Grandes temas nacionales.
domingo, 15 de marzo de 2026
Juan Manuel de Rosas. Semblanza de su gestión.- 15 - 03 -2026 -
UAN MANUEL DE ROSAS
Juan Manuel de Rosas murió el 14 de marzo de 1877 en Inglaterra. En la bibliografía tradicional, su rastro se pierde en 1852 cuando, tras la derrota terminal de Caseros, partió a un exilio que duraría 25 años lejos de su patria. Ya fuera de escena, poco se sabe de esa etapa de su vida.
Con 59 años cumplidos, vivió los primeros meses de ese largo ostracismo en Southampton, junto a su hija Manuelita, hasta que ella se casó con Máximo Terrero, su eterno prometido, y la pareja se mudó a Londres. En 1865 el Restaurador de las Leyes, como le llamaban los contemporáneos en su apogeo, se trasladó a Burguess Farm, la finca rural donde recreó una módica chacra que atendía personalmente. Allí volvió a sentirse como un gaucho de su lejana tierra; se levantaba al alba, mateaba, montaba a caballo y pasaba largas horas al aire libre.
Vivía solo, por las noches se encerraba en su cuarto a leer o escribir. Había enviudado de Encarnación Ezcurra en 1838, y no volvió a casarse, aunque tuvo cinco hijos con Eugenia Castro —su barragana, según la pluma filosa de José Mármol— mientras residió en la casona de San Benito de Palermo, recibiendo visitantes y rodeado de amanuenses y bufones hasta su partida en 1852.
No le sobraba dinero y le habían confiscado sus propiedades. Salvo Justo José de Urquiza, el vencedor de Caseros, quien le prestó alguna ayuda, el resto de sus compatriotas le había vuelto la espalda luego de que cayera en desgracia. En 1857, la legislatura de Buenos Aires lo declaró “reo de lesa patria”.
Todo eso había quedado en el pasado. “No fumo, no tomo rapé, vino ni licor alguno, no asisto a comidas, no hago visitas ni las recibo, no paseo, ni asisto a teatros, ni a diversiones de clase alguna. Mi ropa es la de un hombre común. Mis manos y mi cara son bien quemadas y bien acreditan cuál y cómo es mi trabajo diario incesante para en algo ayudarme. Mi comida es un pedazo de carne asada, y mi mate. Nada más”. Así, crudamente realista, le contaba cómo trascurrían sus días a Josefa Gómez, su entrañable amiga “Pepita”, con quien se carteó durante esos años.
Un sábado glacial del invierno boreal de 1877, poco antes de cumplir 84 años, permaneció a la intemperie más de la cuenta y contrajo una neumonía. El lunes 12 de marzo, el médico envió un telegrama urgente a Manuelita, quien acudió de inmediato y no se apartó del lecho de su padre. El martes 13 experimentó una efímera mejoría, pero a la mañana siguiente, 14 de marzo, su corazón se detuvo.
Un año antes de su muerte, había dispuesto un agregado a su testamento: “Mi cadáver será sepultado en el cementerio católico de Southampton hasta que en mi patria se reconozca y acuerde por el gobierno la justicia debida a mis servicios”. En 1989, ciento doce años después, el ataúd fue rescatado del viejo cementerio inglés y trasladado a Francia por vía aérea. En Orly se vivió un momento emotivo cuando se abrió el cajón para cambiar el féretro y se hallaron entre las cenizas una dentadura de metal, un crucifijo y un plato de porcelana.
En Buenos Aires, los restos fueron recibidos con todos los honores y depositados en el cementerio de la Recoleta, en la bóveda familiar de los Ortiz de Rozas —su apellido original—, donde se encuentran actualmente. En 1999 se inauguró el monumento emplazado en Avenida del Libertador y Sarmiento, próxima al lugar donde se levantaba la legendaria residencia palermitana.
No hay unanimidad en torno a su figura, la biblioteca está dividida: para algunos sigue siendo un tirano, un déspota como lo estigmatizaron los unitarios de su tiempo; en tanto que para otros —los llamados revisionistas— fue un férreo defensor de la soberanía y la nacionalidad, incluido José de San Martín, quien le confió la tenencia de su legendario sable como tributo a la firmeza con que había enfrentado a las potencias europeas.
