martes, 10 de marzo de 2020

San Martín vuelve a Buenos Aires. - 10 - 03 -2020.-

EL REGRESO A CASA - SAN MARTÍN EN BUENOS AIRES.

Era el lunes 9 de marzo de 1812 en la ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María del Buen Ayre. Los viajeros, que acababan de arribar en la fragata inglesa George Canning, contemplaron desde el río el caserío chato, de blancas casas bajas, donde emergían las bellas torres de sus iglesias, sonoros campanarios cuyos repiques acaso les sugirieron un saludo de bienvenida.
Más allá del Fuerte, hacia el Norte, se divisaban las verdes barrancas del Retiro. La operación de desembarco fue harto lenta y complicada. De la fragata, los viajeros trasbordaron a lanchones y de éstos a las "carretillas" de madera forradas de cuero de potro con altas ruedas, arrastrada la cincha por fornidos caballitos criollos. En esta forma, desembarcaron también varios oficiales del ejército español peninsular que venían de Londres, entre ellos y el más antiguo, el joven teniente coronel de caballería don José de San Martín, el futuro héroe argentino y americano, quien llegaba a su tierra natal impulsado por altos ideales de bien común, y llevado, sin duda, por la mano de Dios.
La Gazeta, órgano oficial del Gobierno, en su edición del viernes 13 de marzo de 1812, consignó los nombres de los oficiales recién llegados. Todos ellos, con excepción del teniente coronel San Martín y el primer teniente de Guardias Valonas Eduardo Kalitz, barón de Holmberg, tenían familia en Buenos Aires. El capitán de infantería Francisco de Vera, el capitán de milicias Francisco Chilavert y el alférez de navío José Matías Zapiola habían sido arrestados en Montevideo el 12 de julio de 18l0 por las autoridades españolas, a causa de su adhesión a los patriotas de la Junta de Buenos Aires. Encarcelados y enviados a España, obtuvieron en Cádiz su libertad y se fugaron luego a Londres. El capitán Francisco Chilavert viajó en la "George Canning" con sus hijos José Vicente, que se hizo muy amigo de San Martín, y Martiniano, futuro corone argentino, quien entonces sólo contab ocho años de edad. El alférez Zapiola tenía a su hermano Bonifacio, abogado en el Superior Tribunal de Justicia de Buenos Aires, quien había también adherido a la causa de Mayo.
Una de las familias más distinguidas dé la sociedad porteña era la de Balbastro, es decir, la familia de la madre del alférez de Carabineros Reales don Carlos de Alvear. Según la tradición, la casa de los Balbastro era donde se celebraban las más concurridas reuniones sociales nocturnas llamadas "tertulias". Era, pues, una casa amplia y acogedora. No puede haber dudas de que allí se alojaron Alvear y su joven y bellísima esposa, doña Carmen Quintanilla. Existía en la época el hotel o fonda de los "Tres Reyes", en la calle del Santo Cristo (hoy 25 de Mayo), entre la de Las Torres (hoy Rivadavia) y La Piedad (hoy Bartolomé Mitre), donde bien pudo alojarse San Martín. Pero la sencillez de costumbres, la caridad cristiana, la llaneza criolla en el trato, la benevolencia y serena alegría de la vida social en Buenos Aires, confluían en un franco sentimiento hospitalario, por el cual los viajeros se alojaban normalmente en las casas de familia, que hasta habían abierto sus puertas para cobijar a los enemigos: los vencidos oficiales ingleses de las invasiones de 1806 y 1807. Las estrechas y profundas relaciones de amistad y camaradería existentes en ese momento entre Alvear y San Martín, hacen aparecer como muy probable que la encumbrada familia Balbastro albergara también a nuestro héroe. En esa casa vivía la abuela de Carlos de Alvear, doña Bernarda Dávila, dama porteña viuda desde 1.802 del acaudalado comerciante aragonés don Isidro José Balbastro, dueño que fue -según su testamento- de una tienda "muy bien surtida" en sociedad nada menos que con Gerónimo Matorras, primo hermano de la madre de José de San Martín, con quien Gregoria Matorras llegó a Buenos Aires, cuando ya casado con doña Manuela de Larrazábal volvía con el nombramiento de gobernador de Salta del Tucumán, donde se hizo famoso como explorador del Chaco. Esta vieja e íntima relación familiar refuerza, sin duda, la posibilidad de que San Martín inaugurara su estada porteña en el hogar de los Balbastro.
FUENTE: "La vuelta de San Martín" por Juan Piccinali - Instituto Nacional Sanmartiniano.

