miércoles, 25 de enero de 2023
Bialet Massé, informe sobre los trabajadores en Argentina. - 25 - 01- 2023.-
Revisionismo Historico Argentino
25- O1 2O23.
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Bialet Massé y el informe olvidado.
Inmigrante fue un médico catalán (además fue abogado, ingeniero agrónomo y empresario).
En 1904, el catalán Juan Bialet Massé realizó su Informe sobre el Estado de las Clases Obreras en el Interior de la República. El trabajo requirió un extenso viaje a la profundidad social de cada rincón del país. Sus casi 1.500 páginas se conformaron en una de las bases de nuestro derecho laboral, pero el valor y la vigencia de sus conclusiones sirven -aún hoy- como una poderosa señal de alerta.
TEXTOS. DANIEL CICHERO.
Juan Bialet Massé fue el autor de la primera radiografía sobre la situación social argentina, en 1904.
El reporte fue terminado hace algo más de un siglo, pero más allá de los círculos de especialistas nunca tuvo demasiada difusión. En 1904, Juan Bialet Massé, un polifacético médico catalán (además fue abogado, ingeniero agrónomo y empresario) recibió el encargo de realizar un estudio sobre el estado de los trabajadores y la producción en la Argentina. La idea de realizar un Informe sobre el Estado de las Clases Obreras se gestó en la misma entraña del segundo gobierno roquista, a través del entonces ministro del Interior, Joaquín V. González.
¿Llama la atención la repentina preocupación social de la Generación del ‘80? No del todo. El descubrimiento del conflicto social, las reivindicaciones obreras y el proceso de incorporación del aporte inmigrante ya eran temas centrales en ese momento. Seguramente por eso, los grupos dirigentes dieron lugar a la idea de construir una nueva percepción sobre los trabajadores y las condiciones del trabajo en todo el país. De alguna forma, se trataba de reunir información para intentar comprender los alcances del desafío al modelo de país imperante.
Los objetivos quedaron explícitos en el propio informe: Conocer las condiciones en que se verifica el trabajo en el interior de la República; los resultados prácticos y experimentales de las diversas jornadas adoptadas, así como los higiénicos, morales y económicos de ellos y el descanso dominical en los ramos de la industria; la importancia y forma de las retribuciones y salarios y sus relaciones con la alimentación y alojamiento.
Bialet Massé dirigió su mirada hacia las bases mismas de la expansión economía argentina, tan florecida entonces de embarques de granos como de miseria. Y al cabo, logró una verdadera radiografía social del país.
Escudriñando al país ignorado
“Bialet, para confeccionar su informe, recorre la campaña argentina. En todas sus direcciones. Lo hace en trenes de carga, en sulky, a pie, a caballo, en barco. Visita talleres, recorre estancias y penetra en tolderías indias. Inspecciona obrajes. Baja a galerías y socavones mineros. En su largo peregrinaje por mundos apartados, completa su recorrido sin tregua. Como un cirujano en la búsqueda de una solución, presenta las llagas del problema en toda su desnudez”, señala Raúl Altamira Gigena, profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad de Córdoba.
Se trata de unas 1.500 páginas organizadas en tres volúmenes. En los dos primeros, examina la situación del trabajador en las diversas provincias y territorios nacionales. Los títulos de cada capítulo indican especificidad: “El obrero criollo”; “El trabajador indígena”; “La inmigración extranjera”; “El trabajo agrícola”; “Los cereales (Los potenciales de la agricultura argentina)”; “El Azúcar (su explotación en las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy)”, “La Rioja (minería)”; “Córdoba (El riego, la fuerza hidroeléctrica, la cantera)”; “Entre Ríos (La colonización)”. El tomo II incluyó los informes referidos a la provincia de Santa Fe. Y el tercer volumen amplió los dos primeros, a pedido del propio Joaquín V. González. Allí se concentraron estadísticas, estudios comparativos, exámenes de suelo, climas, producciones y las características de cada población.
El Informe Bialet Massé describe y anuncia el mundo urbano que estallaría en la Semana Trágica y la vida semifeudal de los obrajes rurales, que adelantaba la huelga de peones de Santa Cruz, en los años ‘20 y que concluiría con cientos de trabajadores fusilados. Pero para entonces, la investigación ya estaba “bien cajoneada”. Es que el Informe de Bialet Massé es un trabajo de brutal honestidad intelectual. A punto tal, que sus conclusiones pusieron en tela de juicio a quienes ordenaron hacerlo, a la clase dirigente argentina y en definitiva- al sentido mismo de sus políticas.
“No se ocultan las llagas ocultándolas o velándolas a la vista del cirujano por un pudor malentendido: es preciso, por el contrario, presentarlas en toda su desnudez, en su verdad, manifestando sus antecedentes con toda sinceridad, para aplicarles el remedio más conveniente”, sostenía Bialet en 1904. Quizás por esto mismo, su destino obligado fue el olvido.
Algo nuevo llamado “derecho del trabajo”
Bialet Massé era médico y en su estudio remarcó las consecuencias de la fatiga en el organismo, al mismo tiempo que el movimiento obrero daba su pelea por el acortamiento de la jornada laboral. En materia de trabajo de menores, Bialet se volvió decididamente contra el Código Civil para preconizar la incapacidad legal de los menores para obligarse ampliamente -como era costumbre- en materia de trabajo. En igual sentido, se expidió por una reglamentación del peso en las bolsas en los movimientos de estiba, por considerarla como una actividad nociva y peligrosa. Pero también sentó su criterio respecto de una modalidad de vivienda obrera muy habitual por entonces en las grandes ciudades: el conventillo. “Se trata de una ratonera que se arma contra el pudor y la virtud del pueblo, un dogal a su progreso y redención”.
Bialet Massé llegó incluso a apelar para que las viviendas sean la principal obra pública de gobiernos progresistas, incluso “con el arma de la expropiación y el lote”, se animó a proponer. Decididamente, el suyo no era el discurso políticamente correcto para su época.
Sin embargo, el informe no es sólo un descriptivo de las condiciones sociales, de desempeño laboral, de la agremiación obrera o de la situación de los indígenas. Además, se dedica a estudiar a cada uno de los sectores industriales y sus posibilidades de desarrollo. Observa y prescribe puntualmente la realización de obras públicas y, en cada caso, concluye proponiendo hasta el articulado de la ley pertinente. “Es un diagnóstico con críticas, pero también con propuestas de soluciones”, sostiene Altamira Gigena en su trabajo dedicado a Bialet por su condición de precursor del Derecho del Trabajo en nuestro país.
