martes, 9 de junio de 2020

Belgrano,un Adelantado de la Patria. Te cuento las cuarenta.-09-06-2020.-

LA ELEGÍA AL GENERAL MANUEL BELGRANO, EL ADELANTADO DE LA PATRIA, A 250 AÑOS DE SU NACIMIENTO.

En la ciudad de Buenos Aires, ese 3 de junio de 1770 que era domingo, Doménico y María Josefa daban a luz. El milagro del nacimiento hacía que la naturaleza se salga con la suya y nos anuncie el futuro en un moisés. Ese niño pródigo vendría no sólo con el pan bajo el brazo, sino también con el don de alimentar con sus preces de libertad y dignidad la patria que soñara.
La hija mayor de la familia -María Florencia, con sus 12 años-, junto a los otros seis hermanitos menores se aferran a la canastilla…ha llegado Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús.María Josefa González Casero, porteña, hija de una tradicional familia caditana y genovesa, contrajo matrimonio a los 15 años con Domingo Francisco Cayetano Belgrano, natural de Oneglia -Vía Carmine 90- , progenitores ellos de 16 hijos durante 23 años.
El solar que habitaron era de material, tenía una sola planta y un altillo. En el frente, una amplia puerta de dos hojas daba acceso al zaguán, con grandes habitaciones y ventanas enrejadas que se disponían a ambos lados de la entrada. Sobre la puerta principal se sobreponía un balcón con un arco barroco que daba a la azotea y en ella a ambos lados se extendían barandas con balaustres de forma romboidal. Los registros indican que el solar estaba muy bien amueblado y las ventanas tenían cortinas adornadas con volantas y madroños. En el patio había un aljibe, cuyo pozo de agua hoy lo resguardamos como patrimonio; su parte superior o brocal se trasladó al Cabildo en tiempos de la demolición de la Casa donde nació el prócer.
Ella, María Josefa, no sólo sostendrá la crianza de ese verdadero jardín de infantes. También se pondrá al hombro la educación de todos los niños, el control de más de una docena de personal -entre domésticos y sirvientes mulatos- que convivieron desde 1757 en ese amplio solar de calle Piran. Los fondos con su patio, su quinta y los castaños traídos de Cádiz daban a la calle Del Rosario, barrio de Monserrat. Agreguemos a lo domestico la defensa a ultranza de su marido acuciado por pleitos estaduales de los cuales saldrá finalmente airoso. “¡La casa no descansa sobre el suelo, sino sobre la mujer de la casa, que la sostiene!”.
En esa Ciudad Trinitaria y Puerto de los Buenos Aires para 1776 se celebraba la creación por Carlos III del Virreinato de las Provincias del Río de la Plata, reemplazando a Lima en ser punto estratégico de salida comercial hacia Europa. Contemplada desde la ribera, la ciudad ofrecía un aspecto desolado, con casas de una sola planta de techos con tejas. Veredas de ladrillos y calles de tierra en sus 20 manzanas frente al río, el ejido central con el Cabildo, la plaza de armas, la Aduana, Almacenes, cuarteles y no muy lejos Santo Domingo a metros del solar de la familia Belgrano. El censo de 1778 databa una población de 27.294 habitantes. Con mayoría de población blanca, el restante 20% lo integraban esclavos, negros y mulatos y el 5% eran clericos y frailes.
Para entonces, la Enseñanza tenía carácter de privilegio. Los maestros solo enseñaban a españoles e indios. Las Escuelas Pías que dependían de las parroquias daban enseñanza gratuitas y elemental a mulatos y mestizos. Las Escuelas particulares, con aval del Cabildo, permitían a los maestros enseñar en sus casas a comerciantes y gente pudiente. Las Escuelas de Convento impartían instrucción más avanzada dirigida a las clases más pudientes y que habilitaba el ingreso a las Universidades. San Ignacio, San Francisco, La Merced y Santo Domingo estaban en esa línea de dictado de enseñanza.
A la Escuela de Dios, del Convento de San Pedro Telmo -luego Santo Domingo-, concurrirá Manuel Belgrano, al igual que todos sus hermanos, a cursar primeras letras con el fraile dominico José del Rosario de Zemborain, maestro de educación primaria. “La educación es un acto de amor, por lo tanto un acto de valor” (P. Freire).
Las profundas reformas que va a emprender el Virrey Vertiz en lo educativo y cultural permiten la creación, en 1772, del Real Colegio de San Carlos en homenaje a Carlos III. Coadyuva a ese impulso la trascendente llegada en 1780 de la Real Imprenta de los Niños Expósitos, que es instalada en la llamada Manzana de las Luces y comienza a generar la publicación de edición populares de cuadernillos de primeras letras, almanaques y novenarios. Esta imprenta hará historia: de ella saldrá -en vísperas de las Jornadas Mayo- la publicación de los primeros periódicos locales como El Telégrafo Mercantil del Río de la Plata, con ideas revolucionarios. Pese a que la Corona trataba de evitar la difusión de novedades, llegan a Buenos Aires las obras de Voltaire y Rousseau, entre otras . “La historia escrita es contemporánea de los siglos y antorcha de la verdad” (Cicerón).