Se lo suele exaltar como un gran referente federal, aunque si bien durante su largo gobierno al frente de la provincia de Buenos Aires respetó la autonomía de las demás provincias que integraban la Confederación, no compartió con ellas la renta aduanera del puerto porteño ni visitó a ninguna. Tampoco apuró la postergada organización nacional, lo que suscitó diferencias con federales de peso, como Juan Facundo Quiroga.
Además de estancieros poderosos y del clero, contó con el apoyo del llamado “bajo pueblo”, pobladores de los arrabales y la campaña. El lado B de su larga permanencia en el poder fue el modo autoritario que caracterizó a su gestión, la intolerancia hacia las voces disidentes y la violencia practicada por la Sociedad Popular Restauradora, más conocida como La Mazorca. Y el estigma mayor: el fusilamiento de Camila O’ Gorman y Ladislao Gutiérrez por faltar a reglas canónicas.
El debate sigue abierto; lo cierto es que Juan Manuel de Rosas fue durante dos décadas el hombre más poderoso de su época y dejó una huella indeleble en historia argentina.
sábado, 14 de marzo de 2026
Carta de San Martín al Diputado Godoy Cruz. -14 - 03 -2026 -
2 de marzo de 1816: En el marco de la reunión del Congreso de Tucumán, San Martín -gobernador de Cuyo- en una carta al diputao por Mendoza, Tomás Godoy Cruz (en la imagen) le expresa su pensamiento sobre Manuel Belgrano, refiriéndose a él como el mejor de los candidatos para nombrarlo como jefe del Ejército del Auxiliar del Perú:
"... En caso de nombrar quien deba reemplazar a Rondeau, yo me decido por Belgrano, éste es el más metódico de los que conozco en nuestra América lleno de integridad, y talento natural. No tendrá los conocimientos de un Moreau o Bonaparte en punto a milicia pero créame usted que es lo mejor que tenemos en la América del Sur”.
Finalmente Pueyrredón, Director Supremo nombrado por el Congreso, designa a Belgrano en el cargo.
1996 - 2026 - 30° aniversario de la ABM
viernes, 13 de marzo de 2026
Belgrano. Premio a los alumnos sobresalientes de náutica.13 - 03 -2026 -
13 de marzo de 1802: "Discurso pronunciado por el Secretario del Consulado de Buenos Aires, Don Manuel Belgrano con motivo de la distribución de premios a los alumnos más sobresalientes de la Academia de Náutica", creada en el ámbito del Real Consulado de Buenos Aires, del cuál el Prócer era su Secretario e impulsor.
"Habéis visto, Señores, los progresos de estos aplicados jóvenes, que superando las dificultades de una constante asistencia y adhesión a los objetos de sus estudios, han sabido adquirir las ideas útiles y los buenos principios en que debe cimentarse la ciencia que los hombres del globo, les proporciona su substancia y comodidades, haciendo con menos riesgo los transportes y facilitando los viajes por mar como por tierra, hasta hacer desterrar el temor que antes se tenía para entregarse al furor de las olas y a los contratiempos de la naturaleza.
¡Qué gloria, qué satisfacción no me debe causar el ver la utilidad de este establecimiento! ¡Cómo se falsifica por la experiencia el temor de que todas estas instituciones son débiles en sus principios y que el tiempo es quien las consolida! Buenos Aires puede ya decir que por su Consulado tiene jóvenes que adquiriendo una carrera honrosa y lucrativa, lleven sus buques a salvamento con todas las producciones que la naturaleza ha depositado en sus fértiles terrenos.
Dos años de una sabia dirección, han producido estos óptimos frutos; ellos van a sazonarse y a hacerse apreciables, desprendiéndose en su madurez de las semillas sólidas e ilustradas que encierran para propagar entre sus compatriotas unos conocimientos tan útiles a la humanidad y por esto tan dignos de nuestro aprecio.
¿Cómo podré hacer yo el justo elogio de este cuerpo acreedor a todos los respetos, por una creación tan ventajosa a la Nación, de un director interesado en los adelantos de la juventud, y a la tenaz aplicación de ésta para lograr el conocimiento verdadero de esta útil ciencia, y los lauros que hoy sabiamente se va a premiarlos?