lunes, 3 de febrero de 2020

Juan Bautista Cabral salvó a San Martín.- 03 - 02 - 2020.-

207º ANIVERSARIO DEL COMBATE DE SAN LORENZO (1813 - 3 de febrero - 2020). SAN MARTÍN SOLICITA AL SUPERIOR GOBIERNO ACTO DE JUSTICIA REPARADORA CON LOS GRANADEROS QUE SACRIFICARON SUS VIDAS A LA PATRIA.
Antes de finalizar el mes de febrero de 1813, San Martín se dirigió de nuevo a su gobierno para hacer un acto de justicia reparadora con los granaderos que en San Lorenzo habían honrado la patria con el sacrificio de sus vidas.
 Textualmente, decía: "Como sé la satisfacción que tendrá V.E. en recompensar las familias de los individuos del regimiento, muertos en la acción de San Lorenzo, o de sus resultas, tengo el honor de incluir a V.E. la adjunta relación de su número, país de nacimiento y estado. No puedo prescindir de recomendar particularmente a V.E., a la viuda del Capitán don Justo Bermúdez, que ha quedado desamparada con una criatura de pecho, como también a la familia del granadero Juan Bautista Cabral, natural de Corrientes, que, atravesado por dos heridas, no se le oyeron otros ayes que los de '¡Viva la patria!; muero contento por haber batido a los enemigos'; efectivamente, a las pocas horas feneció, repitiendo las mismas palabras".
Fuente:
Otero, J.P., Historia del Libertador Don José de San Martín, Tomo 1, Círculo Militar, Buenos Aires, 1978

jueves, 30 de enero de 2020

Abrazo de San Martín y Belgrano, en Yatasto.-29-01-2020.-


San Martín y Belgrano: abrazo de Yatasto





 

Hoy hace 202 años que don José de San Martín y Manuel Belgrano se encontraron en la “Posta de Yatasto” un 20 de enero de 1814. Así se estableció por ley 7811, de la Provincia de Salta.
Algunos historiadores sostienen que fue el 17 de enero en la “Posta de Los Algarrobos”, trasladándose ese mismo día a Las Juntas, en Yatasto. Donde fueron agasajados con pescado, de donde adquirió celebridad la receta del “Dorado a la San Martín”.
Vicente Fidel López señala la fecha de encuentro el 30 de enero de 1814.
Por último Miguel Angel De Marco sostiene que se encontraron el 29 de enero y en “Los Algarrobos”.
Eduardo Poma dice: “… no desmerece en nada a nuestros héroes si se presentan los hechos tal como ocurrieron y no como nos habría gustado que ocurrieran.”
Estos dos grandes hombres de nuestra historia se conocieron personalmente en la oportunidad que se señala, sin embargo existía entre ellos, una profusa comunicación epistolar previa, surgida a instancias de José Mila de la Roca, amigo de ambos y secretario de Belgrano en la expedición al Paraguay.
Tras la derrota en Ayohuma, San Martín fue nombrado sucesor de Belgrano cuando se encontraba al mando del Ejército del Norte. Se presentó ante el creador de la bandera poniéndose a sus órdenes; éste lo recibió como su maestro y sucesor.
San Martín se dio cuenta rápidamente de las cualidades morales de Belgrano y se negó a reemplazarlo, pero debido a la situación política y a pedido expreso de Belgrano, asumió la jefatura del ejército.
Belgrano se puso a sus órdenes, dando el ejemplo al ir a recibir humildemente las lecciones de táctica y disciplina. A partir de ese momento, la simpatía nacida a través de cartas se transformó en mutua admiración.
Tan fue así que Manuel Belgrano murió convencido de que San Martín era el genio tutelar de la América del Sur.
Hasta sus últimos días, San Martín honró la memoria de su ilustre amigo como una de las glorias más puras del nuevo mundo.
La placa de homenaje colocada en el la Posta de Yatasto por la Quinta División del Ejército dice:” San Martín y Belgrano se encontraron por primera vez en esta casa, en enero de 1814, concordando el genio militar y la abnegación, el verbo de la emancipación americana”.
Asociación Cultural Sanmartiniana de Dolores – Luis Augusto Raffo

