lunes, 12 de enero de 2026
Batalla de Arroyo Grande en el Litoral.-12 -01 -2026 -
BATALLA DE ARROYO GRANDE:
LA BATALLA MÁS FEROZ Y SANGRIENTA DELA GUERRA CIVIL QUE DECIDIÓ EL DESTINO DEL LITORAL ARGENTINO
Por Revisionismo Historico Argentino
“En los campos del Arroyo Grande se jugó no solo la victoria de un ejército, sino la integridad de la Confederación. Todo se perdió para Rivera; los muertos, los prisioneros y la caballada, quedaron como testimonio de la ferocidad de la contienda.”
— General César Díaz, Memorias, 1842
EL CONTEXTO GENERAL: UNA GUERRA CIVIL QUE YA NO ERA SOLO INTERNA
A comienzos de la década de 1840, la guerra civil argentina había dejado de ser un conflicto exclusivamente interno. Tras la derrota de los principales jefes unitarios en el interior, el enfrentamiento se desplazó hacia el litoral y el Río de la Plata, donde el unitarismo vencido buscó sostenerse mediante alianzas externas. Desde Montevideo, capital del Estado Oriental o Banda Oriental (hoy Uruguay), con el respaldo de Francia, Gran Bretaña y sectores del Imperio del Brasil, se reorganizó la ofensiva contra la Confederación Argentina.
En ese marco, la Banda Oriental se convirtió en base de operaciones contra el federalismo argentino. Montevideo había pasado a funcionar como un enclave político, diplomático y financiero del unitarismo derrotado y de las potencias europeas, más vinculado a los intereses extranjeros que a las realidades del interior rioplatense. Allí, Fructuoso Rivera, aliado de los unitarios argentinos exiliados y de intereses extranjeros, encabezó un proyecto que ya no apuntaba sólo a derrotar políticamente a Rosas, sino a desmembrar territorialmente a la Confederación Argentina.
ANTECEDENTES INMEDIATOS: EL FIN DE LA COALICIÓN DEL NORTE
El 8 de octubre de 1841, el general Manuel Oribe derrotó a Juan Lavalle en la batalla de Famaillá, en la provincia de Tucumán. Al día siguiente, el 9 de octubre, Lavalle murió en San Salvador de Jujuy, cerrando definitivamente el ciclo militar del unitarismo en el interior. Pocos días después, el 13 de octubre de 1841, el general Ángel Pacheco vencía a Gregorio Aráoz de Lamadrid en Rodeo del Medio, provincia de Mendoza.
Con estas derrotas, la llamada Coalición del Norte quedó militarmente destruida. Sin embargo, la guerra civil no terminó: simplemente cambió de escenario. El conflicto se trasladó al litoral y a la Banda Oriental, desde donde Rivera preparaba una ofensiva decisiva contra las provincias argentinas.
EL PROYECTO DE RIVERA: FRAGMENTAR LA CONFEDERACIÓN
El objetivo estratégico de Fructuoso Rivera era claro: anexar Entre Ríos, Corrientes y eventualmente el Paraguay, estableciendo el río Paraná como frontera internacional. Este proyecto contaba con el apoyo de unitarios argentinos exiliados y con la simpatía de las diplomacias británica y brasileña, interesadas en debilitar a la Confederación Argentina y controlar la navegación de los grandes ríos.
No se trataba, por lo tanto, de un conflicto ajeno ni secundario: Arroyo Grande fue una batalla decisiva de la guerra civil argentina librada fuera de su territorio, donde se jugaba directamente la integridad nacional.
LA CONCENTRACIÓN DE FUERZAS Y EL ROL DE ORIBE
Durante 1842, el general Manuel Oribe concentró sus fuerzas sobre el río Uruguay. Oribe no actuaba como un caudillo oriental aislado ni como jefe de un interés local, sino como general del partido federal rioplatense, ligado política y estratégicamente a Juan Manuel de Rosas y al proyecto de la Confederación Argentina. Contaba con el respaldo político, militar y logístico del gobierno de Buenos Aires, encargado de las relaciones exteriores de la Confederación.
Entre los jefes federales se encontraba el coronel Mariano Maza, al frente del Batallón Libertad. El punto elegido para el enfrentamiento fue el Arroyo Grande, ubicado a pocos kilómetros de la actual ciudad de San Salvador, provincia de Entre Ríos, un terreno entonces despoblado cuya posesión era clave para controlar los accesos hacia Entre Ríos, corazón del litoral argentino.
