sábado, 23 de abril de 2022

Carmen de Patagones,1779, Puerto del Sur.- 23 -04 - 2O22.-

ANIVERSARIO DE CARMEN DE PATAGONES. -23 de Abril 1779.- En la larga historia de nuestras Islas Malvinas, Carmen de Patagones ocupa un lugar destacado. De su puerto salían las naves que surcaban el mar rumbo a Malvinas. Allí Luis Vernet cargaba sus barcos con provisiones: alimentos, ropa, calzado, herramientas, vajilla, medicina, monturas, caballos y ovejas para abastecer el nuevo pueblo de “Puerto Luis” en nuestra Isla Soledad. Fue allí donde los gauchos, los negros y los indios embarcaron con Vernet hacia la misión encomendada por el gobierno criollo. Por eso en el Museo Malvinas conmemoramos la fundación de aquel Fuerte de Nuestra Señora del Carmen el 22 de Abril de 1779, conocido luego como Carmen de Patagones, al sur de la provincia de Buenos Aires y vecina a la ciudad de Viedma, a orillas del río Negro. La fundación original a cargo de Don Francisco de Viedma y Narváez tenía por objetivo afianzar la soberanía hispana sobre los territorios Patagónicos. La agricultura, la ganadería, la sal, la grasa, el pescado, la harina, la carne salada, el cuero, los jamones, fueron sus fuentes de recursos. Sin embargo, iniciada nuestra independencia de España, Carmen de Patagones cumplió la importante función de extender nuestra soberanía marítima sobre las tierras australes de la patria que nacía. El General José de San Martín la nombra en la misma carta de puño y letra donde nombra a Malvinas reclutando soldados para su Ejército libertador. La nombra Luis Vernet en su Proclama de asunción de la Comandancia Política y Militar de Malvinas, el 30 de Agosto de 1829, enarbolando el pabellón de la República. Patagones, es justo recordar, fue el límite norte de los dominios de María La Grande, Cacica de los Tehuelches, que ejercía su liderazgo sobre los pueblos originarios que vivían en las costas patagónicas, desde Río Negro hasta el Estrecho de Magallanes. Cuando en 1826 el país enfrentaba una guerra con Brasil y el puerto de Buenos Aires fue bloqueado, el puerto de Patagones se convirtió en la base de operaciones de nuestras naves y de las naves corsarias que trabajaban para el gobierno argentino. Las acciones de guerra en Patagones comenzaron el 28 de febrero de 1827 y se extendieron hasta el 7 de marzo. La victoria alcanzada fue mérito de hombres y mujeres del pueblo, comerciantes, hacendados, gauchos y negros africanos que ganaron su libertad en esas tierras. En Carmen de Patagones nació Luis Piedra Buena, marino argentino que defendió nuestra soberanía en el Atlántico Sur durante buena parte del siglo XIX, que estuvo en las Islas Malvinas y llegó hasta las puertas del continente antártico. Sin dudas, el 22 de Abril es un día de conmemoración para ese pueblo y para la Causa Malvinas toda 🇦🇷 👉 Vista panorámica de Carmen de Patagones (Argentina) 1829. Litografía de D'Orbigny