domingo, 19 de enero de 2020

Belgrano, Güemes y San Martín. -19-01-2020.-

BELGRANO, GÜEMES Y SAN MARTÍN.
Por Por Lic. Juan Marcelo Calabria - Docente y ensayista
En el año del Bicentenario de la Declaración de la Independencia en la que destacó la influencia y prédica de nuestros Padres Fundadores, Manuel Belgrano y José Francisco de San Martín, resulta importante resaltar la figura del patriota salteño Martín Miguel de Güemes. Según sostiene el escritor e historiador Dr. Miguel Ángel De Marco: “Pocos fueron en nuestra historia los casos en que seres tan diferentes por su carácter, formación y hábitos conjugaron con tanta coherencia y decisión sus esfuerzos en pos de una causa superior como la de la independencia sudamericana”. 
Belgrano y Güemes coincidieron en las acciones militares durante las Invasiones Inglesas. Mientras Belgrano formó en las milicias urbanas, en el Regimiento de Patricios y bajo el mando de Saavedra y Liniers, Güemes había llegado en 1805 con su Regimiento Fijo de Infantería desde Salta destacándose en la defensa de Buenos Aires protagonizando una inusual hazaña comandando un pelotón de húsares con el que logró la rendición del navío británico "Justina", encallado frente al puerto, en una acción de guerra, como pocas en la historia, en la que un buque es capturado por una partida de caballería.  Mientras tanto, San Martín en España participaba como capitán, en las filas del ejército peninsular en las guerras europeas.
La revolución los encontrará comprometidos con los ideales de Mayo, y en tanto Belgrano ejercía como vocal de la Primera Junta de Gobierno, Güemes comenzaba su acción en el Norte en las primeras acciones militares en la Quebrada de Humahuaca, iniciando su liderazgo de las milicias gauchas en el Ejército del Norte a las órdenes de Juan Martín de Pueyrredón.
Posteriormente será separado del ejército por orden del nuevo jefe, Manuel Belgrano, por problemas privados e indisciplina; regresando al escenario de batalla en diciembre de 1813 a las órdenes del coronel San Martín, quien se hará cargo en enero de 1814 de aquella hueste. 
En esos momentos los “tres hermanos de causa” podrán intercambiar ideas sobre la revolución y zanjadas sus primeras diferencias con el creador de la bandera, Güemes será designado por San Martín general en jefe del Ejército de Observación, encargándole las avanzadas sobre el río Pasaje y luego la defensa de la frontera con el Alto Perú. 
Durante esos días Belgrano, Güemes y San Martín analizarán el rumbo de la revolución, y el creador de la bandera y el Gaucho General convencerán al Gran Capitán de no “hacer camino por el norte”, madurando así el plan de liberación continental desde Cuyo. 
Pronto tomarán caminos distintos siempre ocupados y preocupados por la Libertad de América. Belgrano deberá abandonar su puesto y enfrentar un consejo de guerra por las derrotas de Vilcapugio y Ayohúma, y una vez libre de culpa y cargo, partirá a Europa en misión diplomática junto a Bernardino Rivadavia. 
Poco antes el coronel San Martín, luego de dejar el Ejército del Norte, asumirá, en setiembre de 1814, la Gobernación Intendencia de Cuyo, confiando a Güemes y sus gauchos la línea del Norte. Un año después, setiembre de 1815, Don Martín asumirá la Gobernación Intendencia de Salta, carteándose asiduamente con su par de Cuyo. 
