viernes, 20 de agosto de 2021
San Martín su deceso en Francia.- 17 de Agosto de 1850.-
- EL GENERAL SAN MARTIN SU DECESO.
- Granaderos Bicentenario está con Oscar Arturo Fernández García y Marsu Souto.
- EL 17 DE AGOSTO DE 1850
- "ES LA TORMENTA QUE LLEVA A PUERTO"
- El 17 de agosto amaneció mejor, después de varios días de malestares.
Le pidió a su amada Mercedes que lo llevara al cuarto de ella, y que le leyera los diarios, que por causa de su ceguera, ya no podía hacer.
- Almorzó algo, frugal, y compartió la sobremesa con la familia. Luego del mediodía, comenzó a sentirse mal, y volvió a recostarse. Cerca de las tres, percibió que el final era próximo, y le pidió a Mariano, su yerno, que lo llevara a su cuarto y alejara a Mercedes de alli.
Sabiéndose morir, alcanzó a balbucear unas palabras:
-Mercedes, es la fatiga de la muerte...
- Una vez recostado en su lecho, tuvo una pequeña convulsión, cerró los ojos, y partió del mundo de los mortales el Libertador de Tres Naciones.
- El reloj que colgaba de la pared, se detuvo. Eran las 15:00 hs. del 17 de agosto de 1850.
Se fue sin quejas, ni rencores. Bien podía haberlos tenido, ante la ingratitud de los pueblos liberados. Pero no. Se fue tranquilo, con la tranquilidad que solamente pueden sentir los justos.
Pudo haberlo tenido todo. Pero no quiso nada. Y eso sólo pueden hacerlo aquellos hombres que guían sus pasos por el desinterés personal y la vocación de servicio.
- Concibió grandes planes políticos y militares, prácticamente imposibles de realizar por cualquier mortal. Pero para el General, los imposibles no existían. Organizó ejércitos poderosos desde la nada misma, constituyéndolos en herramientas de Libertad y Progreso. Todo lo hizo sin ambiciones personales, porque no era un Conquistador, era un Libertador de pueblos.
- Porque allí donde la rodela de su Corvo holló el suelo, allí los pueblos fueron libres.
Fue el gran promotor de la Independencia Argentina. Luchó. Presionó para que el Congreso de Tucumán declarara la Independencia de la Provincias Unidas, porque el Cruce ya estaba ahí, muy cerca, y él quería llevar en alto, como símbolo de redención, la Bandera de una Nación Libre y Soberana.
- Llevó invicta a través de las más altas cumbres de la América a la Bandera de los Andes, a cuya sombra amorosa, la gente pudo sacudirse el yugo de trescientos años de injusticias. Junto a O´Higgins expulsaron de una vez y para siempre al realista de tierras chilenas.
- Navegó mares tormentosos en pos de un ideal, llegar al corazón del Imperio Español, en donde con más persuasión que fuerza, logró darle Independencia al Perú. Ya lo decía él: “Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón.”. Porque no era un líder sediento de sangre. Siempre trató de que sus campañas, fuesen lo menos sangrientas posibles.
- Cuando estuvo en el cénit de su obra, cuando podría haberse constituido en Rey si lo hubiera deseado, decidió dar un paso al costado, y entregarse al ostracismo voluntario.
Se condenó el mismo al ostracismo y silencio, no por cobardía o egoísmo, sino que lo hizo porque era fiel a sus principios e ideales. Prefirió el olvido, antes que verse inmiscuido en luchas fratricidas.
Siempre añoró volver. Siempre añoró su chacra mendocina. Siempre quiso cerrar sus ojos en la tierra que lo había visto nacer setenta y dos años antes.
- Una de sus mayores máximas nos dice. “Serás lo que debas ser, sino serás nada”. Él prefirió ser la nada, antes de lo que no debía ser.
- Que sus cenizas aún mantengan el calor vivificador del fuego que alguna vez movió su espíritu. Y que ese calor siga calentando el corazón y el alma del Pueblo Argentino.
“…Grande fue cuando el sol lo alumbraba, y más grande en la puesta del sol…”
En el recuerdo y homenaje eterno, Padre Nuestro que estas en el Bronce.
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jueves, 19 de agosto de 2021
El Apóstol Pablo Predicador del Evangelio.- 04 - 08 - 2021.-
- EL APOSTOL PABLO PREDICADOR.
- Roma. Miércoles 4 - 08 - 2021 - CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO.
- Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Cuando se trata del Evangelio y de la misión de evangelizar, Pablo se entusiasma. Sale de sí. Parece que no ve otra cosa que esta misión que el Señor le ha encomendado. Todo en él está dedicado a este anuncio, y no posee otro interés que no sea el Evangelio. Es el amor de Pablo, es el interés de Pablo, la profesión de Pablo, anunciar. Llega incluso a decir: «Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio» (1 Cor 1,17). Pablo interpreta toda su existencia como una llamada a evangelizar: «¡ay de mí -dice- sino predicara el Evangelio» (1 Cor 9,16).
Escribiendo a los cristianos de Roma, se presenta sencillamente así: «Pablo, siervo de Cristo Jesús, apóstol por vocación, escogido para el Evangelio de Dios» (Rm 1,1). Esta es su vocación. En resumen, es consciente de haber sido “apartado” para llevar el Evangelio a todos, y no puede hacer otra cosa que dedicarse con todas sus fuerzas a esta misión.
- Se comprende por tanto la tristeza, la desilusión e incluso la amarga ironía del apóstol con los Gálatas, que a sus ojos están tomando un camino equivocado, que los llevará a un punto sin retorno, han equivocado el camino.
- El eje en torno al cual todo gira es el Evangelio. Pablo no piensa en los “cuatro evangelios”, como es espontáneo para nosotros. De hecho, mientras está enviando esta Carta, ninguno de los cuatro evangelios ha sido escrito todavía. Para él el Evangelio es lo que él predica, esto se llama el kerygma, es decir, el anuncio, ¿cuál anuncio? El anuncio de la muerte y resurrección de Jesús como fuente de la salvación, esta es la predicación de Pablo.
- Evangelio que se expresa con cuatro verbos: «que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas » (1 Cor 15,3-5). Este es el anuncio de Pablo, que nos da vida a todos.
Este Evangelio es el cumplimiento de las promesas y es la salvación ofrecida a todos los hombres. Quien lo acoge es reconciliado con Dios, es acogido como un verdadero hijo y obtiene en herencia la vida eterna.
Delante de un don tan grande que se les ha entregado a los Gálatas, el apóstol no logra explicarse por qué están pensando en acoger otro “evangelio”, quizá más sofisticado, más intelectual, no sé, “otro evangelio”. Hay que notar, sin embargo, que estos cristianos todavía no han abandonado el Evangelio anunciado por Pablo. El apóstol sabe que están todavía a tiempo para no realizar un paso en falso, pero les advierte con fuerza y con mucha fuerza.
Su primer argumento apunta directamente sobre el hecho de que la predicación realizada por los nuevos misioneros, estos de la novedad que predican, no puede ser el Evangelio. Es más, es un anuncio que distorsiona el verdadero Evangelio porque impide alcanzar la libertad, esta palabra es clave ¿eh? Impide alcanzar la libertad que se adquiere llegando a la fe.
Los Gálatas son todavía “principiantes” y su desorientación es comprensible. No conocen todavía la complejidad de la Ley mosaica y el entusiasmo en el abrazar la fe en Cristo les empuja a escuchar a los nuevos predicadores, bajo la ilusión de que su mensaje sea complementario con el de Pablo y no es así.
- El Apóstol, sin embargo, no puede arriesgarse a que se creen compromisos en un terreno tan decisivo. El Evangelio es solo uno y es el que él ha anunciado; no puede existir otro. ¡Atención! Pablo no dice que el verdadero Evangelio es el suyo porque lo ha anunciado él, ¡no! Esto sería presuntuoso, sería vanagloria. Afirma más bien, que “su” Evangelio, el mismo que los otros apóstoles iban anunciando en otros lugares, es el único auténtico, porque es el de Jesucristo. Escribe así: «Os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí, no es de orden humano, pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo» (Gal 1,11).
Se comprende entonces por qué Pablo utiliza términos muy duros. Usa dos veces la expresión “anatema” que indica la exigencia de tener lejos de la comunidad lo que amenaza sus fundamentos. Y este nuevo “evangelio” amenaza los fundamentos de la comunidad.
- En resumen, sobre este punto el apóstol no deja espacio a la negociación, con la verdad no se puede negociar, o tú recibes el Evangelio como es, como ha sido anunciado, o recibes cualquier otra cosa, pero no se puede negociar con el Evangelio. La fe en Jesús no es mercancía para negociar, es salvación, es encuentro, es redención, no se vende en buen mercado.
Cuando se habla del Evangelio y de un posible desorden, no se negocia: la fe en Jesús no es una mercancía a negociar.
- Esta situación descrita al principio de la Carta parece paradójica, porque todos los sujetos en cuestión parecen animados por buenos sentimientos. Los Gálatas que escuchan a los nuevos misioneros piensan que con la circuncisión podrán estar aún más entregados a la voluntad de Dios y por tanto agradar aún más a Pablo. Los enemigos de Pablo parecen estar animados por la fidelidad a la tradición recibida por los padres y consideran que la fe genuina consista en la observancia de la Ley. Delante de esta suma fidelidad justifican incluso las insinuaciones y las sospechas sobre Pablo, considerado poco ortodoxo en lo relacionado con la tradición.