lunes, 11 de abril de 2022

Justo José de Urquiza. Recopilación de Esteban Domina.-11- 04 - 2022-

- JUSTO JOSE DE URQUIZA -Palabras del Historiador: Esteban Dómina, CPN.Córdoba. -11-O4- 2O22. Justo José de Urquiza fue asesinado el 11 de abril de 187O en el Palacio San José, su residencia familiar en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. Los autores del crimen eran del palo federal, impulsados por el rencor que le guardaban por, según esa visión, haber defeccionado en la batalla de Pavón y su prescindencia ulterior, facilitando que el mitrismo se adueñara del país y arrasara los últimos focos de resistencia federal. Urquiza tenía entonces 68 años. Durante su vida había alternado entre los negocios y la política, menesteres para los que poseía reconocida habilidad. Su temprana incursión en la arena política fue en 1826, como presidente de la Legislatura entrerriana. Renunció al poco tiempo y en los años siguientes se dedicó a ensanchar su patrimonio y a traer hijos al mundo, no todos reconocidos. En las dos décadas posteriores, se movió dentro del sistema federal, cuya centralidad ocupaba Juan Manuel de Rosas, con quien mantenía algunas diferencias que aún no era tiempo de exponerlas públicamente. Entretanto, se fogueaba como militar en las batallas de Pago Largo, Cagancha y Sauce Grande. En 1842 fue designado gobernador de la provincia de Entre Ríos, que gobernó hasta 1854 de modo progresista y tolerante; dio fuerte impulso a la educación, fundó el prestigioso Colegio del Uruguay y la colonia agrícola de San José. Convertido en el máximo referente federal en la región, participó en las batallas de Arroyo Grande, en 1842, y de India Muerta, en 1845. Sin embargo, para entonces, el espacio federal no era monolítico, presentaba fisuras internas. Con los unitarios en retirada, la mayor ebullición estaba en el Litoral, especialmente en Entre Ríos, que contaba con un jefe —Urquiza— con inocultables ambiciones de poder, una fuerza militar considerable y una economía autosuficiente, desairada por el monopolio portuario que Buenos Aires defendía a rajatabla. El momento oportuno para romper el vínculo con Rosas finalmente llegó el 1 de mayo de 1851 y pasó a la historia como el “Pronunciamiento de Urquiza”. Trascartón, los hechos se precipitaron: Urquiza selló la temeraria alianza con el Imperio del Brasil y organizó el Ejército Grande, la mole que venció a Rosas en Caseros, el 3 de febrero de 1852. Sin embargo, la elite porteña, pese a haberlos librado del “tirano” a quien no habían podido desbancar por sus propios medios, le dio la espalda, y Buenos Aires se mantuvo separada de la Confederación Argentina durante nueve años. El pleito se dirimió en la batalla de Pavón, en 1861, donde, pudiendo cantar victoria, Urquiza ordenó la retirada y, tras el derrumbe de la Confederación Argentina, se recluyó en su provincia, alternando la gestión gubernativa con largas estancias en su placentera residencia, desentendido de todo lo demás. Nunca explicó las razones que tuvo para obrar de ese modo, y al respecto existen lecturas disímiles. Lo cierto es que casi nadie valoró su apartamiento como un gesto de pacificación o concordia para terminar con el enojoso conflicto entre Buenos Aires y las demás provincias, sino que fue percibido como una traición a la causa federal. Protagonistas de esa hora definitoria, como Juan Bautista Alberdi y José Hernández, entre otros, condenaron duramente la actitud asumida por el líder entrerriano. Su última acción política fue la candidatura presidencial en las elecciones de 1868 que consagraron a Domingo Faustino Sarmiento. La gota que colmó el vaso de la exasperación de sus detractores fue la reconciliación con el sanjuanino, a quien, en febrero de 1870, agasajó en su residencia palaciega. Dos meses más tarde, el 11 de abril, al grito de “¡Muera el traidor vendido a los porteños!”, una turba irrumpió en el Palacio San José. Sorprendido junto a su familia, en medio de la confusión y el griterío, recibió un balazo en pleno rostro. Cayó junto al vano de una puerta, estampando la huella de su mano ensangrentada en uno de los postigos. Lola, una de sus hijas, presa de la desesperación, abrazaba a su padre, tendido en el piso. Esa noche, en Concordia, caían asesinados dos de sus hijos: Justo Carmelo, jefe de Policía, y Waldino, jefe Militar. Entretanto, Ricardo López Jordán, autor intelectual del crimen, se hacía nombrar gobernador de Entre Ríos. El juicio histórico sobre Justo José de Urquiza varía según prevalezca el reconocimiento por haber piloteado un momento crucial y facilitado la sanción de la Constitución Nacional, o la factura por abandonar la causa federal y dejar a sus referentes a merced del centralismo. Hasta hoy, hay quienes piensan que Urquiza fue un caudillo provinciano que dedicó su vida a amasar una inmensa fortuna y acumular poder, en tanto que para otros fue alguien capaz de ver más allá de las pasiones y urgencias de su tiempo para permitir que el anhelado sueño de la unificación nacional se consumara. El debate sigue abierto…