Hacia fines de 1815 y principio de 1816, San Martín seguirá de cerca el conflicto desatado entre el nuevo jefe del Ejército del Norte, José Rondeau, y Güemes, tratando de influir a través de sus cartas, para que ambos resuelvan sus diferencias y retomen la lucha por la causa de la libertad; finalmente los jefes militares firmarán el “Pacto de los Cerrillos” y aquel desde Cuyo lo celebrará diciendo: “... más que mil victorias he celebrado la mil veces feliz unión de Güemes con Rondeau. Así es que las demostraciones en ésta sobre tan feliz incidente se han celebrado con una salva de veinte cañonazos, iluminación, repiques y otras mil cosas” (carta a Tomás Godoy Cruz).  
San Martín, preocupado por “la unidad de miras” en pos de la misma causa, propiciaba desde su “Ínsula Cuyana” la reunión del Congreso de Tucumán, la pronta Declaración de la Independencia, la elección de otro hermano de causa, Juan Martín de Pueyrredón, como Director Supremo, ponía en pie el Ejército Libertador de los Andes, alentaba a Buenos Aires a concertar la paz con Artigas y los caudillos del Litoral, y proponía a Belgrano para que, una vez más, se hiciese cargo del Ejército del Norte, expresando: “… en caso de nombrar quien deba reemplazar a Rondeau yo me decido por Belgrano, este es el más metódico de los que conozco en nuestra América, lleno de integridad y talento natural, no tendrá los conocimientos de un Moreau o Bonaparte en punto a milicia, pero créame usted que es lo mejor que tenemos en la América del Sur”. 
Belgrano y Güemes escribirán habitualmente a San Martín, y cuando el triunfo de Maipú se dirigirán al Libertador para felicitarlo diciendo: Güemes: “Las armas de la Nueva Nación manejadas por la diestra mano de VE, repiten sus triunfos dando mayor timbre al valor americano, y sirviendo de terror y espanto al orgulloso peninsular. Muy pronto verá este que el estandarte de la libertad flamea aun en sus mismos muros... ya que la suerte no ha querido que al lado de VE tenga mi espada una pequeña parte en la venturosa gloria del día 5 del actual, quiera al menos dar acogida al amor y respeto con que tengo el honor de felicitar a VE y acompañarle desde aquí...”; en tanto que Belgrano le decía: “Nunca se manifiesta el sol con más brillantez y alegría que después de una tempestad furiosa: el azaroso acontecimiento del 19 de marzo en los campos de Talca, le dio palpablemente el último grado de importancia e inmortalidad al venturoso del 5 del corriente en los de Maipú...Circunscribo los plácemes que doy a VE a la extensión de mi característica sinceridad... complaciéndome la infalibilidad, de que la nación en masa, entrando yo en parte, elevará en el centro de su corazón el monumento de su eterna gratitud que inmortalice al héroe de los Andes”.
La amistad entre ellos continuó, pero las tempranas muertes del inigualable Manuel Belgrano, acaecida el 20 de junio de 1820, y del bravo Martín Miguel de Güemes, un año después, el 17 de junio de 1821, dejaron a San Martín solo en la última fase de la guerra por la Independencia. Creo, sin duda, que San Martín sintió al final de su obra la falta de aquellos hermanos de causa que tanto hicieron junto a él por la Libertad de América.

jueves, 16 de enero de 2020

Belgrano escribe a su madre María Josefa González Casero.- 16-01-2020.-


General Manuel Belgrano


Carta a su Madre, Doña María Josefa González Casero
Madrid, 11 de agosto de 1790

Donde comenta las gestiones que esta llevando a
cabo para llevar a buen término el pleito que se le
sigue a su padre, habla de sus hermanos, hace saber
sobre su deseo de no graduarse de doctor por considerarlo
un gasto inútil y agrega también que le han ofrecido
un cargo que rechazó y espera por otro ofrecimiento.




