Grandes temas nacionales.
martes, 10 de febrero de 2026
Origen del sable corvo de San Martín. Acero de Damasco. -10 - 02 - 2026 -
LA CNEA REVELÓ EL ORIGEN DEL SABLE CORVO DE SAN MARTÍN
En 1966, tras la restitución del Sable Corvo del General San Martín, el Regimiento de Granaderos a Caballo solicitó a la CNEA analizar la estructura metalográfica del arma.
Para preservar la pieza, en la CNEA se trabajó con un ensayo no destructivo llamado “de réplica”, que permitió examinar su superficie sin extraer muestras y analizar la microestructura del material sin dañarlo. Para esto se creó una copia negativa de microcelulosa que luego se analizó en un microscopio metalográfico.
Durante el análisis, en lugar del desgaste homogéneo típico de los aceros comunes, aparecieron bandas claras y oscuras alternadas. Este patrón, veteado, correspondía a la característica principal del legendario acero de Damasco.
El hallazgo científico confirmó que el Sable no era de fabricación europea, como se creía, sino un auténtico “shamshir” persa, forjado con la técnica del acero de Damasco, reconocido por su resistencia, belleza y filo excepcionales.
Este estudio pionero, que unió metalurgia, microscopía e historia, permitió develar el origen del símbolo material más importante de la Nación Argentina.
Entrega del Sable corvo de San Martín a Granaderos.- 10 - 02 - 2026 -
Así fue la entrega del sable corvo de San Martín a los Granaderos en San Lorenzo: ahora vuelve a Buenos Aires
La reliquia arribó a Santa Fe para la recreación del histórico combate de 1813. Tras los homenajes, regresará a Buenos Aires para ser exhibida desde este domingo en el Regimiento de Granaderos de Palermo. Presidencia difundió imágenes del operativo de traslado
Por Rosario3
El momento de la extracción del sable para su empaquetado y traslado.
El traslado del sable corvo del general José de San Martín tuvo lugar este sábado por la mañana, en cumplimiento del decreto presidencial que ordenaba su salida del Museo Histórico Nacional y su restitución al Regimiento de Granaderos a Caballo. El traslado se concretó luego de una masiva despedida, donde el jueves pasado 5.000 personas se acercaron a ver la pieza por última vez en esa sede.
La operación se realizó bajo estrictas medidas de seguridad y conservación. Desde Presidencia difundieron imágenes oficiales del procedimiento, que muestran el retiro de la reliquia y su traslado en un estuche especial hacia su nuevo lugar de custodia.
La pieza histórica salió del museo porteño a las 8.45 custodiada por personal de seguridad, conservación y una guardia del Regimiento de Granaderos a Caballo, arribando a Aeroparque a las 11 para su vuelo hacia la ceremonia.
Cerca de las 20 de este sábado, finalmente, el presidente Javier Milei hizo el traspaso formal del sable al Regimiento de Granaderos, luego de pronunciar su breve discurso en el Campo de la Gloria. "Es el símbolo material más poderoso de la Nación", dijo el mandatario.
El momento en el que la reliquia fue retirada de la exhibición.
Según lo dispuesto por el Gobierno nacional, el sable quedará bajo custodia militar permanente en el cuartel de Granaderos, en el barrio porteño de Palermo, aunque este sábado será trasladado físicamente a Santa Fe para el acto central en San Lorenzo.
Acto en San Lorenzo con Milei
El traslado se concretó en la previa del acto central por los 213 años del Combate de San Lorenzo, que encabezó esta tarde el presidente Javier Milei en el Campo de la Gloria, a pocos kilómetros de Rosario.
Allí, el jefe de Estado entregó formalmente la custodia del sable al Regimiento de Granaderos a Caballo, en una ceremonia que tuvi una fuerte carga simbólica y política. Milei fue el único orador del acto, que incluyó una recreación histórica del combate, un desfile de granaderos y la participación de agrupaciones tradicionalistas.
