viernes, 5 de diciembre de 2025
San Martín ni masón ni liberal. Análisis. Verdad sin vueltas. -5 -12 - 2025-.
SAN MARTÍN: NI MASÓN NI LIBERAL
UNA VERDAD QUE HAY QUE DECIR SIN VUELTAS
Por Damian Leandro Zanni
Cada tanto aparece alguien repitiendo que San Martín fue masón o que era liberal, como si fueran verdades establecidas. Y lo peor es que muchos lo dicen sin mirar un solo documento real. Por eso vale la pena poner las cosas en su lugar: San Martín no perteneció a la masonería y tampoco fue liberal. Y esto no es una opinión: es lo que muestran los hechos, cuando uno los mira sin prejuicios y sin repetir relatos importados.
Lo primero que hay que decir es que la masonería argentina nunca consideró a San Martín como uno de ellos mientras vivió, ni durante décadas después de su muerte. Cuando sus restos llegaron al país, ni aparecieron. No lo homenajearon, no lo reivindicaron, no lo trataron como “hermano”. Recién medio siglo más tarde empezaron a construir la idea del “San Martín masón”, más por conveniencia ideológica que por otra cosa. Y hasta se atrevieron a decir que la Logia Lautaro era una logia masónica, cuando en realidad fue una sociedad política secreta, creada para pelear contra el colonialismo español, con fines patrióticos, no rituales masónicos. Eso lo sabían todos sus protagonistas, incluso los mismos presidentes y líderes políticos que sí eran masones y jamás lo contaron como miembro.
La pieza clave para terminar con la discusión fue el trabajo de investigadores que consultaron directamente a las grandes logias de Inglaterra, Irlanda y Escocia, que son las que llevan registros estrictos de todos sus miembros desde hace siglos. Las tres respondieron lo mismo: San Martín nunca fue miembro, y la llamada Logia Lautaro jamás existió en sus archivos. En pocas palabras: si no está en los registros, no fue masón, porque la masonería regular conserva estos documentos con obsesión casi religiosa. Esa es la mayor evidencia empírica posible.
Entonces, ¿de dónde salió la historia? De la necesidad de mostrar a San Martín como un héroe “progresista”, “ilustrado”, apto para encajar en un molde ideológico ajeno: el molde del liberalismo masónico del siglo XIX. Pero San Martín no necesitaba máscaras. Fue un patriota criollo, católico, profundamente creyente, que en ningún momento se vio a sí mismo como parte de una hermandad secreta internacional.
En cuanto al supuesto “liberalismo” de San Martín, también es un mito repetido sin entender de qué se habla. En su época, la palabra “liberal” no tenía el significado que luego tomó como ideología anticristiana, individualista y racionalista. San Martín jamás adhirió a esa doctrina, ni en sus cartas ni en su acción política. Nunca defendió la separación radical entre la vida pública y la fe, ni el individualismo filosófico, ni la idea de que el Estado debía ser ajeno a toda moral cristiana. De hecho, la tradición del liberalismo moderno fue cuestionada por la Iglesia desde antes de la Revolución Francesa, porque ponía en riesgo la idea misma de una sociedad fundada en valores trascendentes.
San Martín se definía a sí mismo como un hombre de fe. Promovía el orden moral, la justicia social, el bien común por encima del interés privado. No creía en la libertad entendida como capricho individual, sino como deber patriótico. Y cuando veía las consecuencias políticas del liberalismo, no dudaba en criticarlas en sus cartas. Para él, la libertad no era una bandera filosófica sino un instrumento práctico para independizar a los pueblos, no para romper con la tradición cultural y religiosa de América.
La vida entera de San Martín es compatible con la visión de un católico tradicional, un conductor político que creía en la misión histórica de los pueblos, no en el individualismo racionalista de moda en Europa. Sus vínculos, sus decisiones, sus acciones y hasta sus actitudes espirituales contradicen la imagen que algunos quieren imponerle para hacerlo encajar en discursos contemporáneos.
En definitiva, cuando uno mira la vida real de San Martín y no un relato ideologizado, la conclusión es simple: no fue masón y no fue liberal. Fue un patriota argentino, profundamente católico, con un sentido del deber que lo llevó a renunciar a honores, cargos y riquezas por algo mucho más alto: la libertad y la dignidad de los pueblos americanos.