En ese Colegio de San Carlos se educaron la mayor parte de los líderes de la Revolución de Mayo: Saavedra, Moreno, Paso, Castelli, Alberti… También Manuel Belgrano, que con sus adolescentes 13 años ingresará al Colegio como pupilo el 5 de marzo de 1783, debiendo someterse a los requisitos de ingreso que era muy estrictos: hijos legítimos, cristianos y de primera clase, saber leer y escribir muy bien, recepción de uniforme y juramento de obediencia. La disciplina incluía castigos de cepo, grillos y azotes, que serian abolidos recién en la Asamblea del Año XIII. Vale señalar esos rigores disciplinarios porque modelarán, sin dudas, el carácter firme de Manuel Belgrano en el curso de su vida política y militar. “Grandes son los hombres que no saben sucumbir y se sirven de la adversidad para entrenar su valor” (Seneca).
Doménico Francisco Cayetano María Belgrano, que se desempeñaba como Vista y Contador de la Real Aduana de Buenos Aires, obtiene licencia del Rey el 1° junio de 1776 para que Manuel, junto con su hermano Francisco, se trasladen a España a instruirse en la legislación comercial, matricularse y trabajar en la mercadotecnia de importación y exportación. Una vez en España, irá definiendo su vocación intelectual, ya no por el Comercio sino por el Derecho y la Economía Política. La astucia de la historia -dirá el historiador Luis Gondra- le jugará una partida en contrario al padre de Manuel: el hijo iba a regresar armado caballero de las ideas revolucionarias del siglo; la revolución francesa le sacude la solapa y le contagia el fuego sagrado de sus tres emblemas libertarios y lo lanza a fundar las independencia espiritual y política de su patria. Ricardo Rojas definirá la grandeza de Doménico: “El llegó a estas orillas no para fundar en las riberas del Plata la civilización europea de sus padres, sino la civilización argentina de sus hijos”.
Con sólo 16 años, Manuel llega a Cádiz, rumbo a Salamanca y Valladolid donde se matricula en 1793, como Bachiller en Leyes. Su afición al estudio de las teorías sobre Economía lo llevan a devorar los textos de autores italianos como Genovesi, Galiani y Filangeri, que habían revisado con sentido práctico las teorías liberales. Armonizará estas corrientes con las sustentadas por los españoles Jovellanos y el conde de Campomanes. En esa mitad del siglo XVIII, la luz de la sabiduría iluminaba las tinieblas de la ignorancia. “¡Sapere aude ten el valor de servirte de tu entendimiento!”, era el lema de la Ilustración….el barón de Montesquieu, J. Locke, J.J. Rousseau con su Contrato Social…ellos serán las fuentes que forjarán en Manuel sus dotes intelectuales… “Un hombre extraordinario dentro de sus límites, pero sus límites fueron extraordinarios!”
Nombrado por el rey Carlos IV Secretario Perpetuo del Real Consulado de Buenos Aires, asume un 2 de junio de 1794, razón mas que obvia para regresar al Río de la Plata. Una vez acá, se dispone a discutir sus nuevas ideas con los monopolistas españoles a quienes les endilgara que “sólo les interesa comprar por cuatro para vender por ocho”. Partidario de la formación de empresas nacionales y de fábricas de paño en el rubro textil, propone traer artesanos y maquinaria de Barcelona e incluso de China para aprender oficios que favorezcan el empleo nativo y el intercambio comercial con valor agregado. Y se hará tiempo para darle al Consulado su patrono -San Francisco Javier- y poner a la institución bajo la protección de la Virgen de la Inmaculada Concepción, de quien era devoto. Además la virgen era patrona del reino de España.
Belgrano consideraba la instrucción pública como un problema de índole vital, por ello va a crear la Escuela de Náutica, la Escuela práctica de Agricultura, la Academia de Geometría y Dibujo, la Escuela de Comercio y la de Arquitectura y Perspectiva. Su desvelo era que las personas aprendieran oficios y pudieran aplicarlos en beneficio del país.
En tiempos de la Defensa y Reconquista toma parte en las Batallas de Buenos Aires contra el invasor, como capitán del batallón de Milicias Urbanas. Desde allí en adelante su militancia por la patria no tendrá resuello y será él quien en vísperas de la Revolución de Mayo, golpee la mesa para que los patriotas allí reunidos ultimen la renuncia del virrey Cisneros.