El sable primero llegará a San Lorenzo y de ahí a su nuevo lugar de exhibición.
Por primera vez, el sable original estuvo físicamente en San Lorenzo, el mismo territorio donde San Martín comandó su único combate en suelo argentino en 1813.
Polémica política, judicial y cultural
La decisión del Gobierno generó una fuerte controversia. Descendientes de la familia Rosas habían presentado una medida cautelar para frenar el traslado, pero la Justicia Federal la rechazó al considerar que no estaba probado que la donación del sable hubiera sido realizada con una obligación legal de permanecer en el museo.
La jueza Macarena Marra Giménez sostuvo que los actos administrativos “se presumen legítimos” y habilitó el traslado, aunque la investigación de fondo continúa abierta.
domingo, 8 de febrero de 2026
El Sable corvo de San Martín. Símbolo Nacional.- 8 - 02 - 2026 -.
EL SABLE CORVO DEL GENERAL SAN MARTÍN: HISTORIA COMPLETA DE UN SÍMBOLO NACIONAL
Por Revisionismo Historico Argentino
LA ADQUISICIÓN DEL SABLE Y EL CRITERIO MILITAR DE SAN MARTÍN
José de San Martín adquirió el sable corvo en Europa, con toda probabilidad en Londres, hacia 1811, en el período previo a su regreso al Río de la Plata. No se trató de un arma ceremonial ni de lujo, sino de una elección estrictamente militar. San Martín, formado en las guerras europeas contra el ejército napoleónico, conocía las limitaciones del sable recto reglamentario y optó por un arma curva, más liviana y eficaz para la caballería. El sable respondía a una concepción moderna del combate, donde la movilidad y el poder de corte eran decisivos. Desde el inicio fue un arma de uso real y no un símbolo vacío.
EL SABLE EN LAS CAMPAÑAS DE LA INDEPENDENCIA
Desde su llegada al Río de la Plata en 1812, el sable acompañó a San Martín en todas las campañas de la independencia. Estuvo presente en el Combate de San Lorenzo en 1813, cuando encabezó la carga de los Granaderos a Caballo, y cruzó los Andes en 1817 junto al Ejército Libertador. Acompañó al general en Chile y luego en el Perú, donde culminó su acción militar con la proclamación de la independencia en 1821. Las crónicas contemporáneas lo muestran siempre como un arma de combate, gastada por el uso, inseparable de la figura del Libertador.
EL RETIRO, EL EXILIO Y EL VALOR SIMBÓLICO
Tras su retiro de la vida pública, San Martín conservó el sable como una de sus posesiones más preciadas. En el exilio europeo, el arma dejó de ser instrumento militar para convertirse en síntesis material de toda su vida política y militar. Nunca permitió su uso ceremonial ni su exhibición pública. En su correspondencia privada se advierte con claridad que San Martín otorgaba al sable un valor moral y político, ligado a la defensa de la independencia y la soberanía.
EL TESTAMENTO DE 1844 Y EL LEGADO A JUAN MANUEL DE ROSAS
El 23 de enero de 1844, en París, San Martín redactó su testamento definitivo. En él dispuso que el sable que lo había acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud fuera entregado al general Juan Manuel de Rosas. La decisión fue consciente y políticamente explícita. San Martín valoraba la firmeza de Rosas frente a las agresiones extranjeras y consideraba que su gobierno había defendido la soberanía nacional en continuidad con la gesta emancipadora. El sable pasaba así a manos de quien el Libertador reconocía como heredero de esa defensa, hecho que la historiografía liberal intentó minimizar o silenciar.
EL SABLE EN PODER DE ROSAS Y EL EXILIO
Tras la muerte de San Martín en 1850, el sable fue entregado a Rosas conforme a su voluntad. Rosas lo conservó como una reliquia personal y nacional. Luego de su derrota en Caseros en 1852, partió al exilio en Inglaterra y llevó consigo el sable, que permaneció con él en Southampton hasta su muerte en 1877. En el destierro, el sable se convirtió en un vínculo material entre dos figuras centrales de la historia argentina que la historia oficial se empeñó en separar.