lunes, 4 de abril de 2022

Malvinas Argentinas. Carta, a Cuarenta años de la Gesta. - 04 - 04 - 2022.-

Héctor Gustavo Pugliese, envió esta carta de un ex combatiente. Muchas gracias por tu recuerdo de la última Gesta de la Patria,MALVINAS. Soldado AOR SERGIO RODRIGUEZ . "Yo vi morir a nuestro querido teniente "Toto" Estévez Pertenezco a la clase 63 e ingresé en febrero de 1982 en el Regimiento de Infantería 25 que tiene asiento en la localidad de Sarmiento, provincia del Chubut. A poco de haber llegado, los que teníamos estudios fuimos separados del resto de los soldados conscriptos. Yo estaba cursando la carrera de analista de sistemas en el primer año; me ubicaron en la sección de aspirantes a oficiales de Reserva.El teniente Roberto Néstor Estévez, quien posteriormente dejaría un recuerdo imborrable en todos nosotros, fue el que nos seleccionó personalmente uno a uno.Comenzó una instrucción que no vacilo en calificar de dura y severa hasta el 24 de marzo a cargo de Estévez, que pertenecía al grupo de Comandos y su segundo jefe de sección, el cabo primero Faustino Olmos, también de esa misma especialidad.La instrucción era diurna y nocturna con todo tipo de armamentos, teoría y práctica y estaba destinada solamente a este grupo seleccionado al que yo, gracias a Dios, tuve la suerte de integrar.Debo añadir que esta instrucción fue altamente valiosa a la hora del combate y Estévez, un jefe calificado que no sólo se preocupaba por nuestro estado físico sino también por nuestra espiritualidad no cesaba de damos ánimo y valor con sus propios gestos personales. Les cuento un ejemplo:Allá en el sur hay unos espinillos ásperos y filosos y durante nuestros habituales "cuerpo a tierra" y posterior deslizarse, tratábamos de evitados. Al darse cuenta de esto, Estévez hizo él mismo el ejercicio sin importarle de las lastimaduras que tales arbustos le ocasionaron y luego nos dijo: “Si están en pleno combate no van a tener tiempo de bordearlos, la guerra es así".Este tipo de ejemplos era muy a tono con su naturaleza de persona de una alta moral, ética y honor, y sólo tenía 24 años. Nosotros los AOR (Aspirantes a oficiales de Reserva) en la mitad de la noche más de una vez fuimos levantados y nos hacían salir a correr sorpresivamente bajo fina lluvia o nevizca, solo vestidos con pantaloncitos cortos y ballenera (remera de manga corta).Y como decía Nietzsche, lo que no te mata, te fortifica. Ese fue nuestro caso. Del inicial grupo escogido, cuarenta y cinco, quedamos cuarenta. Y esos cuarenta fuimos a Malvinas.Aquel inolvidable 2 de abril nos tocó desembarcar a mediodía y nos sentíamos muy orgullosos en razón de pertenecer al único elemento del Ejército que participó de la operación de neto corte aeronaval en aquel momento. A bordo del Almirante Irizar fuimos partícipes de una tocante ceremonia que nos concernía de un modo muy especial.Como no habíamos tenido tiempo de jurar la bandera se organizó para nosotros una jura de nuestra enseña nacional, que tuvo el carácter de provisoria y levantó nuestro orgullo hacia las nubes. Y ahí nos enteramos que íbamos a Malvinas. Puedo afirmar que entre lágrimas y abrazos, ahí mismo se terminó de consolidar nuestro grupo.Estuvimos brevemente en Puerto Argentino y luego, a bordo del barco Isla de los Estados fuimos enviados a Darwin con el objetivo de ocuparlo. Nuestro grupo de AOR era parte de la compañía C formada por tres secciones, Gato, del Subteniente Reyes, Bote la de Estévez y Romeo, a cargo del Teniente Gómez Centurión. Entre el 4 y 5 de abril nos asentamos en Darwin y comenzamos nuestras tareas de limpieza, minado y excavación de "pozos de zorro" y puestos de ametralladora. Nuestro jefe directo era Estévez y el jefe de la compañía, el teniente primero Daniel Esteban. Yo era tirador de MAG (ametralladora pesada) y fui elegido para eso debido a mi buena puntería en aquellos ejercicios anteriores en Chubut. Disponíamos de 2 MAG, 2 lanzacohetes y fusiles FAP y FAL. Nuestra base de operaciones era una escuela kelper construida íntegramente de madera que constaba de dos pisos, ahí estaba ubicada la compañía C. Recuerdo que faltando algo de raciones algunos oficiales y suboficiales, se fueron a cazar avutardas y durante tres días esos pajarracos fueron parte distinguida denuestro menú. Disponíamos de un buen equipo de abrigo, muchas medias de recambio y guantes que nos pro-tegían manos y pies del frío. El 1ro de Mayo a las 8 de la mañana los Harriers ingleses atacaron a los Pucará estacionados en el aeropuerto de Darwin. Nosotros estábamos ubicados a unos 500 metros del aeropuerto y vimos perfectamente todo. Darwin es un caserío, una especie de pequeña bahía, todo bastante plano geográficamente hablando. Luego del ataque abandonamos la escuela y nos instalamos en nuestros "pozos de zorro". Desde ahí en más el agua y el frío fueron nuestros íntimos compañeros. Recuerdo que rezábamos al levantamos y al acostarnos. En los respiros que nos daban los desayunos hablábamos de nuestras respectivas familias y el hecho histórico y singular que estábamos protagonizando todas esas cosas no hacían más que reforzar la alta moral que, inculcada por la labor encomiable de Estévez, existía en el grupo. Debo añadir que el día 24 de abril hicimos nuestro juramento oficial a la bandera en suelo malvinense, privilegio que, creo, nadie lo tuvo. Después La compañía se dividió. Rumbo a San Carlos marchó Esteban y Reyes , al caserío de Darwin, Gómez Centurión con su gente y nosotros quedamos en nuestros "pozos de zorro" a cargo de Estévez. Y permanecimos en aquel sitio hasta el 27 de mayo, momento en que el teniente coronel Piaggi le ordenó a Estévez que debíamos marchar hacía la primera línea de combate debido a que los ingleses, que habían desembarcado en San Carlos el 10 de mayo, avanzaban hacia Darwin