lunes, 22 de diciembre de 2025

San Martín. Los complots en su contra.- 22 - 12 - 2025 -.

LOS COMPLOTS SILENCIADOS CONTRA SAN MARTÍN CUANDO EL ENEMIGO ESTABA ADENTRO Por Revisionismo Historico Argentino. EL AÑO EN QUE TODO PODÍA PERDERSE En 1816 la Revolución estaba al borde del abismo. Tras el desastre de Rancagua, los realistas habían recuperado el control de Chile y se reorganizaban con rapidez. El proyecto emancipador sudamericano parecía condenado si no se producía un golpe audaz. José de San Martín lo sabía: no había margen para retroceder. Mientras en Tucumán se declaraba la Independencia, en Cuyo se gestaba una de las empresas militares más arriesgadas de la historia. Pero el peligro no provenía únicamente del enemigo español. También se incubaba puertas adentro. CELOS, RUMORES Y ODIO EN EL EJÉRCITO DE CUYO El liderazgo de San Martín no fue jamás pacífico. Austero, inflexible con la disciplina y ajeno a las intrigas políticas del Río de la Plata, despertó admiración, pero también resentimientos. Algunos oficiales lo consideraban distante; otros, demasiado poderoso. En ese clima cargado, durante 1816 salió a la luz un episodio casi borrado de la historia oficial: un complot para asesinarlo antes de que el Ejército de los Andes cruzara la cordillera. EL COMPLOT QUE CASI CAMBIA LA HISTORIA La conspiración fue atribuida al teniente coronel José María Rodríguez, con la participación de Francisco Bermúdez y Toribio Reyes. La versión más aceptada señala que el plan fue descubierto a tiempo gracias a confidencias internas y que San Martín fue alertado antes de que pudiera ejecutarse. Hubo un sumario militar, declaraciones cruzadas y un silencio posterior que no fue casual. El Libertador ordenó frenar la investigación. Temía —con razón— que profundizarla fracturara al ejército en el momento más delicado de la causa. LA SOSPECHA QUE DOLIÓ MÁS QUE EL COMPLOT El expediente dejó una sombra incómoda: el nombre de Juan Gregorio de Las Heras apareció mencionado, aunque nunca se logró probar su participación. San Martín optó por no dar crédito a los rumores. El tiempo pareció darle la razón. Las Heras se convirtió en uno de sus hombres de mayor confianza y tuvo un rol decisivo en Chacabuco y Maipú. El episodio revela un rasgo clave del carácter sanmartiniano: prefería correr riesgos personales antes que debilitar la unidad de la fuerza. RODRÍGUEZ, ALVEAR Y LAS MISERIAS DEL PODER Los motivos del complot nunca quedaron del todo claros. Rodríguez era señalado como indisciplinado y envuelto en manejos poco transparentes. Algunas versiones sostienen que temía sanciones severas. Otras remarcan su cercanía con Carlos María de Alvear, adversario político de San Martín. No existe prueba alguna de que Alvear haya promovido el intento, pero el contexto de rivalidades personales y proyectos opuestos alimentó las sospechas. En aquellos años, la política y la milicia eran territorios inseparables. DORREGO Y UNA HISTORIA INCÓMODA El nombre de Manuel Dorrego también aparece, lateralmente, vinculado al clima de conspiración. Dorrego servía en el Ejército de Cuyo y fue apartado por orden de San Martín. La versión más difundida —proveniente de testimonios posteriores, como los de Antonio Beruti— indica que Dorrego se habría burlado de Manuel Belgrano, lo que provocó la ira del Libertador. No hay documentos concluyentes que expliquen la sanción, pero sí constancia del resentimiento que Dorrego arrastró desde entonces. Algunos historiadores sugieren que ese rencor alimentó rumores posteriores, más que acciones concretas. EL DOCUMENTO QUE RESCATÓ EL OLVIDO Este complot salió a la luz gracias a un documento hallado años después en el Museo Mitre. No fue un panfleto ni una acusación política, sino un registro administrativo que confirmaba la existencia de un sumario interno. El hallazgo obligó a revisar la imagen idealizada de un ejército homogéneo y sin fisuras. PERÚ: LA GLORIA TAMBIÉN GENERA ENEMIGOS Lejos de terminar en Cuyo, las amenazas reaparecieron en Perú. Tras la proclamación de la independencia y la consolidación del poder patriota en Lima, surgió otro foco de tensiones. La Municipalidad decidió otorgar premios en dinero a los oficiales según sus méritos. La desigualdad en los montos despertó envidias profundas. Según el historiador peruano Mariano Felipe Paz Soldán, ese malestar derivó en un nuevo complot para asesinar a San Martín. AMIGOS, HERMANOS Y LEALTADES EN DUDA Las versiones más polémicas mencionan, nuevamente, a Las Heras y a Rufino Guido, hermano de Tomás Guido, uno de los hombres más cercanos al Libertador. La sola mención de esos nombres da cuenta de lo delicado del asunto. El plan, de existir, fracasó por una razón decisiva: no contó con el apoyo de la oficialidad ni de la tropa. San Martín conservaba, pese a todo, un respeto profundo entre los soldados. MITRE, CONFESIONES TARDÍAS Y DUDAS NECESARIAS Bartolomé Mitre sostuvo que Las Heras le confirmó la existencia de ese complot durante una conversación en Chile, en 1849. El testimonio es tardío y no verificable, lo que obliga a tomarlo con cautela. Mitre, como historiador, no está exento de sesgos. Sin embargo, la reiteración de estas historias en fuentes distintas sugiere que los peligros fueron reales, aunque sus alcances exactos sigan siendo materia de debate. UN HOMBRE SOLO, UNA CAUSA ENORME San Martín no fue un héroe rodeado de unanimidades. Fue un conductor que avanzó entre sospechas, traiciones potenciales y silencios impuestos por necesidad política. Que haya habido complots —o al menos intentos— no resulta inverosímil. Su figura, inmensa y austera, despertó lealtades profundas, pero también envidias corrosivas. Quizás por eso su mayor victoria no haya sido Chacabuco ni Maipú, sino haber mantenido en pie un proyecto continental aun cuando el enemigo, más de una vez, estuvo dentro de su propio campamento. ZanniDamián.

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