Es que -precisamente- ese viaje a las profundidades de la vida cotidiana nacional, se convirtió en uno de los cimientos doctrinarios de nuestro derecho laboral. Allí quedaron plasmadas ideas para reglamentar el contrato de servicio, el descanso semanal, los accidentes de trabajo y el rol de la mujer en el campo laboral.
En el mundo de la zafra
Un párrafo referido a la realidad tucumana, pinta como pocos la necesidad de una legislación del trabajo para regular las prácticas laborales del obraje zafrero. “Mucho temo que pasada la cosecha, que ofrece tan pingües utilidades, pase también el deseo de remediar, o mejor, el convencimiento de la necesidad de hacerlo; pero en el pecado irá la penitencia. Junto al cereal está el obraje, y la huelga que amenaza a Tucumán no hay poder público que pueda evitarla. O viene la ley reglamentando la jornada, los descansos y estableciendo el arbitraje, o los patrones organizan el trabajo racionalmente y hacen conocer por todos los medios de publicidad esa organización y las garantías que ofrecen, o los obreros no irán. Y entonces aprenderán por los registros de caja”.
Bialet Massé fue un hombre especial. ¿O acaso fueron varios reunidos bajo un mismo nombre y apellido? Fue primero médico, educador y escritor, luego abogado, también fue el empresario impulsor del uso de las cales nacionales en los proyectos hidráulicos de Córdoba. Más tarde fue ingeniero agrónomo. Y también el fundador del derecho laboral argentino. Pero por sobre todos “ellos”, sobrevoló siempre un hombre sensible que supo ver el entramado íntimo de una Argentina “exitosa” fundada sobre la miseria del conjunto.
¿Qué informaría Bialet hoy si recorriera otra vez aquellos mismos caminos? ¿Qué nueva rebeldía jurídica propondría? Más aún, ¿qué haríamos hoy si un Bialet imaginario radiografiara por segunda vez a la Argentina del siglo XXI?
¿Remitiríamos otra vez al olvido sus conclusiones durante los próximos cien años?
Bialet Massé dirigió su mirada hacia las bases mismas de la expansión economía argentina, tan florecida entonces de embarques de granos como de miseria. Y al cabo, logró una verdadera radiografía social del país.
El grave clima social de la primera década del siglo XX fue el caldo de cultivo en el que se elaboró la obra de Bialet Massé.
👉El extraño camino de un hombre singular
- 1846, nace en Mataró (España) y en 1873 llega a la Argentina, graduado de médico. Es nombrado vicerrector y profesor de Anatomía en el Colegio Nacional de Mendoza.
- 1874, se casa y es nombrado rector del Colegio Nacional de San Juan. Publica “Lecciones de Anatomía, Fisiología e Higiene Humana”, un texto para colegios secundarios.
- 1877, se inscribe como estudiante de Leyes en la Universidad Nacional de Córdoba.
- 1879, se recibe de abogado y es designado profesor de Medicina Legal.
- 1884, se inicia como empresario. Funda la fábrica de cales y cementos “La Primera Argentina”.
- 1885, gana el 1º Premio de la Academia Nacional de Medicina por su libro “Lecciones de medicina legal aplicada a la legislación de la República Argentina”. Obtiene el grado de Dr. Honoris Causa por la Universidad Nacional de Córdoba.
- 1886, asociado con Félix Funes, contrata la construcción del Dique San Roque (Córdoba), el cual finaliza en 1889.
- 1890 Las Cales de “La Primera Argentina” son aprobadas oficialmente para ser usadas en obras públicas de todo el país, pero el reglamento de uso recién es aprobado en 1892. Esto, sumado a las deudas adquiridas en la obra del dique, implicó su quiebra.
- 1892, se rompe el dique San Roque por falta de mantenimiento. Es encarcelado.
- 1893, luego de 13 meses de prisión es declarado inocente.
- 1900, publica “”Cuatro verdades sobre enseñanza secundaria”.
- 1903, publica “Ordenanza Reglamentaria del Servicio Obrero y Domestico”. Representa a los estibadores de Rosario en el Congreso de la Unión Obrera Argentina y publica “Deberes y Derechos de los Trabajadores”.
- 1904, es comisionado para relevar la condición Laboral y Población Obrera en Argentina. Eleva el informe “El estado de las clases obreras argentinas”. Publica “Descanso semanal” y “Responsabilidad Civil en el Derecho Civil Argentino”. A partir de entonces, es considerado como el precursor del Derecho Laboral argentino.
- 1905, rechaza el rectorado de la Universidad Nacional de La Plata por no renunciar a su ciudadanía española.
- 1906, se recibe de agrónomo a los 60 años. Es nombrado profesor de Legislación Industrial y Agrícola, en la Universidad Nacional de Córdoba.
- Fallece olvidado en 1907.
Mujeres argentinas del ‘900
“No eran pocas las mujeres que cargaban con el sostén de la familia, con la rudeza de la vida; de aquí que acepten resignadas que se pague su trabajo de manera que sobrepasa la explotación, y con tal de satisfacer las necesidades de los que ama, prescinde de las suyas hasta la desnudez y el hambre (...). La clase más numerosa la constituyen las costureras. Trabajando fuerte, ganan de 80 centavos a un peso por día; las de trabajo superior, de $1,20 hasta un $ 1,40 excepcionalmente. Pero en algunas casas trabajan varias, ayudándose unas a otras, y no puede saberse bien lo que ganan. (...) El ramo de las planchadoras en Tucumán está tan malo como en las otras ciudades del país. Trabajan de 6 de la mañana a 6 de la tarde, teniendo un descanso de media hora para el mate, mañana y tarde, y hora y media al mediodía (...). Otro oficio es el de las lavanderas. Estas son unas desgraciadas: flacas, enjutas, pobres hasta la miseria. Visité algunas lavanderas y planchadoras, y me enteré cómo efectúan estos trabajos de modo primitivo. En una batea, debajo de un árbol o de unas ramas, unos tarros vacíos de petróleo, en los que hacen hervir la ropa, puestos en un fogón, que son tres o cuatro piedras en el suelo.
