sábado, 20 de diciembre de 2025
Enrique Mosconi y el Petróleo Argentino.- 20 -12 - 2025 -
ENRIQUE MOSCONI Y LA CUESTIÓN PETROLERA ARGENTINA. 🇦🇷YPF🇦🇷
Por Revisionismo Historico Argentino
EL PETRÓLEO COMO PROBLEMA DE SOBERANÍA
Para Enrique Mosconi, el petróleo nunca fue un simple recurso económico. Fue, ante todo, un problema político y moral. En una Argentina que todavía dependía del exterior para sostener buena parte de su estructura productiva, Mosconi entendió que el control de la energía definía el margen real de independencia de un país. Por eso advertía que la disputa petrolera no debía analizarse solo en términos de rentabilidad, sino como una cuestión de soberanía nacional.
En uno de sus textos más citados dejó una definición contundente:
> “El petróleo será para nuestro pueblo una fuente de progreso moral y material”.
La frase, lejos de ser retórica, expresaba una convicción profunda: sin dominio estatal de los recursos estratégicos, la política quedaba expuesta a presiones externas y a lo que él llamaba, sin rodeos, “el oro infamante que conduce a la traición”.
FORMACIÓN MILITAR Y PENSAMIENTO ESTRATÉGICO
Mosconi no llegó a estas conclusiones desde la teoría económica, sino desde su experiencia militar. Sus misiones en Europa y su paso por áreas sensibles del Ejército argentino le permitieron observar cómo la guerra moderna, y también la paz, dependían cada vez más del abastecimiento energético. Un país sin combustible propio era, en los hechos, un país vulnerable.
De regreso en la Argentina, sostuvo una idea que repetiría en distintas formas: la independencia lograda en 1810 debía completarse en el terreno económico. En una declaración que sintetiza su pensamiento afirmó que
> “la independencia política debe integrarse con la independencia económica”.
Para Mosconi, carecía de sentido hablar de soberanía si el país no podía garantizar el funcionamiento de su industria, su transporte y su defensa sin recurrir al extranjero.
YPF Y EL ROL DEL ESTADO
La creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales en 1922 fue la expresión concreta de esa visión. YPF no nació como una empresa estatal más, sino como un instrumento de política nacional. Bajo la conducción de Mosconi, se propuso intervenir en todas las etapas del proceso petrolero: exploración, extracción, refinación y comercialización.
El propio Mosconi defendía ese modelo con una claridad poco habitual en la dirigencia de su tiempo:
> “Entregar el petróleo es entregar la soberanía”.
YPF logró, en pocos años, autofinanciarse, expandir la producción y construir infraestructura clave, como la destilería de La Plata. Estos avances no fueron neutros: pusieron en cuestión el dominio que las grandes compañías extranjeras ejercían sobre el mercado argentino.
LA BATALLA POR LOS PRECIOS Y LOS INTERESES EXTRANJEROS
El conflicto se volvió abierto cuando YPF comenzó a incidir en los precios de los combustibles. La decisión de establecer valores uniformes en todo el país y reducirlos progresivamente afectó directamente a las petroleras privadas, acostumbradas a fijar precios elevados y desiguales según la región.
Mosconi justificó esta política señalando que permitir que los precios se definieran fuera del país equivalía a renunciar a una herramienta esencial del desarrollo. En sus escritos fue aún más explícito:
> “Cuando el Estado renuncia a dirigir el petróleo, renuncia también a dirigir su economía”.
Las reacciones no tardaron en llegar. Denuncias de dumping, presiones diplomáticas y campañas de prensa se multiplicaron. En las provincias petroleras, sectores conservadores y gobiernos locales resistieron el avance del control estatal, mientras que en el Congreso los proyectos de monopolio estatal quedaban sistemáticamente bloqueados.
YRIGOYEN, EL NACIONALISMO ECONÓMICO Y LA REACCIÓN CONSERVADORA
El proyecto de Mosconi no puede separarse del segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen. Aunque con vacilaciones y límites, el radicalismo impulsó una mayor intervención del Estado en áreas estratégicas, desafiando intereses económicos profundamente arraigados. Esa orientación generó una reacción cada vez más articulada de sectores empresariales, financieros y mediáticos.
A esta ofensiva se sumaron fracciones del Ejército hostiles al yrigoyenismo y actores directamente vinculados a las compañías petroleras extranjeras. El nacionalismo económico comenzó a ser presentado como una amenaza al “orden”, a la “seguridad jurídica” y a las relaciones internacionales del país.
EL GOLPE DE 1930 Y EL DESMONTAJE DEL PROYECTO PETROLERO
El golpe de Estado de septiembre de 1930 no fue solo el resultado de una crisis política. Fue también la expresión de una disputa económica de fondo. No pasó desapercibido que el nuevo régimen incorporara figuras ligadas a los intereses petroleros privados ni que se desactivaran rápidamente las políticas más audaces de YPF.
Mosconi renunció a su cargo pocos días después del derrocamiento de Yrigoyen. Su negativa a colaborar con el gobierno de facto lo convirtió en un enemigo incómodo. Fue detenido, acusado de conspirar y finalmente apartado de la vida pública. Para quienes habían triunfado, su figura recordaba demasiado bien lo que se había intentado construir.
OSTRACISMO Y TESTIMONIO FINAL
Los últimos años de Mosconi estuvieron marcados por la enfermedad, el aislamiento y el silencio político. Afectado por una hemiplejia, dedicó el tiempo que le quedaba a dejar por escrito su experiencia y su pensamiento. Allí volvió a insistir en una advertencia que atraviesa toda su obra:
> “Las naciones que entregan sus fuentes de energía terminan entregando su destino”.
Falleció en 1940 en condiciones materiales modestas, prácticamente olvidado por el poder político. Su situación personal contrastó con la magnitud de la obra que había impulsado y con los intereses que había enfrentado.
LEGADO HISTÓRICO
Con el paso del tiempo, Enrique Mosconi se convirtió en una referencia insoslayable del pensamiento nacional argentino. Su defensa del control estatal del petróleo anticipó debates que atravesaron todo el siglo XX y que aún hoy siguen abiertos. YPF, más allá de sus transformaciones posteriores, quedó asociada a ese intento de construir una política energética soberana.
La derrota de Mosconi no fue solo la de un hombre. Fue la de un proyecto de país que, por un breve período, se animó a disputar el control de sus recursos estratégicos y a pensar la soberanía como algo más que una consigna.
Zanni Damián.
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