LAS MANIOBRAS PREVIAS Y EL ERROR DECISIVO DE RIVERA
Rivera avanzó imprudentemente hacia el interior con un ejército mal cohesionado, desoyendo las advertencias de sus propios oficiales. El general César Díaz reconoció más tarde que Rivera no conocía a sus tropas ni a sus jefes, y que lanzó a la batalla fuerzas sin disciplina ni unidad real.
Oribe, en cambio, se movió con cautela desde su campamento en Las Conchillas y, el 5 de diciembre de 1842, se situó a pocas leguas de las nacientes del Arroyo Grande, eligiendo cuidadosamente el terreno donde obligaría al enemigo a combatir.
LA BATALLA DE ARROYO GRANDE – 6 DE DICIEMBRE DE 1842
En la madrugada del 6 de diciembre de 1842, ambos ejércitos chocaron a orillas del Arroyo Grande. Rivera disponía de unos 8.000 hombres y 16 piezas de artillería. Oribe contaba con cerca de 8.500 soldados, mejor organizados y con mandos experimentados.
El combate comenzó con violentos choques de caballería. Las cargas iniciales riveristas produjeron desorden momentáneo en el ala izquierda federal, pero Oribe lanzó oportunamente sus reservas, quebrando ambos flancos enemigos. En menos de media hora, la caballería de Rivera quedó dispersa.
Luego, mediante un uso preciso de la artillería, Oribe ordenó el ataque decisivo a la bayoneta sobre el centro enemigo. Las infanterías de Chilavert, Lavandera y Blanco resistieron con valentía, pero terminaron rindiéndose junto con el parque, los bagajes y la caballada. El Batallón Libertad, al mando de Mariano Maza, tuvo una participación decisiva en la acción central.
LAS BÁJAS Y EL ENSAÑAMIENTO POSTERIOR
La batalla fue sumamente sangrienta: se contaron 2.000 muertos y 1.400 prisioneros entre los aliados riveristas, perdiendo además la artillería, la munición y cerca de 24.000 caballos. Oficiales y algunos suboficiales fueron ejecutados, mientras que los soldados sobrevivientes se incorporaron al ejército federal. Los blancos uruguayos se ensañaron particularmente con los colorados, a quienes consideraban traidores por haber derrocado al gobierno legal con apoyo extranjero. Las bajas federales sumaron alrededor de 300 entre muertos y heridos. La caballería derrotada logró retirarse parcialmente, dispersándose entre Montevideo y Corrientes.
LA HUIDA DE RIVERA Y LA DERROTA TOTAL
Antes de que la batalla concluyera, Fructuoso Rivera huyó del campo, abandonando su chaqueta bordada, su espada y sus pistolas. Como reconocieron los propios jefes rivales, en Arroyo Grande “todo se perdió”. No hubo retirada ordenada ni salvación del honor.
LAS CONSECUENCIAS POLÍTICAS Y TERRITORIALES
En los campos del Arroyo Grande quedó sepultado el proyecto de fragmentación de la Confederación Argentina. La victoria federal aseguró definitivamente Entre Ríos y Corrientes, frustró la expansión sobre el litoral y consolidó el control estratégico del río Uruguay.
Una derrota federal en 1842 habría significado la amputación de la Mesopotamia argentina y la ruptura definitiva del espacio rioplatense. Que esta batalla haya sido minimizada u ocultada no es casual: Arroyo Grande demuestra que la defensa concreta del territorio nacional fue obra del federalismo y del gobierno de Juan Manuel de Rosas.
SIGNIFICADO HISTÓRICO
La batalla de Arroyo Grande, librada el 6 de diciembre de 1842, fue una de las grandes batallas decisivas de la historia argentina. Allí no se discutió un problema menor ni una cuestión oriental: se decidió la continuidad territorial de la Nación. Sin Arroyo Grande, la Argentina no tendría la forma que hoy conocemos. Su silenciamiento posterior responde a una historiografía liberal que no puede admitir que la soberanía nacional fue defendida por los federales.
Zanni Damián.
FUENTES
Adolfo Saldías- Historia de la Confederación Argentina
Magariños de Mello- El gobierno del Cerrito
Vicente D. Sierra- Historia de la Argentina
César Díaz, Memorias
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