MANUELITA ROSAS Y LA DONACIÓN A LA NACIÓN
Luego de la muerte de Rosas, el sable quedó bajo custodia de su hija Manuelita Rosas. Con plena conciencia de su valor histórico, en 1896 decidió donarlo al Estado argentino para que integrara el patrimonio nacional. El sable llegó al país en 1897 y fue incorporado al Museo Histórico Nacional. El gesto de Manuelita fue un acto de grandeza y de reconciliación histórica que rara vez fue reconocido en su real dimensión.
EL SIGLO XX, LOS ROBOS Y LA DISPUTA POR EL SENTIDO
Durante gran parte del siglo XX el sable fue exhibido en el Museo Histórico Nacional dentro de un relato liberal que despojó a San Martín de toda continuidad política con Rosas y con las luchas posteriores por la soberanía. En ese contexto, en 1963 y nuevamente en 1965, militantes vinculados al peronismo sustrajeron el sable como acto político, denunciando la apropiación deshistorizada del Libertador. En ambos casos el arma fue recuperada mediante gestiones reservadas y sin un despliegue represivo abierto, lo que evidenció la incomodidad del Estado frente al conflicto simbólico que el sable representaba. Tras el segundo episodio, en 1967, la dictadura decidió trasladarlo al Regimiento de Granaderos a Caballo, bajo el argumento de su resguardo, pero en los hechos para sacarlo del centro de la disputa política y museográfica.
DEL SILENCIO A LAS CONTROVERSIAS CONTEMPORÁNEAS
Durante décadas el sable corvo permaneció bajo custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo, protegido pero apartado del ámbito museográfico y del debate histórico. En el año 2015, mediante una decisión del Poder Ejecutivo Nacional, el sable fue trasladado nuevamente al Museo Histórico Nacional. El acto fue presentado como una restitución patrimonial y tuvo un fuerte contenido simbólico, ya que devolvía la pieza al espacio público y a su condición de bien histórico de la Nación, en el marco de una política de revalorización de los símbolos nacionales y de revisión del relato histórico tradicional. El traslado se realizó con ceremonia oficial y fue acompañado por el discurso de que el sable debía ser preservado, estudiado y exhibido dentro de un contexto histórico integral, y no reducido a una reliquia militar aislada. Sin embargo, esa restitución no cerró la disputa. Por el contrario, volvió a poner en primer plano las tensiones latentes en torno al sentido del sable y a la línea histórica que une a San Martín, Rosas y la cuestión de la soberanía nacional, confirmando que se trata de un símbolo vivo y políticamente incómodo.
EL PRESENTE, EL RETORNO A GRANADEROS Y LA CONTINUIDAD DE LA CONTROVERSIA
En los últimos años, el sable corvo volvió a ocupar el centro del debate público. Tras haber sido restituido al Museo Histórico Nacional en el siglo XXI, una nueva decisión del Poder Ejecutivo dispuso su traslado nuevamente al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín. El acto fue presentado oficialmente como una medida de resguardo y tradición militar, pero tuvo un claro contenido político. El traslado se realizó con ceremonial castrense y sin consenso previo con especialistas en patrimonio ni con el Museo, reabriendo una disputa que nunca estuvo cerrada.
La controversia no giró únicamente en torno a la seguridad del objeto, sino al sentido histórico que se pretendía imponer. Para amplios sectores, el retorno del sable a custodia militar significó una nueva descontextualización de su historia completa, separándolo otra vez del hilo que une a San Martín con Rosas, con Manuelita y con la Nación como sujeto histórico. El debate expuso, una vez más, que el sable no puede ser reducido a una reliquia protocolar ni a un símbolo neutro, porque cada traslado expresa una toma de posición sobre cómo se interpreta la historia argentina.
