Grandes temas nacionales.
jueves, 23 de abril de 2026
San Martín con los Pehuenches. Estrategia liberación continental.-23.04.2026-
EL PARLAMENTO DE SAN MARTÍN CON LOS PEHUENCHES: ESTRATEGIA, JUSTICIA Y LIBERACIÓN CONTINENTAL
Por Revisionismo Historico Argentino
Hacia 1826, en un exilio silencioso en Bruselas, José de San Martín llevaba una vida austera, dedicado a la educación de su hija y alejado de las intrigas políticas rioplatenses que tanto lo habían decepcionado. No era hombre de escribir por escribir. Pero una carta del general inglés William Miller, antiguo subordinado suyo en el Perú, lo empujó a volver sobre uno de los episodios más extraordinarios de la gesta emancipadora: el parlamento con los pehuenches en 1816. Lo que comenzó como una respuesta escueta terminó convirtiéndose en un testimonio vibrante, donde aparece el San Martín estratega, político, conductor de pueblos y profundo conocedor de la realidad americana, muy lejos de la caricatura escolar que lo reduce a un mero militar de bronce.
Porque ese parlamento no fue un gesto anecdótico ni circunstancial. Fue una pieza clave de una estrategia continental guiada por un principio superior: la liberación de los pueblos. Y no es un dato menor que este proceso se desarrolle inmediatamente después de la Declaración de la Independencia Argentina, lo que le da un carácter aún más profundo: ya no se trataba de una insurrección, sino de la acción consciente de un pueblo que se asumía libre y soberano. Mientras cierta historiografía simplifica su figura, aquí se revela algo mucho más profundo: la comprensión de que la independencia solo podía concretarse con la participación activa de todos los sectores de la sociedad americana, incluidos los pueblos originarios, legítimos habitantes y conocedores de la cordillera. San Martín no impone ni somete: reconoce, dialoga y construye unidad en torno a una causa común.
LA ESTRATEGIA COMO HERRAMIENTA DE LIBERACIÓN
El parlamento se realizó en septiembre de 1816 en el Fuerte de San Carlos, al sur de Mendoza. Allí, San Martín se presentó personalmente ante los caciques pehuenches, entre ellos el reconocido Necuñán, figura de autoridad y referencia entre los suyos. Este gesto habla por sí solo: el jefe del Ejército de los Andes no esperó que los pueblos acudieran a él, sino que fue a su encuentro, reconociendo su autoridad en su propio territorio.
El objetivo era claro y legítimo: solicitar el paso del ejército libertador por la cordillera y consolidar una alianza que permitiera enfrentar al poder colonial español. Toda la acción de San Martín estuvo guiada por un principio estratégico superior, orientado a preservar vidas, asegurar el éxito de la campaña y evitar enfrentamientos innecesarios. Cada decisión formaba parte de una inteligencia militar al servicio de la causa americana, donde la astucia no era engaño sino herramienta legítima de guerra frente a un enemigo colonial poderoso.
Aquí aparece el San Martín conductor: un hombre que no solo piensa en términos militares, sino en términos políticos y humanos. Entiende que la guerra no se gana solo con armas, sino con acuerdos, con respeto y con integración. Y también entiende que la independencia no puede ser obra de unos pocos, sino de todos los pueblos que habitan la tierra americana.
LOS PEHUENCHES: ALIADOS DE LA LIBERTAD Y PROTAGONISTAS DE LA GESTA
San Martín describe a los pehuenches con respeto y reconocimiento. Destaca su destreza como jinetes, su conocimiento profundo de la cordillera y su organización social. Pero por encima de todo, reconoce su papel como actores fundamentales en la historia. Para él, no eran un obstáculo ni un elemento marginal: eran aliados naturales de la causa emancipadora y protagonistas concretos de la campaña.
El parlamento fue un ejemplo de organización y dignidad. Los caciques deliberaron con orden, sin interrupciones, con una claridad admirable. Se negaron a beber durante las discusiones para mantener la lucidez, demostrando una responsabilidad política que muchas veces fue negada por relatos posteriores. Finalmente, aceptaron el acuerdo casi por unanimidad, comprometiéndose no solo a permitir el paso del ejército, sino a colaborar activamente en la empresa libertadora.