S.D. María Josefa González

Madrid, Agosto 11 de 1790


     Mi venerada Madre y Señora: Tengo recibidas 3 de Vm.: fechas 18 de enero, 25 y 31 de Marzo;  contesto a la primera diciendo haber cumplido con el Caballero Ballesteros visitándole y comunicándole nuestros asuntos, pero ese favor que se pondera es ninguno, y si lo tienen lo guardan para sí; a la verdad, se conoce que no se mira en ese País las trapisondas de éste de cerca, y así creen en que los que van ahí suponen algo, y se engañan; crea Vm desde luego que los papeles que hacen más bulla en América, son dados aquí a Pagés, pobres hombres y como de luengas tierras, luengas mentiras, así aparentan lo menos que han tenido la confianza del Soberano; si estándolo viendo nos lo quieren hacer creer, ¿qué será con los que ni aún tienen idea de esto? Vm desengáñese: no valen cartas de recomendación, dinero y dejarme obrar.
     En la de 5 me habla Vm sobre los autos que aquí he visto y hacen un promontorio formidable sólo con los testimonios del Virrey, de las confesiones y las Representaciones que las partes han hecho al Monarca; en el Correo pasado mandé a Vm el Informe de la Contaduría, que estimaré se reserve como lo que ahora mando, y desde entonces aquí sólo hemos adelantado que el Fiscal haya despachado, que me ha costado mucho, y así el Sábado se firmó; como es tanto lo que levanta dicho Cuerpo de Autos, es muy regular lo remitan al Relator, otro gasto; de aquí pasará al Rey, creo que a pesar de lo mucho que tardan las cosas en estos trámites lograremos vaya lo que tanto hemos pedido y deseado, el Correo próximo.  Lo que añadió el Contador se redujo a probar lo que había hecho el Virrey Arredondo respecto a alimentos y para esto se estuvieron más de 15 días, a pesar de mis diligencias; quisiera viese Vm la pereza de estos Agentes, si uno no atiende por sí, nada, nada se consigue, no piensan sin en chupar, lo demás se llena de polvo en las Mesas de las Oficinas de los Agentes Fiscales, si  el interesado no anda con pasos largos, bolsa abierta, y silencio.
     Nunca los reos que se presentan al Soberano con un pequeño influjo les sucede ponerlos en tan grandes prisiones como se creía Vm le sucediese a Ortega, quien en verdad que se pasea, pero si me interesa remitir el informe de la Contaduría y vista fiscal respecto de él, haría conocer que no es mucho el sosiego que tanto aparenta; siento a la verdad que no se acomode al genio de Padre mis sentimientos respecto a esta gente, y principalmente de nuestros mismos Paisanos, ya ve Vm que los jóvenes es indispensable desbarren en  alguna cosa, ninguno hay completo; el hombre más sabio a las veces, suele caer en los pensamientos más fútiles que acaso un niño no los tendría; es verdad, que es de gente poco sensata pararse en pelillos, pero cuando cae en desprecio y de una gente que no es nada precisa, esa virtud de la humildad en un corazón humano no puede subsistir y si subsiste, creo que sea más bajeza de ánimo que virtud.
     Del todo desisto de graduarme de Dr., lo contemplo una cosa muy inútil y un gasto superfluo, a más de que si he de ser Abogado me basta el grado que tengo, y la práctica que hasta hoy voy adquiriendo, lo que sí pienso en dicho grado tengo que sujetarme otros 4 años más en Universidad y a qué gastar el tiempo en sutilezas de los Romanos que nada hacen al caso, y perder el precioso tiempo que se debía emplear en estudiar más útiles, con que si acaso mis ideas no tienen efecto, Vms podrán disponer como mejor les pareciese en la inteligencia que tengo por muy inútil ser Dr pues de nada sirve.
