jueves, 18 de agosto de 2022

San Martín recibió a Sarmiento en París.-18 - 08 - 2022.-

CUANDO SARMIENTO VISITÓ A SAN MARTÍN. (Envío de Revisionistas). En Francia se entrevista con el general San Martín a quién admiraba, pero con quién tiene una discrepancia por la simpatía que el Libertador tenía por Rosas, dijo Sarmiento al respecto: “San Martín es el ariete desmontado, ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano abatido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas al defensor de la independencia amenazada, y su ánimo noble se exalta y ofusca”. Sarmiento se alegra por haber podido encontrarse con San Martín quién lo trató amablemente, Las Heras lo había mantenido informado sobre la actividad del sanjuanino en Chile. Pero a pesar del clima de amabilidad, Sarmiento se ofuscó cuando San Martín se refirió elogiosamente a Rosas, entonces recurrió a su habitual método que consistía en distorsionar y despreciar a aquellos que pensaban de manera diferente, por eso trató de mostrar a un San Martín declinante que veía “fantasmas extranjeros”. Precisamente el Libertador seguía sosteniendo las mismas ideas de siempre, por eso fue que apoyaba a Rosas ante la agresión de las potencias europeas, su sentimiento por el patriotismo latinoamericano estaba intacto, pocos días antes de esa entrevista le había escrito a Rosas diciéndole que la lucha que estaba librando era tan trascendente como la que se había luchado por la emancipación de España. En esa reunión de Sarmiento con San Martín, éste a pesar de saber perfectamente con quién estaba hablando le dijo: “Pero al fin ese tirano de Rosas, que los unitarios odian tanto, no debe ser tan malo como lo pintan cuando en un pueblo tan viril se puede sostener veinte años”. Ante la firme actitud de San Martín, Sarmiento levantó el tono de voz y le contestó que los hombres más capaces se encontraban en el exilio y que a Rosas se le hizo fácil permanecer 2O años en el poder por la división de los opositores, a lo cual el General le contestó siempre con amabilidad y reconociendo que hacía años que no estaba en el país: “que ustedes exageran un poco y que sus enemigos lo pintan más arbitrario de lo que es. Sí, conocí en sus mocedades a los generales que usted recuerda: Paz, Lavalle, el más turbulento, Lamadrid, si no más valiente que éste, sin duda con menos cabeza; y si todos ellos, y lo mejor del país como ustedes dicen, no logran desmoronar a tan mal gobierno, es porque la mayoría convencida está de la necesidad de un gobierno fuerte y de mano firme, para que no vuelvan las bochornosas escenas del año 20 ni que cualquier comandante de cualquier batallón le levante a fusilar por su orden un gobernador de Estado. Sobre todo, tiene para mí el general Rosas que ha sabido defender con energía y en toda ocasión le pabellón nacional. Por esto, después del combate de Obligado, tentado estuve de mandarle la espada con que contribuí a fundar la independencia americana, por aquel acto de entereza en que con cuatro cañones hizo conocer a la escuadra anglofrancesa que, pocos o muchos, sin contar sus elementos, los argentinos saben siempre defender su independencia”. El general San Martín no tenía dudas de qué lado colocarse ante la agresión de una potencia extranjera, Sarmiento y sus compañeros no tenían ningún inconveniente en formalizar alianzas con los enemigos del país. Quién contó esa entrevista en detalle fue Pastor S. Obligado quién tuvo referencias por Guerrico que estuvo presente en la reunión, dejando constancia que un nervioso Sarmiento interrumpía a San Martín y que llegó a la impertinencia de preguntarle para que servía la “cacareada independencia” si no hay libertades. Ya vimos que cuando Sarmiento se refería a la libertad sólo lo hacía para aquellos que consideraba que eran aptos para disfrutar de ella que era una minoría acomodada. También como muy bien explica Gálvez, para el prócer liberal la civilización era un estado superior a la independencia, por el contrario el prócer de nuestra independencia reseñó su ideario en una sencilla y magnífica expresión: “Seamos libres y lo demás no importa nada”. Manuel Gálvez lo sintetiza de esta manera: “El concepto sanmartiniano es el de la independencia a toda costa. El sarmientesco es el de la cultura, la riqueza, la comodidad a toda costa” San Martín era hombre viejo, con debilidades terrenales, con enfermedades de espíritu adquiridas en la vejez; habíamos vuelto a la época presente nombrando a Rosas y su sistema. Aquella inteligencia tan clara en otro tiempo, declina ahora; aquellos ojos tan penetrantes que de una mirada forjaban una página de la historia, estaban ahora turbios y allá en la lejana tierra veía fantasmas extranjeros, todas sus ideas se confundían, los españoles y las potencias extranjeras, la Patria, aquella Patria antigua, la estatua de piedra del antiguo héroe de la independencia, parecía enderezarse sobre el sarcófago para defender la América amenazada” (Soler Cañas Luís). En la historia oficial, este texto permanece semioculto, a pesar de la importancia que tiene para entender el pensamiento político de quienes en la década de 1860, llegaron al gobierno, y prepararon con la guerra contra el Paraguay y la represión de Cuyo, el camino hacia 1880. Para estudiar la lucha de clases en concreto, en cada momento histórico, y las ideas políticas que genera esa lucha de clases, debemos reconocer que la superestructura no se corresponde mecánicamente con la base de una sociedad, y que es necesario conocer en concreto cómo se expresaba cada idea política, en cada momento concreto. La tarea no es fácil, porque la historia oficial, ocultó, tergiversó, algunas cosas, pero lo fundamental es comprender que el estudio de la historia de las ideas políticas en Argentina, forma parte de conocimiento y la integración que aspiramos a tener con la sociedad argentina. ............................................. Mariano Saravia, envió este mensaje. 18 - O8 - 2O22. Nuestro San Martín, el indio y el negro. Así le decían a Don José en Buenos Aires cuando llegó en marzo de 1812. Le decían el negro, el indio, el mulato, el paraguayo (por haber nacido en tierras guaraníticas) Así lo trataba la racista clase dominante y el patriciado porteño al Padre de la Patria. Lo tomamos como motivo de orgullo, porque eso muestra que San Martín es como nosotros. Y que nosotras y nosotros podemos ser como San Martín. Hoy tendré el honor de participar en esta actividad tan importante, en la Semana de San Martín. Organiza: Mesa Indígena y Negra de Córdoba. 19hs “La Parda” obra de títeres del grupo “La Pareja". 2Oh. Exposición Henry Boisrolin, del Instituto Presencia Afro. Tema: Bois-Caïman y la Libertad Plena 2O:3O hs. "Nuestro San Martin, el Indio y el Negro" a cargo de Mariano Saravia. CPC Colón (Avenida Colón 5258). Entrada libre y gratuita.