Y esa colaboración no fue simbólica: fue decisiva. Los pehuenches aportaron caballos, mulas y ganado, garantizaron la logística en territorios inhóspitos, actuaron como baqueanos guiando a las columnas por los pasos más seguros de la cordillera como el Paso de Los Patos y el Paso de Uspallata y participaron también como combatientes en la campaña. Su conocimiento del terreno y su movilidad hicieron posible lo que para cualquier ejército europeo hubiera sido impracticable. Sin ellos, el Cruce de los Andes no hubiera tenido las mismas condiciones de éxito.
Este punto es central: la alianza no fue impuesta ni forzada. Fue fruto del consenso, del respeto mutuo y de la comprensión de que la lucha contra el dominio colonial era una causa compartida entre criollos y pueblos originarios.
EL PARLAMENTO COMO ENCUENTRO DE CULTURAS Y VOLUNTADES
El encuentro fue también una gran ceremonia política. San Martín acudió con regalos, como era costumbre en este tipo de acuerdos, mostrando consideración por las tradiciones de los pueblos originarios. Los caciques ingresaban con sus guerreros en una demostración de fuerza y dignidad, siendo recibidos con honores.
Tras la aceptación del acuerdo, se desarrollaron celebraciones que reflejaban las costumbres de los pehuenches. San Martín observa estas escenas con atención, entendiendo que forman parte de una cultura distinta pero legítima. Incluso en esos momentos, se percibe su mirada amplia, capaz de comprender sin imponer.
Uno de los gestos más significativos fue la entrega voluntaria de las armas por parte de los pehuenches durante las celebraciones, lo que refleja el alto grado de confianza alcanzado. No se trataba de subordinación, sino de un vínculo basado en el respeto, la reciprocidad y la palabra empeñada.
SIN ESTA ALIANZA, NO HAY CRUCE DE LOS ANDES
Lo esencial es esto: sin el acuerdo con los pehuenches, la campaña libertadora hubiera sido mucho más difícil, si no imposible. Los pueblos originarios no solo acompañaron: fueron una pieza estructural de la gesta. La coordinación lograda permitió que el Ejército de los Andes avanzara con seguridad por la cordillera, en una de las operaciones militares más extraordinarias de la historia, iniciada en enero de 1817.
Pero ese éxito no fue solo militar: fue profundamente político y social. La revolución sanmartiniana se apoyó en los sectores populares de la América profunda. Criollos humildes, pueblos originarios, negros liberados y mestizos formaron la base real del esfuerzo emancipador. Fueron ellos quienes pusieron el cuerpo, quienes sostuvieron la logística, quienes caminaron la cordillera y enfrentaron al enemigo.
Mientras tanto, muchos sectores acomodados dudaban, especulaban o buscaban evitar el compromiso directo. Esta realidad, silenciada durante mucho tiempo, muestra con claridad que la independencia no fue una concesión de las élites, sino una conquista de los pueblos.
SAN MARTÍN: PRÓCER, CONDUCTOR Y SÍMBOLO DE LA UNIDAD AMERICANA
Este episodio permite ver a San Martín en toda su dimensión. No solo como un gran militar, sino como un conductor político excepcional, comprometido con la libertad de los pueblos y con una visión continental. Todo lo que hizo estuvo orientado a ese fin superior: liberar América del dominio colonial y construir una unidad basada en el respeto entre sus pueblos.
El parlamento con los pehuenches es una prueba contundente de esa grandeza. Lejos de cualquier idea de imposición, lo que se ve es un líder que integra, que reconoce y que construye poder desde la unidad. Un hombre que entiende que la verdadera fuerza de una revolución está en la participación consciente de todos los sectores de la sociedad.
Rescatar este San Martín es recuperar el sentido profundo de la independencia. Es entender que la patria no se hizo solo en los campos de batalla, sino también en estos encuentros, donde se tejieron alianzas fundamentales. Y es reconocer que el Libertador actuó siempre guiado por un ideal superior, sin desviarse jamás de su compromiso con la libertad, la justicia y la dignidad de todos los pueblos de América.
Porque si algo demuestra este episodio es que existió y fue real una forma de construir nación basada en la integración y no en la exclusión. Una Argentina posible, donde los pueblos originarios no eran enemigos sino aliados, donde la independencia tenía un contenido social profundo y donde la conducción política estaba al servicio de la emancipación continental. Ese proyecto, encarnado por San Martín, no solo hizo posible el Cruce de los Andes: dejó una enseñanza histórica que aún hoy interpela, recordándonos que la patria, en su origen más noble, fue obra colectiva de los pueblos que decidieron ser libres.
miércoles, 22 de abril de 2026
Historia de la Marcha de las Malvinas.- 22-04 -2026.-
SABE USTED COMO SE COMPUSO LA MARCHA DE MALVINAS?