Mi pluma es débil, lo conozco; pero la complacencia que me asiste es grande, como que he sido uno de los motores, para la realización de estas ideas, que de mucho tiempo ocupaban a este ilustre cuerpo en beneficio de nuestra juventud, y así me produciré en los términos a que alcance, no ya para deslumbraros con una vana y estudiada elocuencia, sino para que me ayudéis con vuestras luces a dar los merecidos elogios al Consulado, al director y a sus alumnos.
Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña, cuánto aprecio han merecido todos aquellos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad y los que la han fomentado y sostenido hasta darle una existencia invencible por los contrastes propios de las vicisitudes: las plumas más elocuentes se han ejercitado en aplaudir estas acciones; los buriles, los cinceles, las prensas, y todo ha contribuido para trasmitir hasta los venideros siglos, las dulces memorias de aquellos sabios bienhechores, cuyas ideas eran las de la prosperidad del hombre.
Dirigid, Señores, vuestras miradas a los manuscritos antiguos, si queréis convencernos; observad esas medallas, las estatuas; leed los libros, y sobre todo el libro de los libros, y encontraréis tantas pruebas de esto mismo, que plenamente quedaréis convencidos. Si yo no temiera molestaros, os presentaría un catálogo inmenso de héroes elogiados por sus acciones, por sus hechos útiles al público; y no creáis que los confundiría con los monstruos a quienes la adulación, la vil adulación, hija de la servilidad voluntaria, merificó y elevó a aquella clase distinguida.
¿Y quién de vosotros es el que duda que esta Academia ha sido establecida por este Real Consulado, que él la fomenta y la sostiene? ¿No es ella el cimiento de una obra benéfica a la humanidad? Vosotros lo sabéis, sí, sabéis que de aquí van a salir individuos útiles a todo el Estado y en particular a estas Provincias: sabéis que ya tenéis de quien echar mano para que conduzca vuestros buques; sabéis que con los principios que en ella se enseñan tendréis militares excelentes; y sabéis también que hallaréis jóvenes que con los principios que en ella adquieren, como acostumbrados al cálculo y a la meditación, serán excelentes profesores en todas las ciencias y artes a que se apliquen, porque llevando en su mano la llave maestra de todas las ciencias y artes, las matemáticas, presentarán al universo, desde el uno al otro polo, el curso inmortal de vuestro celo patrio.
No se ha contentado este ilustre cuerpo con establecerla, sino que también se ha dedicado a fomentarla y sostenerla. Fué su creador, y quiso añadir a esta gloria la de conservador. En vano la ignorancia, la etiqueta, la envidia, cruel veneno de los más nobles sentimientos; en vano todos los escollos que se presentan siempre para que lo bueno, lo útil, lo ventajoso progresen, han salido a oponerse a la verificación de las provechosas ideas de esta Universidad hacia la Academia de Náutica; nada le ha retraído de su pensamiento; siempre constante, siempre inalterable, ha vencido a sus enemigos, y ella se gloria con la esperanza de la completa victoria que ciertamente la dará la aprobación protectora de las ciencias y artes y a cuanto puede conducir a la felicidad de sus vasallos.
Puedo manifestaros infinitas pruebas de esta proposición: el archivo que está a mi cuidado contiene libros que, aunque hablan en secreto, se producen con un lenguaje mudo, pero enérgico; ya los dignos acuerdos de la Junta de Gobierno, ya las representaciones a la Superioridad y al Soberano, los oficios a los sabios para tomar los mejores conocimientos y formar el reglamento que la gobierna, los encargos de instrumentos para que sirvan a la juventud en su instrucción y premios, los libros para el mismo objeto; en fin todo os haría ver que no es un mísero fomento ni una estéril subsistencia con la que este cuerpo amante de la felicidad de estas provincias que están bajo sus miras, quiere perpetuar su Academia, para que todo joven que sólo conocía dos carreras y la holganza, tenga para ejercitar su aplicación y adquirir los medios de vivir con comodidad y honor en provecho de la sociedad.