El mismo apóstol es bien consciente de que su misión es de naturaleza divina, ha sido revelado de Cristo mismo a él, y por tanto está movido por el total entusiasmo por la novedad del Evangelio, que es una novedad radical, no es una novedad pasajera, no hay evangelios a la moda, el Evangelio siempre es nuevo, es la novedad.
- Su ansia pastoral lo lleva a ser severo, porque ve el gran riesgo que se cierne sobre los jóvenes cristianos. En resumen, en este laberinto de buenas intenciones es necesario desprenderse, para acoger la verdad suprema que se presenta como la más coherente con la Persona y la predicación de Jesús y su revelación del amor del Padre.
- Esto es importante, saber discernir, hay veces que hemos visto en la historia, también vemos hoy, algún movimiento que predica el Evangelio con una modalidad propia, hay veces con un carisma verdadero, propio, pero luego exagera, y reduce todo el Evangelio al movimiento y esto no es Evangelio de Cristo, esto es el evangelio del fundador, de la fundadora y esto podrá ayudar al inicio, pero al final no da frutos con raíces profundas. Por esto, la palabra clara y decidida fue provechosa para los Gálatas y es provechosa también para nosotros. El Evangelio es el don de Cristo a nosotros, es Él mismo que lo revela, es lo que nos da vida. Gracias.
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San Martín y las logias en América.-19 - 08 - 2021.-
- San Martín y su vínculo con las logias que actuaron en América.
- Grupos secretos de personas con intenciones políticas existen desde los albores de la humanidad; de lo que se sigue que no toda logia es automáticamente de filiación masónica.
- INFOBAE.- Por Pablo Yurman.- 16 de Agosto de 2021.-
Profesor, director del CEHCA.UNR.
San Martín proclama la independencia del Perú (1821)
- La relevancia de la figura de José de San Martín aparece desdibujada hasta bien entrado el siglo XX. Los historiadores se habían ocupado de él, la nomenclatura urbana lo recordaba, pero no fue hasta 1950, oficialmente declarado Año del Libertador, que su persona y sobre todo su obra emancipadora fue puesta en el lugar que merecía. Baste recordar que hasta ese año la actual Avenida del Libertador llevaba el nombre de Carlos María de Alvear, y que en sellos postales y billetes se rendía más culto a Bernardino Rivadavia. Ambos, enemigos declarados de San Martín.
- El primero en apropiarse y deconstruir su retrato fue Bartolomé Mitre quien en su obra San Martín y la emancipación sudamericana lo presenta como un gran estratega militar (que obviamente fue) pero al mismo tiempo, curiosamente, como alguien carente de ideas políticas vinculadas a la realidad sudamericana del siglo XIX. A lo sumo, según esta mirada reduccionista, sus contendientes serán los realistas o a lo sumo facciones chilenas y peruanas, pero el Libertador carecería de enemigos internos argentinos. Luego vendrá el revisionismo histórico a equilibrar la balanza, pero más acá en el tiempo suceden cosas llamativas: para algunos auto-percibidos revisionistas el prócer habría recorrido medio continente durante diez largos y penosos años en una aparente lucha entre “progresistas” y reaccionarios, interpretación forzada y desconectada de los hechos. Se evita por esta corriente detenerse en un aspecto fundamental: ¿acaso sus ideas no cambiaron ni un ápice durante su vida? Tras su desembarco en Buenos Aires en 1812, ¿puede pensarse que su pensamiento de matriz liberal no se modificó en nada luego de tomar contacto directo con realidades que ni se discutían en las logias de Cádiz? Y para culminar el derrotero, no falta quien considere que San Martín era un agente inglés que se limitó a obedecer órdenes emanadas de Londres.
- La cuestión de las logias -algunas vinculadas a la masonería- y la pertenencia o no de San Martín a ellas, es un tema varias veces tratado, pero que quizás habilite algunas precisiones en detalles que dan sentido al conjunto.
- En 1950, la procamación del "Año del Llibertador San Martín" reactualizó los estudios sobre su trayectoria
- Sin entrar a analizar aquí la masonería en sí, es un hecho demostrado que ésta aparece institucionalmente en la Inglaterra del siglo XVIII, fuertemente vinculada a su élite gubernamental, incluida la familia real. Gran Bretaña utilizará en esa época a las logias como un instrumento informal de su política exterior. Por ello, no puede extrañar que los ingleses establecieran al menos dos logias masónicas durante las invasiones a Buenos Aires en 1806 y 1807, las llamadas Estrella del Sur e Hijos de Hiram, en las que se reclutaba a criollos anglófilos dispuestos a colaborar. Recordemos que la fuga de William Beresford, detenido tras ser derrotado en 1806, fue posible gracias a la ayuda de Aniceto Padilla y Saturnino Rodríguez Peña. El colaboriacionismo anglófilo es un hecho recurrente en ciertos sectores.
- Respecto de la famosa Logia Lautaro, se ha precisado que “se componía de dos secciones, una azul y otra roja. A una la denominó San Martín Gran Logia de Buenos Aires, y fue la que actuó en política, con prescindencia de la otra, la cual no intervenía para nada en las deliberaciones de aquélla. Conviene que expliquemos esto: en realidad, en vez de uno, eran dos organismos, aun cuando guardaban entre sí una estrecha relación” (Antonio Zúñiga, La Logia Lautaro y la independencia americana; De Paoli, Pedro, Facundo, 1973). Y agrega el autor algo importante: “La Logia Lautaro iniciaba a los profanos en sus ritos y se ajustaba a ciertas pruebas masónicas. La Gran Logia de Buenos Aires, donde actuaba San Martín, no tenía ese carácter: era esencialmente política, tal como lo manifiesta el autor citado [Zúñiga], prominente masón de Buenos Aires”.
- Por tanto, podemos permitirnos aclarar una cuestión. Las logias como grupo secreto de personas con intenciones políticas existen desde los albores de la humanidad aunque no se las nombre de ese modo. De ello se sigue que no toda logia es automáticamente de filiación masónica, elemento éste eventual, dependiendo de la geografía y la época. Además, a comienzos del siglo XIX, hubo en Buenos Aires logias masónicas, y las hubo también con algunos miembros masones, lo que es algo distinto. Vicente Sierra es contundente cuando afirma: “No es el caso sacar a colación la Logia Lautaro; su ideal americanista de independencia fue criticado por Strangford [embajador inglés en Río de Janeiro, prominente miembro de la masonería] lo que basta para comprender que se trató de una organización que nada tuvo que ver con el Gran Oriente de Londres” (Vicente Sierra, Historia de la Argentina).
- Por mucho tiempo, la historiografía presentó a un San Martín sin enemigos internos, pese a su enfrentamiento total con la facción de Rivadavia
Por mucho tiempo, la historiografía presentó a un San Martín sin enemigos internos, pese a su enfrentamiento total con la facción de Rivadavia
Acá debemos destacar que lo señalado tuvo su correlato en la política de aquellos años. Fue notorio el enfrentamiento entre la tendencia liderada por San Martín y la encabezada por Alvear; la primera apostaba a la declaración de la independencia (no argentina, sino sudamericana), la segunda se coronará con el vergonzoso ofrecimiento de Alvear, en carta al Primer Ministro británico, ofreciendo las Provincias Unidas como protectorado británico. No extraña por tanto que la caída de Alvear, cuyo Directorio duró escasos tres meses, fuera celebrada públicamente en Cuyo, en donde San Martín era en 1815 Gobernador y preparaba el cruce de Los Andes.
- San Martín fue amigo de Alvear, pero en 1814 festejó su caída cuando éste renunció al ideal de la independencia.
- la prueba contundente de que si bien el vínculo de San Martín con alguna logia existió, pero no era de sumisión a las directrices de éstas (que a su vez obedecían a su casa matriz fuera de nuestras fronteras), consiste en la desobediencia de poner el Ejército Libertador al servicio del aniquilamiento de los caudillos federales. Luego del triunfo en Maipú, San Martín retornó casi en secreto a Buenos Aires. Necesitaba fondos para continuar con su campaña lo que planteó en una reunión en la logia que duró varias horas. Sobre este episodio se ha dicho: “Vicente Fidel López, sobre la base de informes verbales de su padre, presente en las tenidas de la logia, informa que el ministro Gregorio Tagle, hizo una enconada oposición a los planes de San Martín y sostuvo la necesidad de utilizar el Ejército de los Andes para la defensa de Buenos Aires y del gobierno, amenazados por el ‘desbordamiento del anarquismo que prevalecía en el Litoral’” (Vicente Sierra).
- San Martín no puso sus fuerzas al servicio de los logistas del puerto, lo que terminará con la caída del Directorio en 1820 tras ser derrotado en la batalla de Cepeda. Pero a cambio no recibirá un solo peso para financiar la campaña del Perú, entre otras cosas porque los comerciantes británicos se negaron a hacer el aporte inicial gestionado por Pueyrredón. Por eso en carta a Bernardo de O’Higgins es claro al expresar: “El partido actual que gobierna Buenos Aires no me perdonará jamás mi negativa a sacrificar la división que estaba en Mendoza a sus miras particulares.”
- “El partido que gobierna Buenos Aires no me perdonará jamás mi negativa a sacrificar la división que estaba en Mendoza a sus miras particulares” (José de San Martín)
“El partido que gobierna Buenos Aires no me perdonará jamás mi negativa a sacrificar la división que estaba en Mendoza a sus miras particulares” (José de San Martín)
La desaparición del Imperio Español era la crónica de una muerte anunciada desde hacía décadas y buena parte de la responsabilidad recae sobre la propia monarquía, que desde la llegada de los Borbones al trono distaba mucho de ser lo que había sido. Por tanto no hace falta dar con un documento secreto para comprender que el rival secular de España, Inglaterra -que sí contaba con una élite de conducción lúcida y ambiciosa-, haría todo lo que estuviera a su alcance para sacar tajada del botín americano de su languideciente rival. Es la lógica de la política internacional. Lo que en definitiva se jugaba entre los criollos era cómo evitar que la ruptura política con una metrópoli totalmente alienada, y la consecuente independencia, no caminara a un proceso de atomización del gran espacio sudamericano, cosa que finalmente ocurrió, fragmentándose la América española en quince repúblicas.