y ya se habían producido enfrentamientos con efectivos del Regimiento de Infantería 12. Según nos testimonió el capellán militar padre Mora, al recibir la orden, Estévez se puso contento: y al fin. Era lo que estaba esperando", dijo. A las 2 de la madrugada del 28 de mayo llegamos a Boca House (Casa Boca), sitio cercano al cementerio de Darwin que ya era zona de combate. Al hacerlo nos cruzamos con gente del Regimiento 12 a cargo del subteniente Peluffo que venían de combatir. Estévez nos hizo desplegar en abanico y quedamos distribuidos allí. Luego, a la derecha del abanico entró en contacto con el enemigo y nosotros, que aún no estábamos en las posiciones que debíamos ocupar según las órdenes recibidas, nos unimos con los del 12 para permitirles un respiro pues mientras ellos se replegaron nosotros contraatacamos. Al hacerlo, chocamos con la compañía A del batallón de paracaidistas ingleses, que tenía unos ciento cincuenta efectivos y estaban muy bien armados. Se peleó muy duro, sin dar ni pedir cuartel en un combate que desde las 5 de la mañana se prolongó hasta casi las 10. Fueron casi cinco horas de auténtica estadía en el infierno. Nosotros efectuamos tres repliegues y sucesivos contraataques. Ellos tenían apoyos de las fragatas que estaban en San Carlos y de artillería, combinada con los Blowpipe (misiles antiaéreos) que barrían el terreno. La disparidad de fuerzas era abrumadora en favor del enemigo. Al hablar de lo que fue ese combate recuerdo las balas trazantes que iluminaban la oscuridad, los morterazos, los gritos de dolor y de furia con que unos a otros nos animábamos. Debido a la elevada preparación física espiritual con que contábamos, durante el combate estábamos calmos, tranquilos. La angustia previa al choque con el enemigo nos había tenido nerviosos, pero, ahora, en plena lucha las cosas se revelaban tan simples como terribles. Y en la sencillez del "matar o morir" todo estaba resumido. Yo estaba a cargo de una de las dos MAG que teníamos y Zabala, otro soldado conscripto,era mi cargador de municiones. Desde nuestro puesto disparaba a todo lo que veía o creía ver frente a mí. De pronto un proyectilde mortero cayó muy cerca de nosotros. El pobre Zabala recibió de lleno las esquirlas y murió en el acto. Yo recibí impactos de esquirlas en el perineal izquierdo. Recuerdo que antes de perder la lucidez, atontado por la onda explosiva, le pedí a Dios que no me dejara morir allí.Realmente no sé cuánto tiempo estuve inconsciente o atontado. Luego, sin soltar mi MAG me arrastré hasta un pozo cercano mientras sentía la tibieza de la sangre en mi piel y no sabía que tan herido estaba. Me zambullí en el pozo y encontré que allí había soldados del 12.Ese pozo era como tener una butaca para contemplar el infierno. El cabo Castro había intentado llegar también al pozo donde yo estaba cuando un proyectil de fósforo lo alcanzó y lo envolvió, convirtiéndolo enuna antorcha humana. Oíamos sus gritos desgarradores. El pobre decía: "¡Rodríguez, máteme!-gritaba mientras se quemaba vivo.A Romero, otro soldado que estaba allí le gritó lo mismo, pero nadie se atrevió a dispararle y terminar con su agonía. Un rato después no escuchamos más su voz; que Dios lo tenga en la gloria.Y llegó en mi relato a lo que considero el instante supremo del combate, desde mi situación personal por supuesto. No hay que olvidar que en medio de ese caos del combate muchos estaban sufriendo experiencias únicas e indelebles. La que les narro a continuación fue la mía:El teniente Estévez estaba recorriendo las posiciones, gritando órdenes a derecha e izquierda, todo esto, repito bajo el terrible fuego enemigo. Al salir del pozo contiguo al mío recibió dos balazos en el brazo y pierna izquierda, respectivamente. Tambaleándose llegó al pozo donde yo me encontraba. Este valeroso oficial, sin preocuparse de sus propias heridas me preguntó por las mías pues yo estaba ensangrentado. Le contesté que podía arreglármelas. Estévez tomó un FAL y comenzó a disparar; luego, por radio estuvo dandonuevas órdenes. Mi MAG la tomó otro soldado del 12 y abrió fuego contra el enemigo. Ese soldado recibió un balazo en la cabeza, obra de francotiradores -los que mayores bajas causaron en nuestra dotación-y cayó muerto. Éramos cinco en el pozo en ese momento. Comenzamos a soportar fuego directo de morteros y las cercanas explosiones de los proyectiles que caían nos arrojaban lluvia de tierra sobre nuestras cabezas. Estévez, lo repito, sin importarle de sus heridas tomó el casco del soldado muerto del 12 y me lo colocó en mi cabeza para protegerme, ya que nosotros usábamos boinas verdes y eso no protege nada ante una bala o una esquirla.En ese momento recibió un nuevo balazo en el pómulo derecho y se desplomó pesadamente a mi lado. "tratamos de auxiliarlo y le oímos decir algo que nadie entendió/ y luego expirar. Como estaba cargado de granadas cualquier proyectil podía impactarlas y volamos a todos, se las quitamos y sacamos el cuerpo fuera del pozo. Luego, afuera, su cuerpo de héroe recibió nume-rosos balazos más, quedó casi irreconocible y la prueba de esto es que luego del combate lo reconocieron por la manera especial que tenía, como lo hacen los comandos, de atarse los cordones de los borceguíes. Tomé la radio y después de algunos intentos logré comunicarme con el teniente coronel Piaggi y le informé que Bote (nombre clave de Estévez) estaba muerto. Le pedí instrucciones."Esperen y aguanten hasta que lleguen los Pucará de apoyo"-me contestó. Los Pucará nunca llegaron. Entretanto, los ingleses habían logrado tomar las alturas y desde allí su fuego nos estaba acribillando. El subteniente Peluffo, para evitar un inútil derramamiento de sangre, ya que habíamos agotado todas nuestras municiones alzó la bandera blanca y todo terminó para nosotros. Recuerdo