miércoles, 17 de diciembre de 2025

Simón Bolívar y la masonería. -17 - 12 - 2025.-

SIMÓN BOLIVAR Y LA MASONERIA Por Damian Leandro Zanni SIMÓN BOLÍVAR Hoy se conmemora el fallecimiento de Simón Bolívar, una de las figuras más trascendentes de la historia americana. Militar y estadista, fue el principal conductor de los procesos de independencia en el norte de Sudamérica y el artífice de la liberación de vastos territorios que hoy conforman Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Su vida estuvo marcada por la lucha contra el dominio colonial, la construcción de Estados soberanos y el permanente intento de evitar la fragmentación política de América Latina. Bolívar no solo ganó batallas decisivas, sino que dejó una huella profunda en la idea de una América libre, unida y dueña de su propio destino. BOLÍVAR Y SU PASO POR LA MASONERÍA Durante su juventud en Europa, Bolívar fue iniciado en la francmasonería en Londres, bajo el padrinazgo de Francisco de Miranda. En ese contexto, la masonería se presentaba como un espacio vinculado a las ideas de la Ilustración y a los principios de libertad, igualdad y fraternidad que habían inspirado a la Revolución Francesa. Para muchos americanos de la época, estas logias funcionaban como lugares de encuentro político y de difusión de ideas independentistas. Miranda, figura clave del movimiento emancipador, influyó decisivamente en Bolívar, quien asumió el compromiso de liderar la lucha armada en Venezuela y luego en el resto del continente. En esos primeros años, Bolívar vio en la masonería un instrumento más dentro del clima revolucionario de su tiempo. LA EXPERIENCIA DEL PODER Y EL DESENCANTO Una vez alcanzada la independencia, Bolívar comenzó a percibir otra cara de las sociedades secretas. Desde su posición de gobierno en la Gran Colombia, fue testigo de conspiraciones, maniobras ocultas y luchas internas que debilitaban al Estado y ponían en riesgo la estabilidad política. Para Bolívar, el problema no era solo ideológico, sino práctico: las sociedades secretas operaban en las sombras, escapaban al control público y se convertían en focos permanentes de intriga. Con el paso del tiempo, su mirada se volvió cada vez más crítica. Bolívar llegó a la conclusión de que dentro de la masonería coexistían dos grupos bien definidos: una mayoría de miembros ingenuos, utilizados como instrumentos, y una minoría que manejaba los hilos reales del poder. Esa experiencia personal marcó un quiebre definitivo con su etapa anterior. LA RUPTURA ABIERTA Y LA CONDENA En 1828, Bolívar ya no ocultaba su desprecio por la masonería y por ciertos círculos intelectuales que, según él, se dedicaban más a la charlatanería que a la construcción real de la patria. En una carta dirigida al general Francisco de Paula Santander, dejó constancia de su enojo con un tono directo y sin concesiones: “Pero usted tiene la culpa, porque no los ha sabido tratar por las majaderías de masones, y por los ataques a sus principios por parte de los amigos de usted mismo. Conmigo siempre están bien porque los lisonjeo y los sujeto en los límites que me parecen justos. Malditos sean los masones y los tales filósofos charlatanes.” Estas palabras reflejan a un Bolívar cansado de las conspiraciones y convencido de que ese tipo de organizaciones representaban un peligro concreto para la supervivencia de las nuevas repúblicas. EL DECRETO CONTRA LAS SOCIEDADES SECRETAS Ese mismo año, Bolívar pasó de las palabras a los hechos. Como presidente de la Gran Colombia, promulgó un decreto que prohibía todas las sociedades secretas en el territorio. Aunque el texto no mencionaba explícitamente a la francmasonería, en la práctica era la única organización de ese tipo con presencia real y organizada en el país. El decreto justificaba la prohibición señalando que estas sociedades servían para preparar disturbios políticos, alterar el orden público y sembrar sospechas debido al secreto de sus actividades. Además, establecía sanciones económicas y penas de prisión para quienes participaran en ellas o facilitaran sus reuniones, y ordenaba a las autoridades provinciales su disolución inmediata. Con esta medida, Bolívar dejó claro que consideraba a las sociedades secretas incompatibles con la estabilidad institucional y con la vida política abierta que, a su entender, necesitaban las nuevas naciones americanas. UNA ADVERTENCIA PARA EL FUTURO La postura final de Bolívar frente a la masonería resulta contundente. Habiendo conocido la institución desde dentro, terminó viéndola como un factor de división y de manipulación política. Por eso, resulta forzado cuando no engañoso que se invoque su nombre para presentar a la francmasonería como una fuerza positiva para América Latina, ignorando deliberadamente su ruptura y su condena explícita. Para Bolívar, permitir la acción de sociedades secretas equivalía a debilitar al Estado y a traicionar los principios patrióticos por los que se había luchado en la guerra de independencia. Su decreto y sus palabras quedaron como una advertencia clara sobre los peligros del poder oculto en la política de las jóvenes repúblicas. FUENTES Biblioteca de Mayo – Senado de la Nación Argentina Cartas y documentos de Simón Bolívar José María Rosa – Historia Argentina y la Emancipación Americana Arturo Jauretche – Los profetas del odio y la yapa Instituto Nacional Sanmartiniano – San Martín y los Libertadores de América Norberto Galasso – Historia de la Patria Grande Simón Bolívar – Cartas del Libertador Compilación de la correspondencia completa de Simón Bolívar. Simón Bolívar – Documentos Políticos y Decretos Edición oficial de documentos de gobierno de la Gran Colombia. Vicente Lecuna – Bolívar y su Obra Augusto Mijares – El Libertador José Gil Fortoul – Historia Constitucional de Venezuela Editorial Nacional.

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