Sentados, pues, estos datos claramente se deduce que se hallan reunidas en este Real Consulado las dos circunstancias que han motivado las alabanzas de los individuos y cuerpos benéficos a la humanidad; por consiguiente que se ha hecho acreedor a ella y que no se me podrá tachar de parcialidad, por ser un individuo de los que lo componen ni tampoco de un vil adulador que sacrifica su tiempo ni mancha el papel para trasmitir falsedades a la posteridad; tenemos la satisfacción de que es la verdad la que se produce, sin más aparejo que su noble sencillez.
Con la misma querría yo, por un trasporte de mi celo, suplicaros ¡oh ilustre Universidad! siguieseis con vuestras ventajosas ideas hacia tan digno establecimiento. Pero nada más inútil que pediros lo que con anticipación nos habéis concedido, por obligación y en desempeño de los encargos del soberano. Sí, vosotros la protegeréis, la fomentaréis con el mismo anhelo que hasta aquí, y si en medio de las tristes circunstancias que nos han rodeado, supisteis comenzarlo y sostenerle, con mucha más razón le haréis progresar, cuando nada pueda interrumpir vuestras útiles ocupaciones, es decir, en esos días tranquilos que nos proporciona la tranquila paz; esa paz tan estimable que se compra al duro precio de la sangre y de la muerte. Tales son los votos de la patria que os mira como su apoyo y el sostén de sus esperanzas. Pero yo me detengo demasiado y ya en justicia llama mi pluma el director desinteresado, el sabio director, el aplicado director.
D. Pedro Antonio Cerviño, a quien todos conocemos, es acreedor a estos títulos. Las pruebas que ha dado en servicio del monarca y del Estado, en obsequio de los particulares y de cuantos han ocupado sus talentos, justificarían mi proposición, pero no hablo a ésos, no, ya sabéis su desinterés, sabiduría y su aplicación, manifestadas en esta Academia.
Entre las varias disposiciones de este cuerpo dirigidas al establecimiento propuesto, fué la de dar por oposición las dos direcciones que debe haber en él, con la condición de que los que las consiguiesen no tendrían el sueldo que les señaló hasta tanto aprobase el soberano.
Cerviño llevado sólo del deseo de propagar sus ideas y ser útil al Estado, se presenta gustoso a la palestra, obtiene la victoria como un valeroso atleta, da a conocer sus talentos e instrucción, y los examinadores a pública voz lo proclaman primer director; difiere este consulado al justo voto, le confiere la plaza y le posesiona de ella bajo la condición predicha.
Corren los años y los meses y la terrible situación en que nos hallábamos envueltos en la guerra, de que aun estábamos sintiendo los efectos, no nos proporciona la correspondencia con la metrópoli, y el sello del Soberanía para consolidar la Academia no parece; por siguiente permanece sin sueldos, y sin traerlos a consideración enseña con el mayor desinterés, franqueando sus libros e instrumentos sin recompensa alguna: no es otro su objeto que el de hacer jóvenes de provecho que hagan honor a la Nación.
¿Quién, sino Cerviño podría permanecer tanto tiempo sin tocar la utilidad física de su trabajo y seguir con tanto ardor y ahínco en la idea que se propuso en el estado de incertidumbre? ¿Y habré yo podido llamarle desinteresado? Sabéis muy bien que este nombre podrá ser en adelante su antonomástico, pues es muy raro encontrar hombre que trabaje sin ver inmediatamente la utilidad que le resulta, y mucho menos experimentando perjuicios.
La posesión que tiene de las matemáticas y los deseos de qué se extienda su estudio, le hacen emplear medios tan sabios para su enseñanza, por lo que toca a la parte náutica, que en el espacio de dos años, presenta jóvenes instruidos en los ramos que manifiesta el cuaderno de las proposiciones que tenéis en vuestras manos, y entre ellos algunos que ya saben levantar y lavar planos con la posible perfección, para el tiempo que han gastado, no obstante la escasez de medios e instrumentos para el efecto.
¿Se consigue esto sin ciencia? ¿No es un don particular de sabiduría haber podido dominar los corazones de estos jóvenes, para que oyendo gustosos sus lecciones, se hayan dedicado al estudio y hayan aprovechado con tantas ventajas? No, Señores, así lo creéis y sin duda ya os resolvéis conmigo a multiplicarle gloriosas nomenclaturas: olvidaos por un momento del director desinteresado de que hablamos poco ha, para acordamos del director sabio; añadid también del director aplicado e incansable.