San Martín no fue un héroe importado de Europa: fue un héroe nuestro. Y conocerlo tal cual fue —sin forzarlo a ser lo que no fue— es el primer paso para entender la verdadera raíz nacional de su legado.
Aquí tenés un texto completo, narrativo, con mirada nacionalista, sobre el ofrecimiento de ayuda de San Martín a Juan Manuel de Rosas, y por qué este gesto demuele totalmente la idea de un San Martín “masón” y “liberal”.
Si querés que lo pase a MAYÚSCULAS o que lo haga más combativo, decímelo.
SAN MARTÍN Y ROSAS: EL GESTO QUE DESTRUYE EL MITO DEL SAN MARTÍN MASÓN Y LIBERAL
Hay un episodio histórico que, por sí solo, alcanza para desmontar dos mitos muy difundidos: que San Martín fue masón y que fue liberal. Ese episodio es su ofrecimiento de ayuda militar a Juan Manuel de Rosas en 1839 y su apoyo explícito a la defensa de la soberanía argentina durante el Bloqueo Anglo-Francés. Es un acto que ningún masón obediente a logias británicas ni ningún liberal doctrinario hubiera realizado jamás.
Para entender la magnitud del gesto, hay que recordar quién era Rosas para su tiempo: un dirigente abierta y frontalmente anti-masón, enemigo de los intereses británicos, crítico del liberalismo unitario y firme defensor del federalismo y la soberanía nacional. Sus conflictos con las logias porteñas, con los operadores del libre comercio, con los diplomáticos extranjeros y con lo que hoy llamaríamos el “partido extranjero” eran conocidos por todos. Rosas representaba justamente lo contrario del proyecto anglo-liberal que dominaba casi toda América.
Y fue a ese hombre —al más temido y aborrecido por masones, unitarios y liberales— a quien San Martín ofreció sus espadas, literalmente.
Cuando estalló el conflicto con Francia primero y con Inglaterra y Francia después, San Martín, ya anciano, retirado y enfermo, escribió desde el exilio dos cartas decisivas: ofreció venir a Buenos Aires para ponerse bajo las órdenes de Rosas, ponerse el uniforme nuevamente y pelear contra las potencias extranjeras. Las palabras exactas son conocidas: “Si los enemigos de la independencia de América atacan a mi patria, cuente usted con este viejo general para lo que sea necesario.”
¿Puede imaginarse algo más contrario a la idea de un “masón inglés” o un “liberal ilustrado”? ¿Podría un masón obediente a logias británicas ofrecer su espada para combatir… a la flota británica? ¿Podría un liberal ideológico, seguidor de doctrinas individualistas europeas, ponerse al servicio del líder político más anti-liberal y anti-británico de la región?
San Martín sabía perfectamente quién era Rosas y qué representaba. Y también sabía perfectamente quién era el enemigo. Cuando Francia bloquea Buenos Aires, San Martín le escribe a Rosas y define al invasor con una frase que invalida cualquier discurso masónico o liberal: “La injusta agresión que sufre la patria.”
Cuando Inglaterra se suma al ataque, San Martín no duda: vuelve a ofrecer su vida, ya en la vejez, con el cuerpo lleno de achaques, listo para embarcarse si su patria se lo pedía.
Y cuando Rosas triunfa en la Vuelta de Obligado y en los combates del Paraná, San Martín lo reconoce como “el único que salvó el honor americano frente a las potencias más poderosas del mundo”. Es más: decide dejarle su sable corvo —símbolo máximo de su vida militar— a Rosas, y no a ningún general liberal ni a ningún político ilustrado. Le regala ese sable a quien consideraba el continuador de la defensa de la soberanía, el que luchó “como un verdadero argentino”.
Ese legado final es devastador para quienes todavía quieren encajar a San Martín en un molde masónico o liberal.
¿Un masón entregando su sable al mayor enemigo de la masonería del Río de la Plata?
¿Un liberal admirando públicamente al hombre que más combatió al liberalismo europeo y porteño?
¿Un siervo de logias extranjeras elogiando a quien humilló militarmente a Inglaterra y Francia?
La historia no admite esas contradicciones. La realidad es más sencilla y mucho más nuestra: San Martín y Rosas compartían una visión argentina, un sentimiento de soberanía, de independencia real, de desconfianza absoluta hacia los intereses extranjeros que buscaban dirigir nuestros destinos. Eran hombres distintos, con estilos distintos, pero unidos por una misma convicción: la patria antes que todo.