- Acaso ese gran pensador que fue Arturo Jauretche lo resumiera genialmente en Ejército y Política: “Hay dos concepciones. La que tiende al ser de la Nación en primer término, y la que posterga ésta, al cómo ser; la que pone el acento en la grandeza, y la que lo pone en la institucionalidad, en las formas. La primera tiene la tensión puesta en las campañas de la independencia, en el Alto Perú y en la Banda Oriental; es la que genera las epopeyas sanmartiniana y artiguista. Se siente continuadora de la política de España en el continente, ahora para los americanos. Su ámbito es tan grande que sus hombres se llaman así, y no argentinos; esto lo iremos siendo a medida que nos achiquemos; ¡Si apenas nos hemos salvado de llamarnos porteños!”
- Leer más:
- San Martín, el héroe que no temía poner las manos en el barro
- La familia de San Martín: su padre militar y administrador, el recuerdo de Yapeyú y qué fue de la vida de sus cuatro hermanos.
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miércoles, 18 de agosto de 2021
Manuel Belgrano le escribe a San Martín.- 18 -08 -2021-
- Asociación Belgraniana de Morón
- Manuel belgrano, enfermo en Pilar, Cba.le escribe a San MArtín.
- El 17 de agosto de 1819: Belgrano escribe a San Martín, mostrando su satisfacción por haberse solucionado la situación creada entre lord Cochrane y Blanco Encalada. Le informa acerca de su salud.
- Pilar, 17 de Agosto de 1819.
Señor Dn. José de San Martín.
- “MI QUERIDO COMPAÑERO Y AMIGO:
- Conociendo la delicadeza Inglesa, y mucho más en sujetos como el lord Cochrane, no dejaba de tener mis cuidados por el hecho de Blanco; pero tal vez abultaba Yo más de lo que era, porque así sucede a los que están distantes de las ocurrencias. Esperemos, pues, que ahora reunidos nos den un buen día, si logran deshacer la fuerza Española, si, como U. discurre bien, entra dividida en el Pacífico.
Los movimientos que refieren los papeles que U. me incluye, remitidos por Guido, dieron lugar al de la Serna, y si hubiéramos hallándonos en otra circunstancia, habríamos sacado grandes ventajas; pero está visto que todo ha de marchar a pasos lentos entre nosotros, y no es lo peor, pues así tendrá mayor solidez.
- La división de esa Provincia se aumenta, y me alegro, y la que Yo he traído se disminuye y no sé cómo repararla: no es esta Provincia la que nos ha de resarcir las pérdidas.
- Me dicen que el interventor de revistas ya pasó a Santiago; es regular que vaya en busca de la mujer, para después visitar a U. Hay hombres afortunados, y éste es uno de ellos; y no extrañaría Yo que así U., como Luzuriaga le dispensasen su protección, a manera de nuestro Dn. Juan Martín.
Navarro se halla de Teniente lº desde que me representó; conozco lo que U. me dice respecto de él.
- Me complazco mucho de que U. esté aliviado de sus males; Yo, hace unos cuatro días que conozco hallarme mejor, y estoy con las mismas esperanzas que U. de que, calentando el tiempo, se pase de esta incomodidad.
- Los compañeros siempre tienen a U. presente, deseándole toda salud y felicidad como su
MANUEL BELGRANO
-
“Asociación Belgraniana de Morón - 2021 - 25 aniversario"
viernes, 30 de julio de 2021
Las Maestras de Sarmiento por Laura Ramos. - 30- 07 - 2021.-
- LAS MAESTRAS DE SARMIENTO.
- TELAM. 28/07/2021-
- ENTREVISTA a la periodista Laura Ramos, AUTORA DE "LAS SEÑORITAS".
- Ramos: "Sarmiento fue un personaje extraordinario que rebalsó su carácter de asesino de gauchos"
En "Las señoritas", Ramos entreteje el panorama en que se dio el ingreso de las docentes al país, con pinceladas precisas de la Buenos Aires de fines de siglo en la que se habían asentado pudientes familias extranjeras.
- Por Claudia Lorenzón
Autora de "Buenos Aires me mata" y "La niña guerrera", Ramos, que además es periodista, acaba de publicar "Las señoritas", editada por Lumen,
Autora de "Buenos Aires me mata" y "La niña guerrera", Ramos, que además es periodista, acaba de publicar "Las señoritas", editada por Lumen,
- Los amores prohibidos, desventuras, logros y batallas pedagógicas de las maestras estadounidenses que llegaron al convulsionado territorio argentino del 1800 y transformaron para siempre la educación del país, integran las páginas de "Las señoritas", el libro en el que Laura Ramos narra la gesta que impulsó Domingo Faustino Sarmiento a partir del vínculo forjado con allegados a Louisa May Alcott, la autora de "Mujercitas".
- A través de una profunda investigación, Ramos entreteje el panorama en que se dio el ingreso de las docentes al país, con pinceladas precisas de la Buenos Aires de fines de siglo en la que se habían asentado pudientes familias extranjeras. Da cuenta de las luchas armadas del territorio en el que les tocó educar, así como de los amores, secretos y arraigo de las protagonistas de esa epopeya que marcó el nuevo rumbo de la educación argentina.
- "El género que me interesa, que me apasiona desde mis últimos libros, es el de la biografía, y particularmente la biografía de mujeres. Pero además me interesan el siglo XIX y los comienzos del XX", dice Ramos al explicar las características de esta obra.
- Autora de "Buenos Aires me mata" y "La niña guerrera", Ramos, que además es periodista, dialogó con Télam sobre "Las señoritas", editada por Lumen, que en su desarrollo adquiere atractivos tintes novelescos que atrapan por completo.
- Télam:¿Cómo surgió el interés por investigar y escribir sobre la llegada de maestras estadounidenses al país?
- Laura Ramos: Cuando todavía estaba escribiendo la biografía de las hermanas Brontë una tarde me refugié en el museo Sarmiento de la calle Juramento. Entré al museo y a la izquierda me encontré con un vestido de mujer del siglo XIX idéntico al que yo imaginaba que usaban los personajes de "Mujercitas", la novela mítica de mi infancia. Al acercarme, leí en un cartel que pertenecía a una de las maestras que Sarmiento había traído a la Argentina. Yo desconocía esa historia, porque me eduqué en Montevideo. Poco después viajé a Concord, el pueblo cercano a Boston donde vivía Louisa May Alcott, la autora de Mujercitas, junto a un cenáculo de filósofos trascendentalistas y pedagogos entre los que estaba Mary Mann, la gran amiga de Sarmiento e impulsora de su proyecto. Él estuvo en Concord varias veces, el retrato de su hijo Dominguito estaba en la sala de la casa de la señora Mann: así, la historia argentina y "Mujercitas" de algún modo se estaban dando la mano, por medio de Sarmiento y de su amiga Mann. Desde allí me fui a dos universidades donde encontré un corpus enorme de correspondencia de las maestras y de diarios íntimos, de entrevistas, de un material nunca visto antes, extraordinario.
- "Señoritas" da cuenta de las luchas armadas del territorio en el que les tocó educar, así como de los amores, secretos y arraigo de las protagonistas de esa epopeya que marcó el nuevo rumbo de la educación argentina.
- "Señoritas" da cuenta de las luchas armadas del territorio en el que les tocó educar, así como de los amores, secretos y arraigo de las protagonistas de esa epopeya que marcó el nuevo rumbo de la educación argentina.
- T: La figura de Sarmiento fue históricamente muy controversial. Pero el proyecto que gestó respecto de la educación revela que fue un personaje que se planteó desafíos impensados para la época. ¿Qué pensás al respecto?
- L.R: Sarmiento fue un personaje extraordinario que rebalsó su carácter de asesino de gauchos o de victimario de los pueblos originarios. Además de sus acciones y escritos, que reafirman los calificativos de "loco Sarmiento" que se le daban en la época, tuvo una osadía y una inteligencia fuera de serie, que le permitió entender la pedagogía de Pestalozzi que se estaba aplicando en USA a través de Horace Mann, el marido de su amiga Mary Mann. Sarmiento descubrió a Mann en 1845 en Inglaterra, viajó a Boston a visitarlo y 20 años después volvió a USA como diplomático y se conectó con su viuda, Mary Mann, para concretar el proyecto. Toda esta elipsis duró unos 30 años, cruzó su vida. Su inversión en este proyecto significó el 30 por ciento de los egresos del país. Pero a la vez este proyecto cambió la educación argentina. Hasta ese momento estábamos bajo la influencia de la educación española, católica, coordinada por la Iglesia. Éramos un país en construcción que aún no había implementado la creación de un sistema educativo. Hasta hacía pocos años antes las escuelas eran llevadas adelante por la Iglesia, y las niñas eran educadas por la Sociedad de Beneficencia. Se aplicaban castigos físicos y el método de aprendizaje era la memorización. Las escuelas funcionaban en casas de familia, porque no tenían edificios propios. Estas maestras barrieron con esas ideas e implantaron la pedagogía pestalozziana moderna. La escuelas normales que ellas fundaron o refundaron, unas 18 junto a sus respectivas escuelas primarias modelo donde los alumnos de magisterio practicaban, se replicaron en todo el país y en las siguientes generaciones. Además de los jardines de infantes que también crearon.