El 2 de abril de 1982 fue un día nervioso para todos los argentinos. La mayoría lo vivía; pegado a la radio o televisión; siguiendo de cerca los acontecimientos. en medio de tanta euforia se escucha; una canción; que causa; cierta sorpresa: LA MARCHA DE MALVINAS.
Mas de uno pensó; en la rapidez con que se había compuesto una marcha sobre las islas. Pero estaban equivocados, ya que esta marcha fue hecha en el año 1941, siendo cantada por primera vez el 3 de enero del mismo año, fue en Buenos Aires y
las calles lucieron celeste y blanco de la bandera. Ese día se cumplía otro aniversario mas de la usurpación de las islas por parte de los ingleses.
Pero, de donde había salido esa canción; porque fue cantada en 1941?. La historia es rica en detalles. Su autor fue Carlos OBLIGADO, hijo de Rafael OBLIGADO, conocido poeta de la época.
La mayoría de su obras están marcadas por alguna señal patria.
El Argentinisimo de Rafael Obligado y Patria, son dos de ellas. Obligado integraba junto a otros ciudadanos celebres la Junta Pro-Recuperación de las Malvinas, formada en 1939.
El presidente honorario era Alfredo Palacios. Precisamente a pedido de aquel fue que obligado compuso la marcha. Don Carlos fue un hombre de letras durante toda su vida. Ocupo el puesto de Decano de la Facultad de Filosofía por varios años. Se lo conocía
como un hombre de profundos sentimientos nacionalistas, que compartía con Leopoldo Lugones y Carlos Ibarguren. A ellos se les adjudica; el titulo de creadores del nacionalismo moderno.
"Lo que paso, explica Héctor, hijo mayor de carlos obligado, es que mi padre mamo desde chico un gran respeto por la patria. Vivía; en un ambiente donde la nacionalidad adquiría la verdadera importancia. Su bisabuelo, el Capitán Lázaro Gómez, murió en la Segunda Invasión Inglesa. El percibía todo eso".
Carlos Obligado se caso con Lucia Nazar Anchorena, con quien tuvo cuatro hijos: Maria Luz, Alberto, Jaime y Héctor.
En los años en que fue escrita, aun no se habían iniciado negociaciones entre la Argentina e Inglaterra. Con la mentalidad de ese momento fue que el poeta la escribió poniendo en su ultimo verso: !La perdida perla austral!
En el año 1982, a pedido del Estado Mayor Conjunto y con la autorización de los hijos del poeta se decidía cambiar la ultima frase y poner: !La argentina perla austral!
"El cambio se produjo pero solo en el canto porque el texto original sigue diciendo:!La perdida perla austral, explica Héctor Obligado.
El sentimiento del poeta por las islas Malvinas nace en el entorno que tuvo en su juventud. fue intimo amigo del hijo del ultimo gobernador de las islas antes de la invasión inglesa, Luis Vernet. con el tiempo fueron parientes porque Vernet hijo se caso con Fortunata Gómez, Tía de Carlos.
Como quedo expresado, esta marcha se estreno en Buenos Aires el 3 de enero de 1941, como expresión de rechazo histórico y popular al desembarco ingles en las islas Malvinas que se lleva a cabo en esa misma fecha del año 1833.
En 1968 fue aprobada por el Ministerio de Educación de la Nación y autorizada su interpretación en los colegio de todo el país.
LETRA: CARLOS OBLIGADO
MÚSICA: JOSÉ TIERI
¡Tras su manto de neblinas,
no las hemos de olvidar!
"¡Las Malvinas, argentinas!"
clama el viento y ruge el mar,
Ni de aquellos horizontes
Nuestra enseña han de arrancar,
pués su blanco está en los montes
Y en su azul se tiñe el mar.
Por ausente, por vencido
bajo extraño pabellón,
ningún suelo más querido
de la Patria en la extensión.
¿Quién nos habla aquí de olvido,
de renuncia, de perdón?
¡Ningún suelo más querido
de la Patria en la extensión!
¡Rompa el manto de neblinas,
como un sol, nuestro ideal;
"Las Malvinas, argentinas
en dominio ya inmortal"!