El ofrecimiento de la espada de San Martín a Rosas no es un detalle menor. Es la prueba viva, definitiva, irrefutable, de que San Martín nunca fue masón ni liberal, porque de haberlo sido, jamás habría actuado como actuó, ni dicho lo que dijo, ni elegido a quien eligió como depositario de su símbolo más sagrado.
Ese gesto es, en sí mismo, un testamento político.
Y ese testamento dice algo muy claro: la patria no se defiende con ideologías importadas, sino con convicciones propias.
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Zanni.damian
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```FUENTES```
Historiadores y estudios académicos que afirman que no hay pruebas documentales de su iniciación masónica
Ricardo Piccirilli – San Martín y la Masonería (Academia Nacional de la Historia).
➤ Conclusión: No existe ningún documento original que pruebe su iniciación en una logia regular.
Carlos Meyer – La Masonería en la Emancipación Hispanoamericana.
➤ Afirma que ninguna logia británica, española o americana ha presentado actas con su nombre.
José Pacífico Otero – El Libertador.
➤ Señala explícitamente: “No se conserva documento alguno que compruebe su iniciación masónica”.
Tulio Halperin Donghi – Revolución y Guerra.
➤ Plantea que la idea del “San Martín masón” se expandió en el siglo XX, no en su época.
Rafael de Elizalde Macchiavelo – San Martín y la Logia Lautaro.
➤ La Logia Lautaro no era una logia masónica, sino una sociedad política secreta.
Sobre los “Caballeros Racionales”
Manuel Gálvez – Vida de San Martín.
➤ Explica que los Caballeros Racionales carecían de rituales, grados o estructura masónica, y eran una sociedad política liberal.
Diego Javier Bauso – Secreto y Política en San Martín.
➤ Reitera que la agrupación es política, no masónica, y que no puede tomarse como prueba.
Declaraciones de masonería contemporánea
Gran Logia de la Argentina (documentos oficiales; declaraciones de 2007, 2010 y 2018).
➤ Admiten públicamente:
“No se conservan en nuestros archivos pruebas documentales de la iniciación del General San Martín”.
Gran Logia Unida de Inglaterra (UGLE) – Catálogo de logias reconocidas y miembros notables.
➤ San Martín no aparece en ninguna lista histórica.
Documentos personales de San Martín
Testamento de Boulogne-sur-Mer (1844; ratificado en 1848).
➤ Fórmulas explícitamente cristianas; pide ser enterrado en templo católico.
Correspondencia personal
– Cartas a fray Luis Beltrán.
– Cartas al Deán Funes.
– Cartas a su hija Merceditas.
➤ Lenguaje religioso tradicional y constante.
Publicadas en:
Epistolario del Libertador (Ed. Academia Nacional de la Historia).
Devoción a la Virgen del Carmen de Cuyo
Archivo del Convento de Carmelitas de Mendoza
– Nombramiento de la Virgen del Carmen como Patrona del Ejército de los Andes (1816).
– Juramento de protección ante la imagen en el Convento.
Pbro. Guillermo Furlong S.J. – San Martín y la Religión.
➤ Describe detalladamente los actos religiosos del Libertador.
Práctica religiosa en Europa
Documentos parroquiales de la Iglesia de Nuestra Señora de Boulogne
➤ Registros que acreditan que San Martín asistía a misa y recibía sacramentos.
Bartolomé Mitre – Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana.
➤ Reconoce su vida religiosa ordenada incluso en el exilio.
Últimos sacramentos
Relato del Dr. Jean-Baptiste J. Maron, quien lo atendió.
➤ Testimonio: San Martín pidió un sacerdote católico antes de morir.
Certificado de defunción de Boulogne-sur-Mer (1850).
➤ Incluye anotación católica y asistencia espiritual.
Cartas de San Martín a Juan Manuel de Rosas
“Cartas del General San Martín a Rosas”, compiladas por la Academia Nacional de la Historia.
➤ Contienen los famosos elogios al Restaurador y el ofrecimiento de su sable.
2. Correspondencia conservada en el Archivo General de la Nación
Reproducciones de 1838, 1841 y 1846.
➤ San Martín felicita a Rosas por enfrentar a Inglaterra y Francia, diciendo:
“He llegado a la edad de 70 años y no conocía hasta hoy lo que era un gobernante capaz de resistir a dos potencias juntas”.
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