San Martín y Artigas. Federalismo e Independencia.- 18 - 08 - 2022.-

Historia del Federalismo Rioplatense.18-O8-2O22.- SAN MARTIN Y ARTIGAS El Libertador escribió a José Artigas en estos términos: "Mi más apreciable paisano y señor: no puedo ni debo analizar las causas de esta guerra entre hermanos. Y lo más sensible es que siendo todos de iguales opiniones en sus principios, es decir, de la emancipación e independencia absoluta de la España. Pero sean cuales fueran las causas, creo que debemos cortar toda diferencia y dedicarnos a la destrucción de nuestros enemigos, los españoles, quedándonos tiempo para transar nuestras desavenencias como nos acomode, sin que haya un tercero en discordia que pueda aprovecharse de estas críticas circunstancias. Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. No tengo más pretensión que la felicidad de la Patria; en el momento en que ésta se vea libre renunciaré el empleo que obtenga para retirarme, teniendo el consuelo de ver a mis conciudadanos libres e independientes...". (José de San Martín). En cuanto a la actitud de San Martín frente a la elite porteña, fue clara y contundente: los hombres de Buenos Aires estaban más preocupados por lograr imponerse a las provincias, en una cuestión de disputa doméstica, que de contribuir a la Emancipación del continente. Por ello, cuando se vieron en dificultades para alcanzar sus objetivos, tuvieron el atrevimiento de pretender ordenarle al Libertador que retornara de Chile y utilizara el Ejército de los Andes para sus propios fines en la vergonzosa guerra civil, en lugar de que siguiera al Perú y enfrentara a los españoles. El Gran Capitán directamente desobedeció la orden y desvinculó al Ejército Libertador del gobierno de Buenos Aires, tras lo cual marchó al Perú, pasando por encima de las pretendidas órdenes de un grupo de traidores que le hacía el juego a los intereses de España y también de Inglaterra. Publicado por INSTITUTO ARTIGUISTA DE SANTA FE. ..........................

miércoles, 17 de agosto de 2022

San Martín en breve síntesis. 17 - 08 - 2022.

