martes, 5 de marzo de 2019

Batalla de Salta.Premio a los vencedores. -05-03-2019-

Batalla de Salta. El 20 de Febrero de 1813.
El el premio se resolvió el 05 de Marzo de 1813:


 La Asamblea del año XIII faculta al Ejecutivo premiar a los vencedores de Salta.
El triunfo de Salta ensoberbeció a la Asamblea, el 4 de marzo fue anunciado el triunfo y en la sesión del día siguiente se sancionó una ley, declarando, que “los guerreros vencedores de Salta han defendido con honor y bizarría los sagrados derechos de la patria, haciéndose beneméritos de su gratitud en alto grado”, y ante una moción de que se otorgaran condecoraciones a los vencedores revolvió que era “de resorte del Ejecutivo la concesión de esta clase de premios”.
De acuerdo a esas resoluciones y a las atribuciones que le eran propias el Ejecutivo dirige a la asamblea comunicación sobre los premios a los vencedores de Salta:
“en justa retribución á los heroicas esfuerzos del ejército victorioso auxiliar del Perú, ha concedido el Supremo Poder Ejecutivo á los dignos oficiales que se hallaron en la gloriosa acción de Salta, un escudo de oro, a los sargentos otro igual de plata y a los soldados de paño, que tenga por jeroglífico una espada y un morrión en el centro y alrededor de la orla un letrero con la inscripción siguiente: La Patria a los vencedores en Salta, ordenando además se gratifique á la tropa con una paga de sobresueldo en remuneración á su honrosa conducta militar …”


El Legado de Manuel Belgrano



Cuando una persona fallece puede dejar uno o varios bienes o derechos determinados a alguien en particular. Estos bienes se separan de la herencia y no son objeto de reparto entre los herederos. Eso se llama legado
La Asamblea del Año XIII en la naciente patria otorgó a Manuel Belgrano un premio de 40.000 pesos según dicen los historiadores, era una cifra que equivalía por entonces al cuatro por ciento de las exportaciones del país y a unos 80 kilos de oro-.por su triunfo en la batalla de Tucumán y Salta. Belgrano decidió donar el dinero para la construcción de cuatro escuelas, que se demoraron mucho tiempo -demasiado, sin dudas- hasta convertirse en realidad. Belgrano también pidió que las escuelas se levantaran en Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y en Tarija (Bolivia). Justamente esta última fue la primera en concretarse, aunque recién en 1974. Más tarde, en 1998, se inauguraron las de Tucumán y Santiago del Estero; la última de esas cuatro escuelas en deuda se ha materializado en Jujuy, en el barrio Campo Verde, de la capital de esa provincia.

En su legado, El General Belgrano dice:
"He creído propio de mi honor y de los deseos que me inflaman por la prosperidad de mi patria destinar los expresados 40.000 pesos para la donación de cuatro escuelas públicas de primeras letras en que se enseñe a leer y a escribir, la doctrina cristiana y los primeros rudimentos y obligaciones del hombre en sociedad".
Luego en el Artículo 1º del Reglamento de las escuelas, redactado por Manuel Belgrano el 25 de mayo de 1813 en Jujuy dice:
"Habiendo destinado con aprobación del Supremo Poder Ejecutivo, el fondo de los cuarenta mil pesos que me concedió en premio la Asamblea Constituyente por su soberano Decreto de ocho de Marzo de este año, para que con sus réditos se construyan cuatro escuelas, una en Tarija, otra en Jujuy, y las dos restantes en Tucumán y Santiago del Estero, le señaló á cada uno de ellas el capital de diez mil pesos para que del rédito anual de quinientos pesos se le paguen cuatrocientos pesos de sueldo al Maestro, y los cientos restantes se destinen para papel, plumas, tinta, libros, y catecismos para, los niños de Padres pobres que no tengan como costearlo. Si hubiere algún ahorro ser empleará el sobrante, en premios, con que se estimule el adelanto de los jóvenes". 

Reflexión Evangélica referida a la acción de Manuel Belgrano.
"Estas palabras contienen un profundo programa pedagógico, que a nosotros nos puede parecer obvio, pero que no lo era en su tiempo, pues nuestro prócer apunta al sector de la escolaridad, que debió esperar mucho tiempo todavía antes de ser reconocido como esencial. La escuela primaria, como formadora del ciudadano, estaba en los objetivos de Belgrano, como lo estuvo en el pensamiento de todos los grandes hombres de la Revolución, cuyo "proyecto de país" incluía obligatoriamente la formación del ciudadano común, destinado a ser el centro de una nación nueva, con el fin de ser útil a sí mismo y a la prosperidad de todos.
La curiosa situación de este legado de Belgrano me recuerda a lo que Jesucristo nos dejó cuando estuvo en el mundo. Dice la Biblia que él “anduvo haciendo bienes”, dejó una profunda huella de bondad, desinterés y amor al prójimo para que la imitemos y al morir en la cruz, dejó para todos los que lo aceptan, el regalo de la vida eterna con Dios.
Lo dijo el Señor Jesús en una conversación con los religiosos de la época:
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, contada tu mente y con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.
Este legado de Cristo igual que el de Belgrano, ha sido despreciado. Los seres humanos, olvidando a nuestro salvador, usamos nuestra salud, nuestras fuerzas, nuestra propia vida en cuestiones vanas y muchas veces sin provecho, olvidando que todo lo que somos y tenemos se lo debemos a Dios y que a él debemos amar por sobre todas las cosas, según el primero de los diez mandamientos.
Cuando el hombre decide malgastar el regalo de Dios en sus propios intereses, recibe en consecuencia lo que vemos hoy: guerras, muerte corrupción, maldad y egoísmo, derivados de una vida olvidada de Dios.
Hagamos una mirada interior y decidamos aprovechar todo lo que somos y tenemos para reconocer el amor de Dios y al ofrecerle nuestra vida a él, nos dará sabiduría para aprovechar estos recursos divinos y así ser mejores hijos, padres, ciudadanos y la patria se beneficiará con nuestra conducta.
No olvidemos el legado de Cristo:
Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros. Juan 13.34-35
Honremos a Dios con esta conducta y nuestro entorno cambiará y beneficiaremos a nuestros semejantes".