- T:¿Qué revelaciones te llegaron a partir de la investigación?
- L.R: Tuva muchas revelaciones, que encontré en los diarios y cartas de las maestras. Revelaciones pequeñas, domésticas, o algunas más importantes. Que la abuela inglesa de Borges alojaba a las maestras en casa de su hermana en Paraná; que una maestra murió de sífilis en Buenos Aires y tuvo que ocultarse esa noticia; que una sobrina de Sarmiento y su hija cobraban becas de 20 dólares cada una para aprender en la escuela normal; que la profesora de piano de la hija adoptiva de una maestra era la misma que Victoria Ocampo describe muy graciosamente en sus testimonios; la corrupción de varios políticos de provincia, nombrados por las maestras. Varias tragedias de la fiebre amarilla, de la fiebre tifoidea, los conflictos entre la iglesia católica y las maestras protestantes. Descubrí a una pareja de maestras que vivió como matrimonio durante 53 años en Mendoza. Están enterradas juntas en el cementerio británico de Mendoza.
- T: Si bien se trata de un libro de no ficción, los protagonistas y el escenarios remiten a una historia de ficción, o novelesca. Qué desafíos te planteaste desde el punto de vista de la escritura?
- L.R: Fue muy difícil armar la estructura, porque se trataba de 61 personajes, tenía datos sobre todas y muchos datos interesantes solo sobre algunas, aunque eran muchas. Pero además tenía a otros dos grandes personajes: la historia argentina y la pedagogía que estas maestras habían traído. Los dos cuerpos de estos personajes eran enormes y tenía que decidir cómo insertarlos en el libro.
- Finalmente organicé por orden cronológico y planté los hechos históricos paralelamente al relato de las maestras: reuní a hermanas, primas, amigas en capítulos específicos; el cruce de los Andes en mula tuvo su propio capítulo, la historia de Fanny Haslam de Borges tuvo otro; a la gran pedagoga de San Juan, Mary Graham, tuve que insertarla en más de un capítulo. Casi todos los capítulos están relacionados, porque ellas se conocían y tenían parientes o amigos en común. Hubo dos grandes grupos: las nueve que vinieron en el barco Hevelius, de la Universidad de Winona, y las catorce que vinieron en el buque Maskelyne. Esos dos grandes contingentes que vinieron en 1883 reunían a muchas de las maestras que son protagonistas del libro. Están sus historias de amor, sus aventuras pedagógicas, sus peripecias en la selva y en el litoral, en la cordillera, en los viajes en diligencia de tres semanas, en sus problemas con la fiebre amarilla, con la tifoidea, el paludismo. Sus relaciones con los conflictos armados que conmovían al país. La impresión final fue que estaba contando fragmentos de la historia chica de nuestra patria, una historia chica, doméstica, muy subjetiva, muy restringida a la visión de estas jóvenes extranjeras con sus visiones colonizantes.
- Las maestras, que traían su religión, su moral, su ética, sus costumbres, usaban sus propias lentes para contar a sus familias nuestra historia patria.
LAURA RAMOS
- T: Algunas de las maestras aparecen en el libro como verdaderas visionarias, y por otra parte muy firmes y convencidas de sus proyectos. ¿Cómo era el contexto en Estados Unidos que las convirtió en protofeministas?
- L.R: Estados Unidos en la época posterior a la Guerra de Secesión estaba en ebullición. Particularmente Boston vivía una especie de Siglo de las Luces. La feminista Margaret Fuller formaba parte del cenáculo de pedagogos y filósofos de Concord al que pertenecía Mary Mann. Varias de las maestras eran sufragistas protofeministas.
- "La impresión final fue que estaba contando fragmentos de la historia chica de nuestra patria", cuenta la autora sobre el resultado de la investigación.
"La impresión final fue que estaba contando fragmentos de la historia chica de nuestra patria", cuenta la autora sobre el resultado de la investigación.
- T: Algunas docentes decidieron dejar su dinero o parte de él a los alumnos más necesitados, lo que evidencia una vida entregada a la educación y a los demás.
- L.R: Las dos maestras de Mendoza donaron sus jubilaciones a los niños estudiantes de magisterio. Ellas se habían comprado viñedos y una finca en Mendoza y no necesitaban más dinero. Eran protestantes casi todas, solo vinieron tres católicas. Tenían espíritu de misioneras, propósitos civilizatorios inspirados en el calvinismo y el protestantismo inglés, relacionados con la entrega al prójimo y el olvido de sí mismos.
- Aquí en Argentina, se encontraron con una miseria que las asombró. Probablemente ellas no conocían el sur de su propio país, donde la miseria de los esclavos debía de ser peor que la nuestra.
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LAS MAESTRASDE SARMIENTO.
¿Sabías que Sarmiento convocó en 1869 a 65 maestras estadounidenses para que dieran clases en Argentina?
- 3 septiembre, 2O21
- En esta nota, Billiken te cuenta cómo fue este acontecimiento histórico.
- En 1869 Sarmiento logró que vinieran sesenta y cinco maestras de Estados Unidos a enseñar en las escuelas argentinas. Algunas regresaron a su país poco tiempo después, pero otras se quedaron a vivir en Argentina.
- En 1869 convocó a sesenta y cinco maestras de Estados Unidos. Algunas regresaron a su país poco después, pero otras se quedaron en Argentina a vivir. Las docentes debieron hacer un gran recorrido antes de llegar a sus lugares de trabajo. Como desde Estados Unidos no salían buques hacia Argentina, primero tuvieron que viajar al puerto de Liverpool (Inglaterra) y de allí a Buenos Aires. Posteriormente, según su destino, no tuvieron más remedio que recorrer durante varios días los polvorientos caminos del país para llegar a las escuelas.
- ¿Por qué vinieron las maestras estadounidenses a enseñar a Argentina?
Las docentes de Estados Unidos vinieron a dar clases al país por los salarios (que en un principio eran altos), la falta de trabajo en algunos estados norteamericanos, la expectativa de encontrar marido y el afán de aventurarse en algo nuevo. Todo eso se combinó con la verdadera vocación que estas maestras tenían por la educación popular. El gobierno les ofrecía un contrato por tres años. Una vez aquí, tenían cuatro meses para aprender el idioma y ambientarse, lo cual se hacía en Paraná, lugar donde se había creado la primera Escuela Normal argentina. Muchas habían aprendido castellano en su país. La distribución de las docentes fue equitativa con todas las provincias y muchas estuvieron al frente de pequeñas .
- Escuela-rancho que fundó Sarmiento cuando tenía quince años
- La primera maestra en llegar al país
La primera docente que llegó a Argentina fue Mary Elizabeth Gorman, quien se casó aquí y se radicó en Pigüé (provincia de Buenos Aires). Fue la abuela de la campeona argentina de natación y medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1936, Jeannette Campbell. Otra docente destacada fue Clara Armstrong, creadora y directora de la Escuela Normal de Catamarca que hoy lleva su nombre.
Maestras estadounidenses convocadas por Sarmiento
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- Prólogo
- En enero de 1866 un vapor con treinta y cuatro jóvenes pasajeras navegó desde el puerto de Nueva York hasta el de Seattle, ubicado en el extremo oeste de Estados Unidos, sobre el Pacífico, en una travesía que duró tres meses y medio, ya que el único paso entonces era el Cabo de Hornos, en el hemisferio sur. Las viajeras, todas en “edad matrimonial” y de “carácter intachable”, emigraron protegidas por el gobierno, que con ánimo de poblar el salvaje oeste les prometió trabajo como maestras apenas llegaran. Un reportero del New York Times acompañó al contingente para escribir la crónica de los acontecimientos. El artículo se publicó cinco semanas después del desembarco, e incluyó una lista de los casamientos celebrados hasta ese día. Según el historiador Julio Crespo, que escribió un excelente libro sobre el tema, es posible que este viaje haya servido de inspiración al proyecto argentino.
- En 1901, setenta muchachas cubanas viajaron desde La Habana hasta la Escuela Normal de New Paltz, en el estado de Nueva York, para formarse como maestras. La directora del Anexo Cubano de la escuela de New Paltz fue la estadounidense Clara Armstrong, que en 1878 había fundado la Escuela Normal de Catamarca, en el norte de la Argentina.
- Entre 1869 y 1898 el gobierno argentino contrató a sesenta y una maestras estadounidenses —probablemente viajaron nueve más que no están registradas de modo formal—para trabajar en escuelas normales del interior del país, en muchos casos para fundarlas y, en ocasiones, para ayudar a construirlas. O para defenderlas, cuando se convirtieron en fortines sitiados durante las luchas sangrientas que agitaban la región. Muchas cumplieron los contratos de dos o tres años y regresaron a su país; otras se afincaron en la Argentina, casadas o no; dos de ellas se establecieron como pareja en la provincia de Mendoza durante cincuenta y tres años; ninguna se casó con un argentino. En su mayoría cumplieron con los requisitos pedidos por Domingo Faustino Sarmiento, el impulsor del proyecto: eran solteras, “de aspecto atractivo, maestras normales, jóvenes pero con experiencia docente, de buena familia, conducta y morales irreprochables y, en lo posible, entusiastas y que hicieran gimnasia”.
