viernes, 13 de febrero de 2026

El Combate de San Lorenzo 03 de Febrero de 1813. - 13 - 02 -2026 -

El Combate de San Lorenzo el O3 de Febrero 1813.por Damián Zanni.Revisionismo... A comienzos de 1813, el Río de la Plata seguía siendo un teatro de guerra abierto. Montevideo, en manos realistas, se autoproclamaba continuadora del antiguo virreinato y negaba toda legitimidad al gobierno revolucionario de Buenos Aires. Desde allí partían expediciones fluviales que saqueaban poblaciones, hostigaban el comercio y bombardeaban ciudades indefensas, con el objetivo de quebrar la Revolución y mantener sometidas a las provincias. La escuadrilla al mando del capitán Antonio Zabala, apoyada por once embarcaciones armadas y cerca de 300 a 350 hombres, encarnaba esa amenaza concreta sobre las costas del Paraná. SAN MARTÍN Y LA DECISIÓN DE DAR EL GOLPE El gobierno de Buenos Aires, consciente del peligro, ordenó concentrar defensas y confió al coronel José de San Martín la protección del litoral entre Zárate y San Nicolás. San Martín no esperaba atrincherarse: buscaba el choque. Con apenas un centenar largo de granaderos a caballo y el apoyo de milicianos locales al mando de Celedonio Escalada, marchó con sigilo desde Buenos Aires hasta San Lorenzo, estudiando el terreno y esperando el momento justo. Su estrategia era clara: dejar desembarcar al enemigo, sorprenderlo en tierra y destruirlo con la velocidad y el filo del arma blanca. EL ESCENARIO DEL COMBATE El lugar elegido no fue casual. Frente al convento de San Carlos, el Paraná alcanza gran anchura y las barrancas forman una muralla natural, con pocas bajadas practicables. San Martín reconoció cada senda, cada desnivel, y dispuso a sus hombres ocultos tras muros y tapias, con los caballos ensillados y sin disparar un solo tiro. La confianza estaba puesta en la disciplina, el movimiento envolvente y la carga decisiva. EL ATAQUE Y LAS DOS CARGAS Al amanecer del 3 de febrero de 1813, los realistas desembarcaron unos 250 infantes con artillería ligera, avanzando en columnas al son de tambores y pífanos, convencidos de que nada serio se opondría a su paso. Ignoraban que estaban a punto de entrar en la historia. En ese instante, San Martín dio la orden largamente esperada y los granaderos surgieron como un rayo desde las sombras, lanzados al galope con una precisión que cortó el aire y el tiempo. La carga fue fulminante. En dos movimientos perfectos, una división atacó de frente y la otra cerró sobre el flanco, sellando toda retirada. El enemigo no alcanzó a formar en cuadro ni a hacer valer su disciplina europea. La sorpresa, el empuje y el acero criollo quebraron en segundos una fuerza que se creía invencible. La primera carga desordenó; la segunda fue decisiva y arrasadora. En esos minutos breves y feroces, el Regimiento de Granaderos a Caballo selló su bautismo de fuego con gloria. El sable patriota brilló en San Lorenzo como símbolo de una Revolución que ya no retrocedía. Allí quedó demostrado que el valor, la conducción y la audacia podían imponerse a la experiencia imperial, y que el arma blanca, en manos de hombres libres, era imparable. CABRAL, BAIGORRIA Y EL SACRIFICIO En el fragor del combate, el caballo de San Martín cayó herido y aprisionó a su jefe en el suelo. Un realista se aprestaba a rematarlo cuando el puntano Juan Bautista Baigorria lo salvó con su lanza. De inmediato, el correntino Juan Bautista Cabral desmontó para liberar a su coronel, recibiendo heridas mortales. Cabral moriría poco después, convertido en símbolo del soldado del pueblo que da la vida por la Patria, sin retórica ni bronce, con la acción concreta. Junto a él caerían otros valientes, y varios oficiales resultarían gravemente heridos, entre ellos Justo Bermúdez y Manuel Díaz Vélez, quienes morirían días o meses después como consecuencia del combate. San Martín no los olvidó: reclamó pensiones para sus familias y dejó constancia escrita de su sacrificio, mostrando un humanismo poco frecuente en los jefes militares de su tiempo. RESULTADOS MILITARES Y BOTÍN El combate duró menos de quince minutos y quedó resuelto en los primeros instantes. Los realistas dejaron unos cuarenta muertos en el campo y numerosos heridos, además de dos cañones, fusiles y una bandera capturada por Hipólito Bouchard. Los patriotas sufrieron bajas sensibles, pero obtuvieron una victoria completa. La escuadrilla enemiga se retiró río abajo y no volvió a inquietar seriamente las costas del Paraná. EL SENTIDO HISTÓRICO DE SAN LORENZO San Lorenzo no fue una gran batalla por la cantidad de hombres enfrentados, pero fue inmensa por su significado. En ese campo estrecho, a orillas del Paraná, la Revolución dejó de ser promesa y se convirtió en hecho. Por primera vez, una fuerza patriota organizada, disciplinada y conducida con genio militar derrotó en combate directo a tropas del poder imperial. La victoria quebró la impunidad de las incursiones realistas, protegió al litoral y elevó la moral revolucionaria en un momento decisivo. Pero, sobre todo, consagró un modo de hacer la guerra: rápido, ofensivo, audaz y profundamente político. San Martín, que siempre rehuyó la grandilocuencia, habló de un simple escarmiento. La Patria supo, en cambio, que había nacido algo mucho mayor. En San Lorenzo nació el prestigio eterno del Regimiento de Granaderos a Caballo y se afirmó el conductor que pocos años después cruzaría los Andes para liberar medio continente. Fue un combate breve, sí, pero cargado de épica, sacrificio y destino. Allí, en minutos de acero y coraje, empezó a escribirse la gesta americana.

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