Y ante el sol de nuestro emblema.
Pura, nítida y triunfal,
brille, ¡oh Patria!, en tu diadema
la perdida perla austral.
coro ¡Para honor de nuestro emblema,
para orgullo nacional,
brille, ¡oh patria!, en tu diadema
la perdida perla austral!
martes, 21 de abril de 2026
San Martín y la Fiesta Pehuenches. Nosotros adentro del Fuerte. 21-04-2026.
"Nos ordenaron quedarnos dentro del fuerte y no mezclarnos con
los festejos de los indios. Sólo quedaron afuera los milicianos que,
divididos en varios piquetes, intentaban guardar el orden entre los
borrachos que se divertían peleando entre ellos y con diferentes
clanes.
Desde el interior poco podíamos ver de lo que sucedía afuera, pero
el griterío daba miedo. Unos 2.OOO indios entre guerreros, mujeres,
niños y viejos nos rodeaban y la única tranquilidad era saberlos
desarmados. Se repartieron todas las tinajas con aguardiente que
habían llegado en las carretas y en grandes fogatas se asaba la carne
de las yeguas carneadas.
San Martín, Inalican y Lemos se retiraron a una de las chozas del
fuerte hasta media tarde, cuando el general apareció para salir a
caminar entre los fogones y mostrarse como buen anfitrión entre
sus invitados. Una india había llegado a punto de parir y, avisado
el general del feliz acontecimiento, se apersonó a ofrecer ayuda y
regalos a la familia del recién nacido. Contaba luego asombrado la
costumbre pehuenche de bañar en el río helado a la madre y su hijo
inmediatamente después del nacimiento, los cuales habían entrado
junto con varias mujeres y permanecido largo rato bañándose.
Los granaderos de guardia en el portón del fuerte cumplían con su
misión de no dejarnos salir a mezclarnos con la indiada y taponar la
entrada de los borrachos que cada tanto amagaban intentar forzar la
puerta, lo que obligaba a los piquetes de milicianos a actuar, a veces
con cierto rigor para evitar males mayores. Yo me acomodé como
pude en un rincón con Cruz, dispuestos a intentar dormir entre los
gritos de los indios que parecían cada vez más excitados.
Los próximos días no cambiaron en nada. Nosotros adentro escuchando
los festejos, matando el tiempo con mate y charlas, y los indios
afuera comiendo, peleando y tomando aguardiente hasta caer
como muertos.
Después de 4 o 5 días, no lo recuerdo porque todos eran iguales y
no había cómo diferenciar unos de otros, parece que se acabó el
líquido y los festejos por el parlamento llegaron a su fin.
Entonces volvieron a entrar los caciques principales y los capitanejos
al medio de la plaza y San Martín hizo levantar las lonas de las
carretas que habían quedado a resguardo a un costado, y sacó regalos
para todos: ponchos, espuelas, frenos, riendas y algunas monturas,
que los indios agradecieron con gritos de placer. También
los pehuenches dejaron regalos a los pies del general, y Ñacuñán
se sacó el poncho que traía y se lo hizo poner. Después se sacaron
entre la gente las carretas que habían quedado y todos se llevaron
algún regalo. Cuando ya no había nada que sacar de los carros, cada
grupo empezó a alejarse con sus guerreros al frente. Los milicianos
abrieron los corrales donde habían quedado los caballos de los
salvajes y solos fueron saliendo y acercándose a sus dueños, que a
veces les silbaban a lo lejos o los llamaban a los gritos.
El fray lenguaraz apareció con un envoltorio en los brazos, llamó
al general y ambos se metieron en la comandancia. Al rato salieron
y le devolvieron el niño ya bautizado a su padre que había quedado afuera esperando.
A media tarde ya no quedaban indios alrededor del fuerte y apenas
se veía alguna polvareda en el horizonte".
("¡Vámonos!. San Martín camino a Chacabuco", de Ariel Gustavo Pérez. Para adquirir el libro, contactarse por wspp haciendo click acá: https://wa.me/3413193988).
Belgrano General del Ejército solicito el cargo. -21 -04 - 2026 -
20 de abril de 1812: Belgrano escribe al Gobierno, solicitando que se le remita el cargo de General Interino del Ejército.