que en nuestras posiciones los muchachos se pusieron a fumar o comer chocolates y caramelos, embargados de una total tranquilidad y satisfacción por haberse batido como bravos.Al tomamos prisioneros nos registraron los ingleses descubrieron que tenía mas ocultos cuchillos y "ahorcadores" (tanzas usadas para estrangular) y algunos suvenires de tropas británicas que habíamos conseguido después de desembarcar. Eso más que nada les hizo entrar en furia y nos golpearon. A mí, que estaba herido en el suelo tendido sobre un chapón, me propinaron un puntapié. La noche del 28 nos efectuaron los primeros auxilios. El soldado Giraudo, que fue herido cumpliendo funciones de estafeta bajo el fuego enemigo, fallecióesa noche. Sé que todos mis compañeros caídos, con el teniente Estévez a la cabeza, deben estar ahora en el paraíso brutal de los valientes. Y vaya mi recuerdo sincero y emocionado para todos ellos.Prosiguiendo con mí relato. A la mañana siguiente -era el 29 de mayo-nos llevaron a un hospital de campaña en San Carlos y allí me efectuaron dos operaciones, una colontomía (ano contra natura) y una aparato mía C operación de búsqueda en el interior de mi cuerpo, tratando de localizar fragmentos de proyectil). Posteriormente, cirujanos argentinos me hicieron otras cuatro operaciones. Debo añadir que estando internado, un compañero me relató que Gómez Centurión y un grupo de prisioneros intentaron fugarse para regresar a nuestras líneas pero no pudieron lograrlo. Luego fui trasladado al buque hospital Uganda y ahí un capellán inglés que hablaba un perfecto castellano me dijo: "La guerra se terminó para vos". Antes que me trasladaran al Bahía Paraíso, el 5 y 6 de junio debísoportar, como todos mis compañeros, el interrogatorio de la inteligencia inglesa. El hecho de tener prisioneros a "boinas verdes" en San Carlos y Darwin y la enconada resistencia que les opusimos les hacía no creer que cincuenta efectivos con sólo dos MAG, dos lanzacohetes y fusiles hubieran podido detener a toda una compañía de tropas altamente especializadas, obligándolas a replegarse tres veces durante aquellas cinco horas infernales. Así fue, ciertamente, el combate de Goose Green o Pradera del Ganso. Algunos pocos soldados del 8 y del 12 y nuestra sección AOR diomaterial al jefe del comando inglés, brigadier mayor Julián Thompson que en su libro No picnic describió la dureza de esta batalla que retrasó considerablemente los planes ingleses de tomar Darwin.También supe que en otra acción durante el 29, el teniente coronel Jones, jefe del batallón de paracaidistas ingleses murió en un choque con las fuerzas de la sección Romeo a cargo del subtenienteGómez Centurión. El regresoEl 7 de junio desembarqué en Puerto Belgrano y permanecí internado en el hospital naval por seis meses, afrontando, como ya dije, cuatro operaciones más.Recibí la condecoración de herido en combate y aquí quiero dejar constancia de algo que mis compañeros y yo consideramos como asunto pendiente. Creemos que en algún momento debemos ser acreedores al grado de Oficiales de Reserva ya que estábamos destinados a un curso de siete meses que nos daría tal grado y dicho curso no pudo ser efectuado por la llegada de la guerra. Pero creemos, con toda la humildad del mundo, que el comportamiento y las experiencias vividas en el campo de batallanos hacen dignos y orgullosos merecedores de ostentar tal condición. Quiera Dios que alguna autoridad competente,al leer estas líneas, ponga las cosas en su justo lugar. Así sea.Aquel maravilloso grupo formado por el teniente Estévez aún perdura. Entre agosto y octubre de cada año solemos reunirnos en comidas de camaradería donde abundan los recuerdos, las emociones y porqué no alguna que otra lágrima furtiva.A pesar de todas las penurias sufridas, he logrado rescatar lo positivo que hubo y que fue mucho. Quien tiene a la muerte cara a cara no deja, después de esos momentos, de mirar la vida de otra forma, la jerarquiza y trata de darle el más valioso y noble de los sentidos, el del amor a la familia, el trabajo, el estudio, la responsabilidad y el respeto.El haber tenido el privilegio de estar junto a hombres de la talla del teniente Estévez, que se convirtió en un modelo a seguir en mi vida, es algo que me ha marcado a fuego y que jamás olvidaré.Malvinas fue un punto de inflexión en nuestra historia. Nada será igual después de eso. Ojalá todos los argentinos nos encolumnemos tras el objetivo de recuperarlas, esta vez siguiendo los caminos de la diplomacia, el respeto mutuo y la paz. En lo personal, me he propuesto rastrear, investigar y profundizar para rescatar del olvido a esos héroes y sus ejemplos, cosa que noto está faltando en la actual sociedad argentina. Los conceptos de patria, Pertenencia, probidad, honor, moral, ética, sustentados con la propia vida, estrella polar de los que cayeron en el Atlántico Sur, no deben caer jamás en saco roto. A las nuevas generaciones debemos hacerles conocer quiénes fuimos los que padecimos y luchamos y que ahora tenemos una edad de alrededor de cuarenta años; nosotros comenzamos a ser los nuevos dirigentes de este ciclo. Dios quiera que sepamos volcar nuestras experiencias para construir una Argentina mejor.Deseo volver a Malvinas, detenerme ante la tumba del teniente Estévez y las de mis compañeros caídos. Quiero volver a cierta gruta natural donde junto al padre Mora emplazamos la imagen de la Virgen ante la que teníamos misa por las mañanas. Quiero volver a rezar allí por el alma de los vivos y los muertos y agradecerle por haberme preservado. Y pedirle fuerza y conciencia para que mi vida no sea inútil sino provechosa para quienes me rodean, mi comunidad y mi familia.Después de todo, ese es el mensaje que nos legó el teniente Estévez. ...................................................