La mujer del artesano tucumano es la bestia de carga sobre la que pesa toda la familia; ella es la que revendiendo frutas, o amasando, o lavando, o recibiendo pensionistas para darles de comer, consigue economizar unos centavos para vestir a sus hijos y no pocas veces para alimentarlos”.
Fuente: Fragmento del informe de Juan Bialet Massé
domingo, 8 de enero de 2023
S.D.B. PROMNOVER A LOS INMIGRANTES ITALIANOS. -08 - 01-2023.
HISTORIA SALESIANA.-BOLETIN SALESIANO.
Promover la cultura, promover a los inmigrantes
Compartir:O6/12/2O22
Reunir y asistir a los inmigrantes, promover la enseñanza del italiano, educar para la nueva patria. Acciones concretas de la obra salesiana hacia los inmigrantes italianos de principios del siglo XX.
Colegio Pío X, de la ciudad de Córdoba, alrededor de 1920. Probable reunión de la Sociedad Católica Popular Italiana.
Por Ariel Fresia, sdb y Nicolás D. Moretti *
afresia@donbosco.org.ar / morettinicolasd@gmail.com
Durante este año fuimos conociendo la acción misionera salesiana en favor de los inmigrantes, comenzando por la asistencia religiosa, en especial, hacia la comunidad italiana. Desde el inicio, la Obra de Don Bosco priorizó la difusión de la identidad católica y la enseñanza escolar para concretar su misión pastoral.
En los años que marcan el tránsito del siglo XIX al XX, los salesianos entendieron la importancia de trascender los elementos formales de la enseñanza escolar para la concreción de su misión pastoral, incorporando un conjunto amplio de iniciativas culturales y asociativas que pretendían forjar una identidad católica y salesiana, tanto en alumnos y exalumnos como en los miembros de la colectividad italiana local.
En este sentido, con la creación del “Segretariato” y sus diferentes instancias mutuales y asociativas replicadas en ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza, sólo por nombrar algunas, la Congregación realizó un aporte significativo en la batalla librada en el campo cultural en una sociedad que concebían atravesada por una modernidad laica y anticlerical.
La asistencia salesiana
A la par de los colegios que atendían a la infancia y juventud marginal, los salesianos fueron desplegando una red de sociedades de socorros mutuos y de protección social que reunían a la población italiana en torno a actividades asociativas y evangelizadoras. La creación de estas entidades concordaba con las responsabilidades asumidas por los salesianos desde la creación del Segretariato del Popolo per gli Immigranti.
Entre las finalidades del Segretariato figuraban la tutela y asistencia legal de los inmigrantes sin distinción de nacionalidad, manteniéndose en contacto con embajadas, consulados, patronatos y bancos, más el funcionamiento de una agencia de trabajo. Además brindaba información práctica a los inmigrantes italianos sobre documentación y legalización de certificados, tarifas aduaneras, pasajes, alojamientos, acceso al crédito y la obtención de empleos; asimismo, la escritura de cartas a familiares, el servicio de traducción y todo lo necesario para el inmigrante.1
A la par de los colegios que atendían a la infancia y juventud marginal, los salesianos fueron desplegando una red de sociedades de socorros mutuos y de protección social que reunían a la población italiana en torno a actividades asociativas y evangelizadoras
Estas asociaciones se conformaron también como un elemento de avanzada para disputarle la hegemonía dentro de la comunidad italiana local a los grupos que adherían al nacionalismo anticlerical. En este sentido, se favorecieron la realización de diversas actividades que difundían una identidad católica y salesiana entre los italianos. Esta intención evangelizadora se expresaba en la participación de estas asociaciones mutuales en procesiones, en la organización de conferencias dictadas por reconocidos oradores o en la distribución de los sacramentos en preparación de diversas festividades del calendario católico, donde sobresalían las comuniones de carácter masivo. En ocasiones, las reuniones solían culminar con un desayuno, almuerzo o brindis, creando un espacio de sociabilización que buscaba fomentar la unión y el espíritu de familia entre los miembros de la comunidad emigrada.2
Las diversas asociaciones constituyeron una instancia articuladora de diferentes grupos de inmigrantes definidos por su común procedencia, lugar de residencia y actividad económica. Su participación significaba romper con el aislamiento y una promoción de intercambios que ampliaba el espectro social y cultural de cada grupo.
Los salesianos hacen escuela
A diferencia de las escuelas de otras colectividades de inmigrantes los salesianos desde el comienzo compatibilizaron sus programas de estudios con los programas oficiales del país.3 Por un lado, en 1900 las escuelas salesianas incorporaron su enseñanza a los colegios nacionales y a las escuelas normales de la Capital Federal mediante un decreto de Osvaldo Magnasco, Ministro de Educación de Roca. Por otra parte, en 1906 las escuelas salesianas fueron incluidas en las publicaciones oficiales del gobierno italiano y recibían una contribución “por el importante rol que desempeñaban en el campo de la educación de los inmigrantes o por la contribución a la difusión de la cultura italiana, con la enseñanza de la lengua italiana”.4
A diferencia de las escuelas de otras colectividades de inmigrantes los salesianos desde el comienzo compatibilizaron sus programas de estudios con los programas oficiales del país.
La difusión de la cultura y del idioma italiano en las escuelas salesianas ejercía influencia sobre esta comunidad de inmigrantes evitando que sus hijos asistieran a las escuelas de la colectividad donde la enseñanza era laica, porque habían asimilado sus programas a los de las escuelas públicas italianas. Obviamente, las escuelas adaptaron sus planes de estudios a los planes oficiales de las provincias y los territorios nacionales siguiendo lo dispuesto por la Congregación. Estos postulados se reflejaron en los programas de estudios, en los horarios y en la enseñanza del maestro, como así también en los usos didácticos del idioma en actos y otras celebraciones, fiestas patrias, ceremonias litúrgicas y actos culturales. Por ejemplo, el idioma italiano era utilizado como medio de expresión con materias complementarias como historia, geografía y ciencias naturales, etc.5
La cultura italiana fue una preocupación permanente para los salesianos en Argentina durante un largo período. La enseñanza de la lengua italiana formaba parte de una “política cultural”.6 Lo demuestran las circulares del Inspector de la Congregación en Argentina, el padre José Vespignani, quien insistía en la enseñanza del italiano. Así mismo solicitaba permanentes pedidos de informes a las distintas escuelas salesianas sobre los hijos de italianos que recibían las clases en los colegios de la Congregación, porque además, recibían aportes del Estado italiano: “El Rmo Sr. Don Cerruti, con una carta interesantísima, pide se envíen los datos exactos de las clases de italiano, número de alumnos que lo estudian en cada colegio. (…) También nos avisa que irá un encargado del gobierno italiano para constatar esos mismos datos y determinar una subvención para el instituto.” 7
La italianidad se complementaba así con un impulso tendiente a la asimilación de los italianos a la Argentina, puesto de manifiesto en el gran interés por la enseñanza del idioma, la historia nacional y la formación del sentimiento patriótico a través de los actos y celebraciones de las fiestas patrias. Estas iniciativas fueron la cristalización de la inculcación del amor a la patria y el cultivo de las virtudes cívicas.