Cinco horas diarias están señaladas en el reglamento para asistencia a la escuela, y esto mismo ha llenado de satisfacción a este cuerpo. ¡Pero cómo! siempre enseñando hasta con el ejemplo de sus ocupaciones, mientras que los alumnos desempeñaban las operaciones de su encargo.
Agregad a esto, que a pocos días del establecimiento, así puedo decirlo, quedó solo con el cuidado y de único director y con su constante aplicación venció las dificultades que podéis traslucir presentan los diferentes estudios a estos jóvenes, pues por no despedirlos y desanimarlos se han recibido a los que han ocurrido con deseo de aprender en muchas y diferentes épocas, la que hubiese sido posible seguir a un mismo tiempo con todos en el estudio de tantas y tan variados materias.
Ya se deja conocer que sólo la aplicación podría sobrellevar un peso tan enorme, y como una causa motriz sostener esta máquina en el vigor o su resorte, para producir tales efectos. Pero yo he abierto heridas demasiado profundas a su modestia, hagamos alguna vez al verdadero mérito la injusticia de no elogiarlo, o vengan a sustituirme en esta obligación sus mismos alumnos, monumentos prácticos y multiplicados del que ha contraído D. Pedro Antonio Cerviño.
Sí, señores, su dedicación al estudio ha sido constante e infatigable y muchos de ellos por la teoría pueden competir y sin duda exceder a infinito número de pilotos. No creáis que sólo han dado muestras de sus talentos en los certámenes, y que acaso habrán dedicándose al estudio para sólo estos actos con el objeto de salir con lucimiento.
No ha sido así, pues en los exámenes privados que hay cada tres meses en la Academia, han desempeñado a satisfacción del director y de los individuos consulares que concurren a ellos según el reglamento, las preguntas que se les han hecho conforme a su ocupación, sin dar lugar a reconvenciones, y sin que se hayan visto en la precisión de imponer las penas que para estos casos están dispuestas en contra de los inaplicados.
Todo esto manifiesta la asiduidad en el trabajo, puesto que sin ella no es posible posesionarse de unos conocimientos cuya entrada es tan árida y tan penosa; no pudiendo vencer el desfallecimiento que imprime aun a los hombres formados, cuyo entendimiento está acostumbrado a la meditación, sin abandonar las distracciones propias a la edad y trabajar con constancia."
miércoles, 11 de marzo de 2026
Belgrano y la Educación. Su pensamiento. -11 -03 -2026 -
BELGRANO Y LA EDUCACIÓN
Abarca con visión amplia a la institución educativa para el trabajo, con los profesores y los alumnos:
Considera que sólo se logrará con un gran trabajo de educación para formar los trabajadores aptos.
En 1799 logra convencer al Consulado para que se funde una Escuela de Geometría, Arquitectura y Dibujo, que se fusionará poco después con una Escuela de Náutica.
Organiza cada detalle en el Reglamento. A estas escuelas tienen derecho a ingresar los indios, al igual que los americanos y los peninsulares y reserva cuatro vacantes para huérfanos.
En un discurso de 1802, Belgrano presentará sus ideas acerca de lo que esperaba de la Escuela de Náutica: «…saben que de aquí van a salir individuos útiles a todo el Estado y en particular a estas provincias; saben que ya tienen de quién echar mano para que conduzcan los buques; saben que con los principios que en ella se enseñan tendrán militares excelentes; y saben también que hallarán jóvenes que con los principios que en ella adquieren, como acostumbrados al cálculo y a la meditación, serán excelentes profesores en todas las ciencias y artes a que se apliquen, porque llevando en su mano la llave maestra de todas las ciencias y artes, la matemática, presentarán al universo, desde el uno hasta el otro polo, el cuño inmortal del celo patrio.»