Ya como integrante de la Primera Junta se le encomienda marchar a Paraguay, se ve entonces convertido de hombre de leyes en improvisado militar y no dudó en calzarse las botas. Al mando de un Ejército que se va formando al andar, atraviesa el Litoral fundando poblaciones (Curuzú Cuatia) y escuelas. Viendo el estado miserable de los naturales les redacta un texto de alto valor social, el “Reglamento para el Régimen Político de los 30 Pueblos de las Misiones”. Para la dignificación social, iguala el pago en salario tanto para españoles como para aborígenes, dispone el libre goce de sus propiedades, la libertad de comercio, un fondo público para fundar escuelas y la supresión de castigos. Se constituyen así en las primeras disposiciones sobre Derechos Humanos básicos. En su mensaje dirá: “No hay objeto más digno de la atención del hombre que la felicidad de sus semejantes”.
Designado jefe de las baterías del Rosario, creó allí en un acto de soberanía el 27 de febrero de 1812: la Bandera Nacional con los colores de la escarapela ya que las tropas usaban distintivos españoles. En las barrancas del Paraná, Belgrano hace bendecir la Bandera hecha a mano por María Echeverría de Vidal y frente a sus tropas hace izar por Cosme Maciel, en un improvisado mástil, la primera bandera de la América del Sur, “templo de la independencia y la libertad”. El Triunvirato lo cuestiona, pues no quería mostrarse independentista, necesitaba de los británicos aliados a España para detener el avance portugués desde Brasil a la Banda Oriental.
Destacado para asumir como General en Jefe del Ejercito Auxiliar del Perú, planta su cuartel general en Jujuy y a orillas del río Juramento, el 25 de Mayo de 1812, y prometiendo fidelidad a la enseña enarbolada expresa: “No os olvidéis que nuestra obra es de Dios, que Él nos ha concedido esta Bandera y nos manda sostenerla con honor”. Habrá que esperar al Congreso de Tucumán para que la enseña patria se apruebe oficialmente, el 20 de julio de 1816.
Para el 3° Aniversario De La Revolución De Mayo, el Gral. Manuel Belgrano hace diseñar sobre un paño blanco un escudo que denomina “Bandera de la Libertad Civil” y que ofrenda al pueblo jujeño en reconocimiento a la gesta del Éxodo Jujeño y a la heroica participación de las comunidades alto peruanas en las batallas de Las Piedras, Tucumán y Salta. Ese mismo escudo lo va a replicar como emblema para las cuatro escuelas de provincia, a construirse con la donación de los 40.000 pesos fuertes que la Asamblea Constituyente acuerda entregarle por sus triunfos, el 8 de marzo de 1813 junto con un sable de honor.
El 23 de Agosto de 1813, el mismo día en que se llevaba a cabo el Éxodo Jujeño, tenía lugar en Buenos Aires el primer izamiento de la bandera de Belgrano en las torres de la iglesia de San Nicolás de Bari. La izó el patriota Juan Manuel Beruti, vecino trinitario y funcionario de la Contaduría en la Real Aduana de Buenos Aires.
El 4 de julio de 1813 las damas potosinas le obsequiaran a Belgrano un escudo llamado Tarja de Potosí, una joya de oro y plata cincelada por orfebres de la Puna. En su centro lleva la leyenda “Al Protector del Continente Americano” y tiene figuras representativas de los océanos Pacifico y Atlántico, de Malvinas, del cerro de Potosí y de la Ciudad del Rio de la Plata, donde se acunó la infancia de Manuel. Para admiración de argentinos y americanos la Tarja de Potosí -escudo histórico- es emblema distintivo del Mercado Común del Sur (Mercosur) y se encuentra actualmente exhibida en el Museo Histórico Nacional.
Este recorrido extenso pero valedero en recordación del Gral. Manuel Belgrano, es el sincero homenaje que hacemos los aduaneros, a 250 años de su nacimiento en el Solar paterno , que es hoy sede de nuestra Asociación Mutual de los Aduaneros Argentino, A.E.A.N.A.
Hoy los aduaneros -con coraje belgraniano- estamos en el frente de batalla que exige la hora, ante los riesgos de la pandemia. En tiempos normales, los aduaneros somos necesarios, en tiempos difíciles somos esenciales, pero desde siempre los aduaneros somos imprescindibles en la custodia y resguardo de la soberanía económica de la Nación.
Finalmente, queremos anunciar la donación de cinco medallas talladas con la imagen de Manuel Belgrano realizadas por el escultor Carlos Leonardo Gómez -miembro honorario de la Junta Histórica- quien ha decidido obsequiarlas: al Instituto Nacional Belgraniano que preside el Lic. Manuel Belgrano; a la Casa Belgraniana Solar Histórico de Tucumán en la persona de la Lic. Gigliola Petrelli; al Instituto Sarmantiniano de Lima Perú, en la persona del Cnel. Enrique Gargurevich; al Instituto Belgraniano de Jujuy, en la persona de Joaquín Carrillo y la quinta medalla a la Junta de Estudios Históricos Aduaneros “Domingo Francisco Belgrano”.
Benemérito General Manuel Belgrano: honramos vuestra memoria y desde nuestra Mutual -solar Belgraniano- recibe, el beso tierno de la Patria.
Benemérito General Manuel Belgrano: honramos vuestra memoria y desde nuestra Mutual – solar Belgraniano- recibe el beso tierno de la Patria.