Parafraseando a Fernando Devoto, podemos decir que “la común nostalgia hacia las dos patrias” 8 inspiró la política de la Congregación Salesiana de asistencia y protección de los migrantes a través del Secretariado del Pueblo, la participación relevante en Italica Gens, la creación de escuelas de idioma y cultura italiana; y a su vez, la participación en festividades patrias y fomento de la nacionalidad argentina, la enseñanza del idioma y de la cultura nacional, etcétera. Todas acciones que contribuyeron a la integración de los inmigrantes en la patria que los recibía.
Este artículo forma parte de un recorrido más amplio, camino a los 150° de la llegada de los primeros misioneros salesianos a la Argentina, que celebraremos en 2025.
Encontrá cada mes una nueva entrega en el sitio web y redes sociales del Boletín.www.boletinsalesiano.com.ar/salesianos2025
1 AHS ARS/BA, Folleto informativo, «Itálica Gens. Federazione per l´assistenza degli emigranti transoceanici» Folleto informativo del 25 de ottobre 1913: “Il patriottico e filantrópico intendimento di assistere i lavoratori italiani che abbandonano la madre patria per cercare miglior fortuna in lontane terre, fu uno dei principali motivo che portarono alla fondazione nel 1908 de la Federazione «Italica Gens»” [La intención patriótica y filantrópica para asistir a los trabajadores italianos que abandonan la madre patria para buscar mejor fortuna en tierras lejanas, era una de las principales razones que llevaron a la fundación en 1908 de la Federación «Itálica Gens»]
2 N.D. MORETTI, Buenos cristianos y honrados ciudadanos. La obra salesiana y la cuestión social. Córdoba, 1905 – 1930, Córdoba, CEH, 1914.
3 Sobre la enseñanza del italiano en las escuelas privadas y la controversia con Sarmiento luego del Congreso Pedagógico de la colectividad, véase J.C TEDESCO, Educación y sociedad en la Argentina (1880-1945) Buenos Aires, 1986, p. 107-109.
4 L. FAVERO, “Las escuelas de las sociedades italianas en la Argentina (1866-1914)”, en: F. DEVOTO y G. ROSOLI (edd) La inmigración italiana en la Argentina, Buenos Aires, 2000, p. 194.
5 Sobre la enseñanza del italiano en las escuelas salesianas y la influencia de éstas en la cultura en general, véase G. ROSOLI, “Impegno missionario e assistenza religiosa agli emigranti nella visione e nell’opera di don Bosco e dei Salesiani”, en: F. TRIANELLO (comp.), Don Bosco nella storia della cultura popolare, Torino, 1987, p. 310-313. También I.A. FRESIA, Urbanizar la campaña, modernizar las costumbres. Rodeo del Medio, una villa mendocina (1900-1915), Rosario: Prohistoria, 2012
6 G. ROSOLI, “Las organizaciones católicas y la inmigración italiana en la argentina”, en: F. DEVOTO y G. ROSOLI (edd.) La inmigración italiana en la Argentina, op.cit., p. 210.
7 J. VESPIGNANI, Circulares, Cartas, Avisos, op.cit., p. 240.
8 F. DEVOTO, “¿Inventando a los italianos? Imágenes de los primeros inmigrantes en Buenos Aires (1810-1880)”, en: Anuario IEHS, n° 7 (1992) p. 130.
BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA
martes, 22 de noviembre de 2022
La Batalla de la Vuelta de Obligado. - 22- 11- 2022.-
BATALLA DE LA VUELTA DE OBLIGADO.
Estimados. Hoy 20 de Noviembre, conmemoramos el día De la Soberanía Nacional.
El año 1845, en esta fecha por decisión del Gobierno de Don Juan Manuel de Rosas, la Marina y el Ejército Argentino enfrentó a la Escuadra Anglo Francesa en la Vuelta de Obligado, sobre el Río Paraná, (hoy localidad de San Pedro), para detener el avance de los intereses extranjeros. Numerosos soldados y civiles que lucharon, perecieron allí, para salvar la integridad territorial, sin pedir nada a cambio. No olvidemos a las viudas y a los huérfanos.
Gloria y honor a ellos que lucharon, pensando también en nosotros.
Consecuencias de la Batalla de Obligado.- 22 - 11 - 2022.-
Luis Angel Maggi
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Compartido con: Tus amigos
CONSECUENCIAS DE LA BATALLA DE OBLIGADO.
(Revisionismo Histórico).
En noviembre de 1845 Mitre se paseaba con uniforme de cipayo por Montevideo a la espera de la victoria anglofrancesa. El imperialismo forzó el paso en La Vuelta de Obligado obteniendo una victoria pírrica, el 20 de Noviembre de 1845.
Lo que vino después fue omitido por la versión mitrista de la historia.
Los invasores imperialistas volvían desde el norte navegando hacia el Río de la Plata después de haber sido su campaña un fracaso absoluto desde el punto de vista económico y militar. Habían pasado 8 meses de la Vuelta de Obligado y no se imaginaron el infierno que les esperaba.
El 4/6/1846 el General Lucio Norberto Mancilla, "el resucitado de la Vuelta de Obligado" (un cañonazo impactó cerca de su posición, se lo dió por muerto y despertó a las horas en su tienda de campaña) los estaba esperando en las costas del Paraná santafecino.
La batalla comenzó y fue un verdadero infierno de 3 horas para los invasores que perdieron 6 mercantes y dos de sus vapores de guerra fueron seriamente dañados. Solo atinaron a huir como ratas de un incendio.