Así, más de dos siglos después de haber sido empuñado en los campos de batalla de la independencia, el sable corvo sigue generando conflictos, decisiones administrativas y lecturas enfrentadas. Su sola presencia obliga a elegir entre una historia domesticada y una historia viva, atravesada por la cuestión de la soberanía y por la continuidad del proyecto nacional.
CONCLUSIÓN
La historia del sable corvo de San Martín es la historia de una continuidad política que la historiografía liberal nunca pudo domesticar. Desde su adquisición como arma de combate, su uso en las campañas libertadoras, el testamento de 1844, el legado a Rosas, la donación de Manuelita y las disputas del siglo XX y XXI, el sable condensa una tradición nacional que incomoda porque demuestra que San Martín no fue un prócer aislado, sino un hombre profundamente consciente del sentido político de su obra y de sus herederos históricos.
Damián Leandro Zanni
FUENTES
José de San Martín, Correspondencia y Testamento
Adolfo Saldías, Historia de la Confederación Argentina
José María Rosa, Historia Argentina
Museo Histórico Nacional, documentos y catálogos históricos
martes, 3 de febrero de 2026
Combate de San Lorenzo con San Martín. -03 -02 - 2026-.
Combate de San Lorenzo.
3 de febrero, aniversario del Combate de San Lorenzo
Héctor Gustavo Pugliese (*)
San Lorenzo fue un combate, librado el 3 de febrero de 1813, muy cerca de la ciudad de Rosario, Santa Fe, conducido por él en aquel momento Coronel José de San Martín, con parte de sus granaderos a caballo.
Es pequeño por las tropas participantes, pero muy importante por ser el único combate librado por el “Padre de la Patria” en territorio Argentino y la primera victoria del prócer con sus Granaderos. En el combate participaron 120 granaderos con el apoyo de 52 milicianos de la zona. Todos ellos se cubrieron de gloria por su participación en él y estarán por siempre en el recuerdo de los argentinos. Hombres, Soldados que con Pertenencia y valor dieron su vida por la Independencia, sirviendo a su Patria de la mejor manera que podían. Criollos de ley que ya se habían destacado con bravura en todos los combates y batallas libradas en 1810, 1811 y 1812. Cotagaita, Suipacha, Paraguarí, Tacuarí, Huaqui, Las Piedras, Tucumán, son algunas de las que recordados y anónimos soldados demostraron su espíritu de libertad.
Es importante también, registrar el logro pese a las restricciones económicas y presupuestarias de la Revolución de Mayo que se ven expresados en los siguientes hechos:
• la falta de caballos de guerra al iniciar la misión desde Buenos Aires, solo marcharon 150 granaderos, pese a tener casi el doble de efectivos.
• la carencia de caballos de transporte en las postas. Por lo que tiene que dejar en la posta de Santos Lugares a la compañía del Regimiento 2 de infantería que conformaba la pequeña empresa disuasoria.
• la escasez de carabinas tercerolas, de dotación de los granaderos, solo tenían ese armamento 12 de los soldados de la expedición.
Pese a todo, el combate logra su objetivo de rechazar las invasiones fluviales corsarias enviadas de Montevideo.
Una breve cronología previa al combate nos dice que:
El 9 de marzo de 1812, San Martín arriba desde España a Buenos Aires.
El 16 de marzo recibe el nombramiento de Teniente Coronel de Caballería y Jefe del escuadrón de granaderos a caballo a crear por él.
El 7 de diciembre es ascendido a Coronel y el Escuadrón se amplía a Regimiento.
El 28 de enero de 1813 inician la expedición hacia el Norte siguiendo la incursión de la flota realista.
El 30 de enero los corsarios desembarcan cerca de San Lorenzo y se produce una escaramuza con las milicias Rosarinas a órdenes del comandante militar, Capitán Emeterio Celedonio Escalada.
El 2 de febrero los realistas desembarcan en una isla frente a San Lorenzo para ejercitarse y por la noche los granaderos llegan al convento de San Carlos donde se tropiezan con el “comerciante” inglés John Parish Robertson.