lunes, 8 de junio de 2020

Miguel de Azcuénaga. Te cuento las cuarenta.- 08 -06 -2020.-

MIGUEL DE AZCUÉNAGA, por Eduardo Lázzari, histgoriador.
08-06-2020.-
El 4 de junio de 1754 nació Miguel de Azcuénaga. Militar y político. Fue Regidor del Cabildo, Alférez Real, Alcalde de Segundo Voto, Síndico y Procurador General. Fue el jefe de las milicias de Buenos Aires entre 1796 y 1800.
Tuvo una destacada actuación en la defensa de Buenos Aires contra los invasores ingleses y su participación fue fundamental en la Revolución de Mayo, siendo nombrado vocal de la Primera Junta de Gobierno.
Tras el golpe saavedrista de 1811 fue desterrado a la provincia de San Juan. Regresó en 1812 y durante el Primer Triunvirato fue nombrado Gobernador de Buenos Aires, dando importante impulso a la obra de empedrado de las calles.
En 1818 fue jefe de Estado Mayor y al año siguiente participó del Congreso General. Tuvo importante actuación en las negociaciones de paz con el Imperio del Brasil en 1828, siendo nuevamente desterrado por Lavalle

domingo, 7 de junio de 2020

Daniel Guida, economista, Fundación Pueblos del Sur. - 07-06-2020.-

Guida: "El mundo que viene obliga a ser más soberano".

El economista que dirige la Fundación Pueblos del Sur, centro de estudios que cum
ple diez años, se refirió a los efectos de la pandemia. 
La Capital.Domingo 07 de Junio de 2020
“Argentina tiene que volver a ser soberana”. La frase que pronunció el economista rosarino Daniel Guida es una proclama y un posicionamiento de cara al mundo que viene luego de la crisis generada por la pandemia. Lejos de las “fantasías” sobre la desaparición del modelo capitalista, sí considera, en cambio, que el escenario global mostrará “una cantidad de restricciones que obligarán a definir una política mucho más independiente, no cerrada pero sí que fortalezca el mercado interno y defienda el trabajo argentino”, afirmó. Ese mismo postulado es el que hace una década lo llevó a construir, junto a un grupo de reconocidos académicos, una usina de pensamiento político y económico muy prolífica en investigaciones y estudios: la Fundación Pueblos del Sur. Los análisis periódico de la entidad sobre la evolución de la deuda pública argentina constituyen una de las líneas de trabajo más reconocidas.
–¿Cuáles fueron los disparadores que los movieron a crear la Fundación Pueblos del Sur hace 10 años?
–La base es que cuando uno arma una cosa de este tipo la arma con mucha fe, mucha honestidad y pensando en la misión que tenemos, que es persuadir a las personas y a los ciudadanos para que sean protagonistas, sean argentinos conscientes de su identidad y de la responsabilidad que cada uno tiene en el logro de una patria, de una comunidad más equitativa, más justa, más libre, con mucha soberanía, que nos permita realizarnos como conjunto. Y allí que entonces asumimos una tarea casi titánica de ayudar; el Papa Francisco dice a “construir puentes”; a suscitar encuentros de los argentinos para que nos conozcamos y reconozcamos en la diversidad y multiplicidad de propuestas ideas y de talentos un aporte que resulte esencial para alcanzar esos objetivos. Y esa misión acompaña una visión de una red de compañeros, relativamente orgánica, que consciente de nuestra identidad histórica busca ser capaz de servir al prójimo fundamentalmente y de apostar al bien común.
–Uno de los informes quizás más demandados por la prensa son las investigaciones sobre la situación de la deuda externa Argentina. ¿Cuál es la importancia de poder intervenir con un perfil propio dentro de una agenda pública de discusión que durante mucho tiempo estuvo dominada por la ortodoxia económica?
–Argentina, después de tantos años de haber sufrido altibajos, sinsabores y endeudamiento tremendo, objetivamente al año 2015 prácticamente había reducido al mínimo su deuda externa. Y eso era una herramienta que de alguna manera le daba mucha independencia económica en el plano de la solución soberana de los problemas internos. A partir del 2016, con el cambio de gobierno, hubo una modificación sustancial en esa concepción, en ese modelo, y por lo tanto, todo lo que estuviera vinculado a lo que iba a pasar con la deuda externa fue un motivo de análisis muy serio, muy profundo. Esos informes de la deuda fueron material de análisis para otros sectores y tenían la particularidad de estar hechos con una visión muy objetiva, pero también desde el pensamiento nacional, mirando los intereses de la Nación y muy acorde con lo que realmente la Argentina necesitaba ya que estaba ante un proceso casi loco, desorganizado y tremendo de endeudamiento, que llevaba a una posición de insostenibilidad tanto de la deuda como a casi todo el conjunto de la economía interna. Hay un montón de otros temas, pero, particularmente en este caso, quedó claro ese diagnóstico. Parece mentira que ahora muchos empiezan a decir que la deuda no era sustentable, y muchas otras cosas y nosotros lo anunciamos en los albores de 2016 cuando se perfilaba lo que estaba pasando. Hicimos un seguimiento, y con mucha humildad lo digo, y en la ciudad y la región éramos prácticamente los únicos que lo planteábamos desde esa perspectiva.
–¿Cómo están imaginando desde la fundación el mundo que viene a partir de esta crisis sanitaria y económica?
–Los que estamos viendo es que va a ser un mundo con algunas diferencias respecto del previo a la pandemia, pero ese mundo ya se venía perfilando. No crean que todo cambia de la mañana a la noche. Lo que ha cambiado al mundo son las verdaderas y grandes transformaciones, ya sean la revolución industrial, la posindustrial, etcétera. Tengo la idea de que ninguna pandemia grande cambió nada en el sentido de la responsabilidad social, de la organización política y económica. Pero, va a ser un mundo distinto y una de las cuestiones es que la Argentina va a tener que pensar seriamente en políticas que primero se orienten a sostener y defender seriamente la producción y el trabajo propio, fundamentalmente eso, que permitan lograr la producción de bienes y servicios que satisfagan centralmente la necesidad de sus habitantes. En ese aspecto el mundo está en una guerra que está declarada. Y aunque no lo estuviese, está claro que con Estados Unidos perdiendo casi 20 millones de puestos de trabajo y Europa otros tantos, es obvio que lo que viene va a ser el mundo de la defensa del trabajo, porque nadie se imagina el libre cambio propuesto por el conjunto de los neoliberales a lo largo de la historia de los últimos 130 años. Será un mundo que, en un sentido va mantener los vínculos entre todos los Estados, pero en otro, va a tener una cantidad de restricciones que nos obligarán a definir una política mucho más soberana, más independiente, y esto no quiere decir cerrada ni mucho menos, sino fortaleciendo el mercado interno y defendiendo el trabajo argentino. Ahora, que desaparezca el modelo capitalista, me parece que es una fantasía.