EL SAN MARTÍN QUE NO CONOCEMOS. - 17 - O8 - 2O22.- - Pidió permiso a los caciques indios para cruzar los Andes por su territorio. Les reconocía su propiedad de la tierra. - Organizó la administración mendocina y limeña. - Pagaban más impuestos los que más tenían. - Fundó las bibliotecas de Mendoza, Chile y Perú. - Rivadavia lo consideró un traidor a la Patria y dejaron de pagarle el sueldo, mientras estaba en Europa, vivió muy pobre y de la atención de amigos. Rosas y el gobierno limeño le restituyen lo adeudado y el salario. - Fue difamado y vilipendiado. - Su muerte es enaltecida por los diarios europeos. - Colabora con Rosas como embajador sin cartera, durante los bloqueos del Rio de La Plata. - Rivadavía disuelve el regimiento de Granaderos (que no queden rastros de él en la historia) - Tardaron 30 años en repatriar sus restos al país. - En 1950, a cien años de su muerte, se declara "el año del Libertador" y organiza un descomunal desfile con la presencia de las fuerzas armadas de 5 países, ingresando el Héroe de Los Andes, definitivamente a la historia de nuestra Argentina. ..... #Efemerides #historia Región Litoral. ..............................17- O8 - 2O22.- En este día sanmartiniano, compartimos otro bello texto literario...Sanmartinianos de Casilda. EL LIBERTADOR. MEDITACIÓN ANTE LA TUMBA DEL GENERAL SAN MARTÍN “Despierto está entre nosotros, como una estrella protectora en nuestro cielo. En el hogar que nos reúne, su nombre augusto es como el pan y como el fuego. No hay argentino que no sienta dentro del alma la virtud de su recuerdo. Y que no escuche en lo más hondo del corazón la voz profunda de su sueño. Hasta en la muerte es de sus hijos, hasta la muerte silenciosa es de su pueblo. Hasta en la muerte se derrama sobre la vida y el honor de nuestro suelo. Mientras vivió, vivió de darse, como el misterio de la música en el tiempo. Como la fuente, como el río, como la luz, como la llama, como el viento. El alma inmensa de aquel hombre sólo cabía sin dolor en un ejército. Para vivir en el mundo su corazón necesitó miles de cuerpos. Aquel ejército era el eco de su emoción, pues era carne de su carne. Su corazón le daban forma; sus venas vivas de pasión le daban cauce. Su voz vibraba en los clarines y sostenía las banderas en el aire. Hasta en los últimos tambores, lo que sonaba era su pulso formidable. Su voluntad se propagaba como un incendio hasta los puestos más distantes. De regimiento en regimiento, de batallón en batallón, de sable en sable. Su fe rodaba por las filas con el empuje de un torrente infatigable. Y su calor llegaba en olas a los lugares más confusos del combate. En el momento de la gloria no había herida que en su ser no palpitase. Si todo el triunfo era su triunfo, toda la sangre derramada era su sangre. Llegó la fecha señalada, y el gran ejército cruzó la cordillera. La mole altiva no se opuso, porque sintió que aquella fuerza era su fuerza. Aquellos hombres que pasaban estaban hechos de su polvo y de su piedra. Eran hermanos de sus rocas, de sus tremendos precipicios, de sus crestas. Eran volcanes de los suyos: tenían fuego en la raíz y en la cabeza. Eran montañas y montañas, movilizadas con fervor para una empresa. Del otro lado había pueblos esclavizados y naciones prisioneras. Había seres que esperaban la libertad, había hermanos en cadenas. Un vasto sueño los unía, y era que un sol les disipara las tinieblas. Aquella luz con que soñaban llegó por fin en el temblor de una bandera. Detrás del sol el alma inmensa de San Martín desembocó de las montañas. Y sobre medio continente se desató como un ciclón de luz y llamas. Su fuerza enorme recorría todas las fibras de aquel cuerpo que avanzaba. Y aquel abismo de materia se convertía poco a poco en cumbre de alma. Y era relámpago en los pechos, trueno en las bocas y centella en las miradas. Chispa en el bosque de las crines y tempestad en la floresta de las lanzas. Estaba entera en cada grito de rebelión, en cada puño, en cada espada. Tanto en la sangre turbulenta como en el río silencioso de las lágrimas. Nuestro destino y su destino se confundieron como el hierro en la fragua. Y nuestra historia fue tomando la forma justa de la gloria en sus entrañas. Seamos fieles a esta forma, como soldados de verdad a una consigna. Porque es la forma de la patria: justo equilibrio de valor y de justicia. Sólo una espada como aquella pudo engendrar este milagro de armonía. Porque en ninguna de la tierra la semejanza con la cruz fue tan estricta. Guardemos siempre la memoria de aquella mano sin temor y sin mancilla. Guardemos siempre su recuerdo fundamental, como si fuera nuestra vida. Con el amor con que la fruta guarda en el fondo de su seno la semilla. Con el fervor con que la hoguera guarda el recuerdo victorioso de la chispa. Que su sepulcro nos convoque mientras el mundo de los hombres tenga días. Y que hasta el fin haya un incendio bajo el silencio paternal de sus cenizas.” *Francisco Luis Bernárdez. En: Poemas de carne y hueso, 1943.