Mancilla y el Coronel Martín de Santa Coloma se convirtieron en héroes
Rosas se los concedió a cambio de la finalización del bloqueo naval a los puertos argentinos, la devolución de la flota capturada además de la Isla Martín García y el reconocimiento de la soberanía argentina y sus derechos exclusivos sobre la navegación de los ríos interiores.
Pero faltaba la frutilla del postre. Rosas también les pidió que al retirarse hicieran sonar 21 cañonazos como forma de desagravio a nuestra bandera. Se tuvieron que meter la soberbia imperialista entre las nalgas e hicieron tronar sus cañones a la hora de la partida.
La mentirosa pluma del cobarde cipayo llamado Bartolomé Mitre nos robó una de las victorias más gloriosas de nuestra historia para ocultar que él fue uno de los derrotados de aquel día.
Solo les quiero agregar un dato que no es menor para finalizar.
El Coronel Martín de Santa Coloma, uno de los héroes de aquella gloriosa jornada, fue tomado prisionero y degollado luego de la Batalla de Caseros.
Los cobardes cipayos unitarios no le perdonaron al coronel la humillación que sufrieron en Punta Quebracho.
¡Viva la Patria!
jueves, 17 de noviembre de 2022
La Historia de la Casa de la familia Belgrano, en Bs. As. -14 - 11- 2022.
CRÓNICA DE LA PRESENTACIÓN EN ROSARIO del Libro LA CASA DE BELGRANO.
por Federico Dunger.
El pasado Lunes 14 de noviembre, se realizó en el auditorio del Colegio de Abogados, la presentación del libro “Manuel Belgrano. La verdadera historia de su casa familiar en Buenos Aires” del historiador y miembro del Instituto Nacional Belgraniano Roberto Colimodio y del arquitecto Alejandro Maddonni.
El libro aborda la temática de las idas y vueltas que se generó durante décadas de como era la casa donde nació y vivió Manuel Belgrano junto a sus padres y hermanos en la actual Av. Belgrano entre las calles Defensa y Bolivar de la ciudad de Buenos Aires. A través de documentos y escrituras de venta, pudieron reconstruir digitalmente la casa que fue demolida en la década de 1870 resolviendo las dudas y corrigiendo errores que se generaron en estos siglos.
El libro incluye historias de los integrantes de la casa y sus allegados de las cuales hay un par de momentos indirectamente relacionados con el futuro no solo de esta ciudad sino del país.
Una de ellas es de la madre de Belgrano, María Josefa Gonzáles Casero. En los últimos años del s.XVIII su esposo y padre de Manuel, Domingo Belgrano, tuvo que cumplir una condena de prisión domiciliaria y María Josefa buscó por cielo, mar y tierra ser escuchada de la injusticia que sufría su marido llegando hasta los sordos oídos del virrey. Al no tener respuestas, envió misivas hasta al mismo rey en España por intermedio de su hijo, Manuel que se encontraba estudiando en este país europeo. Más allá de la resolución, lo que nos compete es el carácter de esta mujer que sin duda influyó en el futuro general y todo lo que ya conocemos hizo por la patria al no darse por vencido en ninguna de sus batallas, tanto contra enemigos externos como los internos.
La otra es respecto a su padre. El 31 de enero de 1753, el buque que lo traía joven desde España, naufraga en las costas uruguayas en Cabo Polonio, nombre que quedó plasmado por el capitán de este navío, José Polloni. Domingo arriba a Buenos Aires sin problemas junto a los demás pasajeros en que se encontraba un hombre llamado Ángelo Castelli. El destino uniría a estos dos jóvenes porque se casan con mujeres primas entre ellas y son los padres de Manuel Belgrano y Juan José Castelli, nombres más que influyentes en la historia argentina. De aquí el milagro del naufragio donde Domingo pudo salvarse que, de no ser así, el creador de nuestra enseña patria no hubiera nacido.
Son dos historias indirectamente relacionadas con el pasado rosarino pero no solo eso. Con respecto a esta última del naufragio hay un par de cosas que llaman la atención. El buque fue conocido como Polloni por su capitán pero el nombre real era “Nuestra Señora del Rosario” y había partido de Cáliz, puerto desde donde partió veinte años después de este accidente, la estatuilla de la Virgen del Rosario que hoy se encuentra en la cripta de nuestra catedral. La historia gira y vuelve a encontrarse de forma muy extraña.
Debo agradecer a Roberto por la conferencia donde expuso en forma muy didáctica estas historias y sus conclusiones. Quienes quieran conocer más detalles y muchas historias más además de conocer la historia de la casa, no duden en contactarse con el autor del libro que se estaba agotando.
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miércoles, 16 de noviembre de 2022
Los millenials y los centenials.Desafío laboral y cambiante.-16- 11- 2022.-
Desde una perspectiva educativa, y pensando en el ámbito universitario como ciclo formativo final previo a la inserción plena en el mundo del trabajo, los jóvenes poseen actualmente algunas características comunes que es necesario clarificar.
Al hablar de jóvenes de entre 18 y 25 años de edad, estamos haciendo referencia a quienes nacieron entre los años 1996 y 2001. El grupo entero corresponde a la categoría de los nativo-digitales, principalmente porque nacieron en el momento en el que el mundo se estaba poniendo el línea a partir de la convergencia de las tecnologías de la información y las comunicaciones (internet se creó en 1992, Amazon en 1994, Yahoo en 1995, Netflix en 1997, Google en 1998, Napster en 1999, Wikipedia en 2001). Sin embargo, a pesar de esta clasificación genérica, es importante señalar que estamos hablando de dos generaciones diferentes, los millennials y los centennials, y que, si bien ambos grupos poseen características comunes, también muestran algunas diferencias marcadas.