El pensamiento económico de Belgrano para el desarrollo.- 07 -06 - 2020.-

Manuel Belgrano: pensamiento económico para el desarrollo de la nación.

Promovió el comercio y la industria, impulsó la educación y la infraestructura; a 250 años de su nacimiento, sorprende la actualidad de las ideas económicas de Belgrano.

Por
 Bruno Fanelli
 -
3 junio, 2020.-

Junio es un mes abundante en evocaciones a Manuel Belgrano. El 2 de junio de 1795, con 24 años, inaugura el Consulado, considerada la primera institución económica de nuestro país. El 3 de junio de 1770, nace en la ciudad de Buenos Aires, en ese momento parte del Virreinato del Perú. Y el 20 de junio de 1820, muere en la misma ciudad, pero ya parte de una nación independiente, en gran medida gracias a su acción y talento. 
De sus múltiples logros, voy a destacar uno muy particular: el de haber sido el primer economista argentino. Belgrano entra en conocimiento de la incipiente ciencia económica cursando su carrera de Derecho en España. Rápidamente se siente más atraído por estos novedosos estudios que por el anquilosado derecho que se enseñaba en su tiempo. Fue así que la economía —en ese momento llamada economía política— ocupó febrilmente su atención.
                                                        

Durante esos años conoce los trabajos de Adam Smith, de los españoles Jovellanos y Campomanes, del francés Quesnay y de los italianos Galiani, Genovesi y Filangieri, entre otros. Traduce varias de estas obras y forma parte de los círculos donde se las discutía y circulaba. Vale la pena recordar que muchos de aquellos libros estaban prohibidos; Belgrano tuvo que conseguir una dispensa papal para acceder a ellos libremente.
El Consulado 
Ya de vuelta en estas tierras, Belgrano inicia sus funciones como Secretario del Real Consulado de Buenos Aires, una especie de Tribunal Comercial que buscaba, en el marco de las reformas borbónicas, articular los intereses vinculados a lo económico-comercial en las colonias. Es decir, cumplía las funciones de lo que hoy llamaríamos, un think tank, una usina de ideas.
En el Consulado, Belgrano encontró un terreno muy poco propicio para llevar a la práctica sus ideas económicas. Este estaba compuesto por las elites monopolistas de Buenos Aires, que solo buscaban “comprar por cuatro y vender por ocho”. Es en este contexto que encontramos la rebeldía de Belgrano frente a esta situación, perfectamente ejemplificada por las Memorias del Consulado, leídas y publicadas cada año, en las que desplegaba su visión de una economía organizada alrededor de la industria, el trabajo de la tierra y el libre comercio, y en la que los hombres pudieran buscar libremente su interés potenciados por la educación. En el contexto del férreo sistema monopólico español, Belgrano fue un fuerte promotor de la liberalización del comercio, al que define magníficamente como “una comunicación que se hacen los hombres entre sí”.
Esta nueva visión de la economía no solo chocaba contra los intereses de las elites virreinales, sino también contra la clase de la cual el mismo Belgrano provenía. Su padre había llegado a amasar, gracias al comercio monopólico, una de las fortunas más grandes del Virreinato.
Periodista y economista
Gracias a su labor incansable, y pese a un clima de ideas totalmente hostil, Belgrano fue paulatinamente generando un nuevo pensamiento económico que resultó clave para la Revolución de Mayo. Una vez que la Argentina inició su camino a la independencia, Belgrano publicó el periódico el Correo de Comercio de Buenos Aires que sirvió para difundir sus ideas, al igual que el libro Comercio, un anónimo en el que trabajó junto a Hipólito Vieytes y que es considerada la primera obra de economía publicada en nuestro país.
Si uno sigue la evolución del pensamiento económico de Belgrano puede ver los matices que va introduciendo en sus ideas más liberales. Si bien continúa siendo promotor del comercio exterior, en especial frente al usurario monopolio español, comienza a impulsar la necesidad de cierta protección para que puedan fructificar las industrias nacionales. Ahora bien, en la visión de Belgrano, no solo con la aplicación de aranceles estas podrían desarrollarse: era fundamental mejorar la productividad de los trabajadores locales por medio de la educación. En esta clave tiene que entenderse su creación de la Escuela de Náutica y de la de la Academia de Geometría y Dibujo en 1799, estas últimas artes claves para el desarrollo de mapas y su correcto uso en la navegación.
Otro aspecto fundamental en el desarrollo de su pensamiento económico fueron sus constantes pedidos de informes acerca de la realidad económica del interior del país. La creación del Virreinato del Río de la Plata y la ascensión de la lejana Buenos Aires como centro económico del virreinato marginaron a las provincias del interior. Belgrano buscó infatigablemente oportunidades para perfeccionar sus manufacturas, generar otras nuevas y darles acceso a los mercados consumidores. Para esto buscó mejorar la paupérrima infraestructura y logística de nuestro país, integrando así, los motores del desarrollo nacional. De esta forma podemos ver la constante vocación por adaptar el bagaje de ideas que Belgrano supo importar, a la realidad nacional.
Pronto se cumplirán 200 años de la muerte de Belgrano y no deja de sorprender la actualidad de su pensamiento económico. La búsqueda de la elevación del nivel intelectual de la población es hoy, más que nunca, una prioridad, en una economía del conocimiento que requiere un alto nivel de recursos humanos. El comercio internacional es claramente una de las fuentes de desarrollo nacional, pero siempre teniendo en cuenta el cuidado que necesitan para florecer aquellas industrias con posibilidades de progreso. Finalmente, para alcanzar el desarrollo pleno de nuestra nación, es necesario invertir en infraestructura, integrar y potenciar a todas las regiones de nuestro país. Belgrano, una vez más, nos señala el camino.