domingo, 14 de agosto de 2022

Las tres Vidas de San Martín. Perfiles, roles, escenarios.-14- 08 -2022.-

LAS TRES VIDAS DE SAN MARTÍN. Esteban Dómina.CPN. Historiador. - 14 - O8 - 2O22- José de San Martín vivió 72 años, entre 1778 y 185O. Sin embargo, la suya no fue una vida lineal, monocorde, sino todo lo contrario. Bien podría decirse que tuvo tres vidas en una si se toman en cuenta otras tantas etapas claramente diferenciadas, con roles disímiles y escenarios cambiantes en cada una de ellas. Aunque el protagonista es siempre el mismo, en esos tres momentos de su vida asoman perfiles dispares de su personalidad, dignos de ser descubiertos. El período más intenso de la vida de San Martín transcurrió entre 1812 y 1822, cuando ocupó la centralidad de esa hora en que se jugaba la suerte de la independencia americana y llevó a cabo las hazañas que lo inmortalizaron. Es el capítulo más conocido de su legajo, exhaustivamente abordado en manuales escolares y la abundante bibliografía de todo género que recogen las peripecias de ese tiempo histórico fundacional. Una década que media entre dos decisiones íntimas y trascendentales que cambiaron su destino: la de regresar a su tierra natal y la de retirarse de escena para emprender un largo exilio, ambas adoptadas con plena conciencia. Dos puntos de inflexión en el expediente sanmartiniano que siguen dando pie al devaneo intelectual de historiadores y analistas. Regresó a su patria en 1812, con 34 años cumplidos. Atrás quedaban los seis años de su primera infancia transcurridos entre Yapeyú y Buenos Aires y los ulteriores 28 años en España, donde labró su formación militar y ganó preseas y reconocimiento por su desempeño en los campos de batalla. Ingresó con apenas once años al ejército real y participó de cinco guerras al menos; la postrera, contra la Francia de Napoleón Bonaparte. Cuando la España borbónica había quedado reducida a la isla de León, tomó la decisión de sumarse a la causa independentista. Junto con otros camaradas que compartían igual propósito, obtuvo la baja, y pasó por Londres, donde se embarcó en la George Canning, la fragata que arribó a Buenos Aires en marzo de aquel año. La década siguiente fue a puro vértigo, sumido en una guerra de final abierto y en los avatares y volteretas de la política criolla. El punto más alto de esa etapa fue la organización del ejército más poderoso que conoció América, el cruce de los Andes y las resonantes victorias que abrieron paso a la liberación de Chile y Perú. Nada le fue fácil ni libre de complicaciones, más bien todo lo contrario: desde la desconfianza inicial, hasta la falta de apoyo que le impidió completar la misión en el Perú. En julio de 1822 se reunió con Simón Bolívar en Guayaquil para reunir una fuerza capaz de enfrentar con éxito al enemigo que controlaba parte del territorio peruano. No pudo ser, y entonces decidió retirarse y permitir que fuera Bolívar quien concluyera la gesta americana, como efectivamente pasó. La renuncia al Protectorado del Perú fue el último acto de esa agitada segunda vida sanmartiniana, para dar paso a la tercera. En febrero de 1824 partió a Europa con Merceditas, su única hija, cuya madre, Remedios Escalada, había fallecido pocos meses antes. La finalidad de ese viaje era doble: alejarse de las intrigas palaciegas y encaminar la educación de la niña. Aún no sabía que ese destierro libremente elegido duraría 26 años, hasta su muerte, en 1850. Esa tercera vida transcurrió en el Viejo Continente, entre Bruselas, París y Boulogne Sur Mer. Durante todo ese tiempo estuvo acompañado por Mercedes, su yerno Mariano Balcarce y las dos nietas que alegraron sus días. Y acosado por recurrentes problemas de salud. Tras el intento fallido de retorno de 1829, abandonó la idea de regresar a su patria y de asumir responsabilidades públicas, aunque se mantuvo informado de todo lo que pasaba. Se congratuló a la distancia de la defensa de la soberanía nacional en tiempos de Juan Manuel de Rosas, mientras recibía a visitantes connotados —Juan Bautista Alberdi, Florencio Varela y Domingo Faustino Sarmiento, entre otros— quienes dejaron sus impresiones de esos encuentros. Son entrañables los recuerdos de esa última temporada recopilados por uno de sus primeros biógrafos, Benjamín Vicuña Mackenna., hasta que, según sus propias palabras, la tempestad llegó al puerto. Del final de sus días nos ocuparemos en la próxima nota. Entonces comenzó otra saga, ya no terrenal, cubierta de la gloria que no disfrutó en este mundo en el que debió soportar mezquindades, cuando no agravios e injurias. Por fortuna, el tiempo hizo su trabajo y la memoria de José de San Martín decantó del modo más justo y virtuoso. Ocupa el lugar más alto del podio de los padres fundadores, junto a otros grandes de esa primera hora, y es uno de los pocos personajes históricos merecedores de respeto y consideración unánimes entre sus compatriotas. Y bien ganado se lo tiene. .................................