"Excelentísimo Señor:
El 27 de febrero me dijo V.E. que no me incluía el Titulo de general interino de este ejército por la premura de las circunstancias, y como no me haya venido en los correos sucesivos, me veo precisado a recordádselo, e igualmente el señalamiento de sueldos; me gusta el orden y por eso es que ocurro a V. E. por la remisión del predicho título, para que todo camine como corresponde, como del insinuado señalamiento del sueldo que deberé percibir para extender mis gastos hasta donde me alcance.
Dios guarde a V.E. muchos años.
Cuartel General del Campo Santo, 20 de abril de 1812.
Manuel Belgrano
Excelentísimo Superior Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata."
1996 - 2026 - 30° aniversario de la ABM
Belgrano informa la carencia de su ejército del Norte. -21 - 04 - 2026 -
20 de abril de 1812: Belgrano informa al Gobierno que no puede adelantar la marcha por el chucho, falta de armas y desnudez en la que se hallan las tropas.
"Excelentísimo señor:
Todo me impide adelantar mis marchas, como quisiera, por los objetos que indiqué á V. E. en mi oficio del 17: el terrible chucho, de cuyos estragos puede ver V. E. una parte en el adjunto estado, la desnudez de la tropa con la consideración del temperamento de los países donde debe situarse, el mal estado del armamento y, por último, las dificultades de llenar los objetos que son necesarios é indispensables; pero se trabaja constantemente y no dejo piedra por mover para cumplir con las intenciones de V. E. y satisfacer los deseos que tengo de poner en respeto nuestras armas.
Dios, etc.
Cuartel general del Campo Santo, 2O de abril de 1812.
Manuel Belgrano".
El término "Chucho" es con el que se conocía a la malaria o paludismo en el norte de nuestro país, que recordemos es una enfermedad infecciosa producida por parásitos del género Plasmodium y se trasmite al ser humano por la picadura de diversas especies del mosquito del género Anopheles. El vocablo Malaria proviene del italiano medieval que significa “mal aire”; pero en el norte de nuestro país, Bolivia y Perú, por influencia incaica se lo denomina -aún hoy- como Chucho, del quechua chucchu (escalofríos). En la zona noroeste era una enfermedad endémica que estaba presente en las épocas de mayor calor y lluvias; época del año que coincide con los meses estivales y justamente el momento que el Ejército del Norte venía operando.
El propio Belgrano también contrajo la enfermedad que le duró aproximadamente dos años, desde los prolegómenos de la batalla de Salta , hasta sus misiones encomendadas en Gran Bretaña. Esta enfermedad era ya endémica en nuestra región y lo fue durante muchos años, siendo recién erradicada por las campañas que se efectuaron contra el mosquito Anopheles a partir de 1946. Las crónicas de relatos españoles de antes de la independencia, al referirse a los habitantes del noroeste , hablaban de la palidez de la piel (causada por la destrucción de glóbulos rojos) como "tez terrina” y el cansancio de los individuos por la misma anemia concomitante que integra el cuadro clínico de esta enfermedad al disminuir la captación de oxígeno, siendo los mismos habitantes autóctonos, en base a la observación empírica desde tiempos remotos, en hallar un tratamiento para la enfermedad con las infusiones de cascara de quina (planta oriunda de América y de notable efecto sobre esta afección), antecedente valioso en la terapéutica con quinina, que pertenece a una formulación científica posterior.
1996 - 2O26 - 3O° aniversario de la ABM
jueves, 2 de abril de 2026
Iglesia Santa Rosa, en Rosario. - 02 - 04 - 2026 -
Santa Rosa, homenajeada en Rosario:
la historia de la iglesia que lleva su nombre
Cada 30 de agosto se conmemora a Santa Rosa de Lima, a quien se le atribuye haber salvado a su población, mediante la fe, de un ataque de piratas holandeses. En Rosario, la iglesia ubicada en Mendoza al 1300 lleva su nombre.
Ciudad
Ago 30, 2024
Santa Rosa, homenajeada en Rosario: la historia de la iglesia que lleva su nombre
Cada 30 de agosto, varios países Latinoamericanos –entre ellos Argentina– celebran el Día de Santa Rosa: la primera nacida en el continente americano que fue declarada santa por la Iglesia Católica. Rosario le rinde especial homenaje, con un edificio ubicado en pleno centro.