Combate el mal de la ignorancia durante todo el servicio a la Patria
" Debemos tratar de inspirar sentimientos patrióticos /.../ con mucha particularidad a los Naturales del suelo Americano, y para atraerlos y reunirlos a nosotros." (Santa Fe, octubre de 1810)
"No hay que perder instante de que los paisanos se instruyan en sus derechos, y los de la Patria; exhorte Ud. a los Curas a que les expliquen; así conseguiremos que se entusiasmen con razón y justicia, y no haya quien sea capaz de desviarlos de sus obligaciones. (Candelaria, marzo de 1811)
"Comuníqueme /.../ la disposición de nuestros paisanos, los Naturales, para defender su libertad; es preciso hacerles entender el inestimable valor de una prenda tan preciosa /.../ (Corrientes, sept. de 1811)
Insiste en la necesidad de escuelas
"Cada vez anhelo más por la apertura de estos establecimientos, y por ver sus resultados. porque conozco diariamente la falta que nos hacen." (Potosí, julio de 1813)
La Asamblea del Año XIII premia a Belgrano por el triunfo en Salta y le regala propiedades por 40.000 pesos. Él lo agradece y dona para cuatro escuelas en las que se enseñe a leer y escribir, la aritmética, la doctrina cristiana y los primeros rudimentos de los derechos y obligaciones del hombre en sociedad, hacia ésta y el Gobierno que la rige, en cuatro ciudades a saber: Tarija, Potosí, Tucumán y Santiago del Estero porque "carecen de un establecimiento tan esencial e interesante a la Religión y al Estado y aún de medios para realizarlo" (Jujuy, marzo de 1813)
Insiste en que los principios religiosos son fundamentales
"Desengañémonos, que mientras la base principal no sea la Religión Santa que profesamos, en balde se fatigarán, todo ha de ir a su ruina, no lo quieren creer, pero la experiencia se los hará ver." (Jujuy, mayo 1813)
"Celebro /.../ las demostraciones religiosas más que todo; con éstas ganamos con Dios, con la Generala, con los Pueblos, y con todo el Mundo; ojalá que jamás nos desviemos de ellas."
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"Remito dos Banderas y dos Estandartes para que se coloquen en el Templo de Nuestra Madre y Señora de las Mercedes, como dedicadas por el Ejército de mi mando en demostración de la gratitud a tan Divina Señora, por los favores que mediante su intercesión nos dispensó el Todopoderoso /.../ (Tucumán, octubre de 1812)
Trata de mantener el norte cerrado al ejército del Perú, hasta que
San Martín pueda llegar a Lima desde Chile, y le duele el egoísmo que encuentra:
"¡Infelíz País en el que sus hijos abriguen pasiones tan pueriles, tan ridículas, tan indecentes, y no perdonen medio de satisfacerlas! Dios quiera iluminarnos y desengañarnos a todos, de que no hay más ruta para salvarnos que la unión." (Tucumán, enero de 1818)
Belgrano y el cáñamo. Hombre Economista. - 11- 03 - 2026 -.
BELGRANO, ECONOMISTA Y HOMBRE DE PRODUCCIÓN.
Damián Zanni
Manuel Belgrano no fue solamente el creador de la bandera ni un militar improvisado por las circunstancias de la revolución. Antes que nada fue un economista formado en Europa, profundamente influido por las ideas fisiocráticas, que sostenían que la riqueza de una nación nace del trabajo sobre la tierra y de la producción real. Desde su cargo en el Consulado de Buenos Aires observó con preocupación la pobreza creciente del Virreinato del Río de la Plata y comprendió que el atraso económico no era producto del destino sino de un sistema colonial que impedía desarrollar la agricultura y la industria local.
El Consulado de Buenos Aires, del cual Belgrano fue secretario desde 1794, era prácticamente el único organismo desde donde podía pensarse el desarrollo económico de la región. Allí presentó memorias anuales en las que insistía en la necesidad de diversificar los cultivos, fomentar la industria y educar técnicamente a la población. Para Belgrano no bastaba con producir materias primas para enviarlas a Europa: era indispensable generar manufacturas locales y transformar la economía del Río de la Plata en una economía productiva y autosuficiente.
En ese contexto Belgrano estudió diversos cultivos capaces de generar riqueza y trabajo. Entre ellos se encontraba el lino y el cáñamo, plantas que en Europa tenían un uso extendido en la industria textil, naval y papelera. Para Belgrano el cultivo de estas especies podía transformar la economía rioplatense, generar manufacturas locales y reducir la dependencia de productos importados.