Cartas de Belgrano a su madre. 1790. Madrid. - 14 - 08 - 2022.-

CARTAS DE MANUEL BELGRANO A SU MADRE. Asociación Belgraniana de Morón.- 14 - O8 - 2O22.- 11 de agosto de 179O: Belgrano escribe a su madre, doña María Josefa González Casero. Da cuentas de las gestiones que realiza para ayudar a los suyos en el pleito que se le seguía a su padre. Habla de sus hermanos, Carlos, Francisco y Domingo; le comenta que no desea graduarse de doctor ya que considera que esto “es inútil y un gasto superfluo”. También agrega que espera un cargo y que rechazó uno que debía desempeñar en Buenos Aires. “S.D. MARÍA JOSEFA GONZÁLEZ: Madrid, Agosto 11 de 179O. Mi venerada Madre y Señora: Tengo recibidas 3 de Vm.: fechas 18 de Enero, 25 y 31 de Marzo; contesto a la primera diciendo haber cumplido con el Caballero Ballesteros visitándole y comunicándole nuestros asuntos, pero ese favor que se pondera es ninguno, y si lo tienen lo guardan para sí; a la verdad, se conoce que no se mira en ese País las trapizondas de éste de cerca, y así creen en que los que van ahí suponen algo, y se engañan; crea Vm. desde luego que los papeles que hacen más bulla en la América, son dados aquí a Pagés, pobres hombres y como de luengas tierras, luengas mentiras, así aparentan lo menos que han tenido la confianza del Soberano; si estándolo viendo nos lo quieren hacer creer, ¿qué será con los que ni aún tienen idea de esto? Vm. desengáñese: no valen cartas de recomendación, dinero y dejarme obrar. En la de 25 me habla Vm. sobre los autos que aquí he visto y hacen un promontorio formidable sólo con los testimonios del Virrey, de las confesiones y las Representaciones que las partes han hecho al Monarca; en el Correo pasado mandé a Vm. el Informe de la Contaduría, que estimaré se reserve como lo que ahora mando, y desde entonces aquí sólo hemos adelantado que el Fiscal haya despachado, que me ha costado mucho, y así el Sábado se firmó; como es tanto lo que levanta dicho Cuerpo de Autos, es muy regular lo remitan a Relator, otro gasto; de aquí pasará al Rey, creo que a pesar de lo mucho que tardan las cosas en estos trámites lograremos vaya lo que tanto hemos pedido y deseamos, el Correo próximo. Lo que añadió el Contador se redujo a aprobar lo que había hecho el Virrey Arredondo respecto a alimentos y para esto se estuvieron más de 15 días, a pesar de mis diligencias; quisiera viese Vm. la pereza de estos Agentes, si uno no atiende por sí, nada, nada se consigue, no piensan sino en chupar, lo demás se llena de polvo en las Mesas de las Oficinas de los Agentes Fiscales, si el interesado no anda con pasos largos, bolsa abierta, y silencio. Nunca los reos que se presentan al Soberano con un pequeño influjo les sucede ponerlos en tan grandes prisiones como se creía Vm. le sucediese a Ortega, quien es verdad que se pasea, pero si me interesase remitir el informe de la Contaduría y vista fiscal respecto de él, haría conocer que no es mucho el sosiego que tanto aparenta; siento a la verdad que no se acomode al genio de Padre mis sentimientos respecto a esta gente, y principalmente de nuestros mismos Paisanos, ya ve Vm. que los jóvenes es indispensable desbarren en alguna cosa, ninguno hay completo; el hombre más sabio a las veces, suele caer en los pensamientos más fútiles que acaso un niño no los tendría; es verdad, que es de gente poco sensata pararse en pelillos, pero cuando cae en desprecio y de una gente que no es nada precisa, esa virtud de la humildad en un corazón humano no puede subsistir y si subsiste, creo que sea más bajeza de ánimo que virtud. Del todo desisto de graduarme de Dr., lo contemplo una cosa muy inútil y un gasto superfluo, a más de que si he de ser Abogado me basta el grado que tengo, y la práctica que hasta hoy voy adquiriendo, lo que sí pienso en dicho grado tengo que sujetarme otros 4 años más en Universidad y a qué gastar el tiempo en sutilezas de los Romanos que nada hacen al caso, y perder el precioso tiempo que se debía emplear en estudiar más útiles, con que si acaso mis ideas no tienen efecto, Vms. podrán disponer