     Estoy aguardando a Carlos con vivas ansias, creo que los vientos contrarios que hay le impidan llegar como me dice Francisco; el Marte ha llegado; ya juzgo a Domingo al lado de Vms y no dudo de que mi amado Padre le instruirá en la Ciencia Económica; nunca me he atenido a los autores de nada, pues para leer un libro, como siempre pienso sacar alguna substancia y no quiero perder el tiempo en sandeces, pregunto a los hombres sabios que conozco para que me den su sentir y así no creo tener ninguna máxima libertina, sino muy fundadas en la razón; sobre libertinaje mal entendido podía decir a Vm mucho, baste decir que las preocupaciones nos hacen creer muchas veces que una proposición de un sabio Filósofo sacada desde el fundamento es una herejía, pero mi venerado Padre sabe mucho de esto y podrá a Vm instruir más a fondo de lo que digo no obstante todo esto he comprado al Balcarce, y al oráculo de los Filósofos, los que leeré; después que acabe con el Inmortal Montesquieu Esprit des Lois, que actualmente tengo entre manos.
     Infinito me complace hayan tenido Vms el alivio de (ilegible), alimentos, etc., justamente que el casamiento de Rosaritoy que Juliancito y Miguel aprovechen para después enviarlos donde se instruyan, a Italia, a Francia, que es lo que deseo, aunque estoy haciendo y hago mis diligencias p(ara aco)modarme de que después hablaré; también me ha alegrado que a Calderón (ha)yan puesto en su empleo, he estado con el Oficial Salcedo que tiene al presente (ilegible) Mesa de Buenos Aires y me ha contestado que a poco de haber venido fue (al Des)pacho y aún no ha bajado; con esta mutación en el Ministerio tienen tanto que hacer los Directores que apenas pueden dar abasto; estuve con mi favorecedor Aparici que los es de Nueva España, para que se empeñase con el del Perú (que es) Casa Valencia y me dijo que era de (ilegible); con que si no va la aprobaci(ón de) S. Majestad ahora, en el que viene irá.
     A la de 31 respondo con lo que llevo dicho anteriormente y por lo (que res)pecta al expedido Real Decreto, sobre salir los Forasteros de aquí, este no se extendió a los pasantes de Abogado, cuya certificación manifesté y quedé absuelto y con salvoconducto para presentarme, ya hacer giros y diligencias que nos convienen y cuyas resultas va Vm viendo, que no se hubieran adelantado ni aún una línea a pesar de lo mucho que se decanta; mi querida Madre: es cosa que la debo mirar como propia, y esto basta; también digo que si no hubiera tenido los 1800 pesos no sé cómo hubiera andado, por estos baila el perro; la cuenta de ellos me la ha pedido Pérez del Río, pero como tenía escrito a Vm se hallaban en mi poder, no la he dado (roto) venga la respuesta.
     Mi acomodo lo espero, pues el Dr. Aparici y el Sr. Vega Oficial Mayor a (quienes) pertenece Nueva España, y se puede decir son los Jefes, me han dicho que si me conformo en ir a este País, iré con honor y sueldo suficiente para mantenerlo, conque estoy en no desperdiciar esta proposición luego que haya una cosa buena, pues creo que la Patria de los hombres es el Mundo habitado; tenía pensado en ir a ésa, mi Patria, de Oficial Real (jubil)ando a Medrano, pero me han puesto unas condiciones muy irritantes a las que he contestado y aún no me han respondido, pero veremos si acaso se compone cualquier vacante que haya en ésa, honorífica y de (ilegible) de Vm me la avisará, para poner mis puntos, pues tengo conocimientos que me puedan servir, lo mismo que a mis hermanitos.
     Volverá Vm mis afectuosas expresiones a mi caro Padre, Abuelita, Tía, hermanitos, y a quienes consagro mis afectos, ínterin quedo siempre apasionado y obediente hijo Que Besa Su Mano.