viernes, 5 de junio de 2020

Belgrano,Virtud, Grandeza y Modelo. Te cuento las cuarenta. -05- 06-2020.-

Melano Luis está con Manuel Belgrano.
VIRTUD, GRANDEZA Y MODELO DEL DR. MANUEL BELGRANO
Por Luis E. Melano
El 3 de junio de 1770 nació en Buenos Aires Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. De profesión abogado, se destacó también como economista, periodista, político, diplomático y militar argentino de medular actuación en las luchas por la libertad e independencia las Provincias Unidas de Sudamérica.
En este día tan especial en que conmemoramos los 250 años de su nacimiento, nuestro deber moral es honrar su memoria evocando al glorioso prócer que sirvió a la Patria con valor y heroísmo sembrando con su ejemplo, moral y ética el destino de nuestra nación.
El propósito de estas líneas es centrarme en los valores del Dr. Manuel Belgrano sin olvidar a nuestros Padres Fundadores de la Patria. Ellos dejaron huellas profundas que no solamente debemos advertirlas; nuestro afán debe ser caminarlas para saber y comprender "de qué" y "de quién" se trata la huella dejada tras de sí.
Una huella es memoria, es historia; y la historia sirve también para enriquecernos cultural y afectivamente recuperando el pasado que nos permitirá conocer nuestro presente para proyectarnos con paso firme hacia el futuro.
Cuando experimentamos que algo es bueno para producir algún efecto, decimos que tiene tal o cual virtud, no tal o cual bondad; porque en este caso no atendemos a la disposición intrínseca, a esa esencia moral que hace bueno al objeto de que se trata, sino a la experiencia que nos lo acredita. Esta experiencia, esta práctica de la bondad, se llama virtud. La bondad consiste en inclinaciones, la virtud en hábitos; la bondad existe en nosotros, la virtud lucha y se fortalece en el mundo; Dios es bueno, el hombre es virtuoso. En la naturaleza hay grandes cosas, de allí que el hombre concibió el término “grandor”; en los hechos morales también, por eso, el término “grandor” refiere a la grandeza de alma. En la magnitud moral, la grandeza es una virtud*.
Paradigma de la unidad, desde su lejana morada, el “Gran Conductor de Pueblos” nos convoca a reflexionar sobre nosotros mismos. ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice?: nuestro gran desafío es retomar los valores esenciales hoy extraviados.
Belgrano fue un hombre "virtuoso". En su Ética a Nicómaco, Aristóteles refiere: “La posesión más valiosa es la que más cuesta, como el oro; pero la obra más valiosa es la que es grande y bella, porque la contemplación de tal obra inspira admiración, y lo magnífico es admirable. La magnificencia, pues, es la excelencia de la obra en la grandeza”.
Por su "grandeza" al servicio de la Patria, en Belgrano tenemos un modelo, un espejo donde mirarnos, un ejemplo para siempre, para cada generación de argentinos. Su vigente visión de país se basó en la ética, en ese compromiso que debemos asumir como comunidad responsable dejando a un costado el ego en función del bien común.
Prestemos atención a lo que nos acontece desde hace mucho tiempo: la desintegración de nuestras creencias caracteriza el presente de nuestro ser argentino.
Refiriéndose a ellas Jaime Barylko (En busca de los valores perdidos), escribió: "Al desintegrarse el universo de las creencias, ya no hay lugar para nada universal, válido para todos por igual. Cada uno se arroga el derecho, el poder y hasta la dignidad de establecer su propia razón, incompatible con la razón ajena que también es propia, inalienable. En consecuencia se produce la des-integración y ya no existe la autoridad de la razón universal. Ahora hay individuos sueltos, con razones sueltas, y cada uno justifica de otra manera sus elecciones valorativas. O no las justifica. Simplemente las afirma y notifica. No le debe nada a nadie. Des-integrado significa eso, lazos rotos, hilos sueltos, no hay superior, no hay inferior, no hay deber. Es decir, no hay una jerarquía de valores. Nadie le debe nada a nadie. Esto último es la crisis de nuestro tiempo. No tengo más autoridades reconocidas universalmente para apoyar en ellas mis juicios".
Entre tantos valores, la "ética", valor universal del Dr. Manuel Belgrano, nos convoca a reencontrarnos como comunidad, al deber, a cumplir, al compromiso de ser y convivir responsablemente.
Necesitamos, debemos retomar el camino, interiorizarnos en los extraordinarios y siempre vigentes valores del Dr. Manuel Belgrano, para captar los latidos del alma de alguien único e irreemplazable porque reflexionándolos, nos enriquecemos.
A nuestro ser argentino le está faltando un corazón que escuche; un volver a casa para reencontrarnos con el calor de hogar, con esa Patria a la que absolutamente, todo le diera el Dr. Belgrano.
La "tolerancia" fue otra de sus virtudes. Tolerar significa llevar con paciencia, por eso fue “el gran conductor de pueblos”. Él sabía muy bien que el ejercicio de la “tolerancia” le serviría para prevenir conflictos. Y en esto, también constituye su legado, mensaje y enseñanza de plena actualidad que tanta falta nos hace porque contribuye a la paz social.