como mejor les pareciese en la inteligencia que tengo por muy inútil ser Dr. pues de nada sirve. Estoy aguardando a Carlos con vivas ansias, creo que los vientos contrarios que hay le impidan llegar como me dice Francisco; el Marte ha llegado; ya juzgo a Domingo al lado de Vms. y no dudo de que mi amado Padre le instruirá en la Ciencia Económica; nunca me he atenido a los autores de nada, pues para leer un libro, como siempre pienso sacar alguna substancia y no quiero perder el tiempo en sandeces, pregunto a los hombres sabios que conozco para que me den su sentir y así no creo tener ninguna máxima libertina, sino muy fundadas en la razón; sobre libertinaje mal entendido podía decir a Vm. mucho, baste decir que las preocupaciones nos hacen creer muchas veces que una proposición de un sabio Filósofo sacada desde el fundamento es una herejía, pero mi venerado Padre sabe mucho de esto y podrá a Vm. instruir más a fondo de lo que digo no obstante todo esto he comprado al Balcarce, y al oráculo de los Filósofos, los que leeré; después que acabe con el Inmortal Montesquieu Esprit des Lois, que actualmente tengo entre manos. Infinito me ha complacido hayan tenido Vms. el alivio de [ilegible], alimentos, etc., justamente que el casamiento de Rosarito y que Juliancito y Miguel aprovechen para después enviarlos donde se instruyan, a Italia, a Francia, que es lo que deseo, aunque estoy haciendo y hago mis diligencias p[ara aco]modarme de que después hablaré; también me ha alegrado que a Calderón [ha]yan puesto en su empleo, he estado con el Oficial Salcedo que tiene al presente [ilegible] Mesa de Buenos Aires y me ha contestado que a poco de haber venido fue [al Des] pacho y aún no ha bajado; con esta mutación en el Ministerio tienen tanto que hacer los Directores que apenas pueden dar abasto; estuve con mi favorecedor Aparici que los es de Nueva España, para que se empeñase con el del Perú [que es] Casa Valencia y me dijo que era de [ilegible]; con que si no va la aprobaci[ón de] S. Majestad ahora, en el que viene irá. A la de 31 respondo con lo que llevo dicho anteriormente y por lo [que res]pecta al expedido Real Decreto, sobre salir los Forasteros de aquí, éste no se extendió a los Pasantes de Abogado, cuya certificación manifesté y quedé absuelto y con salvoconducto para presentarme, y hacer los giros y diligencias que nos convienen y cuyas resultas va Vm. viendo, que no se hubieran adelantado ni aún una línea a pesar de lo mucho que se decanta; mi querida Madre: es cosa que la debo mirar como propia, y esto basta; también digo que si no hubiera tenido los 1800 pesos no sé cómo hubiera andado, por estos baila el perro; la cuenta de ellos me la ha pedido Pérez del Río, pero como tenía escrito a Vm. se hallaban en mi poder, no la he dado [roto] venga la respuesta. Mi acomodo lo espero, pues el Dr. Aparici y el Sr. Vega Oficial Mayor a [quienes] pertenece Nueva España, y se pueden decir son los Jefes, me han dicho que si me conformo en ir a este País, iré con honor y sueldo suficiente para mantenerlo, conque estoy en no desperdiciar esta proposición luego que haya una cosa buena, pues creo que la Patria de los hombres es el Mundo habitado; tenía pensado en ir a ésa, mi Patria, de Oficial Real [jubil]ando a Medrano, pero me han puesto unas condiciones muy irritantes a las que he contestado y aún no me han respondido, pero veremos si acaso se compone cualquier vacante que haya en ésa, honorífica y de [ilegible] de Vm. me la avisará, para poner mis puntos, pues tengo conocimientos que me puedan servir, lo mismo que a mis hermanitos. Volverá Vm. mis afectuosas expresiones a mi caro Padre, Abuelita, Tía, hermanitos, a quienes consagro mis afectos, ínterin quedo siempre apasionado y obediente hijo Que Besa Su Mano MANUEL BELGRANO P.D. Aquí se trata de Guerras, para lo que ha salido de Cádiz la gran Escuadra, pero ya todo se ha compuesto, habiendo asegurado el Soberano a los Vasallos para que no levanten los seguros. Nuestra Soberana está embarazada, es lo único que ocurre.” ....................................