- Excéntrico en todos los sentidos posibles, de nariz achatada y labios gruesos, orejas sobresalientes y con un aspecto general alejado de cualquier idea de belleza, provinciano, vehemente, colérico, escritor genial, Sarmiento era autodidacta por conversión desde que intentó, sin lograrlo, entrar al colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires. Aprendió griego, latín y francés con un tío clérigo y a los veinte años, en Chile, tuvo una hija con una alumna de diecisiete. La madre se desentendió de la niña y él la tomó bajo su cuidado, le dio su apellido y la llevó a San Juan, para que la criaran su madre y sus hermanas. A los treinta y cuatro años había fundado varias escuelas en Chile y la Argentina y un periódico desde el que lanzaba diatribas al gobierno central, sobre todo a las masas gauchas e indígenas, a las que llamaba la barbarie. Desde muy joven rumiaba varias obsesiones mesiánicas. Una de ellas era unir en una gran confederación a los estados argentino, paraguayo y uruguayo. La capital sería Argirópolis, una ciudad utópica emplazada en la isla Martín García, en ese tiempo en manos de Francia. Otra era cambiar el sistema educativo rioplatense. El 28 de octubre de 1845, exiliado en Chile por el gobierno de Juan Manuel de Rosas, partió hacia España con el encargo del ministro chileno de Instrucción de estudiar los sistemas educativos de distintos países europeos.
- Las ciudades de Europa lo decepcionaron: “He visto sus millones de campesinos, proletarios y artesanos viles, degradados, indignos de ser contados entre los hombres, la costra de mugre que cubre sus cuerpos, los harapos y andrajos de que visten…”. Ya hacia el final del viaje, en Londres, encontró unos escritos del pedagogo estadounidense Horace Mann. Así descubrió al gran reformador de su tiempo, el hombre que había aplicado en las escuelas públicas de su país las nuevas teorías pedagógicas del suizo Johann Heinrich Pestalozzi. Varado en Liverpool, con pocos recursos, se embarcó rumbo a Estados Unidos en el Montezuma, “un rápido velero que hubiera hecho once nudos con la más leve brisa”, para entrevistarse con Mann.
- "Las señoritas" (Lumen), de Laura Ramos
- Durante dos meses viajó en trenes, barcos y diligencias por veintiún estados y una parte de Canadá, una recorrida que registró en una bitácora de viaje alucinada: “Veinte millones de habitantes, todos educados, leyendo, escribiendo y gozando de derechos políticos”. Su exaltación le impidió tomar nota de la pobreza del sur, del analfabetismo, de la cuestión de la esclavitud, de la guerra contra México, en la que Estados Unidos se había apropiado de más de la mitad del territorio vecino. Viajó desde Nueva York hasta Boston haciendo un rodeo desmedido, de más de mil kilómetros hacia Búfalo, en el noroeste, para conocer las cataratas del Niágara y los lagos de Ontario, donde albergó “el secreto deseo de quedarme por ahí a vivir para siempre, hacerme yankee”.
- Aunque el país entero lo fascinó, Nueva Inglaterra fue su “patria de pensamiento”. Boston vivía en ese entonces una especie de siglo de las luces; era el centro cultural más sofisticado de la nueva nación, vecino de la Universidad de Harvard y del foco de filósofos de Concord. El pensamiento de Margaret Fuller, figura destacada entre los trascendentalistas y precursora del feminismo moderno, postulaba una definición del papel de la mujer que tuvo una notable influencia en la personalidad literaria de Jo March, la heroína de Mujercitas. El padre de Louisa May Alcott, su autora, pertenecía al cenáculo de filósofos que había florecido en Boston en 1830 alrededor de Ralph Waldo Emerson. Con su estilo desmesurado y florido Sarmiento describió Boston, el “santuario de mi peregrinación” —ya que allí vivía Horace Mann—, como “la reina de las escuelas de enseñanza primaria”, “la ciudad puritana, la Menfis de la civilización yankee”.
- Horace Mann recibió al argentino en su casa, donde transcurrieron dos días de conversaciones que terminaron con la visita de Sarmiento, escoltado por la señora Mann, a la Escuela Normal de Lexington. Allí, escribió luego Sarmiento, “no sin asombro vi mujeres que pagaban una pensión por estudiar matemáticas, química, botánica y anatomía, como ramas complementarias de su educación. Eran niñas pobres que tomaban dinero anticipado para costear su educación, debiendo pagarlo cuando se colocasen en las escuelas como maestras; y como los salarios que se pagan son subidos, el negocio era seguro i lucrativo para los prestamistas”.
- En esos años secretario del Consejo de Educación de Massachusetts, Mann era el gran innovador de la educación primaria de Estados Unidos. Se contaba que había cerrado su despacho de abogado con la máxima “que mi cliente sea la próxima generación”. Reformador y político, formulaba la importancia de la educación en el crecimiento económico y la necesidad de impartir conocimientos prácticos en beneficio de la comunidad. Formidable credo para una nación capitalista en ciernes. Mann había logrado que el Estado se comprometiera a garantizar el acceso a la educación de todos los niños al margen de las religiones y proporcionó a Sarmiento uno de los principales argumentos para contratar maestras al resaltar la especial habilidad femenina para instruir a los niños pequeños. Un motivo secundario para el argentino, aunque fundamental, fue que las mujeres cobraban salarios más bajos que los hombres, por la misma tarea.
- Quince años mayor, Horace Mann había tenido una infancia y adolescencia pobres y una educación autodidacta, como Sarmiento, aunque luego pudo hacer unos cursos en la Universidad Brown y en la escuela de leyes de Litchfield. Se había casado en 1830, muy enamorado, con la hija del presidente de su universidad, pero ella murió de tuberculosis dos años después. Viudo y parece que muy desdichado, se instaló en Boston, muy cerca de las tres hermanas Peabody, hermosas e inteligentes, estampas vívidas de la nueva generación de mujeres estadounidenses. La mayor, Elizabeth, sería retratada en la novela Las bostonianas, de Henry James, como la señorita Birdseye. Si el personaje de Henry James sugiere un rechazo por la heterosexualidad, la Elizabeth Peabody real fue una militante antiesclavista, defensora de los derechos de la mujer y una innovadora en el campo de la pedagogía. Nunca se casó. Políglota, cultísima, se hizo célebre como impulsora de los jardines de infantes de Estados Unidos. La segunda, Mary, considerada la belleza de la familia, al conocer al joven viudo Horace Mann se enamoró de inmediato, pero él tardó diez años en corresponderla. Las dos hermanas compartían la dirección de una escuela en Boston, que Mary dejó para viajar a Cuba como institutriz, donde trabajó dos años y aprendió castellano. Luego de casarse con Mann escribió varios ensayos y una novela social, Juanita. La menor de las Peabody, Sophia, pintora, escultora y escritora, se casó con Nathaniel Hawthorne, que recién comenzaba su carrera de escritor. Todas las Peabody eran amigas de Emerson y del círculo de Concord, que incluía a Henry Thoreau y a Bronson Alcott. Los Hawthorne eran amigos y vecinos de los Alcott, a los que compraron Hillside, una casita de madera situada junto a Orchard House, el hogar que inspiró Mujercitas.
- y Sarmiento ya no volvieron a verse. En cambio, el sanjuanino retomó el contacto con Mary Mann cuando regresó a Estados Unidos en mayo de 1865, veinte años después de su primer viaje. Viuda desde hacía seis años, Mary Mann se había instalado en Concord con sus hijos y con su hermana Elizabeth, muy cerca de los Alcott. Si Sarmiento hubiera viajado diez años antes, no tengo dudas de que la señora Mann habría postulado para el proyecto a Louisa May Alcott, la inteligente hija de sus amigos. Pero en 1865 Louisa tenía treinta y tres años y ya era una escritora reconocida, a punto de dejar Orchard House para viajar a Europa. Decidida a apoyar el proyecto pedagógico de Sarmiento como si fuera propio, la señora Mann organizó una cena en su casa para que el argentino conociera a Emerson, lector de Facundo. Civilización o barbarie por su intermedio. En Cambridge le presentó al poeta Henry W. Longfellow, que hablaba castellano, y al astrónomo Benjamin Gould, amigo de Humboldt, figura muy importante para los planes sarmientinos, ya que en 1870 viajaría a Córdoba con su familia para crear el Observatorio Astronómico.
- Domingo Faustino Sarmiento
- Si Sarmiento había hecho el viaje anterior con treinta y cuatro años, ahora tenía cincuenta y cuatro no menos impetuosos y el cargo de Ministro Plenipotenciario de la Argentina, el más alto puesto diplomático de ese momento. La Guerra de Secesión acababa de terminar, el presidente Lincoln había muerto asesinado, el país al que había llegado ya no era el mismo, había un brío extraordinario por reedificar la nación. El Freedmen’s Bureau, entre otros grupos, se ocupaba de mandar maestras al sur para civilizar a los esclavos libertos y a la población blanca de pobres recursos. Sarmiento pudo haberse inspirado en sus programas:
- “Cuando en los Estados Unidos los primeros estadistas me preguntaban algo sobre mi país, yo con dolor les contestaba que nuestra situación era igual a la de los estados del sur. Allí, como entre nosotros, la sociedad está dividida entre aristócratas, que son los ricos, los que tienen la tierra y ocupan el poder, y por whites, como allí les llaman a los blancos pobres… que no tienen fortuna, ni quieren instruirse y forman la clase que se llama la ‘canalla’”8. Su discurso en la sociedad histórica de Rhode Island poco después de llegar da cuenta de este plan: “El gobernador Andrew ha mandado ya seiscientas maestras al territorio de Washington, para prepararlo a llevar la toga del Estado. Esta es la forma última de la propagación de los principios del Evangelio, unidos con la libertad y el trabajo libre. Esto es lo que la América del Sur necesita y aceptaría”.