El 3 de Febrero se produce el Combate.
En esos momentos la revolución de Mayo estaba siendo hostigada y amenazada desde distintos lugares, uno de ellos era Montevideo, desde donde se despachaban penetraciones fluviales con la flota realista que dominaba los océanos y ríos de la nueva nación. De esta manera los hispanos sojuzgaban a las poblaciones ribereñas y hacían periódicas incursiones y agresiones por la fuerza a fin de apoderarse de ganados y otros comestibles.
En Buenos Aires en los primeros días de 1813 se tiene un informe de que en la isla Martín García se constituía una escuadra corsaria para operar en el río Paraná. Eran alrededor de 11 navíos mercantes artillados y su jefe el corsario Rafael Ruiz. La tropa de desembarco eran 300 voluntarios de las milicias urbanas de Montevideo a órdenes del capitán de artillería Juan Antonio Zavala.
El triunvirato evalúa que la incursión enemiga sería contra las baterías del Rosario y de punta Gorda, actual Paraná, y así entorpecer y atacar el tráfico fluvial en el Río y además obtener alimentos para la plaza asediada de Montevideo y ordenan al coronel San Martín que siga por tierra a la flotilla filibustera y así resguardar las riberas de nuestros ríos y atacar si fuera necesario las incursiones enemigas.
San Martín forma la fuerza con un escuadrón de 150 hombres (6 oficiales, 2 cadetes, 11 suboficiales, 1 trompa y 129 granaderos) de los mejores de su Regimiento y una compañía montada del Regimiento 2 de infantería. El 2do jefe del escuadrón era el Capitán Justo Germán Bermúdez.
Así, sigue el avance de la flota enemiga, empleando la huella de las postas y marchando de noche para eludir ser vistos y evitar los calores del verano.
La flota navegando el Paraná sobrepasa Rosario y fondea frente al convento de San Carlos, en San Lorenzo. El 30 de enero los españoles desembarcaron, escalando las altas barrancas y reconocieron el lugar. Enterado del hecho el capitán Escalada, comandante militar del Rosario, ataca a los realistas cuando regresaban a los barcos produciéndose un intercambio de disparos y algunos cañonazos.
En silencio y sin prender fuegos que los detecten, los patriotas arriban al convento en la noche del 2 de febrero, donde se ocultan, pasando al descanso en el patio. San Martín desde el campanario del convento, vigilaba las naves enemigas.
El día 3 de febrero, al amanecer la correría realista desembarcaba con 250 infantes y 2 piezas de artillería de reducido calibre. Los incursores avanzaban con estandartes desplegados y en dos columnas.
El coronel decidió que los 12 granaderos armados con carabinas quedaran en la defensa del convento y fraccionó a los granaderos armados con sable y lanza en dos columnas a caballo, una a su mando y la otra a órdenes del capitán Bermúdez.
San Martín fiel a su estilo militar, se dirigió enérgicamente a sus montados, expresándoles “tenemos a la mano al enemigo de la Patria. Espero que los señores oficiales y granaderos se batirán como corresponde al buen nombre y honor del regimiento”.
Después el trompa toca a la carga y por sorpresa cargaron contra las columnas realistas.
La compañía del coronel atacó por la izquierda y la del capitán Bermúdez por la derecha, obteniendo lo concebido que el enemigo se desconcierte y no alcanzando a ejecutar maniobras defensivas, como formar en cuadro. Esto también es debido a la insuficiente instrucción militar de las milicias urbanas de Montevideo que ejecutaban el desembarco.
Durante el encuentro fue muerto el caballo de San Martín, trabando una pierna del Coronel, que además recibe una herida de arma blanca en la mejilla izquierda. Evitando la muerte por la acción del granadero Baigorria, quien traspasa con su lanza a un soldado enemigo que pretendía herir al Libertador y del granadero Juan Bautista Cabral quien desmonta y alza el caballo muerto permitiendo a su jefe incorporarse, allí Cabral fue herido de muerte.