En el prólogo del libro “Belgrano”, escrito por Bernardo González Arrili en 1950, Joaquín V. González escribió: “Belgrano es, entre todas la figuras que en nuestra Historia tienen ya su sitial de inmortalidad, el que mayor número de cualidades ejemplares reúne, como índice educativo para las generaciones nuevas, que preparan las futuras democracias. Otros presentarán tal vez rasgos más agudos, relieves más poderosos, impulsos más dominadores, pero en el tipo moral del creador de nuestra bandera, se juntan casi todos los atributos de la flor de la cultura, lo que en la conciencia moderna califica al ciudadano perfecto de una República verdadera”.
En el prólogo del libro “Ideario de Belgrano”, escrito por el Prof. Matías Dib, el Lic. Manuel Belgrano, Presidente del Instituto Nacional Belgraniano, refiere: “Manuel Belgrano, ese ilustre porteño, precursor de nuestras grandes transformaciones sociales, políticas y económicas, militares y educacionales de la época abandonó esta vida terrenal pensando, según sus palabras, “en la Eternidad hacia donde voy y en la tierra querida que dejo”. Espero que los buenos ciudadanos trabajarán para remediar sus desgracias”, sentenció. Nos dejó un legado paradigmático que aún no hemos cumplido. El afán de cada día debería basarse, así, en perfeccionar una escala de valores que nos haga dignos de los Padres de la Patria que, superando tremendos desafíos y peripecias inenarrables, tuvieron la grandeza de alma de sacrificarse ellos, para que nosotros y nuestra posteridad gozáramos de una nación libre e independiente”.
Ambos prólogos refieren a los valores de un ser humano excepcional por su modestia, su pureza, nobleza y valentía.
Somos deudores de nuestros Padres Fundadores de la Patria; cuánto más del Dr. Manuel Belgrano por ser un visionario total, el primer estadista.
Recordémoslo a nuestros hijos, a nuestros nietos: el concepto “hombre de estado” distingue entre todos los responsables políticos de un país.
Belgrano lo fue y sigue siéndolo porque su obra nos dice que estuvo por encima de las divisiones partidarias y de sectores, caracterizándose por su constante y creativa búsqueda del bien común, consciente de la época que le tocó vivir asumiendo plenamente sus responsabilidades como Secretario del Consulado de Buenos Aires, donde comenzó a configurar las bases, los cimientos de la historia por venir.
La "ética" de Manuel Belgrano convoca al prójimo, al nosotros enmarcados entre deberes, derechos y obligaciones para la convivencia compartiendo una escala de valores, de respeto al yo del otro. Belgrano nos enseña a sentir amor por la Patria. Belgrano sentía un amor mayor por ella: su dicha fue haber contribuido de manera excepcional a la felicidad de su pueblo aún en la derrota.
La "grandeza" del Dr. Manuel Belgrano es un modelo donde debemos mirarnos y sobre todo, mirarse nuestros representantes. Pues, si la unión es el medio, si la unión es un procedimiento, la unidad es el resultado, es la síntesis. El legado Belgraniano es la síntesis de su asombrosa obra que debemos proteger y acrecentar.
Manuel Belgrano preveía y trabajó afanosamente por y para una nación forjada en la educación, en el desarrollo del conocimiento edificados sobre cimientos profundos. Cuidar y acrecentar la educación institucionalizada, es proteger su legado y honrar la memoria de quien creó las bases de la educación.
Pensemos un momento su concepto: "El Maestro procurará (...) inspirar a sus alumnos amor al orden, respeto a la Religión, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la verdad y a las ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, desapego del interés (...) y un espíritu nacional que les haga preferir el bien público al privado y estimar en más la calidad de Americano que la de extranjero" (Reglamento para las cuatro escuelas de Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero - Jujuy, 25 de mayo de 1813).
La libertad es esa presencia y ejercicio constantes que debemos revalidar todos los días y para toda la vida. Empieza por uno mismo, por añadidura se replicará en la comunidad. Esto, lo sabía muy bien Manuel Belgrano, quien nos convoca a reflexionar su concepto sobre la libertad: "No me atrevo a decir que amo más que ninguno la tranquilidad, pero conociendo que si la Patria no la disfruta, mal la puedo disfrutar yo (...) la vida es nada si la libertad se pierde".
En el vencedor de las batallas de Tucumán y Salta, tenemos un modelo en quien debemos mirarnos.
Es en la virtud, grandeza y modelo del Dr. Manuel Belgrano, en el ejemplo de su moral y ética, el camino que debemos transitar para la reconstrucción de la nación que le debemos y nos debemos.
2020 - AÑO DEL GRAL. MANUEL BELGRANO
* Barcia - Sinónimos castellanos. XVIII Edición - 1980.