- La amistad entre Sarmiento y Mary Mann, aunque solo se vieron cinco veces mientras él fue ministro, fue muy cercana. Ella tradujo al inglés Facundo y Recuerdos de provincia, y fue motor y vehículo para el viaje de las maestras estadounidenses al sur del continente. Según Barry Velleman, estudioso de su correspondencia, llegaron a una intimidad que admitía que ella le diera instrucciones para lavarse las orejas o consejos sobre la ropa interior más apropiada en el invierno de Nueva Inglaterra. Aunque Mary Mann era solo seis años mayor, los intentos de Sarmiento por recalcar el carácter filial de su relación “sugieren un acuerdo silencioso para diluir cualquier posible energía sexual”. Fue la señora Mann, no Sarmiento, quien mencionó por primera vez el posible envío de estadounidenses a la Argentina, aunque no se trataba de maestros. Le propuso como candidato al señor Charles Babcock, de Salem, “un hombre de color muy inteligente y muy bien educado, que desea emigrar a un país más cálido donde el color no sea un criterio de respetabilidad tan importante como es aquí, ya que a pesar del maravilloso cambio del sentimiento público en relación con las razas de color, todavía sufren penosamente desde un punto de vista social. Creo que el señor Babcock no lleva sangre africana en sus venas —desciende de los indios Narrangansett de Massachusetts, ahora una raza mestiza—, y varios de sus amigos así como otros de raza de color piensan emigrar con él, a algún lugar donde exista el voto libre para todos. ¿Es así allí? Julio 22, 1865”.
- Es difícil imaginar a Sarmiento alentando la acogida de un descendiente de la tribu Narrangansett, y menos aún de “varios de sus amigos así como otros de raza de color”, aunque el plan Babcock no dejaba de ser una posibilidad interesante para la política inmigratoria que necesitaba el Cono Sur. El 25 de noviembre de 1876 escribiría en El Nacional: “Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”. En octubre de 1868, en otra carta, la señora Mann le sugirió que la educadora Juana Manso, que planeaba viajar a Estados Unidos, llevara con ella a una estudiante argentina: “Una joven inteligente e instruida que pueda seguir el curso de entrenamiento normal” para maestras de jardín de infantes. Era un curso de seis meses, con prácticas incluidas, con un costo de cien dólares en total, menos del sueldo mensual que el Estado argentino les pagó a las maestras estadounidenses. La señora Mann ofrecía la posibilidad de que la joven pudiera ser recibida como pensionista en algún hogar o colegio.
- Por qué Sarmiento no optó por ninguna de estas alternativas? Es cierto que los programas que le proponía la señora Mann o los que más adelante se implementaron en Cuba habrían aniquilado el ideal en cierto modo colonizador que parecía agitar, en lo más íntimo, su colosal empresa. Sus expectativas de cimentar un país inserto en la modernidad iban mucho más allá. Él aspiraba al desarrollo de una nación cuya inmensidad territorial aún debía ser integrada al sistema capitalista. Ya no pensaba en Argirópolis y en una confederación de estados del sur, como años antes; la articulación de las culturas autóctonas había trocado en un sueño colonizador: “Imajinese lo que seria un centro luminoso en el interior, una colonia norteamericana, en San Juan, produciendo plata, i cereales, i educando al pueblo”, le escribió a la señora Mann el 15 de enero de 1865.
- La campaña de reclutamiento de maestras no era sencilla, pese a la intensa correspondencia que la señora Mann mantenía con universidades y escuelas y a la difusión que hacía Sarmiento en las conferencias y reuniones a las que asistía como diplomático. El 22 de mayo de 1867, eufórico, escribió a Mary Mann: “Una señorita, linda, joven, y sabiendo un poco de castellano se me presenta solicitando ir a Buenos Aires a enseñar, en lo que dice haberse ejercitado, en ejercicios calisténicos… Creo que su beldad serviría de ese charlatanerismo, necesario para provocar la atención”. Para bien o para mal Ida Wickersham, que carecía de título, no viajó a la Argentina. Casada con un médico del que se divorció mucho después, en 1877, era la profesora particular de inglés de Sarmiento y también su amante. Él le regaló joyas y un vestido rojo de raso y encajes, confeccionado en París, pero el romance terminó con la misión diplomática. Por su parte, las cartas coquetas y frívolas de Ida Wickersham no parecen concordar con el ideal de mujer de Sarmiento, más cercano a su amiga Mary Mann y a Kate Newell Doggett, una reformadora social de la alta sociedad de Chicago que contribuyó a la causa: “Mis amigas Mann y Doggett son, á mi juicio, el tipo de la mujer futura del mundo, con el ferro-carril y el vapor atados á su puerta por vehículos, el mundo por barrio, la humanidad por vecinos y amigos, trabajando, dando ciudadanos á la patria, escribiendo, enseñando…”. En el precioso diario de viaje que dedicó a Aurelia Vélez Sársfield durante su regreso a la Argentina, Sarmiento describió a Ida Wickersham como “la mujer más mujer que he conocido”, esbelta y pálida, con una belleza de reina, y a las circunstancias que lo llevaron a ella como “cierta fatalidad feliz”. En la última carta de la señora Wickersham que se conserva, de 1882, ella se quejaba de un silencio de cinco años de su amante.
- calistenia que proponía Ida Wickersham era una práctica de entrenamiento que solía aplicarse en las nuevas escuelas normales del norte de Estados Unidos. En el seminario de Lexington adonde la señora Mann lo había llevado en su primer viaje, Sarmiento había observado a veinticinco muchachas haciendo gimnasia y enfatizaba la utilidad de los ejercicios físicos “para enseñar a nuestras criollas, tan acostumbradas a estar inmóviles, asistidas por su servidumbre, a usar su cuerpo al modo de los griegos, valorizándolo y glorificándolo”. Las conferencias en Buenos Aires de la gran reformista Juana Manso incluían, entre otros ejercicios, clases de gimnasia, una exhibición que se consideraba inmoral. Ante la falta de postulantes mujeres, en junio de 1867 fueron enviados a la Argentina dos maestros del círculo de Mary Mann. Se trataba del doctor Foster Thayer, que había intervenido como médico en la Guerra Civil, y de Storrow Higginson, capellán de la Infantería de Color durante la guerra, egresado de Harvard y prometido de Una Hawthorne, hija de Sophia Peabody y sobrina de Mary Mann. Para desazón de Sarmiento, los jóvenes no fueron bien recibidos en Buenos Aires y el proyecto se frustró. Storrow Higginson asumió el rectorado del Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, pero tuvo que resignarlo luego del asesinato del gobernador Justo José de Urquiza en 1870, cuando el colegio se transformó en un campo de batalla. De vuelta en Buenos Aires, Higginson rompió su compromiso con Una Hawthorne y se casó con una muchacha argentina. Sin embargo, el catolicismo de la novia y el protestantismo del novio se convirtieron en impedimentos insalvables hasta que al año siguiente, ya en Estados Unidos, el matrimonio se disolvió. Una Hawthorne emigró a Inglaterra, donde dirigió un pequeño orfanato. Nunca se casó.
- En una carta de abril de 1866 Sarmiento comunicaba a Mary Mann las condiciones que había acordado con el gobierno argentino: contratos por dos o tres años; las maestras podrían abrir cursos públicos o clases particulares además de sus cargos en las escuelas; los salarios oscilarían entre cien y ciento noventa pesos oro o pesos fuertes para directoras o docentes avanzadas; se crearían escuelas normales y también escuelas primarias llamadas modelo o de aplicación para que los aspirantes a maestros hicieran sus prácticas.
- En cuanto a los costos del viaje, hubo que hacer varios reajustes. Las travesías de setenta y cinco días en transatlántico, por su lentitud, resultaban excesivamente caras para el gobierno, ya que los salarios se pagaban desde el embarque en Estados Unidos. Sarmiento entonces ideó un itinerario más corto: un buque de Nueva York a Liverpool, y desde allí un paquebote hasta Buenos Aires. Esta combinación resultaba más barata, aun pagando la tarifa de primera clase, ya que el viaje duraba aproximadamente un mes. El contrato incluía los seiscientos dólares del viaje de ida y vuelta en primera clase.
- Si bien los sueldos sumaban más del doble de lo que cobraban las maestras de Seattle cuando los contratos se hicieron en pesos oro, disminuyeron cuando este bajó. Al usarse el peso moneda nacional, la situación empeoró, más allá de que los pagos con frecuencia se atrasaban. Las maestras extranjeras se quejaban de que el costo de vida en la Argentina era igual o a veces superior al de Estados Unidos, con un nivel de calidad que consideraban inferior. La señorita Elizabeth Coolidge, que trabajó en la Escuela Normal de Rosario en 1879, observó que “los buenos maestros eran a menudo desplazados para dar lugar a protegidos políticos con poca o ninguna preparación”. Pero las maestras descalzas, como se solía llamar a las docentes argentinas, también tenían razones para protestar. En su exhaustivo libro sobre la Escuela Normal de Paraná, Sara Figueroa reporta que los profesores locales de anatomía, francés, música y dibujo cobraban entre treinta y cincuenta pesos de sueldo. Este contraste entre los salarios de argentinos y extranjeros derivó en fuertes desacuerdos, personales y políticos. Pero no solo los salarios provocaban suspicacias entre uno y otro sector. El protestantismo de la mayoría de las maestras estadounidenses tuvo una pésima acogida en la Iglesia católica argentina. Los conflictos en esta área, que culminaron con una ruptura de relaciones con el Vaticano, involucraron directamente a las maestras extranjeras.