EL CÁÑAMO COMO MOTOR INDUSTRIAL
El cáñamo era, para Belgrano, una planta de enorme valor económico. De su fibra podían fabricarse telas resistentes, sogas, velas y múltiples materiales indispensables para la navegación. En una época en que el comercio marítimo era la base del intercambio mundial, disponer de esa materia prima significaba poseer un recurso estratégico.
Belgrano sabía que las grandes potencias europeas utilizaban masivamente el cáñamo para sostener sus flotas mercantes y militares. Las sogas, los aparejos y muchas piezas navales se elaboraban con esa fibra. Incluso el papel utilizado en numerosos documentos oficiales se fabricaba con este material. Comprendía entonces que fomentar su cultivo no solo fortalecería la economía agraria, sino también permitiría impulsar industrias derivadas indispensables para el desarrollo nacional.
Por eso en 1797 redactó un texto titulado Utilidades que resultarán a esta provincia y a la península del cultivo del lino y el cáñamo, donde explicó con claridad los beneficios económicos de esta planta y detalló recomendaciones concretas para su siembra y producción.
UNA HERRAMIENTA CONTRA LA MISERIA
La preocupación central de Belgrano era la pobreza que veía entre los habitantes del Río de la Plata. Su proyecto no se limitaba a aumentar la producción sino a generar trabajo para los sectores más humildes. En sus escritos señalaba que el cultivo y procesamiento del lino y del cáñamo podía ofrecer empleo a miles de personas que hoy padecían miseria.
Particularmente destacaba el papel que podrían tener las mujeres pobres en la industria textil derivada de estas fibras. En una sociedad donde muchas de ellas quedaban marginadas del trabajo productivo, Belgrano veía en estas actividades una salida digna que permitiría combatir el hambre y la mendicidad. Su propuesta tenía por lo tanto una dimensión social muy clara: transformar la producción agrícola en una herramienta para aliviar la desigualdad.
Esta preocupación social estaba íntimamente ligada a su proyecto educativo. Entre 1799 y 1812 impulsó la creación de escuelas de Náutica, Agricultura, Matemáticas y Dibujo, convencido de que una nación solo podía progresar si formaba técnicos, artesanos y marinos capaces de sostener su propio desarrollo. En ese esquema productivo el cáñamo tenía un papel central, ya que la industria naval necesitaba enormes cantidades de fibras para fabricar velas, sogas y aparejos. Belgrano aspiraba a que el Río de la Plata tuviera barcos propios, comercio propio y una economía capaz de sostener su independencia.
EL BLOQUEO DEL MONOPOLIO COLONIAL
Pero el proyecto de Belgrano chocaba con un obstáculo fundamental: el sistema económico impuesto por la Corona española. El comercio colonial estaba controlado por los monopolios peninsulares que lucraban con la importación de productos manufacturados a América. Permitir que las colonias produjeran sus propias telas o insumos significaba quitarle ganancias a esos grupos privilegiados.
El sistema mercantilista obligaba a las colonias a exportar materias primas baratas e importar productos elaborados desde Europa. Esta estructura impedía el desarrollo industrial americano y aseguraba la dependencia económica. Por esa razón muchas de las iniciativas productivas impulsadas desde el Consulado fueron frenadas o ignoradas por los intereses comerciales de Cádiz. El desarrollo de cultivos industriales en el Río de la Plata no convenía a quienes dominaban el comercio imperial.
Así, la idea de transformar el cáñamo en un motor económico quedó relegada pese a la insistencia de Belgrano. Una vez más, el colonialismo bloqueaba cualquier intento de construir una economía autónoma en estas tierras.
UNA IDEA ADELANTADA A SU TIEMPO
Con el paso de los siglos el cáñamo quedó envuelto en confusiones y prejuicios debido a su relación con el cannabis psicoactivo. Sin embargo, la variedad industrial utilizada históricamente posee niveles mínimos del componente que produce efectos psicotrópicos. Su valor siempre estuvo en la fibra, las semillas y sus múltiples aplicaciones industriales.