En otro lugar del encuentro el teniente Hipólito Bouchard arrebata una bandera al enemigo, matando al abanderado.
La victoria fue conseguida en escasos minutos. Los realistas se retiraron desorganizadamente, huyendo hacia la seguridad de los buques anclados en el río. Dejando tirados 40 fusiles y 2 cañones.
Los granaderos tuvieron 6 muertos y 20 heridos, de ellos 10 murieron posteriormente, entre ellos el Capitán Bermúdez al que se le había amputado una pierna. Las bajas españolas fueron de 40 muertos y 14 prisioneros, 12 de ellos heridos.
El 4 de febrero el Capitán Zavala, herido en una pierna, se presentó en el convento a parlamentar con su vencedor, San Martín, con el que disponen un intercambio de prisioneros, los 14 realistas por el teniente Díaz Vélez, quien muere 3 meses más tarde, y 3 barqueros paraguayos capturados en el río. Estos se incorporan como granaderos y uno de ellos Félix Bogado ascendería en las campañas del Regimiento al grado de Coronel, siendo el último jefe de los Granaderos en la guerra de la independencia.
Además San Martín concedió al capitán realista agua y víveres para sus heridos.
El triunfo permitió levantar la moral de la tropa y la credibilidad de la población civil en su gobierno, que la podía defender de los corsarios realistas. La flota enemiga regresó derrotada a Montevideo y no volvió a irrumpir por el río Paraná.
San Martín escribió en su parte del combate bajo la sombra de un longevo pino: “.... el día 3 de febrero los granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo à las armas de la patria. ...... El valor è intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores à los respetos de la patria, .......... cuento entre estos al esforzado y benemérito párroco Dr. D. Julián Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualmente lo han contraído los oficiales voluntarios D. Vicente Mármol, y D. Julián Corvera, que à la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros.......”
San Martín y sus soldados regresan a Buenos Aires donde son recibidos con gozo y satisfacción por la población y el gobierno. El Triunvirato lo designa comandante de la defensa de la ciudad en caso de invasión.
En definitiva este pequeño combate logra su misión y demuestra ante el mundo la decisión del gobierno revolucionario, que pese a las deficiencias económicas, con el sacrificio y el valor de sus patriotas darán batalla para mantener la Libertad lograda el 25 de mayo de 1810.
(*) Coronel de la Nación. Veterano de Guerra de Malvinas
domingo, 25 de enero de 2026
Manuel Belgrano y la Educación de un pueblo.-25 - 01 - 2026 -.
Manuel Belgrano y la educación de un pueblo.
Belgrano: el loco que quiso educar a una patria analfabeta
Hay que decirlo de una vez: Belgrano no fue un prócer. Fue un obstinado. Un terco con traje de caballero que hablaba de escuelas mientras los otros jugaban al poder. En 1810, cuando Buenos Aires era un caserío de 45.000 almas y el analfabetismo se respiraba como el polvo, él soñaba con maestros pagos, chicos con papel y mujeres aprendiendo a leer. ¡Mujeres! En una época donde se las educaba para rezar, bordar y callar.
Mientras los demás juraban lealtad a quien viniera —rey, virrey o inglés—, él juraba lealtad al conocimiento. Fundó escuelas de náutica, matemáticas, dibujo. Propuso que los esclavos fueran hombres y no herramientas. Donó 40.000 pesos oro para abrir escuelas. ¿Y sabés qué pasó? El Estado lo olvidó. La plata se evaporó en escritorios polvorientos y promesas rotas. Como siempre.
Murió como vivió: con dignidad. Sin un peso, sin honores, sin casa. Pagó al médico con su reloj. Lo enterraron con una tabla sacada del mueble de su hermano. Sin banda, sin desfile, sin discurso. Solo. Y aún así, más grande que todos.
Belgrano no gritó “viva la patria” desde un balcón. La escribió en los cuadernos que no existían. La dibujó en una bandera que no le dejaron mostrar. La sembró en almas cansadas de obedecer. Por eso molesta tanto recordarlo: porque nos obliga a preguntarnos qué hicimos con su sueño.