sábado, 13 de agosto de 2022

San Martín, su final en Boulogne Sur Mer.- 13 - 08 - 2022.-

SAN MARTIN, SU FINAL EN FRANCIA. Envío de Oscar Horacio Avila. Reflexión de Abel Posse. Facebook.- 13- O8 -2O22.- BOULOGNE-SUR-MER : EL FINAL El señor anciano, el señor argentino, vivía en el piso alto de la casa que le alquilaba el doctor Gerard, en Boulogne-sur-Mer. Promediaba un agosto fuerte, de calores húmedos. Sólo refrescaba en la alta noche cuando la brisa del mar traía los olores salinos del puerto. La brisa entraba como una amiga y él la respiraba profundamente. Ya no dormía. Permanecía sentado contra las almohadas en la penumbra. Pensando. Recordando. Estaba a solas con su larga muerte. A veces se preguntaba desde cuándo empezó a morir. ¿Desde el fin de aquella tarde en Guayaquil? ¿Desde 1829, cuando decidió no desembarcar e irse para siempre de esa patria que empezaba a preferir la anarquía a la grandeza? Ningún ser sabe con certeza desde qué momento pertenece más bien a la muerte, aunque crea seguir por la vida. Hacía mucho que no recibía visitantes. Esa ingratitud lo eximía de tener que fingir preocupación por las cosas reales. La fiesta, las angustias, las glorias... le parecía que no las había protagonizado él, sino otro. Eran como de la vida de otro. Tenía 72 años y estaba casi ciego y ya doblegado por los dolores intestinales. Sabía que los achaques no venían de las cabalgatas terribles a 4OOO metros de altura ni de las vigilias antes del ataque (cuando el jefe necesita eso que Napoleón llamaba "el coraje de las dos de la mañana"). La enfermedad venía del universo de chismes y calumnias, de la inesperada pequeñez de hombres de los que no se había dudado. Se quedaba sentado todo el día esperando los embates del dolor. Cuando no los aguantaba llenaba el vaso con agua y volcaba el láudano ya sin contar las gotas. Juntaba fuerzas hasta el momento en que llegaría Mercedes, la hija, y entonces se pararía y fingiría tener energías como para ordenar los libros del estante o agregar agua para las flores. Lo invaden imágenes perdidas: el resplandor verde y caliente de las selvas de Yapeyú con el portal de piedra de la iglesia jesuítica devorado por las lianas de la irreductible América. Ese aldeón de tejas, Buenos Aires; ve al niño que fue, escapándose en el solazo de la siesta de verano (las gallinas picoteando maíz en los bordes de la Catedral). Ve un teniente coronel, un piano en casa de los Escalada. Las risas de Remedios, Mercedes, Mariquita, quebrándose como cristales en el silencio del atardecer. Ellas, las mujeres, son las que más retornan. Siguen pareciéndole un misterio. Son las dadoras de gracia y de vida. Extraños seres: su madre, la melancólica Remedios; Rosa Campusano, de las noches triunfales de Lima; María Gramajo, y hasta aquellas gitanas de sus primeras experiencias en sus tiempos de cadete en Murcia. Hasta hace poco podía ir erguido, con su bastón y su chalina, por la calle de la iglesia hasta la plaza del municipio. Todavía podía comprarse algún cigarro bueno si había llegado desde Perú su devaluada pensión. El alcalde alguna vez les había hecho saber a los vecinos que se trataba de un gran general, que había vencido a regimientos de España que no había podido derrotar el mismo Napoleón. Todos le decían "le général". Antes, cuando todavía podía hacerlo, él mismo iba a encargar carne de vaca que hacía cortar de una forma extraña. Una vez, el señor Brunet, dueño de la bucherie chevaline contó que el general había señalado con el bastón la cabeza de caballo dorada, insignia del negocio, y le había dicho: "No se deben comer los caballos, señor Brunet". Sería porque en algunas noches sus entresueños se llenan de caballos. A veces son las mulas firmes y astutas en el terrible frío de los roquedales andinos, otras los caballos cargando por el llano, con los ojos enrojecidos, las crines al viento, echando espuma. Le parece oler el noble sudor cuando su asistente retiraba la silla y los acariciaba. A veces tiene la suerte de ser visitado por lo que es para el la más noble de las músicas: el retumbar de los cascos cuando su regimiento azul iba tomando carrera y ya se ordenaba desenvainar sables y bajar lanzas. Si fuera poeta, si no fuera tan reservado, trataría de escribir para retener eso que siente. Trataría de decir que es algo grande, una exaltación suprema de la vida, como la culminación del amor. Son amigos inolvidables. Los caballos del combate, los de las infinitas marchas por los despeñaderos, los del triunfo (cuando entró en Lima y encontró la sonrisa de Rosa) o los callados compañeros de la derrota que lo trajeron, con las cabezas bajas , como apunados, hasta su chacra en Mendoza. ¿Cómo puede haber gente que coma caballos? Sabe que llamarán al doctor Jackson. Si fuera por él, mantendría escondida su muerte. Es cosa de mero pudor: dicen que el cóndor y el tigre se esconden para morir. Por si viene Mercedes, se esfuerza en sentarse ante el escritorio. Cree adivinar en el muro el retrato de Bolívar, del que nunca se separó en sus viajes. Hace no mucho escribió a un amigo: "Es el genio más asombroso que tuvo América". Desde 1830 está muerto. Sin embargo, lo siente vivo. Lo ve llegar con su fasto, su huracán de vida, sus impecables oficiales, rodeado de las mujeres más espléndidas. "César tuvo que haber sido así." Lo escucha citando poetas ingleses o filósofos clásicos. Lo ve junto a Manuela Sanz, la maravillosa amazona, con su casaca de húsar con alamares dorados y su cabellera negra cubriendo las charreteras del rango de oficial que ella misma se había otorgado. Seguramente fue Alberdi, cuando vino a visitarlo, quien le contó que Bolívar dijo que "había arado en el mar". ¿Sí? ¿Hemos arado en el mar? ¿Nunca serán naciones civilizadas? ¿Será la Argentina para siempre una frustración, el eterno retorno del caos de la incapacidad? Escucha voces desde abajo. Parece que monsieur Gerard dice que es el 17 (él ya no les encuentra significado a los números del calendario). Sabe que han llamado al doctor Jackson y hace un esfuerzo para llenar la caja de rapé, que le agrada al médico. Entonces siente el zarpazo que sabe final. El tigre que lo acecha desde las fiebres de Huaura esta vez lo venció. Se derrumba en el lecho. Trató de calmar a Mercedes murmurando algo como "la tempestad que lleva al puerto". Se adormece. A veces surgen ráfagas de su filosofía íntima o atisbos del consuelo religioso. Pero nada agregan a su largo silencio ante la muerte. Nada puede rozar su misterio. Tiene la majestad de ese Aconcagua que le parece ver nítidamente recortado sobre el azul helado del espacio. "¿Hemos arado en el mar? No, general Bolívar. Tal vez sea poco lo que hemos hecho, algunas cabalgatas heroicas... tal vez pudimos hacer más. Pero ellos harán el resto y mucho más, estoy seguro. Le digo que América será. La Argentina será." En su susurro final había seguramente ya más fe que convicción: la cruel América, con su politiquería, había destrozado a sus héroes. En la imagen (foto). "El sueño de San Martín", pintura de Sofía Posadas expuuesta en el Museo Histórico Nacional.

viernes, 12 de agosto de 2022

Día de la Reconquista. 12 de Agosto. Acción de Manuel Belgrano.-12-08-2022.