Isabel Flores nació hace 438 años en la Ciudad de los Reyes –hoy convertida en Lima, la capital de Perú– y, por su particular belleza, fue apodada “Rosa”. Por el rol que tuvo en la defensa de su pueblo ante un inminente ataque europeo, fue canonizada en 1671.
En 1615 buques holandeses decidieron atacar lo que actualmente es Lima. La noticia llegó rápidamente a la Ciudad de los Reyes y, ante los caldeados ánimos sociales, Rosa reunió a las mujeres en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario para orar por la salvación del poblado. En el santuario, puso su cuerpo para defender a Cristo, mientras muchos de sus vecinos huían del lugar.
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Misteriosamente, el capitán de la flota holandesa murió en su barco días después, y ello supuso la retirada de sus naves, sin atacar Lima. En la ciudad todos atribuyeron el milagro a Rosa.
Hay otras versiones, sin embargo, que aseguran que ante el ataque de los piratas holandeses Rosa se aisló para rezar. Poco antes de que los europeos desembarquen, se desató una feroz tormenta que impidió que lleguen a las costas.
En Argentina, Paraguay y Uruguay, hacia fines del mes de agosto, ocurre la llamada tormenta de Santa Rosa. La tradición atribuye a la figura religiosa el origen de este fenómeno natural que logró la huida de los enemigos.
Rosa murió el 24 de agosto de 1617, a los 31 años, a causa de tuberculosis. Por esto, es la patrona de quienes padecen esta enfermedad.
Homenaje en Rosario
En Rosario existe la Iglesia de Santa Rosa, ubicada en Mendoza al 1351. El edificio se inauguró en 1909, aunque el establecimiento religioso ya funcionaba en 1863, como capilla, a orillas de lo que en ese entonces era la laguna Sánchez, hoy convertido en la Plaza Sarmiento.
El terreno donde funciona el templo fue donado por Ramón Sánches, quien pidió que en él se edificara una capilla en honor a Santa Rosa de Lima.
Fue el arquitecto U. Lazzari quien, en 1897, empezó a construir la iglesia. La obra fue finalizada por el ingeniero italiano A. Micheletti y recién en 1924 se terminó de decorar por dentro.
Cuenta la leyenda que Domingo Faustino Sarmiento hizo edificar el colegio Normal 1 dándole la espalda a la Iglesia.
Actualmente, la plaza que circunda al Normal 1 –ubicada en Corrientes, Mendoza, Entre Ríos y San Juan– tiene el nombre de Santa Rosa; mientras que el espacio verde que está en el cuadrante del frente se llama Plaza Sarmiento.
Nota. (tomada de Conclusión. 3O de Agosto 2O24)
Plaza Santa Rosa de Lima. Estatua de Sarmiento. -02 - 04 - 2026 -
Historias Rosarinas. El 2O de diciembre de 1811 en la popularmente denominada "Plaza Santa Rosa" quedó inaugurado el monumento de homenaje a Sarmiento, obra del escultor veneciano Víctor de Pol. Coincidían los críticos de entonces, que la imágen del Sanjuanino estaba mejor lograda que la inaugurada en el Parque 3 de febrero de Buenos Aires, cuyo autor era nada más y nada menos, que el célebre artista francés Augusto Rodín. El dia de la inauguración, cuando se descubrió la obra en presencia del Presidente Julio A. Roca y de otras notables personalidades, el público pasó de la emocionada expectativa al asombro y la indignación colectiva. "Parece la cabeza de un gorila" dijo un renombrado arquitecto; protestaron entre los promotores de la obra Miguel Cané y Carlos Pellegrini, que remató un juicio crítico del diario de Mitre: "Es difícil concebir algo más feo, más vulgar, casi repulsivo, y por lo tanto, menos parecido que el perfil de su estatua. Sarmiento era feo, pero no tenía un cráneo de degenerado, ni era su cabeza la de un notario o de un farmaceutico de aldea". Hubo amenazas de derribarla, por lo cual las autoridades decidieron destacar un piquete policial que la custodiase. Por el contrario la inauguración de Rosario fue una fiesta completa, los poderes públicos decretaron un feriado especial, y una multitud de personas y cientos de escolares que agitaban banderitas y cintas celeste y blancas, desbordaron los límites de la plaza. Se pronunciaron discursos alusivos a la personalidad del prócer, mientras la concurrencia, con el acompañamiento de la banda de música de la policía, corearon las estrofas de la Canción Patria y el Himno a Sarmiento. Concluído el acto oficial, un grupo numeroso