Manuel Belgrano



     P.D. Aquí se trata de Guerras, para lo que ha salido de Cádiz la gran Escuadra, pero ya todo se ha compuesto, habiendo asegurado el Soberano a los Vasallos para que no levanten los seguros.
     Nuestra Soberana está embarazada, es lo único que ocurre.

Fuente: Museo Histórico Provincial de Rosarios (Santa Fe).  Documento Nº 513
Anexo
La Madre de Manuel Belgrano Doña María Josefa González Casero
Orígenes de su Familia

     Juan Alonso González, nació en Cádiz, luego se trasladó a la ciudad de Buenos Aires, desde allí se dirigió a la localidad de Loreto, Provincia de Santiago del Estero, Al poco tiempo contrajo matrimonio con Lucía Islas y Bravo de Zamora, nacida en Santiago del Estero.  Este matrimonio fue el bisabuelo del prócer. Don Juan Manuel González Islas, fue hijo legítimo del anterior matrimonio. Este joven contrajo matrimonio con la joven María Inés Casero Zalazar, nacida en Buenos Aires,  quienes  fueron los abuelos del  patricio Manuel Belgrano.


Iglesia San Nicolas de Bari, emplazada en la actual ubicación del Obelisco en el centro de Buenos Aires

     María Josefa González Casero, hija legítima del anterior matrimonio, nació en Buenos Aires el año l742 y fue bautizada en la Parroquia de San Nicolás de Bari. La joven contrajo matrimonio a los l5 años de edad con  Domingo Francisco Belgrano y Peri el 4 de noviembre de 1757 en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, de este matrimonio nacieron l3 hijos en total, dos fallecieron de pequeños. “Todos siguieron la costumbre religiosa de sus padres, es decir, asistir a  los oficios religiosos, practicar las virtudes cristianas, arrepentirse de  las faltas cometidas, rezar diariamente, y obrar  con recta intención”-comenta el Padre Chorroarín-.

Iglesia de la Merced, ubicada en la actual Calle Reconquista al 200 de la Ciudad de Buenos Aires


     Doña María Josefa González Casero era una señora caritativa y piadosa, y sus parientes habían fundado el Colegio de Huérfanas de San Miguel.
     Los padres de Manuel Belgrano,- Domingo Francisco y María Josefa-, llegaron a un acuerdo con los Dominicos para ser enterrados en el piso de la iglesia junto a los hijos fallecidos  antes de secularizarse los cementerios. Estos fueron secularizados, es decir pasaron a ser parte del éjido municipal, en 1822 con las “Reformas de Rivadavia”.
     Doña María Josefa falleció el 1° de Agosto de 1799.



Carta de Belgrano a San Martín. -16 - 01 - 2020.-

CARTA DE BELGRANO A SAN MARTÍN: CONSEJOS, BANDERA Y RELIGIÓN

san martin y belgrano jun 2017Mi amigo…-06-04-1814.-
La guerra, allí, no sólo la ha de hacer usted con las armas, sino con la opinión, afianzándose siempre en las virtudes naturales, cristianas y religiosas; pues los enemigos nos la han hecho llamándonos herejes, y sólo por este medio han atraído las gentes bárbaras a las armas, manifestándoles que atacábamos la religión.
Acaso se reirá alguno de mi pensamiento; pero usted no debe dejarse llevar de opiniones exóticas, ni de hombres que no conocen el país que pisan; además por ese medio conseguirá usted tener al ejército bien subordinado, pues él, al fin, se compone de hombres educados en la religión católica que profesamos, y sus máximas no pueden ser más a propósito para el orden.
He dicho a usted lo bastante: quisiera hablar más, pero temo quitar a usted su precioso tiempo; mis males tampoco me dejan. Añadiré únicamente que conserve la bandera que le dejé; que la enarbole cuando todo el ejército se forme; que no deje de implorar a Nuestra Señora de las Mercedes, nombrándola siempre nuestra generala, y no olvide los escapularios a la tropa. Deje usted que se rían; los efectos lo resarcirán a usted de la risa de los mentecatos, que ven las cosas por encima.
Acuérdese usted que es un general cristiano, apostólico, romano; cele usted de que en nada, ni aun en las conversaciones más triviales, se falte el respeto a cuanto diga a nuestra santa religión; tenga presente no sólo a los generales del pueblo de Israel, sino a los de los gentiles, y al gran Julio César, que jamás dejó de invocar a los dioses inmortales y, por sus victorias, en Roma se decretaban rogativas.
(Carta de Manuel Belgrano dirigida a José de San Martín, 6 de abril de 1814).
(Comisión Nacional del Centenario. Documentos del Archivo de San Martín, Buenos Aires 1910, cf. n. 6, t. 2, p. 43).