Los millennials, también conocidos como generación Y, son quienes han nacido entre los años 1980 y 1999. Nacieron junto con las primeras computadores personales (primera PC de IBM en 1984) y las intranets, luego con la www y los mercados de subasta en línea, y finalmente con el problema tecnológico asociado al cambio del siglo o Y2K (por year two thousand), el colapso de la burbuja puntocom y el ataque a las Torres Gemelas de 2001. Se beneficiaron del envión de las revolución de los microchips de los 70’, asimilando con facilidad la idea de la globalización mientras las noticias y los datos comenzaban a circular en grandes caudales, gracias a grandes tendidos de fibra óptima. Es la primera generación que tiene conciencia del todo, que ve al planeta como una única plataforma para la raza humana, y que desarrolla una mente ávida de comprensión de fenómenos globales, mientras instrumenta un sistema de toma de decisiones más inmediato, más espontáneo, menos respetuoso de las tradiciones, dogma y herencias. Desde la mirada de la generación anterior, los X (nacidos entre 1965 y 1979, y caracterizados como inmigrantes digitales), los millennials son caracterizados como más perezosos, menos comprometidos, más propensos hacia el disfrute y la utilización del tiempo libre para la sociabilización, y menos apegados hacia la formalidad. Ya adultos, esta generación se comunica a través de correos electrónicos y redes sociales básicas y son usuarios mixtos de aparatos (laptops, tablets y smartphones).
Los centennials, también conocidos como generación Z, son quienes han nacido entre el año 2000 y la actual década, y por esta razón son quizás la generación más importante de comprender de cara al repensamiento o reconceptualización del sistema universitario. Son el 25% de la población mundial, pero el 40% de la población de la región. Son una generación marcada a fuego por la conciencia del cambio climático y el calentamiento global, coincidente con la candidatura de Al Gore para presidente de Estados Unidos en el año 2000, y quien fuera luego Premio Nobel de la Paz en 2007 ‘por sus esfuerzos para construir y diseminar un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el hombre, y por poner las bases para la toma de las medidas que sean necesarias para contrarrestar ese cambio’. Los Z son una generación activista, participativa, móvil, fluida (al decir del sociólogo Bauman), con un dinamismo extraordinario, que usa la tecnología sin poseerla, que producen en forma colaborativa, que consumen con conciencia, que desean estar donde las cosas ocurren. Así como los millennials estuvieron atravesados por la caída del muro, los centennials tuvieron lo propio a partir de la primavera Árabe, una protesta social que viralizó en todo el mundo entre los años 2010 y 2011, y que derribó casi 10 gobiernos, algunos de los cuales eran férreos regímenes autoritarios con varias décadas en el poder. Son una generación con un empowerment notable, y con una gran capacidad de organización a partir del eficaz uso que realizan de las plataformas y sistemas tecnológicos.
Los Z no solo son grandes activistas del mundo en red (25% producen y suben videos semanalmente, 20% redactan y comparten ensayos semanalmente, 52% se conectan con sus estrellas favoritas, 31% buscan trabajos pagos en línea, 45% elijen marcas eco amigables), sino que además accionan sobre otros (91% influencia las decisiones de compra de sus padres y de adultos).
Si bien los primeros centennials ya están dando sus primeros pasos en el sistema universitario, el gran impacto de esta generación aún no está del todo plasmado en el ingreso a las universidades, lo cual permite suponer equivocadamente a algunos que las universidades, así como están diseñadas, aún resultan diseños y propuestas atractivas para los Z. Sin embargo, cuando uno ve la forma en la cual los Z comienzan a organizarse para producir, participar en política, compartir contenido, alentar movimientos y resolver problemas, todo hace suponer que darán la espalda al sistema educativo actual (datos recientes indican que en Colombia ya se verifican mermas en la matriculación universitaria del -40%), de la misma manera que no adhieren a los sistemas de representación política vigentes, mostrando bajísima participación en procesos electorales.
Así como el pez no sabe lo que es el agua, y vive en ella, de la misma manera se podría describir a la generación Z en su vínculo con la tecnología. Ellos no saben que existió (y que potencialmente existe) un momento de la historia en donde esas tecnologías que enlazan a todos con todos y todo, todo el tiempo, no existían. Y que eso era hasta hace relativamente poco tiempo, en términos históricos. Los Z viven conectados no por decisión, sino porque así es su mundo, en red, en vivo, en beta, en debate, en producción, en experimentación. Para ellos la tecnología no es un elemento, ni un conjunto de equipos y plataformas, sino una matriz, y esta es inescindible de su condición de ciudadanos de este mundo.
Dentro de este mundo-matriz, adoptar y adaptarse son dos acciones que se viven con naturalidad y sin estrés en los Z. Adoptar nuevos aparatos tecnológicos, nuevas plataformas de interacción, nuevos mecanismos de producción de contenido para el propósito que sea, es un acto cotidiano y natural. Pasar la información de un aparato a la nube, arrobar una actividad y vivir su viralización mientras se va desarrollando, y ocuparse de manera colaborativa de problemas educativos, sociales o amoroso es parte de sus rutinas. Naturalizada la acción de adoptar (tecnologías, afectos, mascotas, gustos musicales o hobbies), la adaptabilidad aparece como un gen inherente a su ADN. Se adaptan y acomodan con facilidad a los cambios cotidianos que les facilita su vínculo con la tecnología. Así como desplazan a Facebook (solo el 9% de los Z la utilizan) y Twitter para pasar más tiempo en Instagram, Snapchat y YouTube (90% de los usuarios son Z, y lo acceden diariamente), pueden hacer lo mismo con otras tecnologías, plataformas y usos sociales y colaborativos que se creen en el corto plazo. A diferencia de los millennials, ‘dialogan’ principalmente a través de su smartphone (92% lo poseen), pasan conectados en promedio unas 7 horas por día, y un 72% espera crear su propio emprendimiento para un mundo intensivo en TICs.
El vínculo de los Z con la tecnología también se da desde un dominio novedoso que poseen de dos lenguajes, el computacional (creado en los 70’), y el del chat e internet (creado al principio del siglo 21). Estos son el quinto y sexto lenguaje creados por el ser humano, de acuerdo con el trabajo del investigador del MIT Robert Logan, y son posteriores a la masificación de los sistemas educativos escolares y universitarios. Por lo tanto, son lenguajes hablados con versatilidad y fluidez solo por las generaciones de los nativo digitales, principalmente los Z, mientras hacen y deshacen en un mundo en red.
El lenguaje no solo nos comunica e informa, sino que, principalmente, nos pone en diálogo con el entorno de problemas, conflictos, convenciones, herencias, desafíos y oportunidades. Los dos lenguajes señalados, y los cuatro anteriores (oral, escrito, matemático y científico), han permitido dar forma y transformar el pensamiento del hombre. El lenguaje (no el idioma) habilita la conceptualización, la abstracción y la reflexión, y lo hace de una manera particular, dependiendo de la combinación de lenguajes que finalmente se utilicen. Los Z son usuarios intensivos del lenguaje computacional (que recién está ingresando al proceso de escolarización en forma de programación) y del del chat, así que sus formas de crear significados están altamente formateadas por el entorno de herramientas que utilizan y de espacios en donde interactúan. Alfabetizarse en el dominio de estos dos lenguajes también es un materia obligatoria para quienes desean diseñar espacios y servicios que capturen la atención de estos jóvenes.