viernes, 1 de marzo de 2019

Batalla de Humahuaca. (1817).- 1° de Marzo 2019.

Batalla de Humahuaca.
Nota enviada por la Asociación Belgraniana de Morón
El 1 de marzo de 1817: Combate de Humahuaca.

Siendo Belgrano Jefe del Ejército del Norte y Güemes jefe de su ejército de Observación y gobernador de Salta, se produce el Combate de Humahuaca victoria de los gauchos jujeños comandados por el coronel Manuel Eduardo Arias sobre una guarnición realista que se había atrincherado en esa ciudad, en el marco de la invasión más cruenta de la historia de la Guerra de la Independencia, tomando la bandera del Regimiento al mando de del jefe realista, además de importante cantidad de material bélico ( armas, municiones), comestibles, ropas, ganado e hizo prisionero a 86 soldados y 20 oficiales.

Cabe señalar que el Coronel Arias fue ascendido posteriormente por el general Belgrano, al grado de Coronel, a pedido de Güemes.
El gobierno central premia -según propuesta y modelo diseñado por el propio Belgrano- con cinco medallas de oro a Arias y sus oficiales Rodríguez, Portal, Mariscal y Ontiveros, a los restantes se les conceden medallas de plata y a la tropa una cinta celeste y blanca para ser llevada en la chaqueta con la inscripción: Humahuaca en letras blancas.


Otro punto de vista que resalta el valor y la intrepidez de los soldados. 

El 1° de marzo de 1817: Combate de Humahuaca
Belgrano en carta a Güemes elogia el valor del comandante jujeño y su gente: “Por él verá el mundo militar que tamaño triunfo es debido al valor y enérgica intrepidez de unos hombres que han jurado vencer o morir en la causa de honor. Conocerá también V.E. lo que otras veces ha dicho, que el enemigo ni aun sus espaldas tiene seguras y que en medio de sus bayonetas reina el espíritu patriótico y el fuego Santo de la Libertad. Prueba inequívoca es de esta verdad que unos hombres desarmados se arrojan intrépidos sobre los tiranos y los arrollan y destrozan. Recomiendo a V.E. el mérito de todos los oficiales que han concurrido a tan gloriosa jornada y muy particularmente el que ha contraído el bravo y benemérito comandante Arias, que con su acostumbrado empeño, supo dirigir con acierto un golpe que llena de gloria a la Nación, y de terror y espanto a los Liberticidas del Perú”.
1° de marzo de 1817: Combate de Humahuaca. Tenemos Ejemplos. Difusión para los docentes y alumnos.Prof. Lic. Luis Angel Maggi.

Independencia del Perú y Falucho. 1° de Marzo 2019.

Asociación Belgraniana de Morón
Independencia del Perú y la actitud del soldado Falucho.
ente del Instituto Sanmartiniano del Perú entregó en su nombre y en el del Presidente de la Fundación "11" del Regimiento de Infantería de Montaña 11 General Las Heras de Tupungato, Mendoza (continuador del Regimiento Río de la Plata) al Director de la Dirección de Museos del Ejército del Perú, de estas dos reconstrucciones históricas , a fin de que un ejemplar pase a formar parte de la colección de la Legión Peruana de la Guardia, cuerpo creado por el Libertador San Martín, que dio origen al Ejército del Perú, y otro ejemplar sea exhibido en la Fortaleza.
El Regimiento de Infantería “Río de la Plata” fue creado en el Perú en 1822 con los remanentes de los batallones de infantería No. 7 y No. 8 del Ejército de los Andes y otros, que se encontraban en la Fortaleza “Real Felipe”. Al no tener un símbolo representativo, el General en Jefe Enrique Santiago Del Carmen Martínez creó una bandera basada en la del Ejército de los Andes, figurando el Sol de los Incas, así como un “chullo” peruano en vez del tradicional “gorro frigio”, uniendo de esta manera elementos culturales tanto del Perú como de Argentina.
La bandera fue arriada el 18 de febrero de 1824 durante la denominada “Sublevación del Callao”, muriendo fusilado el soldado argentino Antonio Ruíz, apodado “Negro Falucho” al negarse a retirarla y dar vivas al Rey de España. La bandera del Regimiento fue entregada al General Tomas Guido por la viuda de uno de sus integrantes, siendo llevada a Argentina. Actualmente solo se conserva el escudo original, habiéndose destruido la bandera casi completamente.
Se contó con la asistencia de agregados militares de la Embajada de la República Argentina en el Perú.