𝟭𝟮 𝗱𝗲 𝗮𝗴𝗼𝘀𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝟭𝟴𝟬𝟲: 𝗗𝗶́𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗥𝗲𝗰𝗼𝗻𝗾𝘂𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗕𝘂𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗔𝗶𝗿𝗲𝘀. Belgrano y las Invasiones Inglesas – 18O6 y 18O7ᶦ A fines del siglo XVIII y comienzos del XIX se enfrentan Francia e Inglaterra en búsqueda del predominio europeo. En estos conflictos se ve arrastrada España, aliada de la primera. Su repercusión en el Río de la Plata desencadenará una serie de acontecimientos decisivos para la Historia de la Patria que afectarán el sistema colonial hispano, dando a nuestro pueblo la primera oportunidad de manifestar su soberanía. Entonces Manuel Belgrano hace sus primeros ensayos militares. Frente a una posible agresión portuguesa o británica, naciones entonces aliadas, el Virrey Melo de Portugal y Villena, obedeciendo órdenes expresas de la corona, toma las medidas defensivas pertinentes, entre ellas, la designación de Belgrano como capitán de milicias urbanas de infantería, el 7 de marzo de 1797. En un primer momento ese será un empleo honorífico, ya que aún no tendrá posibilidad de una actuación directa. Cuando a principios de junio de 1806, el vigía de Maldonado avista la presencia de naves enemigas, el Virrey Marqués de Sobremonte reconcentra en la Banda Oriental las tropas regulares y en la Capital solo toma medidas en relación a las milicias. El 9 de junio de 1806, Belgrano es designado capitán graduado agregado al Batallón de Milicias Urbanas de Buenos Aires. Se le ordena la formación de una compañía de caballería con jóvenes del comercio, y le ofrecen oficiales veteranos para la instrucción de aquella. Belgrano tiene dificultades para alistar a los jóvenes dado “el odio que había a la milicia en Buenos Aires”. Belgrano narra en su Autobiografía la indignación ante la invasión inglesa “…todavía fue mayor mi incomodidad cuando vi entrar las tropas enemigas y su despreciable número […] esta idea no se apartó de mi imaginación y poco faltó para que me hubiese hecho perder la cabeza; me era muy doloroso ver a mi patria bajo otra dominación […]” Las tropas inglesas comandadas por William Carr Beresford se dirigen sobre la capital, en tanto el Virrey Sobremonte, según un plan preestablecido, dispone el envío de los caudales al interior y se retira hacia Córdoba. Los tesoros caen en manos inglesas y el 27 los invasores ocupan el fuerte de Buenos Aires. Se firma la capitulación el 2 de julio. El jefe inglés toma entonces el juramento de fidelidad a su Majestad Británica a las autoridades civiles y militares de la plaza. Belgrano para no prestar juramento se dirige a la capilla de Mercedes, en la Banda Oriental. Pronto la ciudad se transforma en punto neurálgico de conspiraciones y planes para acabar con el dominio inglés. Los criollos de la ciudad y la campaña organizan las acciones, encabezados por tropas formadas en Montevideo al mando de Santiago de Liniers. Belgrano se entera en su retiro del proyecto y se dispone a pasar a la capital para participar en la lucha, cuando recibe la noticia de la heroica reconquista de Buenos Aires del día 12 de agosto. Beresford capitula y Belgrano se apresta a retornar. En medio del regocijo popular un cabildo abierto reunido el 14 de agosto, quita al Virrey el mando militar de Buenos Aires, que debe delegarlo en Liniers, y dispone la organización de cuerpos armados para asegurar la defensa de la plaza. Los habitantes de Buenos Aires comienzan a agruparse según su origen, en cuerpos de voluntarios bajo la dirección de Liniers; Belgrano participa activamente en la formación de los mismos. En tanto decide tomar lecciones básicas sobre milicias y el manejo de las armas. Fue elegido sargento mayor de la Legión de Patricios voluntarios urbanos de Buenos Aires. Pero la necesidad de asumir nuevamente su empleo de Secretario del Consulado, hace que pida prontamente su baja. Sin embargo, cuando Whitelocke desembarca sus tropas en las inmediaciones de la Ensenada de Barragán, Belgrano actúa en la defensa de la ciudad como Ayudante de Campo del Cuartel Maestre General, Coronel César Balbiani. Nuevamente son vencidos los ingleses y los criollos, artífices del triunfo, toman conciencia de sus fuerzas. La crisis del sistema colonial español acelera la posibilidad de nuestra independencia. Así lo estima Belgrano al conversar con el Brigadier General Crawford, estando este prisionero: “nos faltaba mucho para aspirar a la empresa. Pero, pasa un año, y he ahí que sin que nosotros hubiéramos trabajado para ser independientes, Dios mismo nos presenta la ocasión […]”. 𝗜: www.manuelbelgrano.gov.ar , Belgrano, Invasiones Inglesas, Belgrano y las Invasiones Inglesas 1806-1807. 𝗜𝗺𝗮𝗴𝗲𝗻: Mapa del Río de la Plata que marca la invasión inglesa a Buenos Aires en 1806. Colección Museo Histórico Nacional.