La matriz como entorno (de cosas y seres), la red como flujo (de datos y significados), la adopción como acción cotidiana (de creación de rutinas y vínculos), la adaptabilidad como ADN y los dos lenguajes nuevos como formas espontáneas de alfabetización digital, ubican a los Z en una posición única frente a las TICs de cara al mundo de la robotización. La inteligencia artificial, la realidad virtual, la realidad aumentada, el machine learning, la impresión 3D, el big data y el internet de las cosas son aristas filosas de una revolución de organización de la producción que la humanidad nunca antes vivió, y que los Z están dispuestos a llevar adelante. Díganme qué lenguajes dominan, y les diré en que conversaciones participarán.
La configuración generacional y cultural así realizada para los centennials, ubica a este grupo de jóvenes en un lugar novedoso frente a la idea del aprendizaje, sea institucionalmente a través de una propuesta formal y concebida como tal, o a través de procesos más espontáneos y desprogramados. Para los Z, la experiencia de aprender es algo posible de encontrar en cualquier momento del día, en cualquier lugar físico, desde cualquier plataforma o repositorio de contenidos. Reconocen que la nube posee igual calidad de contenidos que el que pueda ofrecer la mejor oferta educativa disponible, solo que en mucha mayor cantidad, en múltiples formatos y accesible en cualquier momento con mínimo esfuerzo.
Esta creencia y actitud de los centennials los hace aplomados y decididos. Están habituados a seleccionar, clasificar y optar. Decidir y elegir entre incontables recursos disponibles que ofrece el mundo en red los muestra empoderados, en control de sus trayectorias, autopropulsados. Un aplomo que los presenta tan independientes y originales, como desafiantes y poco convencionales, sea frente a la moda, la cultura, la tradición o la misma idea de la sofisticación.
Los Z también son hábiles y creativos diseñadores. Diseñan sistemas e interfases para crear encuentro entre territorios y recursos antes inconexos, y con ello crean nuevos significados. Generando interfases y encuentros transdisciplinarios, desarrollan sistemas innovadores que cambian los patrones establecidos y reconocibles. Esta característica hace que sean más pragmáticos y menos idealistas, aunque a veces sean interpretados como menos respetuosos y más desafiantes.
Adicionalmente, los centennials prueban, viven en primera persona procesos de experimentación. Reconocen que el mundo está en debate, que muchas convenciones no producen el resultado esperado, que existe una crisis de significado de muchas de las instituciones y rutinas que colonizan el quehacer cotidiano, y que los guías habituales (editores, curadores, enciclopedistas, diseñadores curriculares, sacerdotes, líderes formales de las organizaciones, jefes, ‘expertos’, docentes) deambulan con sus brújulas dañadas dando órdenes y directrices sin mucha convicción. Frente a este escenario, experimentar es una forma de ‘ir a la caldera de los problemas’ y entrar en diálogo con lo nuevo e inclasificable, a la vez que ponerse en comunidad con pares experimentadores, reemplazantes naturales de los guías. El concepto de la folksonomía, la clasificación social colaborativa por medio de etiquetas simples sin jerarquías ni relaciones de parentesco predeterminadas, que aparece como una práctica contrapuesta a la tradicional clasificación taxonómica más enciclopedista, deriva justamente de la actividad de experimentar con pares (folks) y encontrar un lenguaje simple y común que describa esa experiencia.
Habituados a decidir, seleccionar, diseñar y experimentar en nuevas comunidades y con nuevas formas de clasificación, también los Z no tienen problemas en recalcular y reinterpretar lo hecho y experimentado, a la luz de lo vivido y de los nuevos datos emergidos. Al vivir en beta, en formato de prototipo, están permanentemente en diálogo con otros miembros de sus comunidades de aprendizaje y experimentación o grupos de pertenencia, echando nueva luz sobre la trayectoria y su interacción con otros sucesos, datos y áreas o disciplinas. El proceso de recalcular e incorporar nuevos insumos es abierto, honesto, sin filtros y ocurre en vivo. Pragmatismo en acción, dinámico y alejado de todo dogma. Y si las vivencias y la acción de recalcular demandan modificar los diseños, las trayectorias, modificando la ruta como lo propondría el GPS del Waze, se hace sin dolor, sin ofensa, sin siquiera ponderar la inversión de tiempo, esfuerzo o dinero ya realizada.
Estas características de los Z los hace particularmente incompatibles con la organización tradicional de las instituciones universitarias, que ofrecen rutas de aprendizaje pre pensadas, rígidas, excesivamente largas y sin canales de diálogo con los problemas de entorno. Por el contrario, los centennials desean construir trayectos de aprendizaje propios, únicos, que resulten significativos en cada acción y vivencia, preferentemente cortos, y que siempre dejen abierta la posibilidad de recalcular y modificar el rumbo. Las titulaciones de las universidades como macro recorridos rígidos pensados por otros bajo un esquema ‘si-te-bajas-antes-no-te-llevas-nada’ (en referencia a la falta de titulación que la acción de interrumpir los estudios supondría), lejos está de capturar el interés que muestran los Z por estar más en control, más en diálogo, más abiertos a los emergentes.
Diseñar instituciones educativas para los jóvenes supone comprender y aceptar estas particularidades, y también comprender el contexto de época en el que estos jóvenes viven y experimentan. Los millennials hoy, los centennials mañana y pronto los alpha, son una encrucijada desafiante para los diseñadores y administradores del sistema de educación superior de cualquier país del mundo. ¿Acaso es una opción correrle el cuerpo a este debate?
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EXPERTOS ANALIZAN AL NUEVO CAPITAL HUMANO:
¿Cómo son los Millennials y centennials en el contexto laboral?
Son multitasking y disfrutan de la sana competencia, y se proyecta que en 2025 estas generaciones integrarán más del 75% de la población activa global.
¿Cómo son los Millennials y centennials en el contexto laboral?