- Se contemplaba, además, que durante los primeros cuatro meses las recién llegadas recibieran un entrenamiento intensivo en el idioma. Al leer algunas cartas de las maestras descubrí que muchas ignoraban, antes de viajar, que debían dictar sus clases en castellano. Cuando lo supieron, se preguntaron cómo irían a enseñar pedagogía en un idioma que desconocían. La maestra Jennie Howard comentó con mordacidad en sus memorias: “El Ministro de Educación tenía por lo visto gran fe en la capacidad de las mujeres americanas al enviarlas, después de cuatro meses de estudio del idioma, a lejanos rincones de la república, donde el inglés en la mayoría de los casos era rara vez oído… Con el castellano que las maestras podían manejar entonces, se esperaba que llevasen no solo la tarea de organizar y administrar las escuelas normales, sino también la enseñanza de las materias más importantes relacionadas con la profesión de maestro, como psicología, metodología y ciencias de la educación, y que corrieran además con toda la correspondencia oficial con el gobierno”. En esta fisura se ubica uno de los desajustes más visibles del proyecto sarmientino, o una de sus paradojas. En la práctica, las materias que empezaron a impartir las maestras extranjeras durante sus primeros años fueron gimnasia, música, francés o economía doméstica, las menos exigentes en términos idiomáticos.
- Sarmiento resaltaba, tal vez con un ánimo matrimonial que no se vio recompensado, los importantes vínculos que podrían establecer las extranjeras en la Argentina: “La situación social que ocuparán será tan distinguida y sin mala interpretación me atrevo a decir mejor que aquí [Estados Unidos], por el prestigio que las acompañaría de ir tan poderosamente recomendadas, ser norteamericanas, y personas de saber. Sus relaciones serían pues, las primeras familias del país”. Por provinciano, o por pobre, se equivocó. La aristocracia local nunca consideró a las extranjeras más que como unas honorables institutrices. Con todo el respeto del que las investían sus cargos pedagógicos, su sabiduría y en particular su nacionalidad, las maestras no lograron integrarse en las familias patricias.
- 1867, durante una cena de honor en la Universidad de Wisconsin, en Chicago, Sarmiento conoció a una inteligente y atractiva maestra de veintitrés años que hablaba castellano. Un año y medio más tarde, Mary Gorman viajaba hacia la Argentina, con la misión de dirigir la nueva Escuela Normal de San Juan. A su llegada en 1869, Mary Gorman se encontró con una Buenos Aires en esa instancia un poco imprecisa, como señala la historiadora Francis Korn, en que pasó de ser “un poblado muy chato y cuadrado” a “la que en muchos aspectos es la ciudad más importante del hemisferio sur”. Las manzanas de casas bajas de la capital ya dejaban ver algunas casas de altos, los frentes seguían siendo austeros, con las rejas en las ventanas al estilo español. En las calles estaba llegando la gran modernización de la luz a gas, pero aún no se había construido un puerto. Los grandes barcos debían atracar a veinte o treinta kilómetros de la tierra para no encallar en las aguas poco profundas, las maestras debían subirse a unas inestables falúas o barcazas para llegar hasta el muelle, y los días de poca agua a unas carretas tiradas por bueyes que las “arrastraban por el barro”. El muelle no era más que un espigón de madera de trescientos metros de largo que llegaba al edificio de la Aduana.
- Cuando la señorita Gorman tomara la diligencia hacia San Juan, como estaba previsto, se vería frente a un paisaje mucho menos amable. Pese a las aspiraciones de Sarmiento, el interior estaba alzado en armas. La Guerra de la Triple Alianza, que unió a la Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay entre 1864 y 1870, insumía costos enormes y había alimentado una oposición furiosa en el litoral y en el norte. El levantamiento del caudillo Ricardo López Jordán y el asesinato de Urquiza, ocurridos en 1870, en la misma semana en que otras tres maestras estadounidenses estaban a punto de tomar la diligencia rumbo a San Juan, sintetizan las contradicciones del país. En 1868 la Argentina tenía una población de casi dos millones de habitantes, de los que solo trescientos sesenta mil sabían leer. La proporción entre los quinientos médicos y los mil curanderos revela el desarrollo desigual y combinado, distorsionado y pujante que convivía en el territorio.
- El 16 de agosto de 1868, mientras navegaba de regreso a la Argentina después de tres años en el exterior (“los tres años más felices de mi vida”), Sarmiento fue proclamado presidente. Buenos Aires lo recibió con júbilo, pero los viejos conflictos entre los federales del interior y los unitarios porteños habían recrudecido con los nuevos enfrentamientos, a los que él no era ni sería en absoluto ajeno. Antes de dejar su país Sarmiento había renunciado a la gobernación de San Juan, presionado por las fuerzas provinciales que lo acusaban del asesinato del caudillo Ángel “Chacho” Peñaloza, ocurrido el 12 de noviembre de 1863. La cabeza del Chacho había sido cortada y clavada en la punta de un poste en la plaza de Olta, en La Rioja, frente a su familia; su esposa, Victoria Romero, había sido obligada a barrer la Plaza Mayor atada con cadenas; se dijo que una de las orejas del Chacho había sido enviada en un sobre, como regalo, a Natal Luna, el dirigente liberal más importante de La Rioja. Una vez conocido el hecho, Sarmiento escribió al presidente Mitre: “No sé qué pensarán de la ejecución del Chacho, yo inspirado en los hombres pacíficos y honrados he aplaudido la medida precisamente por su forma, sin cortarle la cabeza al inveterado pícaro, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses”. Cuando Juan Bautista Alberdi le lanzó a Sarmiento su frase “Facundo es usted”, ¿no tenía cierta razón en acusarlo de encarnar la barbarie que pretendía combatir? Si bien no emigraron dos mil maestras, como aspiraba Sarmiento, las sesenta y una que llegaron al Cono Sur eran profesionales altamente calificadas excepto dos, que de todos modos tenían una excelente educación y conocían la pedagogía pestalozziana. Aunque viajaron muchas antes y después, en el año 1883 llegaron veintitrés mujeres, distribuidas en dos grupos. El primer embarque de nueve maestras, que trajo el buque Hevelius, también era llamado el grupo de Winona, porque la mayoría de las graduadas provenía de esa universidad, en el estado de Minnesota. El segundo, conocido como el contingente del Maskelyne, liderado por la señorita Clara Armstrong, trajo catorce. De todas las maestras, solo dos se casaron antes de terminar sus contratos. Treinta y seis continuaron enseñando cuando estos se terminaron, y veinte se quedaron trabajando hasta morir en la Argentina.
- En términos estrictamente económicos, el proyecto sarmientino fue una catástrofe. Los gastos representaron el treinta por ciento del total de egresos del país y absorbieron el cuarenta y dos por ciento de los ingresos tributarios. Pero ¿en qué términos debería medirse? Para la gesta de Sarmiento, la construcción de la nación implicaba la difusión de la educación popular y de los valores de la que nombraba como civilización, la formación del ciudadano y su disciplinamiento. Tulio Halperin Donghi escribió sobre el “desgarrado” estilo político de Sarmiento, fundamental en el pasaje del pasado colonial a una definitiva estructuración de la patria. El proyecto de alfabetización sarmientino, con toda la violencia y el degüello que el pasaje de la oralidad al universo letrado arrastró, no dejó de significar una transformación cultural y una orientación hacia nuevos tipos de identidades sociales. En un sentido más general, la fundación de las escuelas normales fue decisiva a la hora de contabilizar el porcentaje de asistencia escolar de Iberoamérica. La llegada de las maestras estadounidenses profesionalizó, o consolidó, la enseñanza como instrumento de las mujeres para forjar su independencia. La impronta sarmientina de remover la cultura hispánica colonial, a la que consideraba un obstáculo para el progreso, se entroncó con el método Pestalozzi, cuya pedagogía no pudo ensamblarse con la tradición escolástica del catolicismo. La nueva pedagogía seguía el orden de la naturaleza del niño, incentivaba la exploración y la observación como métodos de aprendizaje e incorporaba el juego como elemento central para organizar experiencias. Eliminaba la memorización, los castigos corporales, promovía la enseñanza para ambos sexos y para todas las clases sociales, proponía escuelas de oficios para huérfanos y mendigos y postulaba a la educación como herramienta para erradicar la pobreza. Juana Manso, agente de la nueva corriente en el aparato del Estado argentino, insertó la lucha feminista en la búsqueda de un modelo de país. Ella entendía que la emancipación de la nación debía ser también la emancipación del intelecto de sus miembros, y entre ellos estaban incluidas las mujeres.
- La mayoría de la información disponible sobre las maestras sarmientinas fue producida por la estadounidense Alice Houston Luiggi, que entre 1948 y 1952 entrevistó a las sobrevivientes, a sus alumnas, sus hijos y nietos en la Argentina y en Estados Unidos y mantuvo correspondencia con decenas de personas relacionadas con ellas. Luego de una investigación minuciosa e hiperbólica, en 1959 consiguió publicar en castellano el libro Sesenta y cinco valientes. Sarmiento y las maestras norteamericanas, por el minúsculo sello editorial Ágora. En 1965 salió la versión en inglés, 65 Valiants, publicada por University of Florida Press. Escrito con un tono anacrónico y encantador, desordenado, sentimental, carente de citas, el libro omite más de lo que su autora supone y, es probable que por pudor y discreción, comenta más de lo que informa.