jueves, 31 de marzo de 2022

Inmigración Alemana en la Argentina.1924. - 31- 03 -2022 -.

INMIGRACIÓN ALEMANA EN LA ARGENTINA.-1924- Portal Region litoral, está en Colonia Liebig Corr. · Curuzú, Provincia de Corrientes · Paraje Playadito, Corrientes. "En un barco que amarró en 1924 en el puerto de Buenos Aires llegó un grupo de alemanes. Se alojaron gratis en el Hotel del Inmigrante y luego salieron a buscar tierras: recorrieron Chaco, Corrientes y Misiones. Eran de Karlsruhe y buscaban nada menos que trabajar en paz. Cuando pasaron por Corrientes, la compañía británica Liebig les ofreció quedarse. Unas 250 personas viajaron en tren desde Buenos Aires a las tierras de Liebig, en una zona limítrofe con Misiones. Se instalaron en el campamento kilómetro 517 y levantaron los primeros ranchos. Había ranchos para familias, por un lado, y para solteros, por el otro. Vivieron así hasta que cada uno pudo construir su propia casa. Los inmigrantes comenzaron con el cultivo de maíz, arroz, mandioca y, después, de yerba mate. Tenían un proyecto: crear una cooperativa. Lo iban a concretar dos años después. El 19 de febrero de 1926 fundaron la Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig. Su primer presidente fue Walter Orstermann. El pueblo, conocido entonces como Curuzú, pasó a ser Colonia Liebig. Años después se sumaron a la cooperativa inmigrantes ucranianos y polacos que vivían en otros pueblos, como Colonia Apóstoles, en Misiones. Argentina es el máximo productor y exportador de yerba mate del mundo. Playadito es una de las marcas más importantes del país y es elaborada por una cooperativa de Corrientes".

sábado, 26 de marzo de 2022

Mujer. Respuesta a Flor de la V., por Arnilda Ibarra . - 26 - 03 - 2022.-

- MUJER. Respuesta a Flor de la V. - Por Arnilda Victoria Ibarra Samudio.- 26.- 03.- 2022.- -"Tener ofarios no es lo que te hace mujer", -dijo F.de la V.-. -"Yo respeto su deseo de "querer" ser mujer. Incluso de verse como mujer. Eso hoy en día ya es indiscutible: el que quiere verse como perro, lo hace y nadie debe decirle que no. Peeeeero... que no quiera meter con calzador el pesado discurso trans de que "tener ovarios no te hace mujer". Está muy equivocado este señor. Este tipo no tiene idea de lo que es tener ovarios. Ni de lo que pasa una mujer con ovarios y cromosomas xx, y toda la anatomía y fisiología propias de una mujer. No tiene ni la más pálida idea. No sabe lo que son los cambios, casi a diario, que ESOS OVARIOS nos provocan, tanto a nivel físico, como a nivel emocional. Esos cambios, a veces traumáticos, que pasamos las mujeres en todo tiempo: menstruación, ovulación, senos que duelen, el cuerpo que no responde en ciertos momentos del ciclo, la irritabilidad que no sabemos ni por qué. No sabe lo que es "cuando no te baja" y te llenás de un enorme temor... o de una gran ilusión. Ni idea lo que es cuando tus hormonas hcg se disparan y sale tu "positivo". Esos ovarios que hacen que tu cuerpo cambie, se deforme prácticamente, para que una vida pueda crecer. Después de expulsar esa vida, que todo vuelva a su lugar. Esos ovarios que él menosprecia, son los que ordenan al cuerpo para alimentar a un bebé. Por otra parte, esos ovarios que a veces, no responden como deberían... y en algunos casos el bebé no llega. Esos ovarios que hacen que, en esos casos, en vez de crecerte la panza te crezca el corazón, y tenés la suficiente valentía de abrir tus brazos y parir un hijo con el corazón lleno de amor maternal, que dicho sea de paso, te sobra. Esos ovarios, que este señor está menospreciando, son los que nos hacen mujer, son los que provocan los cambios, los dolores, las emociones disparadas. Esos ovarios, que él menosprecia, nos hacen insoportables y encantadoras; sensibles, intuitivas. Personalmente, todo bien con los trans. No compro su agenda, pero no les hago la vida imposible tampoco. Sin embargo, no soporto cuando quieren discutir al libro de biología. Ni cuando me quieren hacer sentir poca mujer, solo porque ellos lograron quitarse el pene y ponerse pechos. Mujeres, siempre seremos nosotras: las que tenemos ovarios, las que vamos al ginecólogo, las que compramos toallitas higiénicas para usarlas de verdad, las que pasamos por mil cosas con nuestro cuerpo porque Dios nos hizo así. Mujeres somos nosotras: las que nos toca lidiar con nosotras mismas a pesar de nosotras mismas, porque esos OVARIOS, que este señor desprecia, nos hace ser así. Las mujeres somos nosotras. Ellos, son trans. "Mujeres wanna be", pero no son mujeres. A las cosas, por su nombre". ...............................................