al son de la Marcha de San Lorenzo se encaminó hacia el edificio de la municipalidad donde continuaron las demostraciones. La desconcentración benefició a los propietarios de las fondas aledañas, que como era habitual en las fiestas patrias, ofrecían al viandante a precios módicos, locro, empanadas y pastelitos fritos,sin olvidar la mazamorra y el vino carlón. Paladares más exigentes, caballeros vestidos con ciertas galas y señoras con indumentaria de moda portando increíbles sombreros con plumas, se dirigieron a degustar un espléndido Lunch ofrecido para invitados especiales en el "Victoria Tea Rooms", propiedad del empresario español Ramón Cifré, curiosamente admirador del estilo impuesto durante el reinado de la Soberana del Imperio Británico. Era el centro gastronómico más refinado y elegante de la ciudad, ubicado con amplias instalaciones en la esquina de Córdoba y San Martín. Años más tarde en 1927, trasladará su negocio al lujoso subsuelo del emblemático "Palacio Fuentes". Una nota especial la constituyó la presencia de los nietos de Sarmiento en el mencionado evento: Eugenia y Augusto Belín Sarmiento, hijos de Ana Faustina Sarmiento y del impresor Julio Belín. Ana Faustina fue el fruto de los amores juveniles del Sanjuanino, con la jóven chilena María Jesús del Canto. La recién nacida, fue criada y educada por sus tias Bienvenida y Procesa Sarmiento. Augusto Belín era escritor y diplomático que se desempeñó como cónsul general en distintos países de Europa y América. En 1913 como albacea donó el fondo documental y bienes muebles que habían pertenecido a su abuelo al Museo Histórico Nacional, que más tarde en 1938, fueron la base de las colecciones del "Museo Sarmiento" instalado en Belgrano, Entre 1884 y 1904 asumió la enorme tarea de editar los 53 tomos de las obras completas de su ilustre ancestro. Eugenia Belín desde pequeña demostró una decidida vocación por el dibujo y la pintura, recibiendo las primeras lecciones de su tía abuela Procesa. Advertido Sarmiento, la llevó a Buenos Aires, y por su indicación la hizo ingresar en el prestigioso taller de josé Aguyari. Viajó a Europa donde visitó los principales museos de arte y tomó lecciones con reconocidos maestros especializándose en la técnica del retrato. En Buenos Aires expuso sus obras en distintas galerías donde recibió distinciones especiales. Pintó los retratos más notables de Sarmiento, y sus obras se encuentran exhibidas en principales museos del país, donde son valorados como documentos fieles del prócer, De allí se entiende las diferentes interpretaciones del maestro Rodín y el veneciano de Pol, el primero solo accedió como modelo a algunas fotografías antiguas del Sanjuanino, en cambio el segundo, pudo apreciar y estudiar los dibujos y retratos iconográficos de Eugenia.En todo este proceso tuvo destacada intervención, el Dr. Nicolás Amuchástegui, abogado y magistrado de nota en el foro rosarino, presidente de la comisión ejecutiva del monumento, quien prodigó todas las atenciones y trabajos necesarios para asegurar las presencia de los hermanos Belín en Rosario. En sus conversaciones le relató los orígenes de la amistad de sus respectivas familias. Ocurrió con la llegada del Presidente Sarmiento a nuestra ciudad en el vapor "Pavón", para rendir honores a los sobrevivientes del Batallón Santafesino y otras unidades de combate que regresaban del frente paraguayo. En la oportunidad, el 19 de enero de 1870, en la residencia de sus abuelos maternos, Antonia Machado y Tomás Peñaloza, se organizó un banquete y un baile de gala como agasajo oficial al entonces primer mandatario de la República. Con motivo de este suceso, Amuchástegui pronunció una conferencia titulada "El baile de Peñaloza", recordó además un hecho similar sucedido en 1863, cuando el Presidente Mitre arribó a nuestra ciudad para inaugurar oficialmente los trabajos del ferrocarril que uniría Rosario y Córdoba. Mitre se hospedó y fue agasajado en el hogar de los Peñaloza. Eugenia Belín, en retribución de atenciones, obsequió al Dr.Amuchástegui un óleo original de Sarmiento, que Amuchñastegui con generosidad y buen criterio, decidió años más tarde, donarlo al Museo Histórico Julio Marc donde actualmente se conserva en su pinacoteca.
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