TENDENCIAS.- Por Redacción Terra
lunes, 14 de noviembre de 2O22 ·
Un estudio realizado por la firma internacional Sintec Consulting, sobre necesidades y preferencias de las cuatro generaciones más relevantes en el contexto laboral, reveló que para el año 2025 los millennials integrarán más del 75% de la población activa global; un momento de salida para las generaciones más grandes y de entrada para los centennials. ¿Cómo será ese eventual escenario?
Para los expertos, los millennials ya han cambiado gran parte del paradigma de los recursos humanos. The Bonding, por ejemplo, la plataforma de reclutamiento de personal, indica que la generación ha demostrado tener sus propios intereses; como el reemplazo del dinero por buenas experiencias, la flexibilidad del tiempo, el desarrollo profesional y un clima laboral sano, notorias diferencias con las antiguas generaciones.
“Quienes movilizan hoy el campo laboral buscan la inmediatez; ellos quieren respuestas claras sobre el plan de carrera, metas y objetivos. Estas nuevas generaciones son muy consecuentes con sus pensamientos, críticos de la vida y no les gusta perder el tiempo; constantemente están exigiendo a sus empleadores actualización, novedad y diversión, ya que de lo contrario se aburren con facilidad”, comenta Juan Carlos Solari CEO de SAWA, startup chilena dedicada a aumentar la productividad en las organizaciones.
El ejecutivo sostiene que los nuevos profesionales requieren de una plataforma bidireccional para actuar, es decir, que los asuntos laborales, en general, no sólo ocurran en un plano. “Estamos hablando de personas muy conectadas. Para ellas, todo lo importante ocurre en la red y por esa razón les interesa también compartir de manera pública sus éxitos laborales y los de su compañía. De hecho, demostrar el éxito es una de las grandes razones que explica la popularidad de las redes sociales”.
En este contexto, la retención del talento se ha convertido hoy en una tarea prioritaria para las empresas. “Muchas de las soluciones para las organizaciones están en los programas de incentivos laborales, una tendencia que va en aumento y que permite aumentar la productividad laboral. Estos profesionales tan tecnológicos encuentran en estas estrategias la distensión y los motivos para el cumplimiento de metas mediante el juego y premios, que luego terminan otorgando experiencias personales satisfactorias. El asunto es evidente. Estamos frente a una generación que no tiene problemas con el multitasking y que disfruta de la sana competencia”, puntualiza Solari.
martes, 15 de noviembre de 2022
Las hermanas Romanov. Historia de Rusia. 15 - 11- 2022.-
LAS HERMANAS ROMANOV
Libro de Helen Rappaport
El 17 de julio de 1918, la familia imperial rusa al completo, con algunos de sus fieles sirvientes, bajaron al sótano de la lúgubre Casa Ipatiev, en Ekaterimburgo, donde habían permanecido las últimas semanas de su vida bajo arresto domiciliario, controlados por un contingente del Ejército Rojo. No saldrían de allí con vida. El último zar de la dinastía Romanov, Nicolás II, junto a su esposa, sus cuatro hijas y el zarevich fueron ejecutados. Atrás quedaron las breves y desconocidas vidas de Olga, Tatiana, María y Anastasia, las cuatro hermanas Romanov a las que muy pocos conocieron en vida.
Helena Rappaport, historiadora de origen británico, ha dedicado parte de su carrera profesional y su carrera literaria, a rescatar las vidas de la familia Romanov. En esta ocasión, Las hermanas Romanov se centra en la vida de las cuatro duquesas, desde su nacimiento hasta su muerte.
El relato arranca un poco antes, en el origen de Alejandra Romanov, nieta de la reina Victoria de Inglaterra. Los orígenes y la infancia de Alejandra ayudan a entender su carácter futuro y la relación que posteriormente tendría con su propia familia. El libro también recupera su encuentro con Nicolás y el amor que surgió entre ellos, así como las idas y venidas antes del definitivo enlace matrimonial, marcado por la muerte del zar Alejandro III.
El nacimiento de las cuatro duquesas supuso una época agotadora para la zarina Alejandra quien veía con desesperación que sus embarazos no terminaban en el nacimiento de un heredero. Una tensión psicológica, además del desgaste físico, que mermó, aún más, su salud. Mientras tanto, las pequeñas iban creciendo en un ambiente austero dentro del palacio Alexander pero alejado de la realidad que se vivía en una Rusia cada vez más empobrecida.
Cuando al fin nació el zarevich, su madre tuvo que hacer frente a la terrible enfermedad que Alexei había heredado de su familia, la hemofilia.
Helen Rappaport nos descubre la vida más privada de las niñas Romanov, sus tiempos de estudio y sus vidas tranquilas en Tsarskoye Selo, las fantásticas estancias en la Palacio Blanco en Crimea o sus inolvidables viajes por el Báltico a bordo del Stardart, el yate imperial. Rappaport nos descubre a cuatro niñas llenas de vida, educadas, con ganas de descubrir un mundo que, en verdad, era una realidad paralela a la realidad de aquella Europa previa a la debacle de la Primera Guerra Mundial. Niñas que se ganaron la simpatía del servicio y de los oficiales que protegían a la familia imperial en sus viajes.
Con el estallido de la Gran Guerra, Olga, Tatiana, María y Anastasia se pusieron al servicio del imperio y ejercieron como enfermeras en la medida de sus posibilidades y edades. Un etapa que llenaría a las duquesas de experiencias enriquecedoras y las harían crecer como personas.
Cuando la revolución rusa empezó a sacudir los cimientos del vasto imperio, las duquesas aún vivieron un tiempo ajenas a la realidad. Pero pronto los acontecimientos se precipitarían hacia un largo cautiverio, primer en el propio palacio, después en la gélida Siberia para terminar en Ekaterimburgo, donde la familia entera fue ejecutada.
La historia de Olga, Tatiana, María y Anastasia se nos presenta de la mano de sus cartas personales, extractos de sus diarios, artículos en la prensa, declaraciones de políticos, embajadores y personal del palacio… Una completísima labor de documentación que recupera la vida de unas chicas que vivieron una vida ajena a la realidad que las rodeaba. Sensibles, con espíritu solidario, siempre dispuestas a ayudar. En las páginas de Las hermanas Romanov no aparecen cuatro princesas orgullosas, soberbias o clasistas. Son más bien personalidades ingenuas que se quedaron ancladas en el mundo infantil en el que les permitieron vivir.
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