jueves, 24 de marzo de 2022

La historia y los ancianos. Reflexión del Papa Francisco.- 24 - 03 - 2022.-

HOMILIA DEL MIERCOLES 23 de MARZO del 2O22. REFLEXIONES DEL PAPA FRANCISCO. Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! En la Biblia, el pasaje de la muerte del viejo Moisés está precedido por su testamento espiritual, llamado “Cántico de Moisés”. Este Cántico es en primer lugar una bellísima confesión de fe, y dice así: «Porque voy a aclamar el nombre de Yahveh; ¡ensalzad a nuestro Dios! Él es la Roca, su obra es consumada, pues todos sus caminos son justicia. Es Dios de lealtad, no de perfidia, es justo y recto» (Dt 32,3-4). Pero también es memoria de la historia vivida con Dios, de las aventuras del pueblo que se ha formado a partir de la fe en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Y por tanto Moisés recuerda también las amarguras y las desilusiones del mismo Dios: Su fidelidad puesta continuamente a prueba por la infidelidad de su pueblo. El Dios fiel y la respuesta del pueblo infiel: como si el pueblo quisiera poner a prueba la fidelidad de Dios. Y Él permanece siempre fiel, cerca de su pueblo. Este es precisamente el núcleo del Cántico de Moisés: la fidelidad de Dios que nos acompaña durante toda la vida. Moisés anciano, pronuncia esta confesión de fe está en el umbral de la tierra prometida, y también de su despedida de la vida. Tenía ciento veinte años, señala la narración, pero «no se había apagado su ojo» (Dt 34,7). Esa capacidad de ver, ver realmente y también ver simbólicamente, como tienen los ancianos, la intuición de ver el significado más profundo de las acciones humanas. La vitalidad de su mirada es un don valioso con el que transmite la herencia de su larga experiencia de vida y de fe, con la lucidez. Moisés ve la historia y transmite la historia; los ancianos ven la historia y transmiten la historia. Una vejez con esta lucidez es un don valioso para la próxima generación. La escucha personal y directa del pasaje de la historia de fe vivida, con todos sus altibajos, es insustituible. Leerla en los libros, verla en las películas, consultarla en internet, aunque sea útil, nunca será lo mismo. Esta transmisión —¡que es la auténtica tradición, la transmisión concreta del anciano al joven!— Esta transmisión a las nuevas generaciones, falta hoy. ¿Por qué? Porque esta civilización nueva tiene la idea que los ancianos son material de descarte, los ancianos deben ser descartados. ¡Esto es una brutalidad! No, no es así. La narración directa, de persona a persona, tiene tonos y modos de comunicación que ningún otro medio puede sustituir. Un anciano que ha vivido mucho,que está lúcido y tiene el don de ofrecer testimonio de su historia, es una bendición insustituible. ¿Somos capaces de reconocer y de honrar este don de los ancianos? ¿La transmisión de la fe —y del sentido de la vida— sigue hoy este camino de escucha de los ancianos? Yo puedo dar un testimonio personal. El odio y la rabia contra la guerra yo lo aprendí de mi abuelo que combatió en el Piave, en 1914: él me transmitió esta rabia a la guerra. Porque me contó los sufrimientos de una guerra. Y esto no se aprende ni en los libros ni de otra manera, se aprende así, transmitiéndola de abuelos a nietos. Y esto es insustituible. La transmisión de la experiencia de vida de los abuelos a los nietos. Lamentablemente hoy esto no es así y se piensa que los abuelos sean material de descarte: ¡no! Son la memoria viva de un pueblo y los jóvenes y los niños deben escuchar a los abuelos. En nuestra cultura, tan “políticamente correcta”, este camino resulta obstaculizado de varias formas: en la familia, en la sociedad, en la misma comunidad cristiana. Hay quien propone incluso abolir la enseñanza de la historia, como una información superflua sobre mundos que ya no son actuales, que quita recursos al conocimiento del presente. ¡Cómo si nosotros hubiéramos nacido ayer! A la transmisión de la fe, por otro lado, le falta a menudo la pasión propia de una “historia vivida”. Transmitir la fe no es decir las cosas “bla-bla-bla”. Es contar la experiencia de fe. ¿Y entonces difícilmente puede atraer a elegir el amor para siempre, la fidelidad a la palabra dada, la perseverancia en la entrega, la compasión por los rostros heridos y abatidos?. Ciertamente, las historias de la vida deben ser transformadas en testimonio, y el testimonio debe ser leal. No es ciertamente leal la ideología que doblega la historia a los propios esquemas; no es leal la propaganda, que adapta la historia a la promoción del propio grupo; no es leal hacer de la historia un tribunal en el que se condena todo el pasado y se desalienta todo futuro. Ser leal es contar la historia como es, y solamente la puede contar bien quien la ha vivido. Por esto es muy importante escuchar a los ancianos, escuchar a los abuelos, es importante que los niños hablen con ellos. Los mismos Evangelios cuentan honestamente la historia bendita de Jesús sin esconder los errores, las incomprensiones e incluso las traiciones de sus discípulos. Esta es la historia, es la verdad, esto es testimonio. Este es el don de la memoria que los “ancianos” de la Iglesia transmiten, desde el inicio, pasándolo “de mano en mano” a la próxima generación. Nos hará bien preguntarnos: ¿cuánto valoramos esta forma de transmitir la fe, de pasar el testigo entre los ancianos de la comunidad y los jóvenes que se abren al futuro? Y aquí me viene a la mente algo que he dicho muchas veces, pero quisiera repetirlo. ¿Cómo se transmite la fe? “Ah, aquí hay un libro, estúdialo”: no. Así no se puede transmitir la fe. La fe se transmite en dialecto, es decir en el habla familiar, entre abuelos y nietos, entre padres y nietos. La fe se transmite siempre en dialecto, en ese dialecto familiar y vivencial aprendido a lo largo de los años. Por eso es muy importante el diálogo en una familia, el diálogo de los niños con los abuelos que son aquellos que tienen la sabiduría de la fe. A veces reflexiono sobre esta extraña anomalía. El catecismo de la iniciación cristiana bebe hoy generosamente en la Palabra de Dios y transmite información precisa sobre los dogmas, sobre la moral de la fe y los sacramentos. A menudo falta, sin embargo, un conocimiento de la Iglesia que nazca de la escucha y del testimonio de la historia real de la fe y de la vida de la comunidad eclesial, desde el inicio hasta nuestros días. De niños se aprende la Palabra de Dios en las aulas del catecismo; pero la Iglesia se “aprende”, de jóvenes, en las aulas escolares y en los medios de comunicación de la información global. La narración de la historia de fe debería ser como el Cántico de Moisés, como el testimonio de los Evangelios y de los Hechos de los Apóstoles. Es decir, una historia capaz de recordar con emoción la bendición de Dios y con lealtad nuestras faltas. Sería bonito que en los itinerarios de catequesis existiera desde el principio también la costumbre de escuchar, de la experiencia vivida de los ancianos, la lúcida confesión de las bendiciones recibidas por Dios, que debemos custodiar, y el leal testimonio de nuestras faltas de fidelidad, que debemos reparar y corregir. Los ancianos entran en la tierra prometida, que Dios desea para toda generación, cuando ofrecen a los jóvenes la bella iniciación de su testimonio y transmiten la historia de la fe, la fe en dialecto, ese dialecto familiar, ese dialecto que pasa de los ancianos a los jóvenes. Entonces, guiados por el Señor Jesús, ancianos y jóvenes entran juntos en su Reino de vida y de amor. Pero todos juntos. Todos en familia, con este tesoro grande que es la fe transmitida en dialecto. Saludos: Saludo cordialmente a los fieles de lengua española, de modo particular al grupo de peregrinos colombianos “Por los caminos de María”. Siguiendo el ejemplo de Moisés, y de la Virgen María, pidamos al Señor que nuestra vida sea un cántico de alabanza por las maravillas que hace en nosotros. Y que este magníficat sea testimonio alegre y memoria agradecida que transmita a las nuevas generaciones la antorcha de la fe. Que Dios los bendiga. Muchas gracias. LLAMAMIENTO Quisiera tomar un minuto para recordar a las víctimas de la guerra. Las noticias de las personas desplazadas, de las personas que huyen, de las personas muertas, de las personas heridas, de tantas personas caídas de un lado y del otro, son noticias de muerte. Pidamos al Señor de la vida que nos libere de esta muerte de la guerra. Con la guerra todo se pierde, todo. No hay victoria en una guerra: todo es derrota. Que el Señor envíe su Espíritu para que nos haga entender que la guerra es una derrota de la humanidad, nos haga entender que es necesario más bien derrotar la guerra. El Espíritu del Señor nos libere a todos de esta necesidad de autodestrucción, que se manifiesta haciendo la guerra. Recemos también para que los gobernantes entiendan que comprar armas y fabricar armas no es la solución del problema. La solución es trabajar juntos por la paz y, como dice la Biblia, hacer de las armas instrumentos para la paz. Recemos juntos a la Virgen: Dios te salve María…