Belgrano en Salta, el 16 de Enero de 1814. - 16-01-2020.-

Manuel Belgrano compartió una publicación.
16 - 01 - 2020.-
Asociación Belgraniana de Morón
El 16 de enero de 1814: Belgrano recibe a la partida de refuerzo de Granaderos en Cobos, Salta.
En su retirada desde Jujuy, Belgrano puso a salvo los equipajes del ejército, que el 6 de enero ya estaban en Cobos bajo la custodia de Los Decididos de Salta.
El fuerte de Cobos sirvió para concentrar todos los bagajes del ejército, sumando a estos los donativos y los equipajes provenientes desde los regimientos de Salta. Toda esta organización estuvo a cargo del capitán José Montes de Oca.
“Allí llegaron también los caudales de las Cajas, los elementos necesarios para montar un cuartel general y la caja del ejército, salieron de Jujuy el 10, en carretillas (…) a cargo del comisario Pedro Echevarría. Estas carretillas llegan hasta el Bordo el 11 de enero, en las cercanías de Campo Santo, recibiendo de D. Sebastián Moreno diez mulas para tirarlas”.
Entre el 12 y el 13 de enero, Belgrano deja Jujuy, el 13 se encuentra entre El Carril y Perico, allí recibe la novedad que el escuadrón de Granaderos del Del Río (que San Martín le envió como adelanto, tal cual se lo había pedido Belgrano en nota del 27 de diciembre de 1813: "que sin pérdida de momento le dirija uno de sus escuadrones hasta Cobos”) había llegado a Tucumán, deteniéndose en el fuerte de Cobos, punto de vital importancia geográfica situado entre Salta y Jujuy.
El 16 de enero de 1814, el capitán del Río se entrevista con Belgrano, y lo puso al tanto de todas las novedades con respecto a la marcha de San Martín al norte. A pesar de su estado de salud, Belgrano sale de Cobos ese mismo día y se dirige hacia la posta de La Ciénaga. Desde allí le remite un oficio a San Martín:
“Hoy recién he podido hablar en Cobos y despachar al comandante del escuadrón Ríos, porque cuando llegó (15 de enero) me encontró apurado con la terciana que me ha asaltado al salir de Jujuy, Dicho comandante me significó que le hacían falta cuarenta a cuarenta y cinco lanzas, y como veinte carabinas, las cuales hará V.S. se las remitan; la segunda al mando del comandante Rojas podrá regresar luego que se incorpore al ejército y V.S. si puede venir a encontrarme en caso de que su enfermedad se lo permita, se lo agradeceré, pero de regrese solo a curarse y escoger la tropa que guste para su cuerpo(…) seguiré mi marcha mañana si la terciana me diere tiempo; pues deseo organicemos lo que podamos a la mayor brevedad(…)”.
Luego de la entrevista, Del Río fue comisionado a Salta bajo las órdenes de Dorrego, que desde la periferia de Salta hostigaba vivamente al enemigo. Por su parte, Belgrano levantó el campamento de Cobos y siguió retrocediendo, esta vez rumbo al Río Pasaje.
fuente: Departamento de Investigaciones Históricas de Campo Santo.