Hoy, cuando veas flamear la bandera, no pienses en bronce. Pensá en un hombre solo, escribiendo de noche, con hambre, con fiebre, soñando con una patria que todavía no llega.
lunes, 12 de enero de 2026
Manuel Dorrego no negociaba. -12 -01 -2026 -
MANUEL DORREGO: EL HOMBRE QUE NO SE NEGOCIABA
Manuel Dorrego fue un hombre que desbordaba a su época. No por estridencia, sino por autenticidad. En un país donde muchos cambiaban de postura según soplara el viento, él eligió mantenerse firme, aun cuando esa firmeza le costara la vida. Su destino ya estaba escrito desde el momento en que decidió no transar con nadie, ni siquiera consigo mismo.
Como militar, era una mezcla de intuición y coraje. En Tucumán, al mando de la Infantería de Reserva, peleó con una energía que desconcertó al enemigo y encendió a su tropa. Díaz Vélez lo definió con una frase contundente: “Su resuelta bravura ha admirado a nuestras tropas y aterrado al enemigo.”
Pero lo que realmente volvió peligroso a Dorrego no fue su sable, sino sus ideas. Su defensa del pueblo llano, su obsesión por la justicia social, su rechazo a los privilegios irritaron a más de uno.
Y Lavalle, enceguecido por la muerte de su hermano en campaña, no se la perdonó. Ese rencor personal se mezcló con la política y se convirtió en sentencia: un juicio inexistente, una orden precipitada y un fusilamiento que pretendió clausurar un conflicto.
Lo mataron para borrar su voz.
No entendieron que su muerte lo multiplicaba.
Recordar a Dorrego no es un acto ceremonial: es un ejercicio de coraje moral. No fue un mártir de estampa, sino un hombre entero, incapaz de vender su conciencia, incapaz de pedir perdón por lo que creía justo.
Lo ejecutaron en 1828.
Pero su ejemplo —incómodo, vibrante, necesario— sigue vivo.
San Martín obsesionado con la Insependencia.- 12 - 01 -2026 -
WILLIAM MILLER Y LA MENTIRA DEL “SAN MARTÍN AGENTE INGLÉS”
Hay quienes sostienen, con liviandad y mala fe, que San Martín fue “agente inglés” porque tuvo relación con William Miller, un oficial nacido en Inglaterra. El razonamiento es tan pobre que se cae solo: confunden nacionalidad con obediencia.
William Miller no llegó a América enviado por Londres. Llegó, como tantos europeos, por decisión propia. Se alistó en el Ejército de los Andes, cruzó la Cordillera, combatió en Chile, se jugó la vida en Cancha Rayada y fue herido más de veinte veces peleando contra el imperio español. Ningún agente extranjero sangra así por una causa ajena.
San Martín lo ascendió no por ser inglés, sino porque peleó cuando otros huían. Lo nombró edecán porque había demostrado lealtad en el campo de batalla, no en un despacho diplomático. Si la relación con Miller convirtiera a San Martín en agente inglés, entonces también habría que decir que fue agente chileno, peruano o rioplatense al mismo tiempo. Un absurdo.
Miller comandó fuerzas patriotas en Mirave y en Ayacucho, la batalla que selló la independencia sudamericana. ¿Desde cuándo Inglaterra financia la destrucción del poder español para favorecer repúblicas que no controla?
Miller fue, además, biógrafo de San Martín. Lo conoció de cerca. Y jamás escribió que respondiera a intereses británicos. Al contrario: lo mostró austero, obsesionado con la independencia y profundamente desconfiado de las potencias.
La verdad es simple y molesta para los simplificadores: San Martín usó hombres extranjeros para una causa americana, no fue usado por ellos.
Y William Miller no es prueba de una conspiración inglesa: es prueba de que la independencia se ganó con coraje, no con pasaportes.
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