Solidaridad Social. El Centenario, en Rosario. - 24 - 03 - 2022.-

Victor Nardiello, envió esta nota. Rosario, miércoles 23 de marzo de 1921. Solidaridad Social. En esa fecha, en nuestra ciudad, se creó la entidad denominada SOLIDARIDAD SOCIAL promovida por destacados vecinos rosarinos a fin de difundir la educación en los barrios. Definieron sus fines como “…realizar una campaña de alfabetización, inspirada en un ideal de superación, basado en el artículo 14 de nuestra Constitución”. Fueron sus inspiradores y sostenedores Andrés Calabrese, Isidoro Iglesias, José Basilio, Nicolás Mota, José Fernández, Manuel Coronel, Luis Diodati, Leoncio Viñas, Enrique Ebrero, Estanislao Sánchez, Nicolás Calabrese, Salvador Algaró, Francisco Toledo, Deonicia Andrada y María S. de Cossi. Esta entidad privada obtuvo su personería jurídica en 1922. Fueron por etapas: en 1924, adquirieron el terreno donde tuvieron su sede propia, en calle Paraguay 2545. En 1928 amplían los cursos nocturnos comenzados, logrando que la provincia oficializara; en 1929, su escuela diurna denominada “Gobernación de los Andes”, donde se impartió la enseñanza primaria completa y gratuita, en el local mencionado, a cargo de la profesora Raquel López Fueron por más. En 1934 crearon la “Universidad Popular de Barrios”, con cursos vespertinos y nocturnos. Además, la extienden a otros barrios: Tiro Suizo, Villa el Parque, San Francisquito, Tablada, Calzada, originando, con ellos, un verdadero centro cultural. Sus cursos fueron eminentemente prácticos y manuales: Corte y confección, tejidos, telares, tallado, arte decorativo, bordado, cocina, taquigrafía, inglés, radiofonía, fotografía, guitarra, entre otras actividades. Todas absolutamente gratuitas. Además, sostuvieron cuatro pre-escolares y la Biblioteca Pública “Pablo A. Pizzurno”,-Julián Nicolás”- donde se cumplieron ciclos de conferencias y de arte. Ésta es el resultado de la fusión de la biblioteca “Julián Nicolás” creada en el año 1925, complementando las actividades de la Institución “Solidaridad Social” en su sede de calle Paraguay 2545 y en sus cuatro filiales y la Biblioteca “Popular Pedagógica “Pablo A. Pizzurno, creada el 11 de julio de 1949, con sede en calle Ocampo 1352, donde prevalecía la enseñanza del Dibujo. La biblioteca producto de la fusión pasó a depender de la Institución “Solidaridad Social” en su sede de calle Paraguay 2545. Se cumplen 103 años de la creación de tan noble institución que, en su lema fundacional, anunció el objeto de su fundación: “EDUQUEMOS AL NIÑO Y ORIENTEMOS A LA JUVENTUD, ES LO IMPOSTERGABLE DEL MOMENTO”. Prof. María A. Bergnia de Córdoba Lutges, “La Cultura en Rosario”. Wladimir C. Mikielievich, “Efemérides Rosarinas”.