederación, no compartió con ellas la renta aduanera del puerto porteño ni visitó a ninguna. Tampoco apuró la postergada organización nacional, lo que suscitó diferencias con federales de peso, como Juan Facundo Quiroga. Además de estancieros poderosos y del clero, contó con el apoyo del llamado “bajo pueblo”, pobladores de los arrabales y la campaña. El lado B de su larga permanencia en el poder fue el modo autoritario que caracterizó a su gestión, la intolerancia hacia las voces disidentes y la violencia practicada por la Sociedad Popular Restauradora, más conocida como La Mazorca. Y el estigma mayor: el fusilamiento de Camila O’ Gorman y Ladislao Gutiérrez por faltar a reglas canónicas. El debate sigue abierto; lo cierto es que Juan Manuel de Rosas fue durante dos décadas el hombre más poderoso de su época y dejó una huella indeleble en historia argentina.