- El archivo con todas las entrevistas y cartas de la investigación fue cedido en 1864, un año después de su muerte, a la Universidad de Duke, donde permaneció adormilado sesenta años. En 2017, poco después de entregar a mi editorial una biografía sobre las hermanas Brontë, casi por accidente me encontré en la Universidad de Duke, un edifico gótico de Carolina del Norte. Allí descubrí los llamados Luiggi Papers, un archivo asombroso que desbordaba en todos los sentidos posibles las doscientas cuarenta y cinco páginas del libro de Luiggi, con un material dramático que parecía no tener límites. Entre otros documentos exquisitos, encontré el diario íntimo de la prima de veintiún años de las niñas Allyn, dos maestras procedentes de la helada Minnesota, que me reveló el nexo entre la abuela inglesa de Borges y las maestras de Paraná. Unas semanas después, en la biblioteca de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, encontré los cientos de cartas que las dos maestras más jóvenes, las únicas no graduadas, enviaron a su numerosa familia durante los tres años que trabajaron en San Juan. Las cartas de las hermanas Atkinson no habían sido vistas por Luiggi, de modo que me encontraba ante un material virgen, virgen de historiografía. A diferencia de los diarios íntimos de otras maestras, que parecían seguir algún modelo establecido de escritura, las Atkinson tenían estilo. El estilo de Sarah Atkinson, la mayor, es cientificista, generoso en los datos y parco en opiniones, contiene sucesos políticos y mucha información sobre la vida de la provincia. Las cartas y diarios de Florence Atkinson, de veinte años de edad y una marcada afición literaria, cuentan las vidas privadas, desde sus aventuras en la cubierta del transatlántico hasta el cruce de los Andes que hicieron a lomo de mula, con notable gracia. Las cartas de las chicas Atkinson revelan dos obsesiones: el pelo y la gordura. Se rapaban, confeccionaban pelucas, dejaban crecer las melenas, temían que les crecieran lacias. Su preocupación por engordar, la aflicción que sentían al bajar de peso, respondían a la moda de la época y también a la inquietud de la familia por la salud de Florence, que contrajo fiebre tifoidea poco después de llegar.
- En la Argentina me encontré con estatuas, edificios, cementerios, con parasoles y vestidos relacionados con las maestras, con hijos y nietos de personas involucradas con ellas, con las indagaciones y algunos libros de los historiadores locales, con el hallazgo de la sobrina bisnieta de Sarmiento en San Juan. Gran parte de mi investigación transcurrió entre bóvedas y monumentos funerarios, mientras desempolvaba antiguas actas de defunción. Así, en un archivo del Cementerio de la Recoleta descubrí que Agnes Trégent, una maestra formidable que recitaba a los Poetas de los Lagos de memoria, había muerto de paretic neurosyphilis, la enfermedad maldita de la época. La verdadera causa de su muerte fue ocultada con prudencia, ya que podría haber acarreado un grave descrédito para el proyecto de Sarmiento.
- Pero fueron las cartas de la maestra Mary Conway, corresponsal prolífica que con sus chismes lustró, o borroneó, las biografías de cada una de las compatriotas que conoció y también de las que oyó hablar, las que pusieron chispa y efervescencia a las historias. A partir de estas cartas Mary Conway se convirtió menos en un personaje histórico que en una fuente espléndida, malintencionada y precisa. No por nada la sobrina de Mary Conway, Helen Conway, cuando le prestó las cartas de su tía a la historiadora Luiggi, le pidió que no publicara “expresiones, opiniones, que son solo para información de la familia… Hay algunos párrafos que no deben, incluso hoy, ser públicos”. A oídas o desoídas del ruego de la sobrina, los párrafos que incluyó Luiggi en sus documentos son suficientes para convertir a Mary Conway en la voz más categórica para narrar la vida íntima de sus compatriotas.
- Aunque esta edición incluye fichas biográficas de las sesenta y una que viajaron a la Argentina, solo conté las historias de unas veinte maestras: las más jóvenes, las grandes pedagogas, las aventureras. La bostoniana Jennie Howard describió las piedras y los escupitajos que recibió, con sus compañeras, durante los conflictos religiosos en Córdoba; las cartas de las hermanitas Atkinson narraron la rebelión contra el gobernador Anacleto Gil en San Juan; los reportes de Emma Caprile sobre los insurrectos de 1880, que le pidieron usar la Escuela Normal N° 1 de Buenos Aires como hospital, contaron las guerras civiles como nadie. En sus cartas familiares, entre las listas de pedidos que enumeraban cintas para sombreros y metros de algodón blanco para la menstruación, estas mujeres fueron escribiendo, con caligrafía inglesa y desigual, una historia posible de la patria bárbara. Este libro no es más que la transcripción, lo más fiel y meticulosa posible, de esos apuntes domésticos.
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Las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes.-30-07-2021-
-«Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes»
(Reflexiones comparadas).
Archivado en BERTA Cáceres. España,23 octubre, 2017
Las chicas malas, son las que rompen con las conductas tradicionales y viven su propia vida de acuerdo a sus deseos y conciencia. Estas son, como diría Simone de Beauvoir, las que llegan a ser mujeres y no “lo otro”, superando los fuertes obstáculos externos que condicionan su libertad.
La famosa frase “Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes, que unos la atribuyen a Mafalda, cuyo autor es Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido como Quino, humorista gráfico e historietista argentino y otros la atribuyen a Elizabeth Hilts, escritora norteamericana, famosa por sus libros y artículos de autoayuda dedicados a la mujer, catapulta en forma magistral los límites conductuales de cada mujer para alcanzar su libertad.
La paradoja consiste en que las buenas solo podrán ir a un solo lugar -el cielo- por lo tanto, el cumplimiento de su rol femenino apegado a las tradiciones de lo que es “bueno”, limita su libertad de decidir. Empero la frase deja claro que las chicas malas pueden ir a todas partes, inclusive, al cielo, por lo tanto, son capaces de dirigir sus vidas y decidir por ellas mismas.
Sobre la libertad
John Stuart Mill, representante de la escuela económica clásica, en su ensayo Sobre la Libertad, dice: “La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el disfrute de los mismos derechos. Estos límites sólo pueden ser determinados por la ley”.
Para los seres mortales que no son filósofos, la libertad es simplemente la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad de la persona. Cuando una mujer asume el rol de género, acepta las funciones asignadas por la sociedad y su comportamiento es acorde a lo que se espera de ella como portadora del sexo femenino y no necesariamente a lo que elija, entonces, no obra por voluntad propia.
Para la ONU, la igualdad de género implica que todos los seres humanos, tanto hombres como mujeres, tienen la libertad para desarrollar sus habilidades personales y para hacer elecciones sin estar limitados por estereotipos, roles de género rígidos, o prejuicios. “Comprende la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de mujeres y hombres, niñas y niños, para lo cual deben considerarse los intereses, aspiraciones y necesidades específicas de las mujeres y de los hombres, siendo valoradas y favorecidas de la misma manera”.
Si las chicas buenas, que son las que cumplen con las expectativas de los roles sociales que han sido transmitidos de generación en generación, con una fuerte dosis de sumisión ante el hombre, actúan en contra de sus deseos, se sienten oprimidas, infelices y encadenadas, entonces, no pueden ser personas libres. Germaine Greer, una de las feministas más importantes del siglo XX, hace un llamado a estas mujeres exhortándolas a “negarse a ser sumisas y crédulas, pues el disimulo no puede servir a la verdad».
Por el contrario, las chicas malas, son las que rompen con las conductas tradicionales y viven su propia vida de acuerdo a sus deseos y conciencia, no bajo la presión social. Estas, como diría Simone de Beauvoir, son las que llegan a ser mujeres y no “lo otro”, superando los fuertes obstáculos externos que condicionan su libertad.
A continuación, algunas acciones que podrían clasificar a las chicas buenas de las malas, considerando a las llamadas buenas, como las atadas y las otras, como desatadas.
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(Continuación del texto publicado más arriba).
Catalogación. Dos visiones, dos opiniones.
- Es cuestión de buscar el punto intermedio.
-Chicas buenas.
-Trabaja solo en su hogar
-Cocina por obligación
-Son casadas…para toda la vida
-Solo ha tenido sexo con su esposo
-La casa y el carro es del marido
-Sale con amigas casadas o su esposo
-Es usuario autorizado de la tarjeta de crédito de su esposo
-Viste con decoro
-No interrumpe a su marido, ni le lleva la contraria
-Utiliza el dinero de su esposo para los gastos del hogar
-Pregunta a su esposo “si puede ir a…”
-Chicas malas.
-Trabajan en oficina, industria o comercio…y en su hogar
-Cocina por diversión
-Son divorciadas y viven en unión libre
-Tiene sexo con quien le apetece
-La casa y el carro son de ella
-Sale con quien quiera
-Es titular de su tarjeta de crédito
-Viste como le da le gana
-Dialoga, discute y discrepa con su marido
-Aporta con su trabajo el dinero para los gastos del hogar
-Informa a su esposo a donde va a ir
- Por lo anterior, lo que define a ambas chicas no es la bondad o maldad de cada una, sino el grado de libertad que posee, esa verdadera libertad que según Michel de Montaigne consiste en el dominio absoluto de sí mismo y que Miguel de Cervantes consideraba que “no pueden igualarse a los tesoros que encierran la tierra y el mar”.
- Sabemos que es mucho más fácil ser chica buena que chica mala, pues la segunda es criticada, cuestionada, fustigada y hasta enajenada socialmente al romper con la formación dirigida a actuar de la manera “correcta” congruente a su rol femenino. Sin embargo, la capacidad, educación, pasión y espíritu de lucha de más mujeres que se rebelan ante la sumisión, tradiciones machistas y acciones discriminatorias por razones de género, la llevarán a muchos caminos, incluyendo el que las dirige al cielo.
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