Hiela la Sangre escuchar. Te cuento las Cuarenta. -05-06-2020.-

Eduardo Javier Mundani Osuna. comparte, Raúl Ballardini. -05-06-2020.-
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Con un desparpajo que te hiela la sangre, dice sin ruborizarse: "... hay que poner en marcha un país federal, un país más justo y más igualitario; la etapa del ´sálvese quien pueda´ está muerta en la Argentina y la de la meritocracia también...".   
¡Qué cosa!. He vivido equivocado entonces. Porque desde que era chiquito, mis mayores me enseñaron la importancia del "mérito". Y mis maestros también me lo enseñaron. Me lo enseñaron cuando me decían que sí te esforzabas un poquito más de lo debido, podías tener el orgullo de ser escolta de la celeste y blanca en algún acto de tu escuela. Y si el esfuerzo era aún mayor, podías incluso llevar sobre tu hombro derecho la enseña que Belgrano nos legó, siendo Abanderado. Porque ese hermoso privilegio te lo daba solamente el mérito. Sólo el mérito hacía la diferencia.
He vivido equivocado, evidentemente.
Porque lo que plantea el camaleónico, implica que los tiempos en los que los méritos eran necesarios para progresar, han muerto, para dejar paso a los oportunistas. Alcanza con que estuvieras en el momento y lugar propicios. Sólo eso. No importan los méritos, alcanza con la oportunidad.
Y pensar así, tiene su razón de ser. Porque él es un oportunista de la política. Ha sabido amoldarse a los distintos tiempos, amigándose o peleándose de acuerdo a la vereda donde más calienta el sol. Y eso no necesita de mucho mérito. Solo importa el oportunismo.

No creo en complots estrafalarios. No me caben las ideas conspiranoicas. Descreo de los planes sin sentido de destruir por destruir, de arruinar países porque sí, siguiendo oscuros e inentendibles planes maquivélicos. Ni Gates, ni 5G, ni chinos, ni nuevos órdenes mundiales. Patrañas. Es una pandemia, como la peste del 1.600, o la Gripe Española. Como las que cada tanto golpea a la humanidad. Como las que seguirán golpeando en el futuro.
Siempre la respuesta a un misterio es la más sencilla de todas.

Por eso creo que a éste Presidente y su grupo de genuflexos científicos, el problema les ha estallado en la cara. Se creyeron absolutos e infalibles, elegidos por la Providencia para capear el temporal.
 Los señalados por el destino para surcar estos mares borrascosos del Corona. Él y ella. Y no han sido más que unos improvisados. Hoy estamos en el medio del río, y no tienen la menor idea de para dónde rajar. Pero no darán el brazo a torcer, y ya lo dijo claramente, quizás por capricho, "esto seguirá hasta donde tenga que seguir", sin importar los que queden a la vera del camino.

Y ésto lo hacen, porque no tienen méritos para estar donde están.