La intuición de Belgrano sobre el potencial productivo de esta planta fue notablemente moderna. Hoy se conocen decenas de usos posibles: textiles, alimentos, bioplásticos, papel, materiales de construcción y derivados medicinales. Aquella propuesta que el prócer imaginó para combatir la pobreza y diversificar la economía anticipaba debates que recién en el siglo XXI comienzan a retomarse con seriedad.
LA VISIÓN PRODUCTIVA DEL PADRE DE LA PATRIA
La preocupación de Belgrano por el cultivo del cáñamo revela una faceta muchas veces olvidada del prócer. Su pensamiento económico estaba profundamente ligado a la idea de soberanía productiva. Para él una nación libre debía ser capaz de aprovechar sus recursos naturales, desarrollar industrias propias y generar trabajo para su pueblo.
En 1796 dejó escrita una frase que resume su pensamiento: “Nadie duda de que un Estado que posea con la mayor perfección el verdadero cultivo de su tierra es el verdadero país de la felicidad, pues en él se encontrará la verdadera riqueza”. En esas palabras se expresa la convicción de que la prosperidad de un país no nace de la especulación ni del comercio dependiente, sino del trabajo productivo y del desarrollo de sus propias capacidades.
El Tambor de Tacuarí. - 11-03-2026.-
El Tambor de Tacuarí.
El día de hoy, en Concepción del Yaguareté Corá, Corrientes (lugar dónde nació Pedro Ríos); con la presencia del vicegobernador Dr. Pedro Braiard Pocar y los senadores Sergio Flinta y Noel Breard, se conmemoró el aniversario del paso a la inmortalidad de Pedro Ríos "El Tambor de Tacuarí", y "Día del Niño Correntino".
Dentro de los actos de homenaje tuvieron su presentación la Guardia de Honor Municipal "Pedro Ríos" formada por niños y jóvenes de la localidad y que tienen en Pedro Ríos y en el Gral. Belgrano a sus patronos y ejemplos de patriotismo.
También en la ocasión se constituyó la Asociación Belgraniana de Concepción del Yaguareté Corá, que estará presidida por el Prof. Carlos Romero.
Belgrano enfermo viaja a Buenos Aires. Legado a su hija,1820.- 11-03-2026-
22 de enero de 1820: Belgrano muy enfermo, próximo a marchar a Buenos Aires, lega a su hija Manuela Mónica del Corazón de Jesús (en ese momento con 8 meses) la casa que el Cabildo de Tucumán le había donado y que era su modesta residencia en dicha ciudad.
El documento que se encuentra en el Archivo Histórico de Tucumán dice: “La quadra de terreno contenida en la donación que me hizo la Municipalidad y consta en los documentos antecedentes, con todo lo en ella edificado por mí, pertenece por derecho de heredad a mi hija Da. Manuela Mónica del Corazón de Jesús, nacida el cuatro de mayo de mil ochocientos diez y nueve en esta capital, y bautizada el siete, siendo sus padrinos Dña. Manuela Liendo y Dn. Celestino Liendo, hermanos y vecinos de la misma, para que conste los firmo hoy 22 de enero de 1820 en la Valerosa Tucumán, rogando a las juntas militares como a las civiles le dispensen toda justa protección. Belgrano”.
Si bien la niña no fue inscripta con el apellido Belgrano, no obstante ello, Manuel la reconoció en este documento, aunque luego ya en Buenos Aires cuatro meses después, al redactar testamento alega no tener hijos pero hace reconocimiento expreso al instruir a su hermano el cura Domingo Estanislao, albacea de su herencia, acerca de que debía velar por la educación de Manuelita y que una vez pagadas sus deudas, los fondos disponibles sean aplicados a la atención de su hija, cosa que se cumplió puntualmente.
Este documento sale a luz legal y oficialmente, cuando después de muerta la hija del Prócer, su viudo Manuel Vega Belgrano, sustanció una información testimonial canónica mediante la cual se determinó su filiación. Y tal trámite se realizó, precisamente porque debía incluirse en la sucesión de Manuela, lo que a esa fecha quedaba del inmueble de San Miguel de Tucumán. Obviamente esta información sumaria, se tramitó en Tucumán, actuando en representación de los herederos de Manuela Mónica, Don Prudencio Santillán.
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